De los recientes resultados electorales pueden sacarse algunas conclusiones en relación al pequeño espacio disperso de la izquierda anticapitalista. A partir de las cifras electorales podemos medir aproximadamente su incidencia y crecimiento, también sus carencias y problemas internos y hacer comparaciones. Y también poner a la discusión la política para el futuro inmediato. Sobre estos temas sigo encontrando opiniones que no tienen mucho sustento
Sumando todos los partidos políticos declarados de izquierda por fuera del FA más la estimación de la parte de votos en blanco y anulados a la que podríamos atribuir una intención de disconformidad general por la izquierda (la parte de este voto por encima de su piso histórico irreductible) tenemos unos 76 mil votos.
Eso en un poco menos que la votación obtenida por "Casa Grande" (78 mil votos), sector liderado por Constanza Moreira, que podemos suponer que reúne ese voto desconforme dentro del FA.
Acá tenemos un dato que antes no teníamos para evaluar la realidad, para hacer una primera aproximación.
Casa Grande es el 7% del FA. Políticamente es un fracaso
Proporcionalmente, es menos de la mitad de lo que tuvo en relación a los votos totales del FA en las internas de junio. Su voto de junio a octubre crece un 44% mientras el voto del FA lo hace un 230%. (Para hacerse la idea: el PN un 60% y el PC 100%)
La esperanza de que allí se expresase un sector de jóvenes y renovadores, tampoco se concretó. La corriente encabezada por Macarena Gelman reúne un tercio de los votos del sub-lema, los otros 2/3 lo cubren los "viejos" que ya están insertos desde hace tiempo en el aparato frentista sin ninguna rebelión
Lo que ha incidido en este desinfle es el abandono por parte de esta corriente de su perfil político diferenciado, plegándose a la defensa acrítica del planteo frenteamplista.
No es cierto, por lo tanto, que en los hechos haya tenido el efecto de un "rastrillo de izquierda", y las causas de las dificultados de la izquierda extra-frentista deben buscarse entonces en otro lado.
El verdadero rastrillo de izquierda que contuvo la fuga de votos del FA fue José Mujica. Aunque calificarlo de esa manera no es lo más apropiado porque ese rol de contención por la izquierda es solamente uno de sus efectos políticos, y ni de cerca el más importante.
Sin duda el rol político más importante de Mujica en todo este período ha sido su trabajo ideológico para desarmar la posible rebeldía desde abajo y su prédica de la filosofía de la resignación y las presuntas bondades del capitalismo. Y como ejecutor político, su trabajo ha estado en el asentamiento social del estado, ampliar el control social, e instalar al Frente Amplio en su nueva función de partido-estado. Dentro de esto, el papel de contener la fuga también se cumplió pero de una manera diferente. No ha sido por hablar de un "giro a la izquierda" sino por revalorar lo que hay y presentar en forma pseudo-clasista la disputa política con la oposición
En cuanto al voto de izquierda extra-frentista, crecen un 530% los partidos en conjunto en relación a junio, y un 560% la suma de en blanco y anulados...Pero como ya hemos dicho, aquí hay peras con manzanas, no se puede tomar todo el blanco y anulado con igual significando.
Menos sentido aun tiene hablar, como se habla, de una bolsa que englobe todo el "NBA" (Nulo + en Blanco + Abstención), y menos que menos decir, como se dice, que ha subido. La suma de todo eso era 22.6% de los habilitados en 2009, y es el 22.48% en 2014. Ha bajado. Ha bajado una insignificancia de lo cual no puede concluirse nada, pero menos aun decir que ha subido
Medio punto porcentual ha pasado de la abstención al voto en blanco o anulado. Si todo eso va en una misma bolsa, entonces ha habido apenas un movimiento interno en esa bolsa y nada más, y un movimiento muy pequeño. Y si se quiere dar una gran significación a ese crecimiento de medio punto porcentual del voto en blanco y anulado en sí mismo, no se puede sostener al mismo tiempo que la abstención pueda tener un significado parecido. Son dos variaciones muy pequeñas que además van en sentidos contrarios y se compensan entre sí.
Estos planteos vienen muchas veces unidos a valoraciones de resultados electorales en otros países, y del descreimiento generalizado en las instituciones democrático-burguesas. Esto no tiene ninguna seriedad.
Últimamente hemos visto todo tipo de situaciones en los escenarios más diversos, parecidos al nuestro o muy diferentes. Las elecciones en Bolivia, el referéndum en Catalunya, en Escocia, elecciones en las regiones rebeldes del este de Ucrania que son reprimidas por una guerra feroz, etc. También hay fenómenos electorales nuevos en España y formas políticas novedosas que podemos discutir, como podemos discutir las viejas formas también. Y es cierto que también hay desinterés muy grande y desde hace tiempo en las instancias electorales de muchos países. Pero hay que remitirse a Uruguay.
En realidad todos esos fenómenos en otras partes del mundo son de por sí mucho más interesantes que lo que pasa en estas elecciones en Uruguay. Pero estamos en Uruguay. Y lo que no tenemos que hacer son generalizaciones que, para sacar conclusiones que nos conformen más sobre nuestra propia realidad, nos alejen de la comprensión de lo que pasa acá y de lo pasa afuera.
