Envíopostaporteñ@ 955

Una Voz que También Existe

 

UN CUENTO PATRONAL, ELOGIO AL CAPITAL

   "¿Qué constituye la enajenación del trabajo?

Primero, que el trabajo es externo al trabajador, que no es parte de su naturaleza; y que, en consecuencia no se realiza en su trabajo sino que se niega, experimenta una sensación de malestar más que de bienestar, no desarrolla libremente sus energías mentales y físicas sino que se encuentra físicamente exhausto y mentalmente abatido. El trabajador sólo se siente a sus anchas, pues, en sus horas de ocio, mientras que en el trabajo se siente incómodo

Su trabajo no es voluntario sino impuesto, es un trabajo forzado. No es la satisfacción de una necesidad, sino sólo un medio para satisfacer otras necesidades. Su carácter ajeno se demuestra claramente en el hecho de que, tan pronto como no hay una obligación física o de otra especie es evitado como la plaga

El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo que implica sacrificio y mortificación. Por último, el carácter externo del trabajo para el trabajador se demuestra en el hecho de que no es su propio trabajo sino trabajo para otro, que en el trabajo no se pertenece a sí mismo sino a otra persona…”

K. Marx

 Nadie mejor que un sindicalista como Read, que haya estado en la lucha contra la dictadura, además orador del 1º de mayo de 1983,  para representar los intereses del capital y de este gobierno hoy.

Y nada mejor para los patrones que un sindicalista patrón con cabeza de patrón

Lo dice El observador, no lo decimos los radicales... con un título que define el acto del PIT-CNT:

De pie los aplaudió el gobierno. Read,… abordó un tema delicado: habló del “problema” de “los hábitos de trabajo” y de los “altos índices de ausentismo, de hasta 27% o 30%”. “Debemos mirar para adentro en el sindicalismo y definir qué tipo de sindicato queremos y qué sociedad queremos”, sostuvo Read, para luego indicar:

“No podemos pedir una sociedad con nivel educativo y niveles morales, con reglas del juego, si no nos comprometemos adentro. No podemos estar de acuerdo con el ausentismo laboral o del que va a laburar y más bien hace como que está laburando”. Mientras el público se ponía de pie para aplaudir, Read insistía en que ese tema “es un problema”. “No quiero el atorrante, el vago, el lumpen, el junta votos; no quiero en mi sindicato eso, no fomentemos el lumpenismo”, alertaba, gritando casi sin voz.

“El mejor sindicato no es el que más huelgas hace, es el que mejor laburantes tiene”.

Elogian que este sindicalismo predominante se ponga al frente de combatir el “ausentismo laboral” o de que se vaya a trabajar pero “se haga que se trabaja”.

Cómo no…aplaudan multinacionales, aplaudan latifundistas, aplaudan patrones, lloren trabajadores…no está bueno que aplaudan, es triste; porque por delante de estas propuestas están los dueños del mundo haciendo fila para alabar a estos líderes de la sumisión. 

Su discurso es un llamado desesperado a que se rinda más, es decir, a aumentar la tasa de explotación, es una falsificación histórica la que hacen, postulando la claudicación y presentándola como lucha contra los holgazanes trabajadores. Simplemente, sencillamente propone sindicatos de control al servicio del capitalismo y más rendimiento para el patrón.

El aumento de la tasa de ganancia, es la esencia de su discurso. Es una ponderación de la tasa de explotación.

Pero levantémonos, no seamos ni el coro silencioso, ni el coro asentidor, Read, recurrió para llenar (aún más) los bolsillos de los empresarios, (para embutir sus bolsillos) a la historia de los anarcos, historia de la vida, habló de los ñeris para desaparecer a los compañeros y compañeras con todas las letras.

¡Qué asco!  Un asco que no lo dudemos pasara a la historia oficial como un discurso plausible.

El capital le colonizó la cabeza y él muy oportuno para sus intereses se acomodó a su lado teniendo el mango del sartén de este sindicalismo aventajado

Apología a la dominación

“La conciencia de clase es requisito indispensable para la revolución y la liberación de la explotación del hombre por el hombre.” K. Marx

Si no hubiéramos visto venir este sindicalismo, esto sería un escándalo. Pero parece que se recibe el alegato del capital, con total naturalidad. Y sí, está naturalizada la explotación, la dominación. Está aceptada esa vieja leyenda de que siempre hubo ricos y pobres; y el rico es rico porque “se la ganó” y el pobre es pobre porque es atorrante, es vago, incapaz.

Hábitos de trabajo. Hábitos que el opresor culturalmente impuso para seguir obteniendo sus ganancias, para el aumento de la plusvalía 

En un tiempo histórico donde no se piensa críticamente, menos en organizarse, donde no te sentís parte de una clase explotada, y donde vas a ganar $10.000 pesos por mes (o menos) en condiciones de tortura y riesgo de vida física y mental y el sindicato al cual estás afiliado no te invita a pelear ¿con qué ánimo te levantás?

Y si además tenés un celular, o internet que le dio el estado a tu hijo o hermano, de que moral habla el señor Read? Orgullo del vínculo del trabajador con la maquina, orgullo de saber, de cumplir. Cómo no…

Marx sostiene que el trabajo "esla actividad por la que el hombre transforma la realidad para satisfacer sus necesidades físicas y espirituales. En las sociedades de explotación el trabajo se vive como una experiencia alienada, y no como una actividad de autorrealización”.

