(Aclarando I )
Nos habíamos propuesto seguir con una serie de tres notas referidas a la campaña de la que ya hicimos una, ocupándonos ahora de las distintas opciones posibles del voto, valorando cada una. Pero ante algunas cosas que se dicen y la mucha confusión, mejor antes aclarar algunos aspectos. Estas aclaraciones hay que hacerlas cuanto antes.
Aquí voy a explicar por qué no estoy de acuerdo con la versión que sostiene que el que anula el voto en octubre estaría perjudicando el NO A LA BAJA
No es cierto. Empecemos por lo que dice la Constitución, Art 331:
Para que el plebiscito sea afirmativo ... se requerirá que vote por "SI" la mayoría absoluta de los ciudadanos que concurran a los comicios, la que debe representar por lo menos, el treinta y cinco por ciento del total de inscriptos en el Registro Cívico Nacional.
El texto no puede ser más claro, pero los compañeros siempre dudan de las interpretaciones maliciosas que se puedan hacer. Veamos el Reglamento de la Corte Electoral para este plebiscito de la Baja en particular.
Artículo 31º - (Del modo de expresión de voluntad en el plebiscito). Solo se imprimirán hojas conteniendo el voto por SI del proyecto de reforma a plebiscitarse. No habrá hojas conteniendo el voto negativo.La expresión de voluntad contraria a la aprobación de la reforma propuesta se expresará no votando el proyecto que se plebiscita
Pero si aún subsisten dudas, vamos a los antecedentes. El más cercano y más notorio es el del intento de anulación de la ley de caducidad por vía de una reforma constitucional en octubre 2009.
En el plebiscito celebrado el 25 de octubre de 2009, 1.105.768 sufragantes (47,98%) votaron a favor de habilitar la enmienda para incorporar la anulación parcial de la ley a la Constitución. Por consiguiente, la enmienda propuesta se dio por rechazada, ya que necesitaba más de 50% de los votos emitidos para ser aprobada.(Esto es lo que dice Wikipedia, todos los medios coinciden)
¿De dónde sale ese porcentaje de casi el 48%? El SÍ a la reforma anulatoria de la ley de caducidad obtuvo 1105768 votos. Hubo un total de 2304686 votos emitidos. Ese 47.98 es el porcentaje de votos por SÍ calculados sobre ese total.
Hubo 27149 votos anulados. Si se hubiesen descartado de los votos emitidos, el total hubiese sido 2277537. El porcentaje del SÍ sobre ese total sería el 48.55.
Lo mismo puede comprobarse en todos los casos de plebiscitos.
De modo que LOS QUE QUIERAN ANULAR EL VOTO NO PERJUDICARÁN EN NADA LA CAUSA DEL NO A LA BAJA
Nos queda un tema parecido a este por aclarar. Es la versión que sostiene que el voto en blanco en octubre "favorece al partido mayoritario". También es inexacta. Pero además, las afirmaciones sobre esto son muy incoherentes
Los votos en blanco no cuentan para las bancas
(Aclarando II )
Como dice mi analista:
Que no vale proyectar
Mi culpa hacia los demás
No hay que ser tan pesimista
Rada, Terapia de murga
Una campaña electoral es una competencia por votos. Hay varias opciones, y cada uno defiende el producto que lleva al mercado, cuando alguien -el votante- le “compra” a un vendedor deja de comprarle a otro, que perderá una venta, porque todos los clientes tienen un poder de compra de un solo voto, En el comercio hay distintas estrategias de venta, algunos se enfocan en las bondades de su producto, y otros en que el producto de la competencia es una porquería. (Es cuando no se sabe vender el producto propio basándose solamente en sus bondades)
En política no deberíamos imitar groseramente las estrategias comerciales. Los argumentos políticos no son solamente una estrategia para vender un producto, tienen fines más trascendentes. Y también, mal usados, pueden provocar un daño colateral, por ejemplo si terminan obstaculizando las estrategias colaborativas más a largo plazo. Esto es así en la izquierda y en la derecha.
