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Sociedades Fallidas

La desaparición del campo socialista y la supremacía estadounidense que como única potencia mundial asumió el papel de capitanear la transformación planetaria y que por lo tanto sería posible prescindir de las ideología por los buenos augurios que se presagiaban haciéndonos creer en tiempos de bonanza económica, de integraciones supranacionales , de concordias políticas que nos llevaran a la paz.

Quisieron y quieren hacernos creer que resueltos los sangrientos conflictos políticos-ideológicos-religiosos, la liberación de los mercados distribuiría mejor las riquezas del mundo.  Este discurso cobra coherencia en los gobiernos llamados progresistas que terminaron potabilizando la idea y los que tienen el control de la producción y finanzas mundiales los aplaudieron y aplauden. Los medios de comunicación se encargaron de vender el 'paquete de fino envoltorio' a la clase media y a las masas empobrecidas, haciéndoles creer de los grandes 'beneficios' que traerá a posteriori.

A partir de entonces, la ideología, las ideologías adquirieron menor relevancia, hasta el grado de declarar la muerte de las mismas.

Al hacernos creer que la ideología no es necesaria, que ha pasado de moda, le quitan lo esencial al ser humano, la parte emocional. El simbolismo que empuja, mueve, crea.

Cuando esto desaparece no somos más que un cascaron vacio.

La mayora de las personas no quiere comprometerse, por el simple hecho que no conviene sino deja réditos. Eligen lo 'cómodo', la 'no reflexión', la superficialidad consumista que nos han hecho desarrollar como sociedad.

Los poseedores de los recursos, poderosos también en el pensamiento quieren que seamos autómatas, personas incapaces de reflexionar sobre nuestra propia existencia y la existencia misma del planeta.

Quieren que consumamos bienes y servicios de manera compulsiva, y no sobre como cambiar los tiempos.

Necesitamos volver a retomar los debates con contenido, devolverle el valor a las ideas, reencontrarnos con la mística, encender nuestra inteligencia emocional, apagada, puesto que es allí donde se albergan los nutrientes de nuestras decisiones que ciertamente necesitamos para movilizarnos y que por supuesto para los cambios políticos, económicos, sociales de transformación.

Las ideologías no están en crisis, lo que se ha agotado es la fuerza expansiva de las utopías, o las ideologías revolucionarias, que ha dado pie a la ideología dominante en la que vivimos; de donde resulta el problema fundamental de nuestra época, que es la pasividad de los individuos frente a ella

En tiempos pasados, (no tan lejanos), se pudo creer que frente al capitalismo no había mas que el capitalismo de Estado y que la lucha estaba frente a dos facciones.

Hoy, podemos constatar que hay una sola ideología la reinante lo que nos pone en una lucha frontal con la única ideología, la dominante .

Frente a esta situación y habiendo definido la pasividad individual como rasgo común de nuestra sociedad, quizás para combatir esta pasividad habría que reclamar el derecho a la indignación, a la rabia contenida, al Grito contra lo 'sagrado'

La capacidad de levantar la voz nos lleva a tomar en consideración el elemento fundamental de la situación humana, que en general se oculta dentro de las instituciones de dominio en que vivimos.

Lo 'sagrado' de esas instituciones que nos imponen sus mandamientos.

Lo sagrado dentro  del Poder Político es la dominación, está oculto en el Estado, y sus jerarquías Si buscamos la etimología de la palabra jerarquía, por ejemplo, vemos que proviene del griego, hieros: sagrado.

El elemento sagrado está incrustado en el Poder, está en el centro de la relación entre el individuo y la sociedad, porque las sociedades son desde su origen, sociedades heterónomas, es decir, no existen sociedades autónomas, como no existen individuos totalmente autónomos, porque la relación entre sociedad e individuo es una relación permanente de interacción.

Es la sociedad y los hombres que viven en ella, los que determinan cuales son las formas institucionales y políticas de su representación social, de su interacción social.

La heteronomía de lo social  hace creer a los hombres que no son ellos los que organizan su sociedad, los que dictan la ley, sino que hay una fuera exterior que los determina. No importa el nombre que le demos a esta fuerza, no importa si occidentales cristiana, musulmanas, Estado., etc., lo común en ellas es que desaposesionan al hombre de su capacidad de decir, no, si, para un lado o para el otro, dónde quieren ir, que rumbo quieren tomar, porque somos nosotros los que organizaremos nuestros destinos, los que organizaremos nuestra sociedad

Este elemento heterogéneo que constituye lo social está directamente ligado a la expoliación, a la desposesión del hombre de su capacidad organizar su propia sociedad.

Las sociedades se organizan en función de una serie de atribuciones, de significados, de símbolos, de signos, de utilización de códigos que nosotros creamos. El lenguaje es el primer código con que organizamos nuestra interacción, nuestra intercomprensión a nivel simbólico o significativo.

