Antecedentes históricos
En la década de los sesenta del pasado siglo, llega al poder en Siria el partido Al – Baas ( en árabe, Renacimiento) Este partido, fundado entre otros por el libanés Michel Aflak, se basa en el nacionalismo árabe (en aquel momento de características “ socializantes”) , que lo emparenta ideológicamente a otras expresiones del nacionalismo árabe como el nasserismo. Ello llevo incluso a intentar en 1959 una finalmente fallida federación entre Siria y Egipto con la llamada Republica Árabe Unida (RAU), que se disuelve cuatro años después.
Este partido tenía una rama siria y otra iraquí. Con la llegada al poder de Saddam Hussein en Irak se rompe la relación y ambos países pasan a una enemistad abierta. Si bien el régimen sirio es musulmán “laico”, al igual que lo era el iraquí, la columna vertebral del régimen sirio es la comunidad religiosa alauita (una variante del chiismo) mientras en Irak la base político religiosa del régimen baasista era la población sunnita.
En 1982, se produce una rebelión contra el régimen del Gral. Hafez El Assad, impulsada por la rama siria de la cofradía de los Hermanos Musulmanes. Los combates y la represión posterior dejaron más de 10 mil muertos. Este es un antecedente que debe ser tenido en cuenta, para explicar la situación de guerra civil e intervención imperialista sobreagregada que está ocurriendo en la actualidad.
El gobierno de Hafez El Assad mantuvo una relación privilegiada con la Unión Soviética, con acuerdos de ayuda militar y aprovisionamiento del ejército sirio.
Con la desintegración de la Unión Soviética, su sucesor Bachar El Assad inicio un giro hacia EEUU y Occidente. Giro limitado, pero que condujo a la privatización de empresas estatales, al empobrecimiento de sectores populares y el desarrollo de una burguesía ( alauita y también sunita, cristiana, etc.) adicta de momento al régimen, pero presta como toda burguesía a pactar e integrarse con el capitalismo internacional y en particular el europeo y norteamericano.
Esas relaciones llevaron al gobierno de Siria a permitir formalmente el paso por su espacio aéreo a los aviones que bombardearon Irak, desde punto de partida de bases de OTAN en Siria durante la primera Guerra del Golfo en 1991. Siria participo formalmente en la coalición anti-iraquí presidida por EEUU.
La actual realidad
Y sin embargo (y al igual de lo que ocurriera con Gadafi) el gobierno sirio seguía y sigue siendo considerado un enemigo a eliminar por el imperialismo y el sionismo. Pues a pesar de todas estas aperturas al Occidente capitalista, Siria tiene un acuerdo político estratégico con Irán y ambos regímenes (mas allá de sus notorias diferencias) reposan en una base poblacional del chiismo o una variante del mismo y junto al grupo político-militar libanés Hezbollah constituyen la columna vertebral del Frente de la Resistencia contra el sionismo en la zona.
No hay que olvidar la derrota que Hezbollah propino al ejercito judío, en su último intento de invadir el Líbano y que los sionistas no olvidan. Detrás de Hezbollah está el apoyo político y militar de Siria y sobre todo, Irán...
Este frente de la Resistencia es el obstáculo principal para los planes del imperialismo europeo- estadounidense, para el dominio estratégico, económico y político, de una zona considerada clave por dichos intereses imperialistas. Para los EEUU, a partir del concepto de “guerra infinita” lanzado por la administración del segundo Bush, la lucha contra un fantasmagórico “enemigo terrorista mundial”, no es más que el pretexto para sus planes de neocolonización del planeta y en particular de esa zona. Y además de preparación para una cada vez más cercana confrontación con la nueva alianza político-militar constituida por Rusia y China.
Instalar un régimen adicto en Siria es el primer paso para aislar y así después atacar a Irán; por otra parte principal proveedor de petróleo de China y con acuerdos militares con la Federación Rusa
¿Guerra civil? ¿Revolución “popular”?
¿Simple intervención extranjera?