Cuando estamos tratando de revertir la hegemonía cultural del pensamiento dominante, cuando necesitamos construir entre todos un pensamiento crítico e ir al fondo de los problemas, no es una buena política tratar de dañar al “competidor” con falsedades para ver si conseguimos algún voto más.
Aunque la política revolucionaria trasciende el plano electoral, yo estoy de acuerdo con el uso de las instancias electorales para hacer un trabajo político dirigido a las masas. Ahora bien, cuando para usar esas herramientas electorales se recurre a falsos argumentos, ahí ya ni siquiera necesitamos especular sobre la posibilidad de corrupción futura que puede traer o no el poder entre los representantes que se elijan. Ahí el enemigo ya nos ganó, porque ha logrado usar la herramienta electoral para corromper nuestra política y plantar la división en nuestra tierra desde la siembra misma. Ahí, nosotros no estamos usando las instituciones burguesas, las instituciones burguesas nos usan a nosotros.
Vamos a ver este caso concreto. Hay compañeros que se presentan a elecciones buscando obtener una banca en el parlamento para desarrollar allí una política antisistémica. Hay otros compañeros que también para desarrollar una política antisistémica fomentan la abstención, el voto nulo o el voto en blanco. Hay entonces una competencia por el voto. Aparentemente eso es o debería ser un debate entre distintos medios de conseguir un mismo fin.
Me encuentro con el siguiente argumento:el voto en blanco favorece a los partidos más grandes
¿Por qué ocurriría esto? Según se dice, porque los votos en blanco son un sobrante que será repartido entre los distintos partidos, y como ese segundo reparto se hará proporcionalmente a los votos obtenidos por cada uno, el más grande tiene más oportunidad de obtener una banca más
Hay una información falsa deslizada en esta argumentación, porque el sistema de asignación de bancas en nuestro país no es ese. Vamos a explicar esto en detalle y con ejemplos, tanto ejemplos didácticos como ejemplos reales. Informarse sobre la realidad sería el primer paso para argumentar seriamente. Pero no voy a empezar por ahí
Voy primero a un simple problema de lógica. Si hay algo para repartir entre varios de acuerdo a una proporción ya dada, y si el producto a repartir crece o decrece, eso no altera la proporción. Hay sí un problema cuando lo que hay para repartir se compone de unidades enteras, la asignación de unidades se hace redondeando a enteros los cocientes. Esto puede arrojar como resultado que sobre O NO -según los casos- una unidad. Esa unidad puede asignarse de varias maneras. En general se hace por MAYOR RESTO o por MAYOR COCIENTE, siendo ese último caso el resultado de dividir los votos de cada uno por las unidades ya obtenidas MÁS UNA, se la lleva el que tenga el cociente mayor entre esos nuevos cocientes.
Por supuesto, si se aplica un método u otro y los resultados son diferentes, el que no se llevó esa unidad en disputa puede decir que es una injusticia porque aplicando el otro método le tocaría a él. Y si se aplicase el otro método el nuevo perjudicado podría decir lo mismo en forma simétrica.
Una vez, en la Asociación de Estudiantes de Medicina tuvimos una elección. Hecho el reparto por divisiones enteras sobraba un directivo por asignar. Nuestra lista (los muspos) no llegó a un directivo por cocientes enteros, y tuvimos exactamente el mismo cociente para un directivo que la lista del PCU (que ya tenía dos) para tres directivos. No recuerdo las cifras exactas, pero digamos que un directivo valiese 100 votos, nosotros sacamos 80, los del PCU 240. Les tocaban 2 directivos y les sobraban 40 votos. Nosotros no teníamos ninguno y nos sobraban 80 votos. El cociente era en ambos casos 80 votos, para el primero nuestro y para el tercero de la otra lista, 240/3=80. El estatuto de la asociación de estudiantes no tenía previsto ese caso. Hubo que llamar a una asamblea general para resolver.
Nosotros argumentamos que al no haber una norma para esa situación y habiendo empate, debía aplicarse el criterio del mayor resto, que es más democrático por beneficiar a la minoría no representada, y nos correspondía a nosotros. Ellos dijeron que como la norma era “por el sistema de cocientes decrecientes”, había que extrapolarla como si hubiese otro directivo más para asignar y volver a dividir, el cociente nuestro sería 80/2=40, el de ellos 240/4=60, y les tocaba a ellos. Como tenían mayoría en la asamblea nos ganaron.
