LAS COLCHAS DE RETAZOS
La constitución de un súper-lema’ electoral a efectos de permitir la acumulación de votos entre blancos y colorados en Montevideo debiera ser la noticia más importante en mucho tiempo en el panorama político.
Sin embargo, no despierta mucha atención
Para llegar a ese frente electoral, los partidos burgueses tradicionales deberán recorrer un largo y tortuoso proceso, presentando un lema nacional que sólo será utilizado en la elección municipal montevideana de 2015, pero que deberá realizar ‘internas’ y participar de las elecciones nacionales como los otros lemas.
Quienes integren el lema ‘rosado’ no podrían integrar las listas nacionales de los partidos Nacional y Colorado. Un verdadero enredo
La pregunta que debería hacerse es por qué si pueden unirse en Montevideo –donde se concentra el 45% del electorado– los blancos y colorados no pueden generar un frente a nivel nacional. Si quisieran dar una imagen de que van por el gobierno nacional, una presentación común debiera ser realizada en todo el país.
La explicación radica en que los dirigentes de los partidos tradicionales no confían mucho en esta operación, que ha ido progresando lentamente y con enorme dificultad, y en gran medida es porque no confían en ganar la mayoría a nivel nacional ni tampoco en la capital.
La alianza está condicionada por el propio régimen electoral armado por blancos y colorados, y retocado en los años ’90 con la introducción de las candidaturas únicas por lema a la presidencia, y el balotaje.
Es la ingeniería electoral y no los acuerdos programáticos los que determinan el nivel de las alianzas.
Sucede que el sistema electoral uruguayo permite que cada lema presente hasta tres candidaturas a Intendente (que acumulan los votos entre sí), mientras que para disputar la presidencia se permite un único candidato. Los dirigentes blancos y colorados puede de esa manera hacer un súper-lema donde cada uno presenta candidatos propios a la Intendencia.
A nivel nacional el súper-lema se constituye en el balotaje, donde ambos partidos convocan a votar al candidato ‘tradicional’ que pasó a la segunda vuelta.
Cada lema actual –no sólo el Nacional y el Colorado, también el Frente Amplio– no es en realidad un partido, sino una cooperativa electoral, donde cada lista contribuye con un porcentaje de los votos, y eso determina luego el reparto de los cargos estatales.
Con el súper-lema en Montevideo se da un nuevo paso en la degeneración de los partidos políticos, ya que ahora la cooperativa electoral se ensancha (lo que no asegura que tenga mayor número de votos).
Cuando los políticos uruguayos se autoelogian por el ‘sistema de partidos’ existente, aparentemente más fuerte que otros de la región, ocultan que este sistema está basado en las muletas de la ley de lemas
La alianza rosada en Montevideo va a lograr que no haya menos candidatos a Intendente, sino que seguramente habrá todavía más que antes.
El frente blanqui-colorado seguramente presentará tres candidatos, en tanto el Frente Amplio también tendría posición a favor de las múltiples candidaturas a Intendente (algo que ya han aplicado en Maldonado y otros departamentos).
Esto les resolvería la dificultad de definir un candidato único y a la vez un mecanismo para sumar más adhesiones con candidatos con distintos “perfiles”
Quedarán enfrentadas dos “colchas de retazos”, donde los programas políticos quedan en un segundo plano, y pasa a un primer lugar la lucha por el control de los aparatos y cargos estatales.
Cuando las diferencias entre el Frente Amplio y los blanqui-colorados son cada vez menores, se arma una falsa polarización electoral, donde el ciudadano no elige nada –porque todos mantienen la misma política económica– y donde sólo puede optar por los carreristas políticos que aplicarán el programa del capital financiero internacional.
Ante dos falsas alternativas de carácter capitalista y de sometimiento al imperialismo, es necesario construir una alternativa política de los trabajadores, de carácter anti-capitalista y socialista.
Machete
Tribuna de los Trabajadores- Año XXIX - N° 342 - 7 de octubre de 2013