RICARDO compañero entrañable, hoy llegas a tu ciudad natal.
Nos haces remontar a hechos que han quedado muy gravados en nuestra memoria, por su importancia y por su gravitación en la vida social y política de nuestro departamento.
Tu venida además, interpela a esa parte de la mirada pública que todavía había quedado como enmudecida, la invita a terminar su letargo y a significar en toda su dimensión lo sucedido, pero en tiempo presente.
Nos permite conversar con la nuevas generaciones lo aquí ocurrido.
LO ACTUALIZA, LO CONJUGA CON EL PRESENTE Y EL FUTURO DE UNA MANERA MARAVILLOSA.
Nuestra ciudad está habitada de historias, NO DE UNA, sino de diversas, complejas y entrelazadas.
Ir en busca de ellas es un modo de saber, no sólo qué formas tuvo el pasado, sino también QUIENES Y POR QUE SOMOS, QUIENES SOMOS EN EL PRESENTE.
Somos ricos herederos de una historia de orgullo de pertenecer a la clase obrera. Pero si desconocemos ese legado, podemos empobrecer la valoración de nuestra propia identidad.
Que exista el legado no nos da garantía de que sea nuestro. Si no PONEMOS TODO PARA QUE NOS PERTENEZCA, si no rescatamos sueños y utopías buscando caminos que nos acerquen a la esencia de la solidaridad.
Tu grandeza y humildad no nos dejan chance para ser pasivos, nos empujan a ir tras nuestros propios sueños, a no permanecer quietos.
Naciste hace 73 años. Eras uno de los menores de varios hermanos: Juan Carlos, Sarita, Alba y Mito.
Tu primer trabajo, con 10 años: ayudante de panadero en una panadería de barrio, luego la fábrica de dulces, después UTE y por último almacenero.
Fuiste: esposo, padre, trabajador, militante, pero también quisiste ser maestro, por eso no dudaste en estudiar Magisterio
Te recordamos como: alguien muy manso, hablabas sólo lo necesario, tenías plena consciencia de tu pertenencia de clase.
La década del 60 te encontró interesado e inquieto por todo lo que sucedía a tu alrededor.
SIEMPRE TOMASTE PARTIDO, NUNCA FUISTE INDIFERENTE A LAS INJUSTICIAS SOCIALES
Estuviste en la primera línea en todas las demandas de la época de nuestro PUEBLO. Las que no eran muy distintas de las que se llevaban adelante en todo el País y Latinoamérica.
Militaste activamente en el Plenario Intersindical de Trabajadores (CNT).
Tu inmensa sensibilidad social hizo que intervinieras en la ocupación de Villa Soriano reclamando transporte para los estudiantes de la villa.
También fuiste orador en la huelga de los municipales del 70. Hiciste propuestas sobre el papel que debería tomar una Intendencia respecto a la pasteurización de la leche, elemento vital para tus hermanos de clase. Estuviste militarizado en el 68 y el 69, como el resto de los compañeros de UTE y bancarios.
No hubo marcha de cañeros, trabajadores de frigoríficos, que no te contara en el Comité de recepción de nuestra ciudad y en las ollas populares, con el consabido análisis de condiciones de vida, de trabajo, así como de las posibles salidas.
La sede de tu amada AUTE, fue lugar de auténtico encuentro de trabajadores y estudiantes. DISCUTIENDO Y HACIENDO, por ejemplo: casas en la cantera del cerro, ayudando a los obreros de PAMER en la construcción de sus viviendas, alfabetizando “peludos de la remolacha” y sus familias.
Siempre supiste que el trabajo social y sindical necesitaba un sustento ideológico. Ello te llevó a ser un importante cuadro del Partido Comunista Revolucionario, en el que militaste hasta el día de tu secuestro y cruel asesinato.
Quienes quisieron instaurar un modelo que quitara derechos a los trabajadores, impusiera más y nuevas formas de explotación, necesitaba someter.
“No existen los milagros” ha declarado públicamente un conocido represor.
Por eso tú Ricardo y otros tantos luchadores sociales y políticos estuvieron en su mira.
Así fue que a principios de junio de 1973. PREVIO AL GOLPE DE ESTADO. Fuiste detenido en el Batallón 5 de Infantería, junto a más de 30 trabajadores y estudiante
Si bien la Justicia Militar no te encontró delito, sabía lo peligroso que es un trabajador organizado y con conciencia de clase. Por eso te mantuvo largos 15 meses: primero en Mercedes y luego en San José.
Fuera en camión o en camioneta contratadas allá iban, junto a otros familiares: tu esposa Nancy, tu hija Cristina -con sólo 10 años- y tus hermanas Sarita y Alba.
Saliste en dictadura, destituido como miles por el régimen Cívico- militar.
Y otra vez: a pelear por sobrevivir y por resistir.
Tuviste claro que la salida era con todas las organizaciones que se opusieran a la dictadura que asolaba los países de la región. Por eso no dudaste en integrarte a la Unión Artiguista de Liberación.
Sabemos de tu secuestro, de tus torturas, del pasaje por más de un centro clandestino de detención, de tu actitud digna. Hay sobrevivientes, dos de ellos compañeros de nuestra ciudad.
