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¿Para qué sirven las FFAA? ¿Conjuntas o separadas?

 

 Viernes 30 de noviembre 18.30 en FUCVAM Eduardo Víctor Haedo 2219 -Montevideo

Mesa Redonda y debate

aportes para la misma

 

PORQUE MI PATRIA ES HERMOSA COMO UNA ESPADA EN EL AIRE” 

Javier  Heraud (poeta peruano muerto en combate)

Aproximación a un debate tan fundamental como postergado:

                       

 ¿QUE HACER CON LA FUERZAS ARMADAS?

Es indiscutible que en toda nuestra América este tema tan problemático como esencial obstaculiza, paraliza, amenaza  los logros populares conquistados en esta primavera económica obsequiada por la crisis estructural del capitalismo central.

Los diferentes ejércitos nacionales integrados por jerarquías educadas en la doctrina de la seguridad nacional continúan siendo los fieles guardianes de los planes imperiales y continúan  pesando como una losa y en muchos temas son determinantes, este poder real  influye directamente  en el quehacer político de nuestros  países.

Esta primavera económica ha encontrado a nuestra Patria Grande, gobernada en su gran mayoría por lo que se ha dado en llamar progresismo, en este contexto, las diferentes fuerzas sociales han podido avanzar en sus reivindicaciones históricas, pero siempre acotadas por los estrechos márgenes del sistema.

Las leyes, que si bien son necesarias para tomar acto de una realidad social marginada, ignorada y muchas veces criminalizada, como la ley que permite interrumpir el embarazo si así  lo desea la mujer o el reconocimiento legal de las parejas de hecho o del mismo sexo, leyes que condenan más severamente el abuso y violencia domestica, o la ley que establece la negociación colectiva para fijar salario, pero ninguna de ellas  llega a tocar aspectos estructurales del sistema.

Mientras que otros aspectos determinantes como la acumulación de la riqueza o el problema  militar, la tenencia de la tierra continúan como temas tabú , estos  aspectos esenciales de cualquier sociedad  para caracterizar un gobierno  desde el punto de vista de los intereses populares se han estancado o simplemente retrocedido.

En todos estos temas el Gobierno podría llegar a ser dialogante si las fuerzas sociales acumulan la suficiente fuerza movilizadora que fuerce un dialogo, pero en el tema ¿Qué hacer con las Fuerzas Armadas?  no solo el progresismo no está dispuesto a una revisión de rol que ocupan en nuestra sociedad, sino que las propias fuerzas de izquierda en este tema no han pasado de viejas consignas o planteos, que si bien desde lo ideológico son compartibles carecen de un profundo análisis de las mismas que permitan la sistematización de   un cuerpo de ideas que ayuden a clarificar este tema ante la población y al mismo tiempo preguntarnos

¿Para qué sirven?

Para hablar  las Fuerzas Armadas comencemos preguntándonos ¿cuanto nos cuestan? citemos a la Senadora oficialista Constancia Moreira, ella nos informa “...

La legisladora cuestionó severamente que “el número de empleados solo en el Ejército, es igual a la totalidad de los maestros de Primaria en todo el país”, lo que significa también que el presupuesto del Ministerio de Defensa sea el más alto de todo el presupuestodetrás del gasto que representa el Ministerio del Interior.

“Los ministerios de Industria, Desarrollo Social, Salud Pública y Ganadería, no llegan al presupuesto que se lleva Defensa, que triplica el de los otros poderes del Estado”, afirma. El Parlamento alcanza al 1,1% del presupuesto y el Poder Judicial al 1,4%.

Para la senadora existe un serio despropósito en que haya 27.000 militares en activo en Uruguay, mientras “recordemos que son 42.000 todos los docentes del país, en Primaria, Secundaria y UTU, y a esto hay que sumarle regalías legales y no tanto  provenientes directamente desde EE.UU.

La corrupción probada en la Marina (hay varias causas penales todavía en investigación) o los acontecimientos de fraude financiero denunciados en el Ejército y Fuerza Aérea muestran claramente unas FFAA  no solamente impunes o quizás por esto mismo corruptas.

Pero lo más preocupante no son los aspectos de corrupción, ni de impunidad la cual está intrínsecamente ligada al rol que cumplen estas en el sistema capitalista, sino  ¿Qué piensa el Gobierno Progresista, o más específicamente, cual es su política para este tema definitorio para cualquier sociedad?

La omnipotencia de la información armada, es claroque la propia estructura militar permite de contar con información muy diversa y altamente calificada y mas sin pensamos que los archivos clasificados de la dictadura hasta el día de hoy no han sido encontrados en su totalidad, queda claro el poder que da este cúmulo de información y más si esta está  en manos de los integrantes de una institución armada y con garantías de impunidad.

