Juan se pregunto cuantas cosas se pueden pensar en una noche de insomnio?...muchas quizás, pero no infinitas, se respondió a si mismo porque de alguna manera había asumido un racionalismo resignado y casi convencido de que todo tiene principio y fin y que cada acontecimiento voluntario o no tiene una consecuencia… el de esta noche, para Juan el pelado, significaba cansancio al día siguiente en un trabajo de 15000 pesos al mes por doce horas diarias.
Seis horas sin dormir, pensó, una por cada década vivida, de las cuales la mitad de esa cifra la consideraba semivacía aunque esos años habían sido igual al de tantos otros “vecinos” que no pueden o a quienes no se les permite escribirse un destino propio y se han vistos obligados a interpretar un guion que escribieron otros… el suyo creía que en buena parte lo había decidido la dictadura militar que se instauró en su país hacia de eso justamente cuatro décadas, claro que en esas cuatro décadas habían nacido hijos, aparecido y desaparecido amores, había saltado de país en país, de continente en continente, buscando la tierra prometida donde echar raíces y esperar que la felicidad apareciera en alguno de esos intentos
Y si; algunas veces apareció la susodicha, de improviso y como apareció, desapareció. De limpiador a chofer de taxi y viceversa; de jardinero a pintor; de peón de la construcción a mozo de bar; de lector empedernido a estudiante sin disciplina; de artesano a repartidor de diarios… y ahora nuevamente en el punto de partida
Cuatro décadas de inseguridad e incertidumbre y aquí estaba el 20 de noviembre sin pegar los ojos pensando cosas tan extrañas como: que se podría hacer para alcanzar alguna suerte de justicia?… como lograr que los generales traidores a su patria y a su pueblo pagaran sus crímenes?
“Crímenes de lesa humanidad” habían sentenciado los jueces.
Juan pensó que los responsables de introducir ratas vivas en las vaginas de las prisioneras no deberían seguir cobrando sueldos principescos alojados en cárceles vip con calefacción, internet, tv cable, frigobar y toda clase de privilegios incluidos honores militares. No era justo pensó y seguía sin dormir… y no era justo no por el daño individual causado a su existencia, privada por decreto y edictos militares de la seguridad que da la patria propia.
Esos sujetos pensaba Juan eran responsables de vejámenes de mujeres y hombres que podrían haber sido sus hermanas y hermanos…asesinados, vejados, humillados y mientras esto pensaba se le ocurría que eran hermanas y hermanos de sus compatriotas conocidos y desconocidos y entonces se ameritaba un castigo para esas conductas abominables cuyo objetivo fue aterrorizar a la población y…
Y bueno…. si el estado no los condenaba a la horca como habían hecho con Saddam en otras latitudes, entonces habría que conseguir una soga y lincharlos y correspondería por decencia ciudadana el castigo por mano propia; un acto de “justicia comunitaria” a la boliviana que redimiera a tantas víctimas y de paso, no solo sería un hecho que lo resarciera de esas décadas inútiles y a la deriva sino que sería una acción moralmente justa
Pero no; esta semana el debate no era entre cárceles comunes o cárceles vip, ahora se comentaba vía presidencial que se estudiaba conceder la libertad a ”los viejitos” a pedido de la cruz roja con la peregrina motivación que aquellos crímenes horrendos eran hechos pasados y los culpables ya habían llegado a la decrepitud por razones biológicas… como si esa fuera una excusa que los eximiera no solo de castigo sino hasta de culpa
Envejecer no es ninguna virtud y mucho menos puede utilizarse como un pase libre que les abriera las puertas de la sociedad
Cuanto más pensaba mas se alejaba el sueño y como ya era la hora de aprontar el mate y esperar el relevo, se cepilló su sonrisa de plástico, se calzó sus zapatos de oferta y termo en mano se decidió “a laburar un día mas pa la jubilación”
Mientras Juan trasladaba pasajeros desde ”afuera” hacia el centro y desde el centro a los barrios ”chetos” y a la inversa; constataba la poca pasión que despertaba el último tramo electoral que decidiría quien heredaría la banda presidencial y haciendo driblings por Garibaldi rumbo a Tres Cruces concluyó que las hinchadas se dividían entre conformes y desconformes dependiendo de la camiseta partidaria… pero el tema a Juan no le interesaba ya que de acuerdo a su opinión ganara quien ganara, los pobres no tenían, ni tendrían nada que festejar.
