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NO ES UNA GUERRA ES UN GENOCIDIO

 

Compañeros y compañeras, estamos aquí para señalar y repudiar el genocidio que el Estado racista y asesino de Israel está llevando a cabo contra el heroico pueblo palestino.

La operación militar denominada en forma hipócrita por los sionistas como “pilar defensivo” se ha cobrado la vida de cientos de ancianos, mujeres y niños en la franja de Gaza.

Son continuos los bombardeos aéreos y marítimos contra la población civil indefensa que, aun presa del pánico, resiste los embates, se moviliza denunciando al terrorismo y reclamando por la libertad de sus miles de presos políticos que sobreviven en más que penosas condiciones.

A los bombardeos le sigue la preparación de una verdadera invasión terrestre, ya que el estado israelí está preparando más de 70.000 reservistas del ejército para incursionar en la franja de Gaza.

Se trata de una nueva etapa de la masacre sistemática del pueblo palestino que lleva el Estado de Israel desde hace décadas, con el apoyo de EEUU.

El antecedente más inmediato de esta operación de asesinato indiscriminado de la población civil palestina por parte de Israel, es la operación “Plomo Fundido”, lanzada a finales de diciembre del 2008. En dicha masacre perpetrada por el ejército Israelí, el número de palestinos que murieron ascendió a 1387 personas, de los cuales por lo menos 774 eran civiles.

Uno tras otro hemos visto a los gobiernos de los países del primer mundo hacer fila para expresar su “preocupación  por la guerra”, pero ninguno levantó su voz contra lo que realmente es un verdadero genocidio contra una población civil desarmada militarmente, segregada y humillada por uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Ningún gobierno ha denunciado al régimen sionista de Israel como lo que verdaderamente es, un régimen de apartheid que, no solo somete al pueblo palestino, sino que lleva adelante una limpieza étnica pérfidamente planificada y fríamente ejecutada año tras año, mes tras mes y día tras día.

La pasividad del autoproclamado “mundo civilizado”, no solo de los gobiernos del llamado mundo occidental, obedece a la complicidad con los intereses económicos y geopolíticos de las multinacionales, del capital financiero y del complejo militar industrial imperialista al que poco le importan las vidas de miles, de millones de palestinos o de sirios, libios, iraquíes; la vida de millones de hombres y mujeres que solo tienen su fuerza de trabajo para vender y apenas sobrevivir en este mundo.

Repetiremos una y mil veces más que intentar explicar la situación palestina como una guerra solo favorece los intereses del imperialismo y sus aliados

 Esto no es una guerra es un genocidio

Y este genocidio sistemático del pueblo palestino se ha arrastrado por décadas y se ha agravado en los últimos años, cuando en el año 2007 el régimen terrorista de Israel declaró a Gaza “territorio hostil” e impuso un bloqueo asesino, sometiendo a la población a la escasez de los productos básicos para la vida (agua, medicinas, electricidad, alimentos) y atacando impunemente a los convoyes con ayuda humanitaria que pretendían llegar a la zona.

El encarcelamiento en masa de la población palestina, condenada a vivir en un verdadero campo de concentración al mejor estilo de los creados por los nazis, y las periódicas ofensivas generales del ejército israelí contra la población civil, buscan mantener sometido mediante el terror a este pueblo que ha luchado heroicamente contra la ocupación durante décadas, fortalecer sus posiciones militares y, sobre todo, generar constantemente provocaciones a la resistencia palestina y a los países que no se han postrado ante el imperialismo yanqui, esperando obtener una reacción que les sirva de excusa para lanzar una ofensiva militar en toda regla que les permita, contando con el apoyo de EEUU, establecer su dominio en la zona.

Es por eso que el actual proceso no se puede separar de la agresión a Libia y a Siria, de las invasiones de Irak primero y de Afganistán después, y de la permanente provocación y agresión contra Irán.

Es por estas y otras razones que denunciamos y repudiamos al estado terrorista y asesino de Israel, socio y brazo ejecutor de los intereses del imperialismo yanqui y de la UE.