Somos muchos que - con unas cuantas dificultades- hemos ido TRABAJANDO EN MEMORIA, porque sabemos que la IMPUNIDAD es hija de “la mala memoria”, somos muchos los que peleamos por VERDAD y reclamamos JUSTICIA.
A 34 años de haber sido brutalmente asesinado, de haber sentido inmensamente tu ausencia, pero a la vez tu presencia en nuestras luchas te decimos:
¡¡ ¡BIENVENIDO COMPAÑERO, BIENVENIDO HERMANO QUE SUPISTE HONRAR LA VIDA!!!!
Cuando ENCONTREMOS A TODOS, sepamos toda la VERDAD y se haga JUSTICIA, seremos un poco más libres y mucho más Dignos.
Comisión por Memoria, Justicia y contra la Impunidad de Soriano.
( esto fue leído por la compañera Jacqueline)
CHAU RICARDO
Te conocí a mediados de los sesenta, en el Plenario Intersindical, allí en la misma casa donde hoy los trabajadores, tus hermanos de clase te esperan para honrarte y despedirte.
Yo como delegado estudiantil daba mis primeros pasos en la militancia. Vos ya tejías solidaridad, organización y empezabas a hacer lo que mejor sabías; sembrar conciencia.
Te vi en los fogones de los “peludos” cuando las marchas de UTAA llegaban a Mercedes, acompañando a los gremios en conflicto y ayudando en la formación del Sindicato Único de Remolacheros, SUR, en los inicios de ARINSA.
Estuviste también en el armado e impulso de La Tendencia y te vi convertirte en un dirigente nacional de tu sindicato AUTE.
Compartí con vos y con tantos otros compañeros el intento de parar el malón fascista que empezaba a desbocarse. Y no pudimos; y como no pudimos nos tocó compartir capucha plantones y todo el repertorio que seguía a eso en el Batallón.
Luego nos “flautearon” al sexto de San José y nos tocó compartir celda y cucheta. Todavía recuerdo nuestras largas charlas en voz baja. Aprendí muchas cosas de vos, pero lo que más te agradezco es que junto a Cara de Piedra Centurión me inculcaron el sentido de pertenencia a la clase, a los laburantes a los de abajo.
Nos volvimos a encontrar en Buenos Aires cuando se desató el infierno, cobijados por la pieza de Ferrito allá en Morón. También tengo muy nítida tu figura tranquila en el apartamento de Pocho y Carolina,( hoy los dos desaparecidos) en el marco de la Unión Artiguista de Liberación UAL, organizando la resistencia a la dictadura.
Ya en democracia conocí algunos de tus canales clandestinos de resistencia, hoy es fácil recorrerlos.
Y por ejemplo conozco la casa y el garaje desde donde salías ya montado en tu bicicleta desde adentro, para dar la mínima posibilidad de que te vieran y no comprometer a la gente. Y conozco la casa donde un día golpeó un viejo medio mal vestido, el compañero que se asomó por un balcón pensó, ”y este viejo que querrá” bajó, abrió y le dijiste; “déjame entrar que tenemos tareas”.
Podría seguir dando ejemplos de acá y de Montevideo pero esto es sólo para decir que yo no puedo hacer lo que hacen otros que te presentan prácticamente como “una víctima inocente del terrorismo de estado”.
Yo tengo claro que vos sos culpable.
Sos culpable de haber derrotado a los verdugos y por eso varios compañeros muy comprometidos en la resistencia zafaron y hoy están vivos.
Sos culpable de tener un profundo sentimiento de pertenencia a la clase obrera y nunca te confundiste en eso.
Sos culpable de haber juntado en La Tendencia a las agrupaciones y militantes más combativos del movimiento obrero.
Sos culpable de haberte opuesto al avance del fascismo y de haber denunciado el Golpe de Estado que se venía.
Sos culpable de haber ayudado a organizar la UAL para unir a todas las fuerzas democráticas que intentaban voltear la dictadura.
Sos culpable de en ese marco haberte animado a volver al país.
Hoy me hacen gracia algunos de los que te homenajean en diferentes ámbitos y hacen un resumen de tu trayectoria.
Les sale fácil y clarito cuando se refieren a tu corta (y auténtica) participación como edil batllista. Pero se atragantan y balbucean cuando tienen que referirse a la extensa, rica y comprometida etapa de tu vida como militante del campo popular y de izquierda.
Varios omiten referirse a que además de tu compromiso social y sindical, asumiste también compromisos políticos en tu Partido Comunista Revolucionario.
Porque también fuiste culpable de luchar por una sociedad sin explotados ni explotadores y para ello te convertiste en Comunista Revolucionario.
Ricardo, cómo compañero, amigo y hermano, gracias por tu ejemplo y sólo me queda decirte junto a los trabajadores;
COMPAÑERO RICARDO BLANCO, PRESENTE AHORA Y SIEMPRE.
Néstor Gurruchaga. Cédula de Identidad: 3.395.998-7
(Esto salió publicado en Acción, de Mercedes - Soriano en un espacio pagado )