Esto permite hipo tizar que cuentan con información capaz de hacer dudar a la clase política antes de tomar cualquier resolución en este tema y a su vez les garantiza un grado de autonomía lo suficientemente amplio como para manejar millonarias cuentas corrientes en el exterior, tener su propia diplomacia, independientemente de la estipulada por el Gobierno Nacional

 El margen de autonomía con el que cuentan es el que permite la realización de tareas de entrenamiento y maniobras militares que ni el propio Ministro, como el mismo lo reconoció, no están siempre  informados.

Ni el propio Ministro y mucho menos el Parlamento sabía del simulacro de desembarco realizado en La Florida bajo mando Norteamericano conjuntamente con tropas de ese país.

Tampoco el Ministro estaba enterado donde y como las fuerzas de ocupación de Haití, bajo bandera ONU pasan sus horas de ocio.

 

En realidad el poder político y el Ministro, como integrante de él, solo saben lo que las FFAA necesitan que sepan, de esta forma acumulan autonomía y  se convierten en un poder paralelo real y peligroso para cualquier avance democrático popular.

Por la vía de los hechos se puede ver el rumbo

Ante la llegada al Gobierno de Fuerzas políticas Populares, las cuales históricamente habían tenido una  clara posición antimilitarista y antiimperialista hacía prever una conducta (política)  nueva ante las intromisiones norteamericanas en nuestros asuntos internos, y en especial que tratarían de acotar la “influencia”de las diferentes agencias de inteligencia de los EE.UU. en el aparato militar y policial de nuestro país y de esta manera recuperar la dignidad como país independiente, esto que habían proclamado durante décadas de lucha, al igual que el  respeto del principio históricamente reivindicado de no injerencia y de no intervención en los asuntos internos de un país, parecería no estar en la agenda actual del progresismo.

Pero no solo que esto hasta hoy no sucedió sino que podemos afirmar que no sucederá por la simple razón que hoy nuestra comarca continúa sometida a los dictámenes del imperialismo, en el terreno militar podemos afirmar que la subordinación bajo la bandera ONU u OEA es total, y todos sabemos a quién repoden estos monumentos vivientes a la burocracia internacional.

Desde el comienzo de la participación uruguaya en las misiones de paz (1992) hasta hoy,  la corporación política sin distinción de partidos ha considerado este tema simplemente como un tema militar y esta profunda equivocación conceptual es la que lleva a una cadena de “hechos y acontecimientos”militares que no solo cuestionan la política interna y condiciona la exterior, sino que encadena a nuestro país a la política militarista Yanqui

La repetida presencia en un corto lapso de tiempo del Secretario de Estado para la Defensa de EE.UU., el Sr. León Panetta a nuestra comarca y la reunión de Punta del Este donde se reunieron los Ministro de Defensa y jefes de estados mayores en el marco de la décima Conferencia de Ministros de Defensa de América,  redundó en el envío al Parlamento de un proyecto de acuerdo entre Uruguay y Estados Unidos para “la adquisición de suministros y la prestación recíproca de servicios”entre los ministerios de Defensa de ambos países

Evidentemente la pregunta que surge de esta noticia es ¿Cuál sería “la prestación de servicios recíprocos”, a cuales servicios se están refiriendo?

Es más que evidente que si el poder político, en este caso el Sr. Ministro de Defensa Sr. Eleuterio Fernández delega la coordinación, como así lo hizo en un mando militar el pretendido control del poder político sobre el brazo armado del sistema, no solo será nulo, sino garantizará más aun la autonomía militar

Si las resoluciones de las “necesidades operativas”y la coordinación de este Tratado queda en manos del jefe del Estado Mayor de la Defensa sin necesidad operativa de consulta al poder político, solo el de “informar”al Ministro a posteriori, queda claro que conjuntamente con los temas militares este resolverá por vía indirecta y de hecho, aspectos políticos esenciales de política exterior y soberanía nacional

Al espíritu de cooperación de nuestro país para la defensa del Occidente, cosa esta que agradece el Departamento de Estado y que lleva al Sr. Panetta a nombrarnos como el país más amigo de los EE.UU. en América Latina, debemos agregar otros tipos de autorizaciones y acuerdos como la  reciente autorización para poner a funcionar una oficina de la DEA en la embajada de Montevideo, que monitoree el resto de ellas en nuestro continente o la preparación de “grupos Seals Made in Uruguay”, junto a otros varios tratados y cursos de “capacitación”reservados, porque de “terrorismo”se trata.

