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Sin desperdicio: Observaciones preliminares del Relator Especial de la ONU al final de su visita

Montevideo,  4 de octubre de 2013

Miembros de la prensa, señoras y señores,

Me satisface mucho estar con ustedes hoy para compartir observaciones preliminares al final de mi visita oficial a la República del Uruguay

Permítanme comenzar agradeciendo cordialmente al Gobierno del Uruguay por haberme invitado  a  llevar  a  cabo  esta  misión  oficial  y  por  haber  facilitado  un  programa  de reuniones extremamente interesantes respetando al mismo tiempo la independencia de mi mandato.

Durante mi visita, tuve el privilegio de reunirme con el Presidente de la República, Su Excelencia José Mujica. Asimismo, me reuní con distintas instituciones de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, incluyendo el Ministro de Defensa Nacional, el Ministro del Interior y el Equipo especial auxiliar de la justicia en crímenes de terrorismo  de Estado, altos representantes en los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Educación y Cultura, el Fiscal de Corte y Procurador General de la Nación, la Secretaría de Derechos Humanos para el pasado reciente, la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes, la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, el Comisionado Parlamentario Penitenciario, la Suprema Corte de Justicia, así como con diversos sectores de la sociedad civil, incluyendo asociaciones de víctimas, académicos y abogados

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos aquellos que me han dado de su tiempo para compartir sus opiniones y perspectivas, en muchos casos, recordando experiencias dolorosas.

Quiero también agradecer a la oficina de las Naciones Unidas en Montevideo por su amable y efectiva colaboración

El propósito de la visita fue evaluar las medidas adoptadas por las autoridades en relación con las serias violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura cívico- militar en las áreas de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, los cuatro pilares de mi mandato

El informe final sobre la visita se presentará ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en septiembre  de 2014, me limitaré  ahora a presentar algunas observaciones  y recomendaciones preliminares.

Observaciones preliminares

Uruguay  es  parte  de  una  comunidad  internacional  de  derecho  y valores.  El  país  se encuentra comprometido  con los derechos humanos y el derecho internacional  y está haciendo noticia en el mundo por sus avances en materia de reconocimiento de derechos a diversos colectivos.

Sin embargo tiene aún un capítulo importante de su pasado reciente sin resolver adecuadamente. Avanzar realmente hacia el futuro y continuar en el camino del  desarrollo  supone  necesariamente  que  la  verdad,  la  justicia,  la  reparación  y  las garantías de no repetición sean cumplidas. No se trata de revanchismo ni de mirar solo el pasado sino que se trata de crear bases sólidas para una sociedad justa, equitativa y que permita a las nuevas generaciones abordar los retos del futuro

Las violaciones  masivas  a los derechos humanos ocurridas en el Uruguay durante la dictadura  cívico-militar  y en el período inmediatamente  precedente  ya distan más de treinta años en el tiempo.

Durante una buena parte de este período, a pesar de que los esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil no cesaron, hubo poco progreso (y en todo caso no constante) en cada una de las áreas de este mandato. Desde hace menos de 10 años al presente, el paso de estas iniciativas ha acelerado – en algunas áreas más que otras – pero la pregunta es si de forma suficiente,  y si las medidas tienen suficiente alcance

Uruguay  es  un  país  con  instituciones  históricamente  fuertes;  lo  fueron  antes  de  la dictadura, como expresión de un estado garantista que buscó activamente el bienestar de sus ciudadanos. La dictadura hizo uso de la fortaleza de esas instituciones para promover lo que sin exageración los uruguayos mismos llaman terrorismo de estado, que llevó a decenas  de  miles  de Uruguayos  a dejar  el país,  a la mayor  población  per-cápita  de detenidos y de torturados de todas las dictaduras del Cono Sur, y a más de doscientas desapariciones.

Estos son los legados que el país intenta superar, como muchos otros con experiencias similares, mediante la implementación de medidas de verdad, justicia, reparaciones  y  garantías  de  no  repetición,  entre  otras.  Hoy  Uruguay  es  un  país sólidamente instalado en la democracia

En cada una de estas áreas ha de reconocerse que se han logrado ciertos avances que merecen  reconocimiento.

Intentaré  en  lo  que  sigue  dar  cuenta  de  algunos  de  estos avances, así como también de señalar retos pendientes

Reparación

Uruguay  cuenta  hoy  con  dos  principales  leyes  de  reparación  para  las  víctimas  de violaciones a los derechos humanos. Los beneficios materiales estipulados por estas leyes se  han  distribuido.  Estas  leyes  incluyen  pensiones indemnizatorias,  restitución  de beneficios pensionales, y acceso a servicios de salud.