Si hubiésemos tenido 81 votos o la lista de ellos 239 nos hubiese tocado el directivo. Si hubiese sido 79 votos nosotros o 241 ellos, perdíamos sin discusión. Como habrán notado, todavía estoy con bronca por aquella espantosa injusticia!!!!, pero igual me resulta muy difícil argumentar que el sistema de mayor cociente favorece necesariamente al más grande, tan estúpido no soy
Teníamos una agrupación pequeña pero de gran peso político por el prestigio de sus dirigentes, el esfuerzo militante, la coherencia y la claridad de ideas. En algunas polémicas les dimos a los PCU unas palizas históricas. Hasta aquel momento teníamos un directivo y allí lo perdimos, pero no fue el producto de un sistema injusto de reparto. Era un síntoma de una decadencia política por nuestro creciente desarraigo de las masas, problemas que no supimos resolver
No es cuestión de votos. Resulta claro que hay situaciones que pueden cambiar por pequeñas modificaciones totalmente impredecibles, es como ponernos a calcular la variación de votos que pueda haber si llueve o no llueve el 26 de octubre.
Supongamos que el 26 no hay ni un solo voto en blanco pero al mismo tiempo se aprueba una reforma constitucional que aumenta los diputados de 99 a 100. Hay entonces una banca más para repartir. ¿A quién le toca? Vaya uno a saber. Ahora voy a suponer que esa reforma constitucional aumenta el número de bancas a 198, el doble de las actuales. Está clarísimo que el partido mayoritario recibirá más bancas, pero al mismo tiempo el partido más pequeño tendrá más posibilidades de ocupar una banca, y una minoría excluida del parlamento podría entrar.
Con ese regalo de los votos en blanco sin usar pasa algo parecido. Lo que importa no son los votos en blanco sino los votos de cada partido, las bancas que hay para repartir y las reglas de reparto. Los votos en blanco no tienen nada que ver
Si salgo a votar el domingo 26 y me muero por el camino. ¿beneficio al partido mayoritario? Sería una abstención contra mi voluntad. Si fuese por propia voluntad, si no me muero pero no voy a votar, es lo mismo. Si voy y anulo el voto es lo mismo. Y si voto en blanco es lo mismo. El voto en blanco no aumenta ni disminuye la cantidad de votos de ningún partido, no aumenta ni disminuye la cantidad de bancas, no altera ninguna cuenta
Hay compañeros que argumentan que los votos en blanco agregan una o más bancas al reparto. Eso es totalmente absurdo y carente de toda lógica, esas bancas ya estaban allí para ser asignadas, no “aparecieron” por obra de los votos en blanco. Iban a ser repartidas igual y el voto en blanco no cambia el sistema de reparto ni el resultado final.
Supongamos que a último momento los que van a votar en blanco decidan no hacerlo y se reparten entre los partidos proporcionalemte a los votos que ya tiene cada uno. No se alteraría nada.
Para que algo cambie deberían repartirse según una cierta preferencia. Esa preferencia solo puede lograrse con la argumentación sobre contenidos políticos.
Los que aducen que los “puchos” dejan un resto sin repartir, en primer lugar, se refieren solamente a una situación transitoria que desemboca en lo mismo, se reparten las mismas bancas entre los mismos votos. Y en segundo lugar todos son puchos, en blanco, anulados, y “los cracks que no llegaron”.
Si voto en blanco, mi voto termina en un pozo en el cual pescarán los partidos a los que no quise votar. Eso es cierto. Pero si voto por un partido pequeño que no llega a un diputado, pasa exactamente lo mismo.
En 2009 Asamblea Popular obtuvo 15428 votos, un 0.69% de los votos emitidos, no llegó a un diputado, y las últimas tres bancas se asignaron por cocientes decrecientes, una al Partido Nacional y dos al Frente Amplio. Con la última banca, la número 50 del FA, llegó a la mayoría absoluta. Los votantes de Asamblea Popular que sumaron votos al pozo que se repartió entre los otros ¿beneficiaron al Frente Amplio? Porque es eso lo que les señalan a los que quieren votar en blanco.
