Hoy es treinta y uno de diciembre, día complicado. Hemos comido algo ligero y yo me tiré a descansar un poco. Saskia y Freja me acompañan. Nunca me he podido acostumbrar a la siesta, aprovecho entonces para limpiar un poco mi notebook. Tengo muchas notas que voy tomando sobre lo que me rodea, algunas palabras que no sé muy bien que significan, la gran mayoría de mis notas después son olvidadas, nunca me van a servir para algo. Freja está arrollada a mis pies. Saskia se tira a mi costado, hunde su hocico debajo de mi brazo y cierra sus ojitos. No puedo dejar de mirarla, tan hermosa es. No es fácil encontrarla tan relajada, tan en confianza, ella siempre está alerta. Freja tiene los dientes más largos y toda ella es más grande que Saskia. Pero a la hora de dormir, cuando no come, juega, va de paseo, o las intensas secciones de mimos, duerme y ronca. Si alguien intenta imaginarla tiene que pensar en una perra cimarrona, que ya es abuela, con el andar de Marilyn Monroe y sus ojos lánguidos buenos, dulces y sugerentes. Es una pilla, se comporta como una bebita mal criada. Pero es muy difícil escaparse de su dulzura. Ella sabe cuando los rezongos del Papo no significan nada, la mayoría de las veces y como risa hace sonar su rabo contra lo que tenga cerca.
Sin querer empiezo a pensar que estas adorables sabandijas, por bien que la pasen jamás podrán ser libres. Son totalmente dependientes de nosotros. Los Hombres les hemos creado un entorno de cemento y le hemos impuesto una conducta que nada tiene que ver con su naturaleza. Hoy se adaptan muy bien a la casa, el sillón, la cama, la comida, los amigos que llegan de visita (creo que tienen un poquito de celos de las mellizas de Claudio y Ximena, digo de Martina y Camila, recién comienzan a caminar y son adorables). Saben bien que la gente es prioritaria y que los bebitos más. Ellas tratan de cuidarlas, Saskia de lejos y Freja de demasiado cerca, pronta para comerse lo que pueda sacarles de las manos con mucha suavidad.
Yo podría decir que mis perritas han cambiado el consumo por su libertad y su naturaleza totalmente adaptada al clima, la geografía, la fauna y flora de este país. Lo han hecho obligadas, pero no se rebelan, lo aceptan. Toda su energía la ponen en cuidarnos y cuidar nuestra casa, de vez en cuando, algo de su condición natural parece aflorar. Pero por lo general pobrecitas viven sobre pisos de cemento, baldosas, sillones, camas, música, tv. En vez de cazar se han acostumbrado a sus raciones de pelotitas balanceadas, a lo que alguien les tire o caiga de las mesas a la hora de comer, o a las galletitas que con mucha suavidad roba Freja a las bebitas de Ximena y Claudio. Su vida otrora heroica, se ha trocado por comodidad y consumo en algo casi indigno.
Sería denigrante si pudieran comparar, pero no saben, no pueden, no quieren, se sienten felices.
Lo que tan claramente veo en mis mascotas, como muy evidente, me cuesta verlo en las personas a pesar de que tendría que ser muy fácil, cuando escucho o me encuentro con gente que ayer quería un mundo sobre bases distintas a las de hoy, y que cambian su discurso y sus metas por un plato más de guiso o la promesa de que lo van a tener.
Veo como antiguos héroes hoy creen como mis perritas, que no hay mundo mejor que este.
Que otro mundo no es posible, que es mejor estar del lado del poder y querer, amar, a los que siempre quisieron y ahora lo lograron, sacarnos nuestra libertad y dignidad. Parece como que ahora, en este tiempo, es muy difícil quien se quiera, fajar, como dice Luis, por algo que valga la pena, en busca de plenitud, libertad, derecho de igualdad real para todos. Quiero decir que cada vez parece más difícil la lucha por un mundo mejor que pueda realizarse. Este sentimiento sólo reconoce que estamos perdiendo, que tenemos sobre nosotros la exigencia de pensar en cómo mejorar nuestras teorías o materiales para poder llegar a la meta. Tenemos por delante quizá un futuro que no conocemos. Me niego a reconocer a los que no siendo mis iguales son mis dominadores, y mucho menos me impongo amarlos.
He llegado a estas tierras desde Estocolmo pero nací en el norte grande helado, oscuro y rojo escandinavo. No sufro entonces del famoso síndrome (de Estocolmo) y no pretendo aprender a sufrir porque ya sé. Ningún viejito idiota, traidor a los que alguna vez creyeron en el como conductor hacia el cambio podrá convencerme de que hemos sido derrotados y que lo mejor es negociar la rendición, dejar la justicia de lado, perseguir a los pibes chorros que son víctimas perfectas porque nadie los defiende ni defenderá. Olvidarnos de la dictadura que duró hasta el 85 y perdonar, desde un sentimiento muy cristiano y poco revolucionario, a los viejitos asesinos y malas leches que la implantaron, y que no pocos seguidores tienen o mantienen, no sólo en los partidos tradicionales, y en algún ministro o presidente Cucaracho.
Creo que son muchas las tareas que tenemos en la agenda. Por ejemplo tenemos que mantener la memoria. De qué? De lo que ha ocurrido una vez y está ocurriendo hoy. Debemos, creo recordar cuales son los objetivos que nos planteamos y como llegar a ellos que es tarea del hoy. Como se combate a nuestros dominadores de clase? Recordar qué son las clases sociales y qué es el estado? Fijar la hoja de ruta hacia la igualdad plena de todos los hombres y mujeres que viven hoy en este mundo de relaciones injustas.
Hoy a las doce de la noche comienza un nuevo año repleto de tareas que realizar y que sólo nosotros todos los que no queremos vivir esperando la moda o los gustos, las alegrías o tristezas, lo bueno que es vivir de los demás y lo malo que es el robo a los que roban, debemos realizar. Hoy cuando brindemos nos desearemos mejor suerte y eficiencia para tratar a nuestros enemigos. Ellos no son gentes son explotadores que gozan de nuestras debilidades y de nuestros miedos. Gozan su mundo a nuestro costo.
Hoy en casa vamos a tratar de preparar algo que nos guste comer. Ya tenemos prontas las gotas que daremos a nuestras pobrecitas mascotas y brindaremos con la esperanza de que si logramos salvar a la humanidad y al planeta, si llegamos al mundo de los iguales, también lleguemos al momento en que ellas dejen de ser mascotas juguetes para transformarse en seres naturales libres de ser admiradas por su dignidad y forma de vida. A mis cimarronas SALUD!!!.
Y A MIS COMPAÑEROS Y AMIGOS REAFIRMAR QUE NO ESTAMOS VENCIDOS PORQUE TODAVÍA VIVIMOS
31 de Diciembre de 2014