Si continuamos con lo que nos muestra nuestra historia
ESTAMOS CONDENADOS a vivir cada vez peor
Correos y más correos, blogs y más blogs donde no hay derechas ni izquierdas, de país alguno, incluyendo a nuestro Uruguay, que se salven de los más sesudos análisis críticos y todos con sobradas razones, pero nadie insinúa una propuesta de posible cambio.
Más leo y más me pregunto ¿somos hijos de una visión negativa, sin capacidad de proyectarnos hacia un futuro positivo?
Es cierto que siempre es más fácil criticar desde la vereda del frente, que enfrentar la realidad para cambiarla.
Ayer los autodenominados de izquierda que hoy dicen estar contra las derechas y las propias derechas que nos dicen estar hoy contra los que están en el poder de la izquierda.
¿Estamos siempre más predispuestos a ver la paja en el ojo ajeno que en el propio?
¿Por qué no se atacan las causas reales de los problemas de una vez por todas y se ofrecen alternativas de cambio? más allá de los partidos políticos, que sólo aspiran al poder para perpetuarse o en la búsqueda de algún cargo en la legislatura, cuando son conscientes que los cambios no pasan por ahí, y sólo perpetúan lo mismo, ¿los ciudadanos de esta Nación, no nos sentimos capaces de juntarnos para hacer propuestas colectivas, aunque sea, a partir de la mejora de nuestros barrios?
¿No hemos aprendido todavía en 150 años de historia, que el sistema político es perverso y está avalado y protegido por una constitución creada a su imagen y semejanza?
Si no cambiamos este sistema político no es posible ningún cambio. La corrupción seguirá reinando. La buena voluntad es sólo cosa de voluntades. La sangre derramada de quienes quisieron construir un mundo mejor, pasó al olvido de quienes hoy ostentan el poder y ayer criticaron actitudes similares de anteriores gobernantes.
Los partidos políticos han demostrado que son insensibles a todo esto y a las críticas, y a los hechos me remito.
Hoy los partidos políticos son títeres de los poderes financieros y han matado toda idealidad política, y toda ilusión de nuestro pueblo traicionando sus propios principios en manos del capital entregando la propia soberanía de su propio país por el vil precio de la necesidad.
En el coliseo de la vida estamos siendo revolcados por el toro y no nos damos la oportunidad ni siquiera para intentar agarrarlo por las guampas. Sólo nos quejamos o elaboramos teorías electoreras y esperamos ser ganadores. Si perdemos, esperamos un lustro más y nos conformamos con “otra vez será”
Quizá una breve detención en la letra de nuestro Himno Nacional nos muestre lo anterior.
Todos los “patriotas” cantan el himno y al igual que en la dictadura reafirmamos el verso de “Tiranos temblad, tiranos temblad” exaltados y enfatizando el término tiranos. Sin embargo los tiranos que hoy se amparan en las estructuras del gobierno, al igual que los dictadores lo hicieron ayer, cantan el mismo himno sin inmutarse y quizá nos tomen el pelo cantándose a sí mismo, algo que no les provoca la más mínima molestia.
Cuando nos referimos al término “tirano” contenido en un verso de nuestro himno nacional, vemos que los ciudadanos no le dan la trascendencia que debería tener, quedando como tantos otros términos, desvirtuados en el diario trajín, con la consecuencia que quienes luego de haber sido votados, se vuelven tiranos, nos oprimen y condicionan. Mientras nosotros vivimos en la pobreza y el sacrificio, ellos viven en la opulencia y el esnobismo*
Y ya que estamos mencionando nuestro Himno Nacional, vamos a tomar algunos Símbolos patrios que quisieron en algún momento significar algo, pero hoy se han desvirtuado y su significado deja de ser tal, pasando a ser una vieja mística sin contenido ni sentido para “venerarlos”, como mal nos enseñaron en la escuela. Consideremos que estos símbolos, pertenecen a una época colonialista que Artigas no sólo combatió, sino que cuando se vio traicionado, se fue de su terruño a morir al Paraguay, tierra hermana que lo cobijó.
El escudo, rodeado por olivo y laurel, coronado por un Sol, tiene cuatro símbolos en fondos azul y blanco alternos: la balanza (igualdad), el cerro fortificado (fuerza) el caballo (libertad) y la vaca (riqueza ganadera).
Hasta aquí lo que nos enseñaron años allá por nuestra niñez. Es interesante saber:
- que el símbolo de “la igualdad” sea el instrumento que utilizaban los mercaderes;
- que “la fuerza” se expresa en términos militares convencionales de origen colonial.
El pueblo oriental puede en cambio identificarse perfectamente con el “símbolo del caballo”, que ayudó a la libertad, y debe añorar aquella “vaca” alimentada en pradera natural, y sus churrascos, ya que ahora, como dice Atahualpa, las penas son de nosotros, las vaquitas son aún más ajenas… y cada vez más escasas, en la medida que monocultivos y minería las seguirán corriendo y obligando a alimentarlas a ración con hormonas.
Vale la pena evocar hoy, los elementos simbólicos que faltan en el escudo, aquellos que en su tiempo, Artigas imaginó para la Provincia Oriental:
- estaba coronado por plumas de ñandú, que era un animal sagrado indígena (no importado como la vaca);
- lo escoltaban puntas de flecha indígenas y tambores; y
- en lugar de olivo y laurel, lo escoltaban las banderas de la roja diagonal descendiente, que evoca el retorno libre del corazón, pájaro charrúa a la tierra liberada.
- ostentaba este escudo una divisa con una frase que es anhelo de paz con dignidad: “Con libertad ni ofendo ni temo”.