Estos son logros significativos que contribuyen a satisfacer derechos de las víctimas y a mejorar sus condiciones de vida, lo cual es de suma importancia teniendo en cuenta la gravedad de las secuelas que las violaciones a los derechos humanos dejan tras de sí.

Parte de los retos pendientes en esta área se desprenden de las leyes mismas que crean estos programas; las leyes adolecen de una cierta confusión entre los derechos que atañen a las víctimas  en tanto  víctimas  de violaciones  a sus derechos  humanos,  y derechos laborales, incluyendo derechos pensionales, obligándolas a escoger entre beneficios de reparación y los pensionales; las leyes no incluyen a todas las categorías relevantes de víctimas y los procedimientos de calificación han terminado excluyendo a muchos beneficiarios potenciales, aparte de que, según informes al Relator, el proceso es administrado por personal que no siempre tiene la capacitación o la sensibilidad necesaria para tratar con víctimas y evitar formas innecesarias de re-victimización.

Justicia

El área de la justicia ha concentrado más atención en el Uruguay que cualquiera de las otras. Es alrededor de este tema que la mayor parte de los debates se han dado y la que ha canalizado,  de hecho la mayor parte de los esfuerzos,  incluyendo  las movilizaciones alrededor  de  un  referéndum  y un  plebiscito. 

Dejando  a  un  lado  la  cuestión  a  nivel popular, es alrededor de causas judiciales – de la posibilidad de iniciarlas, si iniciadas de su ritmo y curso, y de su desenlace final – que giran una buena parte de los esfuerzos de las víctimas, sus asociaciones, y sus representantes.

Es bien sabido que entre otras razones, debido  a la adopción de la llamada ‘Ley de Caducidad de las Pretensiones Punitivas del Estado’, las aspiraciones de justicia de las víctimas se vieron frustradas casi en su totalidad hasta recién, cuando algunas causas comenzaron a moverse. La adopción de la ley que restablece la pretensión punitiva del Estado se pensó que establecería las condiciones que permitirían mayores progresos.

De nuevo, me interesa enfatizar que aún en el área de la justicia se han conseguido ciertos avances.  En  Uruguay  se procesó  penalmente  a  un  ex  Presidente  electo  y  uno  ex Presidente de facto, a un ex ministro, y algunos miembros de alto rango de las Fuerzas Armadas. Hay un número importante de causas abiertas, alrededor de 140.

De momento, sin embargo, nada parece amenazar más las posibilidades de progreso en el área  de  la  justicia  que decisiones  recientes  de  la  Suprema  Corte  de  Justicia.  Estas decisiones   han  despertado   alarma  tanto  en  el Uruguay   como   en  la  comunidad internacional.

Parecen representar un cambio de rumbo por parte de una Corte que había, en el 2009 en el caso Sabalsagaray, encontrado inconstitucional la aplicación de la ley de Caducidad. En las decisiones recientes la Corte encuentra inconstitucionales los artículos 2, 3 y 4 de la ley que restablece la pretensión punitiva del Estado y en el curso de la decisión adopta posiciones que claramente no coinciden con tendencias jurisprudenciales actuales manifiestas por decisiones de cortes en diferentes partes del mundo, las cuales, enfrentando cuestiones similares a las que consideró la Corte Uruguaya, han llegado a conclusiones  diferentes.

Esto  incluye  temas  tan  básicos  como  la  forma  de integrar obligaciones   internacionales,   el  uso  de  tipos criminales   comunes   en  el  derecho internacional como los crímenes de lesa humanidad, y en últimas, la forma de dar cumplimiento a sentencias de tribunales regionales con cuya jurisdicción Uruguay se ha comprometido. Lo que está en juego no es poco. En últimas, estas son obligaciones del Estado de Uruguay y la Corte, es por supuesto parte de ese Estado

El efecto que estas decisiones  recientes tendrán sobre los casos en curso, y sobre la posibilidad de iniciar nuevas causas está por verse todavía. En opinión de muchos, incluyendo  algunos  operadores  judiciales,  las  causas continuarán,  a pesar  de que  las señales que envía la Corte – y no sólo a través de sus sentencias – no son particularmente alentadoras.

