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Aborto, Pequeña Batalla, Gran Guerra

 

Los contrarios a la despenalización del aborto han logrado reunir las firmas suficientes como para que se active el mecanismo "vía lenta"; el primero de dos intentos será el 23 de junio, de juntar 600 mil votos voluntarios para convocar a un referéndum revocatorio de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. 

Desde el comienzo, algunas organizaciones sociales que promueven la despenalización del aborto se manifestaron contrarias a que este tema se dirima por vía plebiscitaria.

¿Debemos rechazar este mecanismo en este tema, y reclamarlo en otros?

¿O acaso corresponde rechazarlo siempre, y participar cuando no haya más remedio?

Diré una vez más algo que sostuve en otras oportunidades. Nuestra lucha principal hoy es por construir la conciencia y organización de la gente, y además tampoco nuestras propias ideas van a poder construirse al margen de esa lucha. 

En ella tenemos muchos instrumentos diferentes, pensemos antes de  descartar alguno.

DIVAGUE FILOSÓFICO PREVIO

El plebiscito es un dispositivo de la democracia burguesa, como muchos otros de los que usamos cotidianamente; la libertad de prensa, de reunión, de asociación, recurrir a la justicia o al Ministerio de Trabajo, los sindicatos, y para algunos también la participación electoral.

No corresponde, si los usamos, despertar ilusiones. A la vista están las trampas ocurridas tanto con los plebiscitos como con todo lo demás. Los sindicatos son cooptados, los grandes medios de prensa se someten al capital, la justicia sigue siendo injusticia, etc.

Escuchamos a menudo la teoría del ámbito propicio, o como se lo diga. Los instrumentos democrático burgueses, en especial los parlamentarios o vinculados a la estructura del Estado son ámbito propicio para la distorsión de la lucha, para la cooptación por el enemigo de los que comenzaron como representantes nuestros, y de las ilusiones ya referidas.

Estos días apareció una carta supuestamente perteneciente a Amodio Pérez, y esto ha motivado muchos comentarios diferentes.

Los hechos que se traen a colación en este caso demuestran, por ejemplo, que la rebelión armada y la lucha clandestina, con su peligro de prisión, tortura y muerte, son ámbito propicio para la aparición de delatores y colaboradores. No hemos oído que se saque de eso la conclusión de descartar cualquier camino armado.

Para defenderos de esos peligros, en vez de abandonar lisa y llanamente la acción armada o ilegal, hemos recurrido a mecanismos de prevención, como por ejemplo la compartimentación. Muchas veces ha sido peor.

Por otra parte, ni siquiera es necesaria la acción directa del enemigo para que las formas de lucha violenta provoquen una distorsión interna en nosotros.

La persona que dio nombre a una casa que acaba de ser allanada por la policía, Lucce Fabri, argumentó en su momento que esas formas de lucha generan un ámbito propicio para que aparezcan liderazgos autoritarios, deformaciones verticalistas.

¿Tenía razón o no? Hoy ella tendría a su favor, al menos, unos cuantos resultados de ese tipo para mostrarnos.

Podríamos contestarle que no. Que esas deformaciones son el resultado de elementos degenerativos pre-existentes en nosotros mismos en tanto seres producto de una sociedad de clases, y la forma de lucha es un caldo de cultivo, nada más, y ciertamente nada menos.

Lo mismo podemos decir de las formas democrático-burguesas.

Toda industria contamina, nos andan hoy diciendo, y es cierto. Toda actividad humana. El hombre caga, forma parte de su naturaleza. Toda praxis humana es ámbito propicio de errores.

No pretendo con estos divagues filosóficos resolver el problema político del referéndum sobre el aborto. Ha sido solamente una referencia antes de entrar en el tema, curarme en salud; porque en todo caso o discutimos de táctica o discutimos de filosofía, pero ordenemos los temas.

ESTRATEGIA Y TÁCTICA

Las primeras encuestas dicen que un referéndum revocatorio de la ley de despenalización del aborto arrojaría una mayoría relativa por la revocación de la ley.  Una encuesta hecha hoy es un indicador mucho más relativo todavía, es temprano, pero ese resultado, en plata, quiere decir fracaso de la iniciativa revocatoria al no llegar al 50%+1.

Si fuese por ser mala leche nada me gustaría más que desearles eso a los reaccionarios de este país.