Voy a demostrar que no lo hicieron. Pero antes vamos a considerar un factor más.
El argumento sobre el destino final de los votos más allá de las intenciones del votante se refiere al aspecto subjetivo. Pero el que vota en blanco es el menos afectado por eso, porque en general es el votante al que no le interesa ese destino final del voto, ya ha descartado esa motivación, y por eso vota en blanco.
Por supuesto, podemos objetar esa actitud política, pero en todo caso debemos hacerlo en forma franca con argumentos que vayan al fondo de la cuestión y no salir con cucos.
Voy entonces al tema de las reglas de reparto.
Uruguay aplica el sistema D'Hondt. Está explicado en este lugar de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D%27Hondt
Allí se explica el efecto de distorsión que implica, que consiste en la diferencia entre la distribución de los votos y la distribución de las bancas. Es uno de los métodos que provoca más distorsión. Pone un ejemplo con partidos A, B, C, D y E (ordenados por sus votos), con 7 bancas que terminan repartidas en 3, 3 y 1 a partir de porcentajes de votos 40, 33, 19, 7 y 3% respectivamente, que en las bancas son 43, 43,14, 0, 0%.
Como vemos los tres pequeños resultaron perjudicados, los dos menores del todo porque no sacaron nada, los dos mayores resultaron beneficiados, pero el más beneficiado es el segundo, no el primero. Esto depende de factores completamente circunstanciales, aunque siempre hay una distorsión.
La segunda parte del ejemplo demuestra que la secuencia del cálculo es irrelevante, asignando todo de una se llega al mismo resultado, y eso es precisamente lo que estamos diciendo. Poner un escalón intermedio antes y después de los votos en blanco no altera el resultado final.
El segundo ejemplo agrega dos partidos más y 4 bancas más. Sigue habiendo una distorsión, pero más pequeña. Mi argumento es que la única forma efectiva de disminuirla sería aumentar el número de bancas. Por ejemplo suprimir el senado y juntar todo en un sistema unicameral de 120 miembros. Sería más representativo porque los restos tendrían menos peso y habría menos distorsión, y sería más democrático porque daría más oportunidades a los chiquitos.
Un estudio detallado del tema se encuentra en Bottinelli-Buquet: ESCENARIOS PARLAMENTARIOS RESULTANTES DE CUATRO REFORMAS AL SISTEMA ELECTORAL, Ver el apartado II, Análisis metodológico. Variables estudiadas.
http://www.fcs.edu.uy/archivos/RUCP-06-06-Bottinelli.pdf
Vamos a lo que prometimos, las elecciones de 2009 y lo que pasó con Asamblea Popular.
Partido Votos %
A(mplio frente) 1105262 49.34
B(lancos) 669942 29,9
C(olorados) 392307 17,51
D(ependientes) 57360 2,56
E(co-estalinos) 15428 0,69
VOTOS VÁLIDOS 2240299 100
anulados 26950 1,17
en blanco solo 22828 0,99
blanco+SI rosado 14410 0,63
observ.anulados 199 0,01
TOTAL VOTOS 2304686
HABILITADOS 2563397
Esto es lo que pasó con el D'Hondt, salteamos las primeras 96 bancas porque da lo mismo, como ya explicamos, y vamos a las tres últimas.
Partidos A B C D E
Votos 1105262 669942 392307 57360 15428
bancas: 49:22566 30:22331 17:23576 2:28680 1:15428
cocient 50:22105 31:21611 18:21794 3: 9560 51:21671 19:20647
Hemos puesto la banca candidata a asignar junto al cociente que resultaría, o sea el costo que tendría esa banca para ese partido. Los casos subrayados son las bancas signadas, los no subrayados son bancas perdidas.
