Varias veces hemos insistido en lo que significa la pérdida del impulso renovador de la izquierda parlamentaria.
Evidentemente este no es un tema nuevo y mucho menos original, pero como no queremos perder la capacidad de sorprendernos, nuevamente volvemos sobre el tema el cual ya se transformó en ley, por aquello que cuando algo se repite con cierta frecuencia toma el carácter de ley.
Aunque, debemos de reconocer que en la política nacional nos han acostumbrado que nunca está dicha la última palabra y lo que hoy es negro mañana puede ser rosado, el famoso “…como te digo una cosa te digo la otra…”
Podríamos enumerar promesas y propuestas nunca jamás realizadas en cualquier área de gobierno que queramos elegir, fundamentalmente estas son más visibles y contradictorias en el área económica, en cuanto a la tenencia y concentración de la tierra, temas de soberanía, de el tan mentado y postulado perfil histórico de la fuerza política del antiimperialismo y ni que hablar del tema de juicio y castigo a los culpables de los asesinatos durante el terrorismo cívico – militar, que si bien es innegable que es un tema de derechos humanos, también es un tema fundamental del Estado o de la fuerza política que gobierna y su relación con las FFAA y la democracia.
Pero creo que todo esto y más se puede sintetizar precisamente en la pérdida del impulso renovador de una fuerza política que insiste en autodefinirse progresista y nada menos que de izquierda.
Objetivamente en estos ocho años de Gobierno no ha habido una sola medida que cualquier otro gobierno que no se defina política e ideológicamente como este, no pueda llevarla adelante.
¿Cuál es el marco referente que hace aparecer a una fuerza política diferente a otra?, ¿Cuál es o debería ser el marco referencial, (ese conjunto de ideas, principios, acciones concretas) de un Gobierno autodenominado progresista de izquierda, que tendría que llevar adelante para justificar su pertenencia a ese área?
Es evidente que en el caso del Frente Amplio Progresista aun se confunde mucho más y es mucho más trabajoso lograr una mínima homogeneidad que le permita justificar sus continuas auto- referencias.
Desde los cansados y desgastados ex militantes armados, pasando por un Partido Comunista que perdió sus referencias históricas, Demócrata-Cristianos que el desarrollo de la sociedad de consumo les hizo perder cualquier cuadro de referencia ética y las sectas hicieron el resto,
Socialistas que adoptaron la economía de mercado limitándose a mostrarse como buenos administradores de esta, post – Comunistas más preocupados por demostrar que cambiaron que a constituirse en una fuerza política como tal, donde el marketing económico-político los acerca más a una S.A. que a un grupo o partido político y una serie de grupos testimonio de trayectoria histórica con escaso caudal electoral, que no logran marcar perfiles propios.
Pero como si todo esto fuese poco, su mejor candidato es alguien que “descubrió” el Socialiberalismo, marco ideológico al cual dice pertenecer. Ignorando estudiadamente que los principales teóricos de esta supuesta filosofía no solamente fracasaron absolutamente tanto en el país que fue su matriz cultural, EE.UU., como Europa, donde fue importada por la necesidad de la expansión de las multinacionales en busca de nuevos mercados que le permitiesen mayor acumulación de ganancias.
Lo que pasó con el tan mentado SOCIALIBERALISMO es que el desarrollo de acumulación fue tan exitoso que trasladaron gran parte de esas ganancias al juego financiero. Dr. Vázquez hay que ser serios, de donde nace la tan mentada crisis capitalista sino de la aparente bonhomía social liberal.
Aunque no se acepte la verdad, esta que queda expuesta en paños menores, una verdad casi absoluta al fin: lo único que realmente les interesaba era la multiplicación y acumulación de su riqueza.
Claro que un candidato progresista donde su acumulación electoral depende de gente que en mayor o menor grado tiene cultura de izquierda y necesidad de profundizar cambios, reconocer esto sería un suicidio político y esto no garantizaría los intereses que el Dr. Vázquez representa, planteo de un TLC y agenda común con EE.UU. o la integración al “Bloque del Pacífico”.
Pero no sería este el problema de la Coalición Electoral, porque todo esto es esperable, basados en la autodefinición ideológica del Dr., son “las reglas del juego”, el tema verdadero es el Cómo y los Porque de un conglomerado político autodefinido de izquierda, pierde su capacidad de propuesta como fuerza renovadora, quedando en el mejor de los casos a merced de los intereses más espurios del capital financiero internacional.
Todo un tema para debatir, con mil y una esfumadura que pueden ser posibles y atendibles, pero las mismas cifras oficiales en lo que tiene que ver con pilares determinantes para poder definir cualquier sociedad están ahí, y esas no son una opinión: Tenencia de la Tierra, extranjerización de la misma, ganancias del sector financiero y legislación de este, inserción de las multinacionales en el tejido industrial nacional, redistribución de la riqueza y algo que parece que se quiere borrar del diccionario: ¿Cómo se distribuye el producto social global?
Y ahí es donde vemos claramente la pérdida del impulso renovador, transformador, de la otrora fuerza de la izquierda electoral.
La ingeniería política lo puede casi todo, multiplica representantes y senadores, cargos de confianza y adulones pero los números, la realidad cotidiana ahí queda, ahí está.
Cuando hablamos con la gente, con compañeros que uno conoce y ha compartido tantas “lides” y está hoy con algún cargo, es alucinante, parecería que los temas sociales o económicos son por gracia de dios, es algo que viene de la estratosfera no del neoliberalismo, del agotamiento de un modelo capitalista, de los intereses de las multinacionales; primero me sorprendo, después pensándolo más tranquilo me dan mucha lástima, no son capaces de decir me resisto, DE DECIR NO, aquellos “iracundos jóvenes” que vociferaban querer asaltar el cielo, hoy se han vuelto acomodaticios, conservadores y muchos seres invertebrados.
Si recuerdo bien, muchos de ellos son los mismos que en el penal repetían y repetían, “…perdimos, nos ganaron…”, los más honestos te responden “yo soy oficialista” y resulta que esa respuesta solo delinea algo así como la obediencia debida.
Si algo aprendí, arrastrando mis huesos por demasiados lados es que el sol no se tapa con un dedo, ni con lo declarativo del “líder ocasional”.
En el desarrollo del devenir capitalista, el modelo del “capital humanizado”, del cambio de características del imperialismo, no se sostiene, llegaron tarde a la historia, está condenado al fracaso, basta mirar un poquito el mundo y sus alrededores, pero claro, esto no da votos, hay que hacerle el aguante al sistema.