Este movimiento sindical ha tergiversado el sentido de la lucha

Pero, aclaremos, estamos convencidos que no sirve para la independencia de la clase la desidia actual en ningún orden de la vida y tampoco este sindicalismo, agotado y reciclado como colchón y bomberos de las protestas.

Al igual que la violencia política revolucionaria fue reconvertida en una violencia social sin destino, este sindicalismo convierte la cadena silenciosa de la explotación en algo de lo cual “enorgullecernos”.

Otro ángulo de este debate son los comportamientos humanos –no ajenos a este presente del capitalismo- que son aprovechadores y perjudican a los que tenés al lado, comportamientos cobardes e individualistas que en nada sirven a la clase y que en general perjudican al trabajador que tenemos al lado y en el momento de crisis alcahuetean a los patrones

Sectores de la clase que no tomaran conciencia de su existencia como tal, ni se organizarán, porque el nivel de alienación es tal, que podríamos decir que es un crimen más del capital, crimen que también debemos juzgar. Porque es el apoderamiento mayor de los seres humanos por el mercado de consumo.

Read, encubre el debate ideológico, lo adorna de símbolos del pasado. Recurso infame para  mover la sensibilidad de un pueblo.      

El lumpen propietario es él. El ejemplo de burócrata es él.

Enrique Pintado decía que el sindicato era la escalera que llevaba al parlamento, a él le funcionó muy bien. A Read, astorista igual que Pintado, además de empresario; evidentemente le funciona muy bien el discurso moralista del buen trabajador. La moralina de estos líderes para hacerle los mandados a los poderosos y sus actuales alcahuetes está de moda. La alegría de los empresarios, ministros y políticos sentados en la Plaza 1º de mayo enlutó la memoria de los desaparecidos cuyas fotos colgaban tras su manifiesta sonrisa y complacencia. 

Las ideas tienen sello de clase. Tienen color y sentido de clase. Las menciones históricas al orgullo obrero, al orgullo de la clase son aberrantes.

 Los queridos anarquistas, los fundadores del sindicalismo en el Río de la Plata, UTAA, los textiles, los gráficos, los trabajadores de FUNSA; los obreros de UTE que bajaron la palanca, los marxistas, socialistas, tupamaros o cristianos que  ocuparon una y otra vez las fábricas ante el golpe de estado, los docentes que protagonizaron enormes sacrificios peleando contra las reformas de educación y la salud, los que asesinaron en las torturas, los que cayeron expropiando, las que cayeron ajusticiando patrones y torturadores, los que quedaron desaparecidos, las que sufrieron décadas de cárceles, seguro se sienten negados, convertidos en otras, en otros, no son ellos, no son ellas.

No pelearon ni por las guerras imperialistas ni por esta paz capitalista.

No pelearon por esta conciliación que reivindica la dignidad de los corderos obedientes (con las disculpas del cordero).

No pelearon por eternizar la explotación, encadenando a los obreros “orgullosamente” a las máquinas, por atarlos disciplinadamente al reloj de la dominación.

El orgullo obrero se construyo a base de sacrificios, de sangre, de luchas por liberar las cabezas y la vida. Orgullo por ser capaces contra toda la cultura de la iglesia y los estados de gozar con la justicia social, la creatividad y el ocio.

Orgullo de pelear cada amanecer para no morir en el socavón de una oscura mina, o un andamio. Orgullo de concebir la unidad para luchar, para emanciparnos y no para hacerle al mandado al burócrata de turno.  

Nada de esto habrá si permanece la opresión.

Nada de esto sucederá si no organizamos la desobediencia a los designios del capital.

La dignidad, el orgullo trabajador tiene que ver con el despertar, con la conciencia de existir como clase, con la voluntad de vivir para romper y negar las cadenas.

El orgullo pasa por organizarnos para construir otra vida. Porque somos algo más que fuerza de trabajo, mucho más y el orgullo obrero pasa por sobre todas las cosas por descolonizarnos de la clase opresora.

Y pasa por ir a las raíces de nuestras luchas, por hallar errores y aciertos en el camino, pero, solo en el camino de la emancipación y por negar los discursos de los amos aunque salgan de la boca de un seudo obrero ejemplar patrón y amigo del patrón y el estado. 

El interés de la humanidad pasa por destruir todo lo que la esclaviza, todo lo que le quita la vida, todo lo que la somete. No pasó, ni pasa ni pasará por aceptar sin más las normas y leyes impuestas desde el estado de barbarie.

¿O acaso no ha sido la forma histórica de la resistencia de la humanidad, desde la esclavitud, resistir y resistir? ¿No se resistió bajo las dictaduras? ¿No se resiste bajo las democracias capitalistas?

En las cárceles, fue resistir, resistir y resistir el trabajo forzado, darles nada o lo menos posible, a los tiranos a los patrones, trabajo a desgano y rendimiento mínimo fue la consigna. Cerrarse a la banda, enseñar los dientes, han sido, son, señales de una lucha de clases que pervive aunque la nieguen.

Esa resistencia es el camino, es la resistencia cualitativa y cuantitativa, hasta que esa pisqueña y silenciosa resistencia sea grito, insumisión, organización, huelga general, viento insurreccional, insurrección.

En fin, solo una voz de adentro del acto clasista, sin patrones, sin vallas, sin gobierno…

IRMA

3 de mayo 2013