Se repite por parte de algunos análisis provenientes de parte de la izquierda europea y también alguna en Latinoamérica, la idea de que estamos ante una revolución más de la mal llamada “ Primavera Árabe”, pasando por alto las significativas diferencias que separan procesos como los de Egipto o Túnez ( donde tampoco se ha consumado todavía ningún cambio revolucionario; en Túnez la dictadura anterior ha sido sustituida por un régimen islámico conservador y en Egipto el golpe de Estado del Ejercito tiene todo el aspecto de un giro reaccionario en el proceso) con lo ocurrido en Libia y lo que está ocurriendo en Siria
No se puede ocultar que hay una parte importante (poco importa si es mayoría o minoría) de la población siria con motivos de descontento con el régimen (lo que no quiere decir que todos apoyen a los rebeldes)
Esto estuvo en la base de las primeras protestas; aun concediendo que hubo una gran represión de parte del régimen, no deja de llamar la atención (al igual que en Libia) la rápida “militarización” de esas revueltas. Los que hemos leído de verdaderas revoluciones populares (Cuba, Argelia, Nicaragua, El Salvador, etc.) sabemos lo que cuesta pasar a formas de lucha armada, los sacrificios que lleva el armamento popular, incluso con ayuda solidaria de países amigos
¿Y quiénes son los países amigos y proveedores de armamento de los rebeldes sirios? Arabia Saudita (un régimen monárquico absolutista reaccionario), Qatar, Turquía (una “democracia” semimilitarizada, donde gobierna una variante de los Hermanos Musulmanes, que no tienen nada de izquierdistas) y por supuesto también EEUU y varios países de Europa (Francia, Gran Bretaña, Alemania, etc.).
¿Qué tipo de “revolución” es esta, que cuenta con el respaldo mundial del imperialismo y de los medios hegemonizados por el mismo y por los países más reaccionarios del Medio Oriente?
Este hecho rompe los ojos y no puede ser ignorado.
Es evidente, que las primeras revueltas han sido aprovechadas por planes preestablecidos para una intervención militar abierta con el fin de hacer caer el régimen. Se repite el mismo guión que en el caso de Libia. No solo envío de armas, con intervención de la CIA, el M15 británico y los servicios de inteligencia saudita y turcos, sino también mercenarios de las más variadas nacionalidades, en un esquema similar al aplicado en Libia.
Este envió de mercenarios, sobre todo por parte de Arabia Saudita y en particular de grupos vinculados a Al Qaida ( como Jabhat-Al Nusra) por miles y miles, con cada vez más poderoso armamento, incluyendo cohetes, artillería y ahora también ( según revelaciones de la Comisaria europea de DDHH Carla Del Ponte) con armas químicas (proporcionadas por el régimen saudita, que ya se las había entregado a Saddam Hussein cuando la guerra contra Irán y que fueron utilizadas en ese entonces...sin gran escándalo).
Hace pocos días una periodista de Asociated Press, entrevisto a militantes rebeldes de un suburbio de Damasco y estos le revelaron, que el envenenamiento con armas químicas (gases venenosos) que causo la muerte de cientos de personas, incluidos niños, fue responsabilidad de ellos mismos, debido a “un accidente” derivado de su impericia en el manejo de ese arsenal.
Agregaban el dato de que el mismo fue suministrado por Arabia Saudita, bajo la responsabilidad del jefe de la Inteligencia de dicho reino absolutista Bandar Bin Sultan.
Este señor Bandar Bin Sultan, ha tenido durante la administración de George Bush (Jr) una relación familiar muy estrecha con la familia Bush, a tal extremo que el ex Presidente yanqui, lo calificaba de “hijo adoptivo”.
Esta relación entre un integrante de una monarquía absolutista y reaccionaria, ilustra muy bien la génesis de organizaciones como Al Qaida: hijas de la misma estrategia anticomunista de los años 80 desarrollada por EEUU hacia la región, en particular en Afganistán ocupado por las tropas soviéticas Hijos que se vuelven (¿hasta qué punto?... he aquí lo sospechoso de todo este asunto) contra el padre político que los engendro.
Todas estas revelaciones de las implicancias de los llamados” rebeldes” no ha inmutado al gobierno yanqui. El desprecio a la inteligencia humana que tiene esta gente es pasmoso. Pero ese desprecio, es uno de los factores que a la larga los va a perder; como ha perdido a todos los imperios a lo largo de la historia, aun aquellos que se creían en su momento indestructibles
Se ha activado la violencia interna de carácter sectario. Aprovechando los motivos reales de descontento de sectores populares (acrecentados por el giro neoliberal del régimen en el periodo previo a este conflicto, a que aludimos anteriormente) y los rescoldos de la revuelta de 1982 y la represión de la misma, se ha desviado el descontento eventual de sectores populares por las vías de una guerra sectaria, que recuerda las imágenes de las “limpiezas étnicas” en Yugoeslavia.
