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Argentina: ALGUNAS BREVES REFLEXIONES POLÍTICAS Y LA IMPORTANCIA DE LA UNIDAD

PARA LA CONSTRUCCIÓN  DE UNA AUTENTICA ALTERNATIVA DE LOS TRABAJADORES Y DEMÁS SECTORES POPULARES

En épocas tan agitadas y complejas, con ya un clima electoral, creo que es conveniente volver a contribuir desde todos lados y con humildad, a la necesaria  reflexión y intercambio de ideas sobre algunas cuestiones políticas básicas, que nos  ayude a orientarnos en la intensa y confusa marea de los acontecimientos cotidianos y, sin recetas, con el solo fin de abrir puertas al debate, deseando que sea  lo más amplio y crítico posible.

Ese es el objetivo de este primer borrador:

1) No dejarse llevar por los nombres y consignas de los partidos políticos, o por lo que ellos dicen de ellos mismos, en especial en sus rimbombantes discursos electorales, sino por el contrario, analizar el papel efectivo que juegan en la lucha de clases y su expresión política concreta en cada momento histórico. Es decir nunca abandonar el enfoque de clase.

2) Reconocer la lucha de clases pero no el salto revolucionario, quedándose en una visión meramente evolucionista de la historia, es ubicarse en el campo de la socialdemocracia, encubierta hoy con el nombre de “centroizquierda” o "progresismo", que como bien nos advertía Lenin, es siempre la última tabla de salvación del sistema, a tal punto que también se la denomina “social liberalismo”.

Tener siempre presente que por primera vez en la historia una clase, la trabajadora, al liberarse a sí misma libera a toda la humanidad, creando así un nuevo y real humanismo, donde el ser humano, no el lucro, es el centro de todas las preocupaciones y objetivos.

3) Si se adopta la notable brújula de la teoría marxista, no corresponde hablar de democracia en general, pues es caer en vulgares abstracciones. Se debe definir su contenido de clase: democracia burguesa o democracia proletaria. La democracia es una forma no un contenido. La democracia burguesa, en todas sus variantes, es una de las formas de la dictadura del capital.

4) La dependencia es un factor determinante de cualquier caracterización que se haga de nuestro país, concepto no siempre suficientemente tenido en cuenta hasta por algunas organizaciones de izquierda. El nuestro es un país capitalista dependiente, donde aproximadamente el 75 % de las empresas más importantes, están en manos de grandes corporaciones trasnacionales, siendo ellas el poder real detrás del trono, en alianza con grupos monopólicos nativos. Ellos son los que determinaron lo esencial de la actual estructura económica de nuestro país, (lo que debemos producir): agrosojera, minera, exportadora.

Ello hace que estén las puertas abiertas para la penetración de pulpos multinacionales como por ejemplo, Chevron, Monsanto o las megamineras. Y todo esto con la mentirosa bandera "nacional y popular". El engaño más dañino para los pueblos, y el más difícil de desnudar, es el que se lo encubre con el ropaje de los grandes ideales.

En consecuencia, forma parte de esta trampa política dar a suponer que el subdesarrollo del país y la dependencia, se superan con algunas inversiones “en sectores claves de la economía”, a fin de impulsar así un crecimiento sostenido.

Esta concepción de tipo desarrollista, aún vigente, siempre ignora, o trata de ocultar, el problema central de la dominación imperialista

Ante la constante y cada vez más agravada situación de explotación y miseria de los pueblos y el saqueo de las riquezas naturales, con el consiguiente daño al medio ambiente, está quedando cada vez más claro que en el mundo capitalista desarrollo y subdesarrollo son dos caras de una misma moneda. En realidad tendríamos que hablar de países superexplotados.

Las burguesías locales y los políticos serviles a los intereses de las empresas multinacionales, suelen utilizar algunas frases típicas, como por ejemplo “hay que abrirse al mundo”, o “la inversión extranjera es signo de confianza en el país y no hay que oponerle ningún tipo de control estatal”.

En este marco, el golpismo y las pseudodemocracias restringidas, promoviendo candidatos potables para el sistema, son dos opciones posibles, según el calentamiento de la conflictividad social, como ocurrió en el 2001, para garantizar la continuidad de una política al servicio del poder dominante.

De modo tal que es una contradicción seguir apoyando de una u otra forma a un sistema cuya  motivación esencial es la búsqueda a toda costa de la máxima ganancia, sin importarle ni el ser humano ni la naturaleza,  y luego poner las esperanzas en el sentido humanitario del capitalista, su supuesto espíritu de solidaridad social, ("el capitalismo humano"), repartiendo equitativamente la riqueza producida, con el tan mentado “shock distributivo”. Esto solo puede ser logrado por la organización y la lucha obrera y popular, apuntando a cambios profundos, estructurales, de la sociedad.

Por otra parte y por la mayor mundialización de la economía, hegemonizada por el capital financiero, se ha internacionalizado aún más la batalla entre los oprimidos y los opresores, adquiriendo en algunas regiones niveles de guerra abierta, lo cual pone mucho más en evidencia que la lucha liberadora no es solo contra la burguesía local, sino también contra la burguesía internacional.

Mientras los millones de seres humanos condenados a la desocupación, el hambre y la marginalidad, sean solo una cifra en una estadística y no cuenten con una herramienta para luchar por una vida digna, estarán condenados a ser seres invisibles o a ser utilizados a través de distintas  maneras de clientelismo, para poner periódicamente un voto en una urna, mientras que con la inflación se comete un robo permanente al ingreso de los laburantes.