Es de esperarse que la Corte Uruguaya vuelva a unirse a la corriente de cortes en lugares diversos del mundo donde se han enfrentado violaciones masivas a los derechos humanos y las cortes han tomado en consideración tanto las garantías debidas siempre a los imputados, como también los derechos de las víctimas

Aun en ausencia de cualquier obstáculo impuesto por decisiones particulares de la Corte Suprema, el proceso judicial en Uruguay, sin embargo, merecería algunos comentarios para solucionar  su lentitud, la debilidad de la capacidad  investigativa,  y la casi nula participación de las víctimas en el proceso penal – a pesar de que por la misma debilidad de la capacidad investigativa del sistema de las víctimas se espera prácticamente todo lo que permite iniciar las causas. Al final de mi intervención hoy, y de forma más extensa y sistemática en mi reporte, haré algunas recomendaciones al respecto

Verdad

En el campo de la verdad también se han logrado ciertos avances, particularmente con respecto  a  las  víctimas desaparecidas,  comenzando  desde  el  establecimiento  de  la Comisión  para  la  Paz,  la  Comisión  de  Seguimiento, hasta  la  conformación  de  la Secretaría  de  derechos  humanos  para  el  pasado  reciente  bajo  la  Presidencia  de  la República que ahora integra trabajo valioso tanto de historiadores como de antropólogos forenses de la Universidad de la República.

Todo esto ha de celebrarse. Además se ha dado también movimiento con respecto a la recuperación, organización y reglamentación de acceso a archivos, una pieza clave en cualquier esfuerzo por develar la verdad de lo ocurrido. Queda todavía camino por recorrer en este último campo, pues no se cuenta todavía con todos los archivos relevantes especialmente de las Fuerzas Armadas, que, vale decirlo, como todos los otros, son propiedad y deberían estar bajo el control de la Nación

El reto fundamental en el área de la verdad, sin embargo, desde mi punto de vista, aparte del hecho de que la mayor parte de los casos de desaparición no acaban de ser resueltos del todo, tiene que ver con el enfoque mismo de los esfuerzos. Desde el punto de vista de la  experiencia  internacional  comparada  resulta  llamativo  que  la  mayor  parte de  los esfuerzos con respecto al pasado en Uruguay se han concentrado en el universo de casos de desaparecidos.

El universo mucho mayor de víctimas de detención (muchas veces prolongada) y de tortura (sistemática), ha recibido, comparativamente hablando, menos atención. Vale la pena recordar lo que se ha apuntado ya, que Uruguay llegó a tener el número de detenidos per cápita más alto de cualquier país de la región, sumida como estaba bajo regímenes autoritarios.

Mi punto por supuesto, no es que los casos de los desaparecidos merecen menos atención de la que han recibido. Por el contrario, merecen más y mejor atención.

Pero el país no debe darle la espalda a la manifestación más clara del modus operandi del control social ejercido por la dictadura, que en este país no fue predominantemente  la desaparición  o la ejecución sino la detención y la tortura. Ese universo inmenso de víctimas merece ser escuchado y reconocido.

Y la sociedad merece los beneficios que puedan derivarse del esclarecimiento de los hechos en términos del fortalecimiento y reforma de las instituciones.  Si es cierto que la verdad, por sí sola no reforma  las  instituciones,  la verdad,  aparte  de ser también  asunto  de derecho  de las víctimas, contribuye a catalizar y a guiar procesos de reformas tendientes a superar los vicios y déficits de instituciones que se supone que protegen los derechos de los ciudadanos, en particular los servicios de seguridad y el poder judicial. Dada la avanzada edad de las víctimas, esta es una tarea que no debe postergarse

Garantías de no repetición

El cuarto pilar del mandato que tengo el honor de ocupar, las garantías de no repetición, es una categoría especialmente amplia, pues hace referencia no a medidas particulares solamente, como verdad, justicia, y reparación, sino a una función. 

Bajo esta categoría podría hacerse referencia a medidas de diversa índole, que van, por ejemplo, desde la efectiva incorporación de temas relacionados con la educación sobre el pasado, en la educación formal a niveles tanto medios como profesionales, a la capacitación continuada de  operadores  judiciales  y  de  las  fuerzas  de seguridad  a  todos  los  niveles,  como  a reformas institucionales de diferente envergadura, tendientes, por ejemplo, a reforzar la efectividad  en  las  investigaciones  judiciales,  a  la  definición  de  competencias  y a  la coordinación  de entidades involucradas  en la formulación de políticas sobre derechos humanos,  y al mejoramiento  y modernización del poder judicial,  entre  otras.   En el reporte que presentaré al Consejo de Derechos Humanos ampliaré este tema

Recomendaciones preliminares

Paso   ahora   a   derivar   algunas   recomendaciones   de   carácter   preliminar   de   las observaciones hechas anteriormente

En el área de las reparaciones, llamo a la revisión de la legislación existente de forma que se aumente la cobertura de los programas, se eliminen las incompatibilidades entre los derechos a la reparación por un lado y a los derechos de otra naturaleza, incluyendo los pensionales que esta legislación genera, y que elimine también procesos de calificación que arriesgan  la  re-victimización  de  algunos  de  sus  beneficiarios,  incluyendo  a  las víctimas de abusos sexuales, especial pero no exclusivamente, las mujeres.