¿Cuál sería la conclusión, entonces?

¿El pueblo soberano ratificó en las urnas la despenalización del aborto?

Doble jugo de la misma naranja, usaríamos también ese resultado para mostrar el doble discurso de los reaccionarios y desenmascarar sus mentiras en los otros casos.

Pero vayamos al problema central que tenemos hoy por delante.

Supongamos, cosa harto probable, que no se llegue en ninguna de las dos instancias posibles al voto voluntario del 25% del padrón electoral, y la iniciativa reaccionaria muera en la orilla. Daremos un suspiro de alivio.

¿Y cuál sería el alivio? ¿Que esa iniciativa reaccionaria fuese derrotada por la también reaccionaria abulia de la gente, la desinformación, desinterés, incultura?

El deterioro social permanente nos está creando un enemigo mucho más duro y difícil de vencer que todo lo demás. Que en un caso concreto no les sirva a ellos poco importa porque en general vaya si les sirve.

¿Cuál sería el alivio?

¿Que el tema quedaría saldado en la instancia parlamentaria?

Valiente alivio, ¿y en qué quedamos con esa teoría sobre la democracia burguesa?

Claro está, es de suponer que es el bando que promueve la iniciativa quien deba cargar con la tarea de convocar y motivar a la gente, y no tenemos por qué nosotros hacerle su trabajo.

Si ese fuese el criterio, que tiene su lógica innegable, no podría trasladarse a los casos en que la cosa es al revés, como es el referéndum contra la megaminería, que ha quedado confinado a un ámbito departamental de dudosa eficacia por la falta de interés de la militancia política que debería cumplir un papel más acorde con lo que se supone que es. Como sea, el tema merece algo más que despacharlo con un par de esquemas.

Una de las características del panorama político del tema del aborto, es que atraviesa a todos los partidos. Esto lo hace más que "propicio".

Y en primer lugar, atraviesa al Frente Amplio y es un escollo para su sector más reaccionario nucleado en la candidatura de Tabaré Vázquez.

Es una linda oportunidad para meterles el dedo en la llaga.

Contamos con una especie de aliado en la propia enfermedad megalomaníaca de este personaje; la prudencia política elemental hubiese indicado aquí el silencio pero no ha podido con su naturaleza.

EL PROBLEMA SOCIAL DEL ABORTO, Y EL PROBLEMA DE LA POLÍTICA

El deterioro social se expresa en mil problemas que se alimentan entre sí.

El embarazo adolescente, el aborto clandestino, la hipocresía social, la violencia de género incluyendo la violencia simbólica, son todos temas emergentes de esa situación.

Esa abulia, ese desinterés y marginación política y cultural que se va expandiendo en los sectores populares como una mancha de grasa, debe ser atacado desde adentro.

Es a partir de los problemas reales que la gente vive que podremos lograr una construcción de conciencia. Tenemos ya por delante una enorme batalla planteada en el futuro plebiscito sobre la edad de imputabilidad, no hemos hecho nada.

Es un suicidio lento para nosotros sumar nuestro propio desinterés a la mancha de grasa.

Es muy fácil cubrir ese desinterés con teorías sobre la obsolescencia de la democracia burguesa y el esperar que un día el pueblo saldrá a la calle, muy fácil y muy irresponsable.

Si el joven trabajador o trabajadora debe aprender a presentar un reclamo salarial, y comprender las limitaciones que encontrará en el sindicato, también la joven embarazada o el que la embarazó tienen por delante un problema sobre su propia vida, y tienen también un conjunto de herramientas políticas que podrán usar o no, y distintos modos de hacerlo.

Esta es una escuela política.

Por lo pronto tienen las herramientas y el derecho de usarlas, la posibilidad de hacerlo bien o hacerlo mal. Y si no se ocupan del problema, el problema se ocupará de ellos.

¿VOTAR EN JUNIO? ¿POR QUÉ NO?

Tal vez sea lo mejor dejar que los reaccionarios se hundan solos. Tal vez, porque el gambito a veces sirve y a veces no, sea mejor ayudarlos a que se hundan. Dejar que las cosas pasen sin hacer ni decir nada no parece lo mejor.

No siempre hay que presentar batalla. Pero una cosa es segura, sin pelear las batallas no ganaremos ninguna guerra.