Claro que a la vez, contando con los “tanques ideológicos” de los grandes medios de difusión, que en realidad son empresas de difusión,  nos encontramos con aquellos que predican que no hay otra salida, que el único camino es aumentar las exportaciones, reducir el gasto público y poner un techo a los aumentos de salarios,  aunque esto provoque más miseria y marginación y el deterioro de cuestiones fundamentales como la educación y la salud.

Estas posiciones exigen mano dura contra el lógico aumento de la conflictividad social, agitando permanentemente el tema de la inseguridad y el necesario incremento de las medidas represivas, como por ejemplo la ley antiterrorista, que merece todo nuestro repudio, ya que evidentemente su objetivo es la criminalización de la protesta social.

Todas las argumentaciones mencionadas, siguen siendo retomadas particularmente por radicales y peronistas, o esa bolsa de gatos llamada UNEN, que en los hechos se han venido convirtiendo en la variante populista de las políticas neoliberales.

Las “Cajas PAN” de Alfonsín como los actuales” Planes trabajar”, las cooperativas gestionadas por los municipios y los punteros políticos, son la propuesta más inhumana y vergonzosa de aquellos que plantean el fundamento sagrado de que “hay que honrar la deuda” y siguen pagándole a los usureros internacionales, aunque usando la heroica consigna de "Patria o buitres",  a la vez de seguir subsidiando a grandes empresas, incluso utilizando el dinero de los jubilados. No olvidar que la deuda externa no solo es pérdida de dinero, un daño económico, sino que es pérdida de soberanía.

Asimismo, al empeoramiento de las condiciones internas de cada nación, se añade actualmente la muy seria crisis económica financiera mundial, aun no superada, en especial en la potencia hegemónica, EEUU., como también en la UE., que lleva a los países dominantes a tratar de descargar sus consecuencias sobre los países dominados. Basta señalar la escalofriante cifra, que sigue creciendo, de más de 61 millones de desocupados que en el mundo viene provocando dicha crisis.

Cada vez más sectores populares comienzan a comprender que la nefasta pareja burguesía local – burguesía internacional, es el principal obstáculo para el desarrollo de una política liberadora con auténtica justicia social.

Estamos ante un enemigo principal contra el cual es necesario ir concentrando todo el fuego, promoviendo en este sentido todas las acciones conjuntas posibles. Si este enemigo  puede anotarse algunos éxitos aún en el medio de una crisis, esto se debe no solo o no tanto a su fuerza, sino a la dispersión de las fuerzas populares, que son la inmensa mayoría del país.

Ser unitario, en su más amplia expresión, es tener constantemente puesto un ojo en los trabajadores y el avance de sus luchas, como en el caso de empresas como Lear,  o estatales, docentes, etc., y el otro ojo en aquellas agrupaciones sociales, o político sociales, que no pudieron ser cooptadas por el gobierno y que ya están contribuyendo a la lucha común contra el enemigo común.

Aislar y lanzar sola a la clase obrera a la batalla contra un adversario tan poderoso, tanto a nivel nacional como mundial, sería llevarla a otra derrota segura. Por tal motivo, es necesario insistir nuevamente que en este período histórico ser clasista es ser unitario.

No se puede ser dependiente en economía e independiente políticamente. La pérdida del control de la economía reduce radicalmente la soberanía política, y la posibilidad de un desarrollo autónomo. De modo tal que una verdadera conciencia nacional antiimperialista, si es consecuente, se transforma tarde o temprano en una conciencia socialista.

En este camino, la unidad es mucho más que la simple suma de sus componentes, o una mera alianza electoral; significa por el contrario un valioso salto en calidad: el comienzo de la construcción a todo nivel de un nuevo poder, un bloque de los trabajadores y del pueblo, con amplio apoyo de masas, capaz de liquidar el poder de la burguesía y pasar así a edificar una nueva sociedad, como parte integrante de la revolución indoamericana y mundial.

Es de suponer que no puede haber unidad organizativa sin importantes acuerdos políticos, pero no absolutizar, esto no es cuestión de un momento sino de todo un proceso de debates y luchas conjuntas, donde se van dando pasos, con avances y retrocesos, empezando con algunas coincidencias básicas. Se trata nada menos que ir edificando la unidad en la diversidad y conformando una fuerte y sólida alternativa real

Vale señalar el imprescindible respeto por la identidad política de cada organización, pero sigue siendo un serio obstáculo el que  en algunos casos se eduque al militante en la idea de considerar a su organización como un fin en sí misma y como el ombligo de la revolución

Aparentemente el ser humano camina con los pies, pero en realidad camina con la cabeza. Por lo tanto, es vital desarrollar un amplio trabajo de concientización, de ir creando una nueva cultura. De modo tal que estamos ante una imprescindible e importante "batalla de ideas", motivando un pensamiento crítico  y creativo, (pensar con nuestra propia cabeza), combatiendo a  la vez todo tipo de dogmatismo, (los dueños de la verdad y de la revolución), y su infaltable compañía, el hegemonismo y el sectarismo. Las revoluciones las hacen los pueblos, no un grupo de iluminados.

Por eso es muy importante destacar que al calor de las recientes luchas populares, han surgido distintos espacios de unidad, particularmente para intentar conformar, aun con limitaciones, una corriente antiburocrática, clasista y combativa, en una confrontación decisiva contra la burocracia sindical empresarial

Por lo visto, estamos terminando un año con perspectivas  auspiciosas, y renovando al mismo tiempo el compromiso de continuar con la dignidad de pie, con los sueños e ideales inalterables por un mundo mejor, un mundo socialista. Los versos del “charrúa” Mario Benedetti iluminan la esperanza:

                              Cantamos Porque Creemos En La Gente

                              Y Porque Venceremos La Derrota