En el área de la justicia, hago un llamado especial a la Suprema Corte, respetando su apreciable celo por el concepto de independencia judicial, y consistente con la idea de que tal independencia es un concepto normativamente demarcado, marco que incluye por supuesto las obligaciones internacionales contraídas por el Estado, a hacer esfuerzos para asegurar que en sus decisiones se presta tanta atención a los derechos de las víctimas como a los derechos de los imputados

En esta misma área, aplaudo las iniciativas tendientes a la modernización del Código Penal  para  ponerlo  al día con estándares  internacionales,  incluyendo  en términos  de tipificación de delitos, como de aquellas iniciativas tendientes a introducir reformas al Código de Procedimiento Penal para darle mayor participación a las víctimas en todas las etapas del proceso penal

Así mismo aplaudo iniciativas para la adopción de una Ley de Fiscalía que aumente la autonomía y fortalezca el rol de los fiscales. La Fiscalía debe tener la autonomía para establecer   directrices   generales   y   para   establecer  unidades   especializadas,   que, compatible con la autonomía de los fiscales permita formular estrategias de investigación que correspondan a la naturaleza sistemática del terrorismo de estado, fenómeno que no queda exhaustivamente comprendido mediante la investigación aislada de casos particulares, como si fueran asunto de crimen común.

Aplaudo  la  formación  del  Equipo  Especial  auxiliar  de  la  justicia  en  crímenes  de terrorismo de Estado bajo el Ministerio del Interior, por razones similares, y como forma de enfrentar los déficits en materia de investigación del aparato judicial en general, pero hago un llamado para dotar a esta y a otras instancias similares de los recursos tanto humanos   como   materiales   necesarios   para   que   puedan   hacer   una   contribución significativa

En el área de la verdad, hago un llamado a que todas las instituciones del Estado, incluyendo las Fuerzas de Seguridad satisfagan su obligación de hacer valer los derechos de todas las víctimas. Esto incluye tanto presentar la información requerida como cumplir con las obligaciones  legales que le correspondan.

Eso debe cubrir tanto los casos no resueltos de desaparición forzada (la mayoría), como también los casos de detención y tortura, a los que debe prestársele una atención mucho más decidida. Cuál es la forma institucional más adecuada para cumplir este objetivo debe ser asunto de debate

Pero no cabe duda de que los testimonios de estas víctimas han de ser recogidos, que información acerca de todas las dimensiones que dieron lugar a ese cúmulo inmenso de violaciones debe ser recolectada, sistematizada, y diseminada. Las víctimas lo merecen, pero también lo merece la sociedad.

El precio de no hacerlo es no sólo incumplir los derechos de las víctimas sino también dejar instalada lo que puede decirse que es la ‘naturalización’ de la tortura, como por ejemplo,  el precio de la protesta, que una sociedad  democrática  y comprometida con los derechos humanos no debe consentir.

Mencioné ya algunas de las medidas que pienso que pueden hacer una contribución a las garantías de no repetición y dije que en el reporte las elaboraría en detalle y agregaría las de mayor envergadura que requieren más espacio del que tengo ahora. Sólo menciono, por el momento, dos puntos: no recibí información suficientemente detallada acerca de los planes concretos de las reformas que se han hecho a las fuerzas de seguridad y a aquellas todavía en desarrollo para asegurar que las violaciones pasadas no se repetirán

Hago un llamado especial a formular y discutir públicamente proyectos tendientes a ese objetivo. De la misma forma hago un llamado especial a invertir recursos humanos y materiales  en  la  capacitación  efectiva  de  jueces  y  fiscales en  materia  de  derechos humanos

Finalmente, recomiendo darle todo el apoyo que sea necesario a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, uno de los grandes logros en materia de protección  de  los  últimos  años.  Esta  institución merece  no  sólo  las  herramientas  y recursos  necesarios  para  su  buen  desempeño,  sino  que  sus  conceptos  y  directrices merecen ser tomadas con la máxima seriedad.

Y como siempre en procesos transicionales celebro a los grupos de sociedad civil que a pesar de todo han seguido luchando por la justicia en Uruguay. Hago un llamado especial para que esos grupos reciban no sólo el reconocimiento merecido sino el apoyo de todas las instancias del Estado.   En el reporte haré algunas sugerencias concretas al respecto también.

Muchas gracias