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EL SOCIALISMO EN ESQUEMA

Nos metimos en el tema de las dificultades de los países “atrasados” para construir una sociedad socialista. Reconocimos luego que nuestro planteo quedaría rengo si no tuviésemos en cuenta el fracaso de ese intento en las experiencias de revolucionarias pasadas, y por ahí quedamos.

 Parece apropiado juzgar esas experiencias comenzando por la visión crítica de los que las hicieron, y qué razones encontraron luego para explicar estas dificultades.

 Comenzamos por Trotsky y suRevolución traicionada de 1936, en que compara a la URSS con una panadería en la cual la demanda de pan supera la oferta que puede brindar su capacidad productiva, la escasez provoca desigualdad en la distribución, y así aparece la burocracia y el estado represor “agente de la desigualdad”.

 Si Marx dice que socializar la miseria nos traerá de nuevo la misma mierda de la desigualdad, y Trotsky que el socialismo solo será posible si partimos de un nivel equiparable al del capitalismo más avanzado, ¡qué podrían llegar a decir Pepe y Danilo!

 Vamos pues a hablar algo sobre los problemas del socialismo histórico. Sabemos que hay, no una corriente de pensamiento sino varias y muy diferentes  que sostienen que allí nunca se intentó hacer ninguna revolución socialista y atribuyen esos hechos a otras intenciones.

No nos ocuparemos acá para nada de ese tema porque es irrelevante para el problema que estamos discutiendo. 

 Aclaremos eso. Estamos contestando un argumento que sostiene que el socialismo en países atrasados es imposible, y por eso fracasó el llamado socialismo real. Y luego se extiende este argumento a nuestro país y a hoy.

 Queda claro que si una cosa es materialmente imposible, su no consecución no depende de las intenciones del que la intenta, sean verdaderas o falsas.

 De modo que vamos al tema de esa supuesta imposibilidad. Además, si se traspola esa imposibilitad en tiempo y lugar, deberá saberse si es absoluta o relativa y hasta qué punto, para justificar esa generalización.

 Comenzaremos por un planteo esquemático del problema.

 El ejemplo de la panadería es una simplificación exagerada, es más completa -aunque sigue siendo un esquema- la fábula de George Orwell en “Rebelión en la granja” donde los animales expulsan a los humanos y quieren construir un molino de viento para mover cosechadoras, sierras, etc. Una granja a la que falta un molino es casi como el Uruguay.

 Dejemos de lado que sean los cerdos los que la dirigen y se queden con la leche y las manzanas mientras los otros siguen trabajando como animales.

 Todo esquema simplifica, pero ayuda. Lo que importa es que seamos concientes de la carne que vamos descartando cuando queremos llegar al hueso del problema.

 Para entender esto comencemos citando otra frase del mismo texto de Trotsky que nos muestra uno de los límites de su pensamiento. Pero no de él, de todos los marxistas de la época, hasta que la realidad nos pegó en la cara, y después, tardíamente, descubrimos que Marx había dejado alguna cosita en su teoría de la renta absoluta de la tierra, algo así como ojo muchachos que es una incoherencia lógica andar por un lado asignando valores a las cosas y suponer por otro lado que los recursos son infinitos.

 Esta es la frase de Trotsky:

 "Suponiendo que una catástrofe cósmica destruya en un porvenir más o menos próximo nuestro planeta, deberíamos renunciar por fuerza a la perspectiva del comunismo como a muchas otras cosas. Excepción hecha de este peligro, problemático por el momento, no tenemos la menor razón científica para asignar de antemano límites, cualesquiera que sean, a nuestras posibilidades técnicas, industriales y culturales. El marxismo está profundamente penetrado del optimismo del progreso".(Subrayado nuestro)

 Hoy sabemos que la catástrofe que destruiría nuestro planeta no sería una lluvia de meteoritos abriendo cráteres por todos lados sino los cráteres que abre nuestra civilización penetrada del optimismo del progreso, que es la forma ideológica en que aparece la acumulación del capital.

 Lo que importa aquí es que Trotsky supone, en su esquema didáctico, que la escasez del pan no se debe en absoluto a la falta de campo para sembrar trigo sino a la pequeñez del horno de la panadería (o la incapacidad de producir suficientes tractores, cosechadoras, trilladoras, cortadoras, camiones, molinos, hornos, tornos, usinas, etc., que él descubrió reflejada en las "tijeras" de los precios industriales contra los precios agrícolas en la URSS de los años 20, y de paso aportó un concepto clave a todos los economistas del siglo XX de allí en adelante).

