No nos conocemos y es probable que nunca nos conozcamos, también soy consciente que quizás para ti esa piña que se escarchó en la cara del torturador y asesino fue solo el legítimo desahogo de un familiar.
Quizás fue el momento de canalizar tanta angustia, sufrimiento, marginación, pero solo te pido que me permitas agradecerte, y pedirte que comprendas que en tu actitud individual iba toda la bronca, el sufrimiento de centenares de compañeros que soportaron y soportan la impunidad de los cobardes.
¡Cuánto se necesitaba una actitud así! Individual y casi solitaria que nos permite recobrar nuestra humana dignidad., y con ella entender que no todo está perdido.
Solo de nosotros depende, porque “entre esos tipos y yo hay algo personal”
UN SER HUMANO CUALQUIERA