“El que no sabe puede ser un imbécil.
El que sabe y calla es un criminal”
Bertold Brecht
¿Por qué me había metido a opinar, aportar o simplemente meter la cuchara sobre el siempre ríspido y controversial tema militar?
Debo decir que las razones sobran ya que en nuestro pequeño país las FFAA se llevan buena parte de la torta, esa que teóricamente producimos entre todos, cuando en realidad los de abajo son los que producen más del noventa por ciento y a estos mismos son a los que menos les toca.
También creo que es interesante “meterle diente” a un tema que si bien sabemos que es determinante para la calidad de vida de todos, siempre se trata de “esquivarle el bulto” a un tema presentado como complicado y solo para especialistas.
Y por último en esta ocasión, no porque no haya muchísimo más para decir y debatir, este tema es un “debe” dentro de la mochila político –ideológica de una izquierda que al no ser capaz de superar sus propias limitaciones queda secuestrada dentro de un sistema que cada día muestra su patético fracaso a nivel global.
VEAMOS:
Estamos acostumbrados a que este tipo de análisis, críticas, opiniones provengan de los “tira piedras de siempre”, o de expertos militaristas graduados en alguna universidad virtual, pero en esta oportunidad desde el propio corazón oficialista se elevan voces, que si bien fueron rápidamente acalladas nos hizo conocer cifras y datos que permiten ver cómo y cuanto el Progresismo en el Gobierno invierte en parte esencial de su aparato represivo.
La Senadora oficialista Constanza Moreira en entrevista a Brecha el 12-10-2012, “orejea” el capítulo FFAA del Presupuesto General de Gastos e Inversiones, dejando conocer la política oficial en cuanto a FFAA
Dice la Senadora… “el número de empleados solo en el Ejército, es igual a la totalidad de los maestros de Primaria en todo el país”, lo que significa también queel presupuesto del Ministerio de Defensa sea el más alto de todo el presupuestodetrás del gasto que representa el Ministerio del Interior.
“Los Ministerios de Industria, Desarrollo Social, Salud Pública y Ganadería, no llegan al presupuesto que se lleva Defensa, que triplica el de los otros poderes del Estado”, afirma. “El Parlamento alcanza al 1,1% del presupuesto y el Poder Judicial al 1,4%”.
Para la senadora existe un serio despropósito enque hayan 27.000 militares en activo en Uruguay, mientras “recordemos que son 42.000 todos los docentes del país, en Primaria, Secundaria y UTU”.
Apuntó que la actual política de mejorar salarios y compensaciones generarán“un atractivo especial para entrar a las Fuerzas Armadas (que es lo que se busca), y por consiguiente lejos de contribuir a su disminución, colaboraremos a su fortalecimiento (que era lo que queríamos evitar)”.
De esto surgen dos preguntas claras:
A) ¿Por qué la Senadora concede esta entrevista ahora y por qué sobre este tema?
B) ¿Por qué el Progresismo dedica entre 4,2% y 5,2 % del Presupuesto General, a las FFAA? Lo que significa aproximadamente entre el 1,2% / 1,5 del PBI
A) En primera instancia podríamos valorar estas declaraciones dentro del contexto de usos y costumbres de la partidocracia criolla, ellos nos acostumbraron a que cuando los números de las encuestas no andan bien, hay que tirar un “boniatazo, para que los zapallos se acomoden en el carro”, así, dentro de los colorados teníamos y tenemos a los catorcistas y los quincitas, a Pedro y al Batllismo, en los blancos a los herreristas y los wilsonistas o Lacalle y al Guapo, si la cosa no se arregla, nunca faltará “un blanco independiente” que permita al cuerpo electoral votarlos con tranquilidad de conciencia.
En el F. A. post dictadura es igual: tenemos a Tabaré y a Astori o al Pepe y a Astori y así la impúdica partidocracia muestra sus límites y también reconozcámoslo, sus dotes persuasivas.
Lo sustantivo del sistema es mantener (muchas veces de forma sutil y otras no tanto) equilibrios que permitan sostener la ficción democrática de la representatividad, se necesita oficialismo y oposición, eso se define alegremente con elecciones, y también necesita un cierto grado de conflictividad a lo que los técnicos llaman conflictividad funcional.
El dominio y encadenamiento de los medios de comunicación masiva, junto a la sombra coactiva y siniestra de un aparato represivo eficiente, dispuesto siempre a cumplir uno de sus cometidos esenciales - garantizar el sistema de acumulación capitalista -, cierran en primera instancia un cuadro objetivo que quizás y digo solo quizás, le permitan a la Senadora entender más claramente los porque de las sumas destinadas al Ejército en un presupuesto Progresista o sea, hecho por el sector político que ella misma representa.