 Pero ese límite productivista en el marxismo "ortodoxo" no representa un problema en esta discusión. Porque cuando se habla de la imposibilidad de construir el socialismo en países "atrasados", eso no se refiere a países pobres en tierras cultivables u otros recursos naturales, sino pobres en recursos industriales y tecnológicos, precisamente. Y no somos nosotros los que queremos desplazar el cultivo de alimentos por los bio-combustibles

De modo que, a condición de no dejarnos llevar por su ingenuidad progresista, ese marxismo productivista nos servirá igual para una primera aproximación al problema

Si la dificultad es la pequeñez del horno, habrá que hacer un horno más grande. No es menor el tema de si un solo horno enorme o varios chicos, pero es para tratar más adelante. Si ya supusimos que había trigo y harina, supondremos ahora que hay ladrillos, o barro para hacerlo y precisaremos entonces otro horno. El problema se reduciría a que algunos panaderos pasen a ser albañiles, calcular cuantas horas de trabajo llevará hacer el horno, y alargar proporcionalmente la jornada de trabajo de todos por igual para que el pan no escasee más todavía.

 Y aquí hemos supuesto sin quererlo casi otra cosa más: que cualquiera puede ser o panadero o albañil. Es decir, estamos hablando de trabajo simple. Si se requiere trabajo complejo habrá que considerar además el tiempo de capacitación, y los profesores. El marxismo ortodoxo tampoco prestó atención a las contradicciones internas del trabajo (pese a que Marx también había dejado algo sobre eso), y se centró en la contradicción capital-trabajo. Quedemos con el trabajo simple por ahora.

 Y con este planteo rudamente esquemático ya podemos ver el meollo del problema. Si todo se resolviese alargando la jornada de 8 a 9 o 10 horas diarias durante un año o dos, los obreros discutirían el tema entre ellos, decidirían democráticamente y se organizarían por propia voluntad y con entusiasmo, como hicieron al principio los animales en la granja de Orwell.

 Pero si se necesitasen 10 o 20 años trabajando 12 horas diarias o más, y además con un pan que ya es escaso y seguirá escaso todo ese tiempo, y lo mismo la ropa, las casas, la atención médica, entonces la cosa se complica.

 En esto ponemos nuestra forma de medir el atraso. Cuánto es el gran salto adelante el tiempo de trabajo, en relación al tiempo de trabajo necesario para la subsistencia de los trabajadores. O dicho de otro modo, que plusproducto hay que extraer y ponerlo por fuera de la retribución inmediata los trabajadores.

 La diferenciación social que puede ir o no a caballo de la gestión de ese plus producto enajenado, es un tema posterior. Y también es claro que a mayor plus producto enajenado mayor base para que pueda prosperar una diferenciación social.

 Nos parece superficial centrar esto como hace Trotsky en este texto (en otros fue más serio) en el acceso a bienes de consumo modernos. Pone el ejemplo del automóvil y nosotros agregaríamos hoy el notebook, el plasma, el blackberry y todo lo demás. De allí se pretende deducir que el socialismo solo es posible con un nivel de desarrollo productivo que permita un consumo similar al de los países capitalistas centrales.

 Esta argumentación de tipo consumista es muy repetida para atacar el proyecto socialista. Es curioso que esté en la base del planteo anti-socialista actual de Mujica, porque al mismo tiempo Mujica despotrica contra el consumismo y llama a amar la vida pobre. Como lo hacía "Napoleón", el cerdo que sería Stalin en el cuento de Orwell. "La verdadera felicidad, dijo él, consistía en trabajar mucho y vivir frugalmente".

 Para Mujica no se podemos pretender socialismo hoy porque no tenemos el nivel de consumo necesario, pero en el capitalismo como la gente hay que renunciar a ese consumismo malsano.

 En la historia real nunca pasó la cosa por ahí, si dejamos de lado un problema secundario que hubo al principio en la URSS (la URSS de Trotsky) con el trabajo calificado, o más bien con los que lo tenían que hacer, y que veremos después.