2240299/99=22629. Nos salteamos todas las bancas previas (porque el resultado sería el mismo para cualquier método de distribución) y vamos a las últimas.En itálica están las bancas asignadas con cocientes por debajo de ese cociente crítico, es decir las que dependen estrictamente de la particularidad del método D'Hondt.
Los resultados finales fueron A+B+C+D+E=50+30+17+2=99
La 17 del partido C y la segunda del partido D ya estaban asignadas antes de bajar de ese cociente crítico de 22629, y allí se quedaron. Faltaba esto: A se lleva la 97 con 22566, B se lleva la 98 con 22331, A se lleva la última con 22105.
Esa es la banca 50 para el partido A, y con ella logra la mayoría absoluta. Eso ocurre porque su cociente para esa banca es mayor que el de B para la 31, el de C para la 18, el de E para la primera y ni hablar de D para la tercera que está muy lejos. Si no hubiese habido votos en blanco, e incluso si el partido “E” no se hubiese presentado a elecciones, la cosa no cambiaría en nada. Si hubiese habido una banca 100 se la llevaría “C”, una 101 “A·, etc. “E” no llega ni de cerca, pero su resto no beneficia en nada a “A”. Las bancas sobrantes se van distribuyendo entre A, B y C en una forma que, desde nuestro lugar, es errática.
¿Qué pasaría este 26 de octubre? Hagamos una hipótesis probable de acuerdo a las encuestas.
A 1100000 45.8
B 750000 31.3
C 400000 16.7
D 69000 2.9
E 23000 0.9
F+G 21000 0.8
n+b 37000 1.6
Total 2400000 100.0
He puesto aquí unos resultados supuestos que aproximadamente responden a las encuestas, con un cierto margen de variación. Tomé un total de votos de 2:400 mil suponiendo una abstención cercana al 10%, que es lo que generalmente pasa. Luego asigné los votos más o menos según los porcentajes de las encuestas,
Deliberadamente ajusté esos resultados dentro del margen probable, para dar 69000 a D y 23000 a E. Eso está dentro del entorno previsto por las encuestas, pero las cifras elegidas no son casuales.
Agregué un renglón de "otros" sin diferenciar al modo en que lo presentan las encuestas, sumando F(undamentalistas-eco) + G(ordo-Rafa-y-3más). Más o menos así serán las cosas.
En este ejemplo hay una banca en disputa entre esos dos partidos, es la primera de E contra la tercera de D (como dicen las encuestas que pasa). Las pequeñas variaciones de un voto en más o en menos en esos dos casos son por supuesto, totalmente impredecibles
Tenemos entonces aquí una “situación AEM” como la que relaté. 23x3=69, hay un empate. Un voto en más o en menos decide la cosa por el mayor cociente para la “banca candidata”. ¿Y los votos en blanco? No tienen nada que ver.
Esta es una situación construida artificialmente para ver un caso. Está dentro de lo probable, pero es artificial. Podríamos armar otras muy parecidas en que la disputa fuese con A, o con B.
He dado 23 mil votos a "E" (Asamblea Popular) porque creo que más o menos andará por ahí, y porque es el límite para un diputado. Centímetro por encima del agua o centímetro por debajo es la diferencia entre respirar o ahogarse.
Si "E" en vez de 23000 saca 22900 pierde la banca frente a A, que saca una más. Pero si A en vez de 1:100 mil saca 1:080 (45% de 2:400 mil, cosa que me parece más probable) y B saca un poco más, E podría perder la banca frente a B. (¿Es solamente una impresión mía que los compas de "E" se hacen un terrible drama si el beneficiado es A, y no tanto si el beneficiado es B o C?)
Todas estas elucubraciones numéricas son como las bancas del parlamento: no sirven para nada excepto para demostrar que no sirven para nada.
Vamos a eso, que es lo que importa.
Los votos en blanco que podrían ser convencidos, o también los desconformes de A que se van separando lentamente, o los de F(undamentalistas eco) muy confundidos que no van a ninguna parte, esos son problemas del trabajo político-ideológico. Da la casualidad que ese trabajo es mucho más importante que los votos en sí mismos
No sabemos lo que va a pasar. Sabemos sí lo que está pasando. NO APRENDIMOS NADA