Todo esto será porque el mundo cambió, como nos dice el Sr. Presidente prácticamente a diario, que ratificamos un tratado que venció en el 2010 y que vincula a ambos países (Convenio de Asistencia Militar) firmado por primera vez en el  1953 apogeo de la “guerra fría”, hecho a medida de los EE.UU.

¿Y la izquierda que plantea. . . .?

Este tema ha sido históricamente debatido dentro de las diferentes corrientes de pensamiento revolucionario, pero siempre la realidad fue mucho más rica que la teoría.

Algunos plantean la necesidad de disolverlas, de suprimirlas, las razones son muy válidas y poderosas pero no dicen como ¿por persuasión, por decreto?, bueno si esto fuera posible sería una gran innovación en la lucha de clases, porque de lucha de clases  se trata

Otros opinan de democratizarlas o por lo menos controlar políticamente los mandos superiores, Chile nos dejó una gran lección a todos.

Otras corrientes del pensamiento revolucionario hablan de la necesidad de una confrontación militar y derrotarlos. Esto lo muestran las revoluciones triunfantes, claro, esto fue posible solo dentro de un contexto histórico determinado y con coyunturas específicas, pero siempre con el apoyo multitudinario y participación de los respectivos pueblos

Sea como sea para discutir seriamente hay varios aspectos que no podemos perder de vista: el primero de ellos es que los ejércitos nacen por la necesidad del Estado para proteger su propia integridad territorial y a su vez, para conquistar nuevos territorios por necesidades de  mercado.

Con el desarrollo capitalista en su fase imperial, en los “pequeños”países periféricos, capitalistas dependientes como el nuestro, el Ejército Nacional pierde el sentido clásico para convertirse en un pilar insustituible del statu-quo y funcional a los intereses de los EE.UU. y su política exterior.

Juegan el rol de custodias del sistema y ante el avance de la lucha de clases  se convierten en Ejército de Ocupación de su propio país.  Nuestra comarca tiene amplia experiencia en este sentido: muerte, desaparición forzada, secuestro, tortura, cárcel, fueron las armas utilizadas para garantizar la dependencia, aplastar la lucha popular, reasegurar el sistema.

Gran parte de la clase política, la misma que fue cómplice durante todos los años de dictadura que fueran necesarios, junto a empresarios locales y multinacionales es la misma que les garantiza la impunidad hoy.

¿QUE HACER CON EL EJÉRCITO?  Bueno solo lo que podamos y  estemos dispuestos a hacer, razones sobran.

SERGIO NAPOLI

 

 PROYECTO A FAVOR DE LA DISOLUCIÓN DEL EJÉRCITO

(Proyecto propuesto por Frugoni y Mibelli para ser incorporado a la ley de presupuesto nacional de 1920. Más adelante aportaremos también las actas del debate parlamentario sobre esto, IMPERDIBLES)

I

Proponemos la supresión del presupuesto de Guerra y Marina

Artículo… A contar desde la promulgación de la presente ley de Presupuesto, empezará a efectuarse la reducción de los gastos militares hasta llegar -dentro de los términos de un año- a su completa eliminación.

Queda librada al P.E. La forma de esa reducción, pudiendo disponer de la suma de dos millones de pesos, como máximum, para ir atendiendo a los gastos subsiguientes mientras se realiza la reducción de las actuales planillas y su total supresión.

Art… De esos dos millones saldrían las indemnizaciones para la tropa del Ejército y la Armada, comprendidos todos aquellos elementos que no tuviesen derecho a otro beneficio. Esas indemnizaciones corresponderán a dos meses de sueldo, que les serán abonados en el momento de la baja.

Art. … Los oficiales del Ejército y la Armada serán retirados en las condiciones legales más favorables, conforme se vayan suprimiendo, de acuerdo con lo dispuesto por esta ley, sus cargos o servicios.

Art. … Se conservarán los servicios de la Capitanía General de Puertos, Escribanía de Marina, Capitanía de Maldonado e Isla de Flores, de la Telegrafía sin hilos y del Hospital Militar

. Estas reparticiones pasarán a depender del Ministerio del Interior una vez que sean suprimidas las planillas del Ministerio de Guerra y Marina, excepto el Hospital Militar, que transformado en institución civil, como las antedichas, pasará a ser una dependencia de la Asistencia Pública.

El presupuesto de estas oficinas, mientras pertenezcan al Departamento de Guerra, será servido con la suma a que se refiere el artículo 1º, es decir, se considerará integrante de la cantidad de gastos que el ejecutivo podrá hacer durante el año en materia militar.