Que tendríamos que festejar los pobres pensó Juan si ningún candidato ha sido capaz de crear esperanza; la única alegría, pensó, es que el partido de Bordaberry no se salva de escracharse contra el suelo “ni usando de paracaídas el sobretodo de Batlle”
De que hablaron un año entero estos señores se interrogó a sí mismo y la respuesta Juancito es que: estos candidatos a la “changa presidencial” hablaron siempre de generalidades en las que todos podemos estar de acuerdo con palabritas como innovación, tecnología, educación, infraestructura, apertura al exterior, desarrollo sostenible y alguna propuesta defendible sobre asistencia a personas con discapacidades…la única diferencia Juancito en esta campaña electoral reside en el uso del garrote… unos proponen utilizarlo con la derecha y otros con la izquierda.
No es que solamente carecen de ideas, de carisma , de credibilidad… es que ” ni siquiera transpiran la camiseta” no es simplemente que no están interesados por resolver los problemas de la nación, es que ni siquiera demuestran un poquito, digo un poquito de pasión… pensó Juan mientras recaudaba ocho pesos de propina por no abrir la boca cuando un pasajero hacia la city le aconsejo votar por el cuqui, el candidato que se autoproclama como mejor monaguillo para servir al imperio… como será este hijito con papito expresidente que hasta prometió (en caso de ganar) imitar al futbol inglés y aplicar las particulares reglas de ese deporte en su gobierno, especialmente “ por su capacidad sancionadora”. No me quedó claro, pensó Juan, si va a importar el reglamento o a traer jugadores de la “premier ligue” de asesores
La mediocridad y el miedo cuidadoso que demostraron para no ganarse votos en contra se debe pensó Juan a una táctica calculada para no perder puntos, similar a la que nos tienen acostumbrados los cuadros chicos cuando juegan en el estadio: jugar para no perder
En esta campaña y Juan seguía con el tema…no se habló de ideología, de los niveles salariales entre insuficientes y miserables de gran parte de la población trabajadora, de la extranjerización de la tierra, de reforma agraria, de deuda externa, de las misiones militares en el exterior, de los desaparecidos, de la impunidad de los torturadores protegidos por el estado. Nadie dijo “esta boca es mía” y estos hijos de puta me piden que los vote… que los voy a votar
Pensar y laburar; laburar pensando en Nogalito que siempre dice “entre ganar y perder es muy poca la diferencia”
Los doctores que disputan el sillón presidencial se cuidaron y se cuidan muy bien de no tocar ningún tema que pueda molestar a los ricos o a la clase media.
Sí señor, Nogal tiene razón… es muy poca la diferencia si es que la hay.
En el país donde 8000 familias son dueñas del 80 por ciento del territorio y los pobres no pueden comprar dos metros en el cementerio para enterrar a sus padres o a sus hijos el candidato oficialista mencionó que con el “plan de emergencia” se había cumplido con el mandato artiguista de manera que “los mas infelices fueran los más privilegiados”.
Dígame señor pensó Juan mientras hacía la liquidación del día y se dirigía a un interlocutor imaginario….
Verdad que si no fuera trágico seria cómico? Porque lo cierto es que entre estos postulantes: un expresidente pro Bush, pro imperio, pro opus dei, que renuncio al partido socialista y el hijo del expresidente” que vendió el país mejor que el gallito”... dígame no es una vergüenza que estos señores se disputen la banda presidencial para que todo siga como está y encima planean soltar a “los viejitos”… verdad que es trágico?
“Es lo que hay” por ahora Juan; admitió su imaginario interlocutor, mientras tanto… vaya consiguiendo cuerda y vaya aprendiendo a hacer nudos corredizos. Van a hacer falta.