 ¿Por qué se puede o no se puede tener esos bienes de consumo para todos?

¿De dónde salen los bienes de consumo? En la historia real, en cualquier "gran salto adelante" en cualquier época y modo de producción, el cuello de botella estuvo siempre en saltar la brecha de los bienes de producción. Desde el tiempo en que las grandes obras hidráulicas en Mesopotamia trajeron ese invento que es el Estado.

 Y en la URSS también. Y en la granja de Orwell que es una alegoría de la URSS, también.

 La construcción del molino llevaba tiempo y sacrificios, el dínamo tendrían que comprarlo para eso vender parte de su producción, más trabajo y menos comida y hasta los huevos de las gallinas. Fueron invadidos por los granjeros vecinos que eran hostiles. Todos esos problemas aumentaron las diferencias entre ellos. Los cerdos ocupaban el papel de dirigentes, y se produce un largo proceso de transformación de esa dirección en nueva explotación, incluyendo la gradual falsificación del marxismo ("Animalismo") en la modificación de los "Siete Mandamientos" y de la historia de la Granja Animal, su himno, etc.

 El proceso por el cual una diferenciación funcional termina siendo social ya había sido planteado por Christian Rakovsky en 1927 en "Los peligros profesionales del poder", un bolchevique de la Oposición que ya estaba preso entonces.

 Un antecedente histórico es ese que recién mencionamos, los imperios hidráulicos de Mesopotamia, hace cuatro mil años, que emergieron en base a la necesidad de grandes obras que excedían la capacidad de las comunidades agrícolas aisladas. Con ello se desarrolla un sistema de apropiación y concentración del excedente, propiedad e impuestos, un personal estable de especialistas civiles y militares organizados en forma específica (Estado) que controla la vida social por el control de los recursos, y genera un tipo específico de clase dominante: una burocracia monopolista.

 En su momentojustificaremos todos estos conceptos y las fuentes. Lo que importa aquí es señalar un posible paralelo al menos parcial (que no es invento nuestro, muchos autores lo dicen) entre ese lejano antecedente histórico, y los problemas que plantea la construcción del socialismo en condiciones de una infraestructura insuficiente de medios de producción, y sobre esta base pueden entenderse la transformaciones en la estructura de clases y la organización política. 

 Es lo que Preobrashensky llamó "ley de la acumulación socialista primitiva". Para desarrollar los bienes de producción necesarios hay que hacer un gran esfuerzo, y de algún lado hay que sacar los recursos. La polémica que se desata en la URSS y sus distintas alternativas merece que lo tratemos en detalle más adelante.

 Pero en ese esfuerzo productivo y el sacrificio que implica está el hueso que buscábamos. La dimensión de ese problema determinará los caminos posibles o imposibles. En qué medida el pan de mañana es hambre para hoy.

 Un país atrasado que no cuente con la capacidad industrial y tecnológica necesaria podría desarrollar esos medios por su cuenta con gran esfuerzo, podría comprarlos a países capitalistas avanzados a cambio de sus recursos naturales o contrayendo una deuda agobiante, o tal vez pueda hacerlo en colaboración con un país más avanzado que esté enfrentado a esos países capitalistas como colaboró la URSS con Egipto en la construcción de la represa de Asuán.

 Pero aun si no cuenta con una ayuda externa, el país atrasado que quiera liberarse evitará someterse a la explotación imperialista, siempre que pueda hacerlo. Y eso quiere decir, repetimos, la dimensión del problema en relación al proyecto y los recursos. No es lo mismo un paisito que un continente

 Las distorsiones que aparecen en el proyecto socialista, sean por la permanencia de relaciones mercantiles que no pueden superarse, o por una nueva esclavización del trabajo por una clase-estado opresora, tienen esa base material. Se presentan cuando el esfuerzo necesario es tan grande que termina agotando nuestra capacidad

 Con todo lo dicho no hemos resuelto nada, no aportamos ninguna solución. Lo único que hicimos hasta ahora es presentar el problema en forma general intentando llegar a su raíz en vez de dar vuelta en torno a ideas vagas sobre el atraso y los niveles comparativos de desarrollo. Es necesario bajar a tierra esas ideas

 Nos pareció mejor esa presentación general y esquemática antes del análisis de las experiencias concretas. Con eso seguiremos