Esta frase hoy se podría traducir como “con la libertad que me otorga el sistema de gobierno, seguiré siendo corrupto ya que nadie se ofende y ni temo porque tengo el respaldo de la fuerza y de quienes aplican las leyes e interpretan los textos constitucionales para que a nosotros nos sigan votando”
En las conmemoraciones y en los desfiles “patrios” contemporáneos se exhiben tres banderas.
- Adelante va el llamado Pabellón Nacional, la bandera que nació en 1830, tras la derrota militar y política de Artigas, la misma que enarbolaron sus enemigos, y que luego invadió el Paraguay soberano.
- Más atrás avanza, irónicamente, la bandera de Artigas, cautiva en manos que no la merecen.
- Completando el trío la que enarbolaron los Treinta y Tres patriotas en 1825, que quisieron reunificar la Patria Grande y Federal, cuyo jefe Lavalleja fue apartado rápidamente de todo cargo de gobierno y fue sustituido por el agente extranjero Fructuosos Rivera.
La bandera de las franjas azules y blancas, sin embargo, no sólo en su historia fue originada por los simpatizantes de los intereses extranjeros o al servicio de ellos, sino por el origen neocolonial de sus creadores, y hasta acompañó muchas manifestaciones populares en manos del pueblo trabajador. Por eso no hay que ignorarla. Yo prefiero pensar que es la bandera de mi cuadro de fútbol favorito, que viste camiseta celeste.
Aclaremos que para nosotros la bandera en serio, es la de Artigas.
Y creemos sinceramente que si se hiciera un plebiscito, ésta sería la que elegiría nuestro pueblo. Y quizá si se le explica a la gente su sentido, también votaría por las plumas de ñandú antes que por ese medio sol que vemos detrás de los personeros de este gobierno tan pintoresco.
Es por eso que no podremos hablar de partidos políticos, que vayan a gobernar, si no hay control ciudadano permanente como no lo hubo en la dictadura y para ello sólo será posible con una NUEVA CONSTITUCIÓN, porque
“toda clase de precaución debe prodigarse cuando se trata de fijar nuestro destino. Es muy veleidosa la probidad de los hombres, sólo el freno de la Constitución puede afirmarla” (Artigas), no ésta, por supuesto, ya que desde que nació en 1830, fue renegada por el propio prócer, dejando puertas abiertas para que existan corruptos, que se sienten protegidos por un sistema perverso, creado por los políticos a su imagen y semejanza
Sabemos que la crítica es necesaria, pero no podemos pararnos sólo en eyaculaciones mentales autocomplacientes. La vida es una sola y corta, por eso debemos apuntar a un cambio substancial, y de ahí nuestra propuesta: CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN
Convoquemos a una Constituyente formada con gente honesta que haga temblar los cimientos de este sistema político perverso, con propuestas emanadas de los ciudadanos convocados en barrios o regiones como se hizo a través de los Cabildos artiguistas de la Liga Federal, sin intervención de políticos traidores a la Nación.
Aclaración 1:
La tiranía, en el sentido que se dio al término en la Grecia antigua, era el régimen de poder absoluto, de ordinario unipersonal, que con frecuencia instauraba el tirano, o aquellos que habían derrocado el gobierno de una ciudad-estado, normalmente gracias al apoyo popular, pero también mediante un golpe de estado militar o una intervención extranjera
Así, el tirano ocupaba el poder no por derecho, sino por la fuerza.
Para la mentalidad moderna, la tiranía se identifica con un uso abusivo y cruel del poder político que se ha usurpado, pero entre los antiguos griegos, sin embargo, el término no estaba tan cargado de connotaciones peyorativas, y a menudo tenía mucho que ver con la demagogia y el populismo. Para los griegos incluso el término tuvo en principio una connotación positiva y muchos tiranos eran queridos y muy populares entre los ciudadanos de las polis, la metrópolis y las menores que eran administradas por éstas.
Con el tiempo las tiranías se convirtieron en un sistema político muy recurrente por autoritaristas que se apoyaban en la confianza de la ciudad para hacerse con el poder, momento en el cual empezó a odiarse e identificarse con la tiranía moderna. El Tirano también puede ocupar el poder sin la fuerza, con apoyo popular.
Aclaración 2:
•- Esnob es un anglicismo (derivado de la palabra snob) con el cual se denomina a una persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos o de clase social alta para aparentar ser igual que ellos. Su plural es «esnobs». Deseosos de pertenecer a la élite, los esnobs tienden a reproducir el comportamiento de una clase social o intelectual a la que consideran superior. Muchas veces imitan las características de esta clase, ya sea en el lenguaje, los gustos, las modas y estilos de vida. Al mismo tiempo tratan con desprecio a los que consideran inferiores. Esta forma de mimetismo social, definida por primera vez por William Makepeace Thackeray, fue analizada por sociólogos como Thorstein Veblen o Norbert Elias.
Deseando un saludo afectuoso al equipo de Posta Porteña por parte del colectivo de la revista Punto a Punto, nos disculpamos si en algo parecemos reiterativos.
El hecho de propiciar un cambio en la Constitución nos ha preocupado desde hace un tiempo y en el análisis de las posibilidades, estamos convencidos que de no tirar abajo las estructuras actuales con las que se manejan los gobernantes, “sean del pelo y marca que sean”, no podremos salir del atolladero en la que nos encontramos. Consideramos además, que cualquier organización partidaria que asuma luego de las próximas “votaciones” -que no elecciones- asumirá con un marco legal de funcionamiento que no está pensado para defender la Nación, sino que fue hecho para quienes ocupen los sillones del gobierno.
De ahí nuestro “machacar” sobre un tema que consideramos de fundamental importancia, no siempre comprendido.
Bienvenidas las opiniones que nos demuestren lo contrario