Una responsabilidad principal de ello, corre por cuenta de la acción de grupos islámicos organizados y financiados desde Arabia Saudita y otras monarquías del Golfo; con su obsesión con la Yihad (guerra santa) y la aplicación de la Sharia (ley islámica) y el reaccionario sueño de revivir los antiguos Califatos
Más aun; en el campo de batalla los grupos islámicos como Al Nusra y otros han alcanzado el predominio en el campo rebelde, mediante la incorporación voluntaria o forzada en unos casos de unidades que respondían al ESL (Ejército Sirio Libre, con predominancia de los Hermanos Musulmanes sirios) y en otros casos su disolución, incluso por la vía del asesinato de sus miembros.
Ello ha provocado la inquietud y reticencia en ciertos círculos del Congreso norteamericano: la intervención del imperialismo y el fomento al envío de mercenarios, se puede volver en contra de los mismos que la impulsaron, al alcanzar predominancia los grupos islámicos de derecha más radical. Al estilo de lo que ocurrió con los mujaidines entrenados por el imperialismo para combatir a la Unión Soviética en Afganistán y que luego se volvieron contra los EEUU.
Se ha dado así la paradoja de que el imperialismo yanqui, a la par de qué dice combatir a las distintas ramas de Al Qaida en determinadas regiones del mundo (Yemen, cuerno de África, Malí, etc.) en Siria ha facilitado (al menos inicialmente) su infiltración, al igual de lo ocurrido en Libia.
Al escribirse este artículo, está pendiente la posibilidad de un ataque supuestamente “limitado” de EEUU y Francia, con el posible respaldo de Turquía y las monarquías del Golfo contra Siria con el pretexto del uso de armas químicas por el ejército sirio. Ello, incluso sin esperar las conclusiones de los expertos enviados por la ONU, a investigar en el terreno.
La hipocresía del imperialismo con relación al uso del arma química, no tiene límites: ellos mismos las usaron en Faluya (Irak) con miles de víctimas civiles, así como los bombardeos con misiles con puntas de uranio empobrecido radiactivo ( Yugoeslavia, Irak), sin contar las masacres en Vietnam con el llamado “agente naranja”, el uso de napalm, etc.
Las posibles consecuencias
Después del revés recibido por la decisión del Parlamento británico de no avalar una intervención sin el respaldo de la ONU, Obama ha seguido adelante con sus planes de una intervención militar unilateral, pese a que varios países europeos se han desmarcado (al menos de palabra) de dicha aventura.
Obama ha juzgado prudente pedir el respaldo del Congreso yanqui, tal vez para tranquilizar la oposición interna ( que tiene sorprendentes exponentes como el ex Secretario de Estado del gobierno de Bush Colin Powell, que asegura que fue engañado en el asunto de Irak) Ya hay situadas varias unidades navales de EEUU y Francia en el Mediterráneo.
Lo peligroso de la situación no está tanto en la posibilidad de una confrontación directa con Rusia y China ( Rusia ya dio a entender que no va a intervenir militarmente, fuera de continuar ayudando con más armas al gobierno sirio) sino la posibilidad de que la intervención que Obama asegura que será “limitada”, produzca consecuencias difíciles de prever con precisión, pero que entran dentro de lo posible ( una reacción militar de Irán, con lanzamiento de misiles contra Israel, complementada con Hezbollah, desde el sur del Líbano, el relanzamiento de una nueva guerra civil en el Líbano, el bloqueo del Golfo Pérsico por parte de Irán, con la afectación del flujo del petróleo y una inmediata y drástica subida del mismo en el ámbito mundial, etc.)
Una guerra civil como la que ocurre en Siria, que ya lleva cien mil muertos, es algo terrible para la población civil y por los excesos y crímenes que se cometen en mayor o menor medida, desde ambos bandos. A ello el imperialismo, con un falso e hipócrita “humanismo”, se apresta a añadir más dolor a los sufridos pueblos de dicha zona.