O quizás solo sea el natural hecho humano de haber adquirido un minuto de “iluminación”, porque ella sabe al igual que nosotros sabemos “que la empresa permite un minuto de locura”, y Pepe también, la realidad es que tendrá que levantar la mano aprobando lo que critica, en el Senado no hay margen para juguetear mucho, claro que una licencia o un viaje “imprevisto” son herramientas parlamentarias de uso cotidiano.
O simplemente podría ser un elemento político de contrapeso para equilibrar la interna frentista o tal vez todos estos elementos juntos, que intenten detener la pérdida de credibilidad que por propias razones está cosechando el Progresismo.
B) Hablar del presupuesto que cualquier Gobierno dedica a los respectivos Ministerios de Defensa es siempre muy dificultoso y cuando queremos informarnos democráticamente de cómo se gastan y en que se gastan los recursos que la sociedad invierte en este tema, es más dificultoso aun, porque toda información queda sometida a la “niebla protectora de la Seguridad Nacional”.
Podemos acercarnos en términos generales a alguna cifra , como las que aparecen públicamente en el presupuesto nacional y hacen “enfurecer” a la Senadora Moreira que llega a preguntarse “….¿adónde vamos con las FFAA?, ¿estamos siendo coherentes con el programa que el FA se comprometió a llevar a cabo? Y si no lo estamos, ¿cómo habremos de retomar la senda? ¿Seremos capaces de discutir abiertamente, y sin “secretos de Estado” las FFAA que queremos y podemos tener? No lo estamos haciendo. Al menos hoy, no lo estamos haciendo.”
Pero a esas cifras hay que agregarle otras varias mas, alguna de ellas legales (fondos reservados) que como su nombre lo da a entender no se rinde cuentas a nadie, y otras que por ser extraoficiales no figuran en ninguna contabilidad nacional: regalías de agencias de otros países, comisiones por compra o venta de armamento, viáticos en los “cursos de formación en el exterior” o simplemente se falsifican cifras y balances (recordemos entre otros la Marina, censo agropecuario y otros tantos).
Es curiosamente importante que una Senadora de la República que representa al partido de Gobierno y es electa en la lista del Presidente, se pregunte y se interrogue sobre estos temas en voz alta, claro, lo que cualquier ciudadano desearía es que la Senadora Moreira fuera quien explicase a los de abajo los porque de esta aparente desviación programática, ese es su trabajo y actuar en consecuencia interesándose e interviniendo, ya que sus títulos universitarios (socióloga – politóloga – filósofa) y cargo, le dan autoridad y cierto grado de seguridades ya que goza de fueros.
La Senadora se pregunta “¿adónde vamos con las FFAA?
¿Estamos siendo coherentes con el programa que el FA se comprometió a llevar a cabo?”
Insiste en preguntas casi retóricas, realmente no sabría ayudar a la Senadora en esta pregunta, porque es ya práctica común de la partidocracia jamás cumplir el programa de gobierno oferto a los electores, y el FA ya demostró en el Gobierno presidido por el Dr. Tabaré Vázquez que justamente en esto no fue una excepción.
En cuanto a la pregunta “secretos de Estado”… “las FFAA que queremos y podemos tener”, bueno, creo que para una catedrática de Ciencias Políticas de la UDELAR sería relativamente fácil dar respuestas a sus propias interrogantes.
Las Fuerzas Armadas como componente esencial del aparato represivo responden al Estado y la Corporación Política en el gobierno ¿o no?, las necesitan; en el caso de Uruguay hay que agregarle el “plus” de haberse retirado del poder como resultado de un pacto (pacto del Club Naval), ignorado en su contenido hasta el día de hoy, por la gran mayoría de la población.
Pero sobre todo porque esa mesa de “diálogo” las legitimó de alguna manera, al reconocerlas políticamente como interlocutoras válidas y no como eran en la realidad, una dictadura cívica militar, con prácticas criminales, fascistas, al borde del colapso por sus propias incapacidades y por un cambio en la coyuntura internacional. Un cambio de estrategia del Imperio para su patio trasero.
Claro que siempre la Senadora tiene la honrosa oportunidad que pocos probos ejercieron en la historia contemporánea de los parlamentos, tanto a nivel nacional como departamental y ese privilegio de integridad personal, que se convierte en hecho político incontrastable es irse junto a los de abajo a seguir peleando coherentemente sin continuar avalando con su presencia la “ficción de la representación democrática”.