La votación por el Frente Amplio no ha disminuido. Ha cambiado, se ha desencantado, ha perdido fuerza militante pero no ha disminuido. Pero tampoco podemos quedarnos solo en la desmovilización del Frente como partido de militantes y sacar de ello conclusiones sobre la democracia burguesa en general, porque al mismo tiempo ha habido una recuperación de la militancia de los partidos de la derecha tradicional
Volvamos a nuestro tema. Si juntamos todo el NBA en conjunto, no ha pasado nada. Si tomamos solamente los blancos y anulados, han crecido medio punto porcentual. Referido al universo del total de votos, no significa nada tampoco
Por esa razón sostengo que hay que hacer un análisis más preciso. Debemos considerar el voto en blanco y anulado solo en lo que excede su piso histórico irreductible, y allí darle un significado político. Nuestra apreciación de ese caudal electoral en este caso es de unos 30 mil votos (29352, hay 14 mil más de lo que hubo en 2009 y ya había otros 14 mil y algo en 2009 que votaron blanco-rosado).
Con esta apreciación de lo que puede ser el blanco-anulado de izquierda, su crecimiento en octubre respecto a su votación voluntaria en junio (11851) es de un 148%. Como en realidad es medio punto porcentual en relación al total, solo es importante si lo tomamos en relación a ese 500% de crecimiento de los partidos de izquierda extra-frentista, y como complemento de éste; y al mismo tiempo como señal de los problemas de ese crecimiento.
Para no seguir abrumando con cifras complicadas vamos a ponerlo en un esquema aproximado y muy simplificado y hasta burdo pero comprensible. En 2009 éramos 2 militantes de izquierda anticapitalista, uno votó en blanco y el otro por Asamblea Popular. Ahora en 2014 somos 6, hemos crecido mucho. De esos 6, 4 votan por partidos políticos, son los que más han crecido. Los otros 2 votan en blanco o anulado, también crecieron. Pero esos 2 por sí solos no significan nada. Pueden imaginarse que ese crecimiento es muy importante y que expresa una decadencia de las instituciones burguesas pero no es así, porque el que ahora votó en blanco es el mismo que la vez pasada se abstuvo
(No queremos decir con esto que sean las mismas personas las que son una disminución de la abstención y un aumento del voto blanco-anulado, eso sería un disparate, solamente que son variaciones de igual tamaño y signo contrario)
¿Qué es lo que realmente significan? En relación a los otros 4, estos 2 son un elemento más que muestra las dificultades políticas de esos 4 que están divididos, y no logran convencer ni siquiera a los otros 2, en gran parte por estar divididos
A su vez, ese crecimiento de cerca de un 500% de los partidos de izquierda extra-frentista es muy desigual. 400% la UP y 350% el PT, y llega a algo más de 1000% para el PERI. Pero aun descartando al PERI como un caso singular que se comporta como una excepción, el crecimiento de los voto de los partidos es mucho mayor que el del voto blanco-anulado
Eso no tiene nada de raro, y confirma nuestra forma de ver las cosas. En una elección interna voluntaria votan los militantes convencidos, mientras que las elecciones generales son un fenómeno de masas. En el tránsito de una instancia a la otra los militantes organizados son -en general- más efectivos que los no organizados en hacer llegar sus mensajes. Por eso era esperable que esa diferencia en grado de organización (si los otros factores son más o menos similares) se reflejase en diferentes resultados numéricos
Lo que reflejan estos resultados es la fragmentación y la confusión ideológica que padecemos. La confusión ideológica y el sectarismo se alimentan mutuamente
Todos nosotros nos hemos pronunciado por votar en blanco o anular el voto en esta segunda vuelta. Quiero profundizar un poco más este tema pero en otra oportunidad, ahora solo redondearé las ideas que hasta aquí expuse
Una de dos
O el voto anulado, en blanco y abstención es todo eso un camino de ruptura con las instituciones, y entonces debemos llegar a la conclusión que en Uruguay no pasa nada de eso (en otros lados pasan cosas diferentes según cada caso, pero no puedo traerlas a Uruguay).
O el voto en blanco o anulado (no la abstención) es una expresión de disconformidad con la forma en que hacen política los partidos (incluyendo "nuestros" partidos), y entonces importa en relación a esa forma, para corregir esa forma o encontrar otra.
Por supuesto, puedo decir que no, que la forma política partido ha caducado y que no importa más crear partidos, que el camino es otro. Y en ese caso debo admitir que en Uruguay esa teoría no funciona. Creo que no funciona en Uruguay porque no funciona y punto, por eso. Podríamos construir otro tipo de partidos si tuviésemos otra teoría del partido. Pero no la tenemos.
Así no vamos a resolver el problema
Así, haciéndonos versos a nosotros mismos
Vuelvo a mi votante hipotético que ayer se abstenía y hoy vota en blanco o anulado. Había otro que ya hacía eso, y se puso contento al ver que otro se suma. Pero si levanta la vista verá que ese que vino, y que vino porque antes no votaba, dejó a otros veinte que siguen sin votar. Sin embargo eso no es lo que realmente importa, sería un auto-engaño ver el tal fenómeno en esos veinte. Ya que el que votaba blanco-anulado levantó la vista, mejor que vea todo el panorama. Verá que hay otros doscientos que votaban y siguen votando, y ellos son dos, dos en doscientos
Cuatro en doscientos tampoco significa gran cosa, ni seis en doscientos tampoco, pese a que ya con eso podría ser un comienzo en otras condiciones, en otras. Lo que realmente me preocupa es que de esos seis hay cuatro que están partidos (fragmentados) en tres pedazos (tres partidos) y los otros dos no encuentran un lugar entre esos tres pedazos. Y mucho más todavía me preocupa, porque esos dos ¡tienen razón!!