Esta desposesión de la capacidad humana, social, instituyente, creadora de la sociedad, es la esencia de lo religioso la que forma parte de la dominación política

Forma parte de la dominación política porque el poder cuando pasa del lado político, cuando se constituye como Poder Político deja de ser capacidad global, del grupo humano, para convertirse en la capacidad de una minoría de imponer a la mayora su decisión. La capacidad de manejar el mundo, las relaciones con otros, la creación socio-histórica, se transforma en la capacidad de algunos pocos, de una oligarquía para imponer a la mayora obediencia.

La sociedad no es, como ingenuamente se puede creer, algo que se opone al individuo. El individuo puede sentir la sociedad como oponiendo una resistencia a lo que el desea, pero este es un pensamiento subjetivo y ajeno a una comprensión real de las relaciones entre los hombres.

Bakunin dice que hay tres momentos esenciales de la libertad del hombre [si, pensamiento anarquista]:

1. El hecho enorme y positivo de la creación social, el hombre vive en sociedad, el hombre adquiere humanidad con los otros, no hubiera llegado a construir un útil, un instrumento, a utilizar la palabra, a crear códigos, sino no estuviera haciendo algo con otro, si no estuviera en relación con otros; este aspecto sociológico de la interacción la sociedad como tal, es un elemento central y positivo, de la libertad humana.

 Bakunin dice que es un absurdo creer que el hombre es libre antes de entrar en sociedad, como cree el credo liberal, según el cual cada individuo renuncia a una parte de su libertad para pactar con otros un Contrato Social, posición de dominación política. Es la sociedad que hace libre al hombre, es la relación con otros, es la autonomía del individuo en la sociedad que le permite la aparición de la libertad.

Por otro lado, es la sociedad la que permite también la aparición del Poder, antes de la vida en la sociedad o hay bien ni mal, no hay Poder, no hay Libertad, son las construcciones del hombre en la sociedad lo que hacen que la libertad tenga un valor positivo.

Esto no alcanza, dice Bakunin. Para que la sociedad evolucione, para que cambie, para que este hecho fundamental del hombre que es su humanización en sociedad no se estanque, se necesita rebelión. La rebelión del individuo es el segundo y fundamental momento de la libertad. Desde el punto de vista personal la rebelión es el momento más difícil y también el más fácil de concebir, cuando sentimos la opresión y espontáneamente tenemos que rebelarnos contra lo que nos oprime.

El hombre va a encontrar un límite, no en el otro, sino en la dominación del otro, en el Poder Político que el otro puede atribuirse para impedirle a uno construir su deseo junto a los demás. No existe negociación de lo que existe, para lograr algo que no existe todavía, pero puede llegar a ser.

El tercer momento, es aún más difícil es el de rebelarse no contra la sociedad que está fuera, no contra la institución que tenemos delante y que nos oprime, sino el de rebelarnos contra la institución que tenemos internalizada, que tenemos dentro nuestro, que forma parte nuestra por costumbre, hábitos, etc. Esta necesidad que tenemos contra la sociedad que llevamos dentro es, al mismo tiempo que la confirmación de que el individuo es lo que en relación con los oros, es también es factor que le impide pensar, o darse cuente, comprender, hasta  dónde está alienado, hasta dónde está dominado, hasta dónde el responde a una sociedad que se le presenta como externa, como si fuera lo más natural, lo dado, cuando la sociedad no es libertad del hombre nace en este proceso de auto-construcción.

Es un absurdo pensar que la libertad, cualquiera sea, pueda ser concebida como un deseo ilimitado; la libertad sin límites, sin obligaciones, sin la relación con los otros, es la libertad del tirano: el único que puede hacer lo que quiere y cuando se le canta es el tirano. Los hombres que respetan a otros, que conviven con los otros, porque se necesitan, para ser libres ellos mismos; la libertad personal es infinita con la libertad de los otros, pero exige obligaciones sociales.

La obligación social es la base misma de la forma social, no hay sociedad sin institución, ni sin norma, sin lenguaje.

El Poder político, que hemos conocido hasta ahora, sea totalitario o representativo, nos imponen normas, leyes, reglas, sobre las cuales no hemos podido decidir, ni hemos participado nunca. Es el poder político dominante de sociedades jerárquicas

Necesitamos crear una sociedad libre, donde los hombres puedan vivir y crear la igualdad, la justicia y su propia libertad.

A pesar de las derrotas, a pesar de los desencantos, creo en EL GRITO.

El de todos .Posiblemente ni lo daré, ni lo oiré, todavía falta mucho para amanecer. Mucho para  'La llamarada'. Pero quiero seguir creyendo, en el nombre de los que no están, de los que reclaman Justicia, de los niñ@s que mueren en las guerras, de hambre.

Quiero creer en un mundo sin fosas clandestinas, sin llantos de padres buscando sus hijos, o hijos buscando sus padres.

En un mundo sin fronteras y aceptación.

Estamos terminando este año, un poco peculiar, que marca un nuevo rumbo, después de que Cuba y Estados Unidos vuelven a tener relaciones, pero este es otro tema. Que las FARC-EP buscan deponer las armas, y se sueña con La Paz en Colombia. Con el dolor del pueblo mexicano y una Palestina ocupada, a la que parecería quisieran reconocer como Estado.

Para tod@s un buen año, salud y familia, a seguir soñando utopías.