Llamamos a todas las organizaciones y a todas las personas sensibles y honestas a manifestar su total repudio a esta vil y cobarde agresión contra población indefensa y empobrecida.

Llamamos a impulsar campañas de boicot, desinversión y sanciones contra el estado de Israel; cada producto o mercadería de origen israelí que se compra, significa más poder económico para sojuzgar al pueblo palestino.

Reclamamos la ruptura total de relaciones del gobierno uruguayo con el gobierno de Israel

La eliminación de todos los tratados de cooperación económica, comercial, policial y militar que tiene nuestro país con el estado sionista de Israel

Reclamamos la libertad inmediata de los miles de presos políticos palestinos que están en las cárceles sionistas

Cese inmediato de la agresión militar y el genocidio contra el pueblo palestino

Por la autodeterminación de los pueblos, fuera Israel de Palestina.

Todos somos palestina...

 

Proclama leída en la marcha en solidaridad con el pueblo palestino el 23/11, frente a la embajada de Israel.


Comité Palestina Libre / Uruguay

 

¿DE QUÉ VIOLENCIA HABLA, CANCILLER TIMERMAN?

por Carlos Aznárez

Es patético el comunicado de la Cancillería argentina sobre la multitudinaria manifestación de hombres y mujeres dignas (alrededor de 5.000 personas) que marchó el miércoles hacia la embajada de Israel para condenar el Terrorismo estatal sionista. En el texto dado a conocer por el ministro Héctor Timerman, se habla de "violencia", acusando a los manifestantes de quemar una bandera israelí y otra de EEUU

Se rinde además, pleitecía a la Embajada sionista e incluso se afirma que el canciller Timerman va a recibir a la embajadora, para "disculparse".

Todo esto a partir de una acusación de la embajada del país que asesina a miles de palestinos, que masacra niños y ancianos, que derrumba viviendas, que destroza olivares, que tortura a prisioneros, que invade el territorio palestino desde hace más de 60 años

Eso para el canciller argentino no debe ser violencia, sino "causa justa" o a lo sumo "daños colaterales", y en cambio sí se preocupa por dos sucios trapos quemados

Si esto último es violencia, Canciller ¿cómo denomina usted lo que hace Israel?

Le ahorro la respuesta, que usted nunca dará por temor a que los del poderoso lobby lo acusen de antisemita, como hicieron con su padre cuando escribió aquel libro sobre la sangrienta invasión al Líbano. Eso simplemente se llama Masacre, Genocidio, Holocausto. 

Violencia, Canciller, son esos aviones drones sobrevolando Gaza día y noche, mientras arrojan bombas asesinas contra colegios, estadios, hospitales, viviendas. Violencia son las escenas, tan fuertes que hay que bajar la vista por pudor, de padres y madres desesperadas abrazando lo que queda de sus bebés alcanzados por el fuego de los misiles

Violencia es el uranio empobrecido que cargan los explosivos que Israel y su soldadesca asesina derramó todos estos días, y estos años y estas décadas, sobre suelo palestino, y que provocan -como en Iraq, como en Afganistán, como en Belgrado, que niños y niñas nazcan con horribles mutilaciones.

¿No vio nunca esas imágenes, Canciller Timerman? ¿No le parece exagerado decir entonces que lo que ocurrió días atrás frente a la Embajada, es violencia?

Lo que ocurre, señor Timerman, es que en vez de doblegar la política exterior frente a las imposiciones del nazi-sionismo, Argentina debería romper relaciones con Israel, ya que su gobierno impulsa crímenes de lesa humanidad. Ni más ni menos, Canciller.

¿Que no se puede embestir contra el monstruo? Allí están los ejemplos de Evo Morales, Hugo Chávez o Daniel Ortega. Todos ellos se plantaron un día, y echaron a los mercaderes del templo. 

Sólo se trata de voluntad política y agallas. El día que se encare una medida saludable como la citada, quizás se pueda hablar de soberanía

Mientras tanto, el país seguirá bailando, cual arlequín, al compás de la política sionista y la de Washington.