II

La justicia militar

FUNDAMENTOS

Tenemos el convencimiento profundo de que nuestro país no necesita para nada del Ejército.

Sin duda lo necesita el Gobierno para intimidar a sus adversarios políticos y para disputarles con un electorado de cuartel el triunfo en las urnas. Esas son, precisamente, dos grandes razones para que reclamemos su abolición, La paz interna, que antes perturbaban los blancos, hoy no la garantizan los batallones, sino que más bien la amenazan.

El libre juego de las leyes electorales que ya proporcionan a los nacionalistas la posibilidad de ocupar posiciones suficientes a tranquilizarlos, ha de ser más fácilmente obstaculizado por el Ejército que por las montoneras, pasadas a la historia, si regresiones políticas realizadas al amparo de las bayonetas no las hacen un día reaparecer.

Tampoco podemos considerar al Ejército una protección necesaria ante el imaginario peligro de una agresión externa.

Nada tenemos que temer de nadie. Nuestros vecinos son nuestros hermanos, y a nuestra confianza absoluta en su lealtad para con nosotros no habrían de responder con injustas hostilidades.

Pero si el hecho inaudito de una agresión a nuestra independencia se consumase, ¿seríamos más fuertes con nuestro Ejército -formidable para nuestro Erario Público, pero insignificante en comparación con cualquier Ejército de los que podrían invadirnos- que con nuestra legítima y confesada debilidad?

Estamos, pues, en ideales condiciones para dar al mundo el ejemplo de una Nación sin soldados, enteramente desarmada, como un anticipo de lo que han de ser algún día, tal vez no lejano, todas las naciones de la tierra.

Nuestra idealidad pacifista y antimilitarista halla en esta República razones prácticas muy sólidas y evidentes en que fundarse.

El pueblo las comprende sin esfuerzo, y por eso estamos seguros de que si se convocase a un plebiscito nacional para pronunciarse sobre la proposición de suprimir el Ejército, una inmensa mayoría se pondría de nuestro lado. La fórmula que aconsejamos para aplicar esta reforma, sin duda de muy vastas proporciones, la hace viable sin grandes trastornos.

Para no dejar en la calle a los soldados y personal de tropa en general, proponemos una indemnización que importará, en total, alrededor de medio millón de pesos.

Los sueldos de los oficiales de mar y tierra ascienden a $1, 407,492,

Calculamos que no lleguen a un millón los sueldos transformados en retiro dentro del primer año; de modo que con los dos millones a que se reducen -por este año- los gastos militares y el millón de retiros, tendríamos tres millones, mientras dura la situación transitoria. Ahorraríamos, pues, más de cuatro millones de pesos en el próximo ejercicio, y cinco y medio en el siguiente, sobre los $7,269.737, 44 del presupuesto actual.

El servicio de retiros y pensiones irá disminuyendo, forzosamente, habiéndose cerrado la vía del continuo acrecentamiento. Pero, ¿a qué seguir? Las ventajas económicas de nuestra solución no es preciso apuntarlas, porque ese aspecto de la cuestión nadie lo discute.

En cuanto a los Tribunales Militares, reproducimos una moción ya formulada el año 1913 y que uno de los diputados socialistas fundaba en los siguientes términos.

“La supresión de los Tribunales Militares intenté proponerla el año anterior, pero no tuve éxito. No faltará quien sostenga que la eliminación de la justicia militar no debe ser materia de la ley de Presupuesto, ya que existe un Código especial, cuyas modificaciones tendrían que estudiarse por separado y detenidamente.

“Yo no trepido, sin embargo, en someter esta proposición a mis colegas, entendiendo que la Cámara tiene en cualquier momento el derecho a negarle recursos a un organismo o institución que ha llegado a parecerle innecesario o pernicioso.

La justicia militar es inconstitucional pues nuestra Constitución dice que “los hombres son iguales ante la ley, sea prescriptiva, penal o punitiva”, y esa justicia establece una diferencia inadmisible, haciendo que los mismos delitos sean penados de acuerdo con reglas distintas, tal vez, que hace de los militares una clase legal que se rige por leyes especiales que asimismo alcanzan a los civiles en algunos casos, erigiendo así una justicia de excepción frente a la justicia general.

La coexistencia de esas dos justicias choca con el espíritu y la esencia de la democracia. La tendencia moderna nos conduce a la unificación de las jurisdicciones, para los delitos comunes, sea quien fuere el que los cometa, o quien fuere la víctima, caigan bajo la justicia común sin distinguir entre militares y civiles.”

Emilio Frugoni, diputado por Montevideo.- Celestino Mibeli