Se acaba de morir un compañero, un amigo, un loco soñador, un irreemplazable.
Se nos murió nomás. Aunque parezca mentira.
Me imagino el pueblo entristecido. Porque a JULIO lo conocía todo el mundo, no sólo los viejos sino los gurises.
Es sumamente difícil relatar su historia porque posee un montón de aristas.
Era El JULIO del pueblo, vecino de todxs, amigo de algunxs, solidario siempre.
Fue dirigente sindical en nuestra vieja Campomar; su oratoria vibrante, coloquial, certera, conduciendo a los trabajadores marcó una etapa.
En todo momento puso su cuerpo al frente, como emblema.
Y eso fue, eso es, y será eternamente: un emblema.
En su casa siempre hubo un plato y un vaso para compartir. En todas las épocas.
También en las que estuvo "guardado", compartíamos con Mela aquellos "mangrullos" de acelga, que eran lo único que tenían para comer.
Cárcel, exilio, regreso, y El Flaco siempre con una sonrisa, una carcajada enorme, descarada frente a la realidad, a la vida.
Fue difícil volver y poder instalarse con la familia en Juan Lacaze, en otro Juan Lacaze, tan diferente al de las luchas combativas de antaño, con tantos compañerxs exiliados y otros en cana. Había que construir desde la nada y algunas cosas se lograron, pequeñas cosas, pero El Flaco siempre positivo, perseverante, coherente.
La granja, compartiendo con niños discapacitados la experiencia de construir, elaborar y crecer.
Su militancia partidaria dentro del PDC en el Frente Amplio y las discusiones que teníamos por estas cosas.
Cada vez que volvía al pueblo nos juntábamos a charlar de nuestras vidas, y de nuestros pensamientos, compartíamos alguna cosita para comer y mucho de beber.
Con JULIO se podía discutir de todo, disentir totalmente pero siempre respetarnos porque lo mejor, lo más importante era sentir, pensar, querer y ambos queríamos un mundo mejor, distinto.
JULIO perdoname, vos tan generoso te vas a molestar por esto que quiero decirte, te voy a extrañar, loco de mierda, me importa un carajo todo, pero no quiero volver a Juan Lacaze y no encontrarte, quiero discutir con vos, comer algo con vos, chupar algo con vos, tomarme esos mates asquerosos que me dabas desde que te enfermaste.
Escribí esto intentando despedirme de vos pero no puedo, te juro que no puedo
abrazos