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El avance del Estado mafioso obliga a buscar nuevas herramientas

Por Maristella Svampa

 | Para LA NACIÓN 23/1/15  

 

 

Cada vez más lejos de la hipótesis del suicidio y cada vez más cerca de aquella del asesinato, la muerte del fiscal Nisman nos golpea con un mensaje político mafioso. El crimen parece estar relacionado con incrustaciones mafiosas en el Estado, que el propio Gobierno ha impulsado en su voracidad por construir y acumular poder, sin importar las alianzas ni las pujas internas.

Los servicios de Inteligencia son una de estas incrustaciones, aunque no la única. Y el peligro es la tentación de autonomía de estos sectores, la afirmación de poder en sí. Recuerden lo que pasó con Julio López, hasta el día de hoy desaparecido, muy probablemente por obra de alguna de las fuerzas públicas del Estado, ligadas al pasado de la última dictadura.

De modo más general, este hecho nos hace reflexionar sobre el avance de las mafias sobre la sociedad y el Estado. En esa línea, es muy interesante la lectura que hace la antropóloga Rita Segato, quien inserta la problemática en un marco más global y nos advierte sobre la existencia de dos realidades: una “primera realidad” constituida por todo aquello regido por la esfera del Estado, la esfera legal, lo declarado, visible en las cuentas de la Nación, e involucra a las fuerzas policiales y del orden, que protegen ese caudal legal. Y una “segunda realidad”, que en términos económicos podemos suponer que duplica la economía legal. Esa segunda realidad remite a los negocios ilícitos que producen sumas masivas de capital no declarado: droga, trata, trabajo esclavo, tráfico de armas, de órganos, incluso contrabando de minerales estratégicos, de maderas, de animales exóticos.

Tomando esta matriz de lectura, para mí muy esclarecedora, me pregunto: ¿qué sucede cuando esta segunda realidad ya no coexiste, sino que irrumpe y va colonizando la primera realidad? Por un lado, el fenómeno de la “irrupción”, visible a través de hechos enormes y puntuales, siempre genera una gran conmoción. Recuerden el atentado fallido contra el gobernador Bonfatti, de Santa Fe, ocurrido en octubre de 2013. Ahí vimos asomar la punta del iceberg y en medio del estupor muchos nos preguntamos: ¿cómo es posible que haya sucedido esto? ¿Y si una de las balas hubiese terminado con la vida del gobernador de una de las provincias más importantes del país?

En esa línea, pienso que la muerte de Nisman dice algo más. El golpe apunta al Gobierno y lo alerta sobre los límites en las formas de construcción y acumulación de poder. Pero también golpea a la sociedad y aumenta su sentimiento de fragilidad, a veces alentando las peores reacciones.

El fenómeno de la “colonización” nos revela procesos de reconfiguración de los sectores populares que son realmente preocupantes, como sucede con el narcotráfico en ciudades como Rosario y Córdoba. Lo dicen los propios referentes de movimientos sociales, que son expulsados o amenazados por esta “segunda realidad”, que está avanzando ante la falta de alternativas y la posibilidad de ingresos económicos fáciles y acelerados.

Todo ello nos obliga a interrogarnos sobre las transformaciones silenciosas de las formas de poder en tiempos de democracia y sobre la necesidad de generar otras -nuevas- herramientas democráticas para pensar nuestra sociedad. Así, para comenzar, la muerte de Nisman puede abrir una ventana de oportunidad no sólo para desclasificar los archivos de los servicios de Inteligencia, sino para disolver ese organismo lisa y llanamente.

Hay que pensar otros escenarios institucionales, más acordes con un verdadero sistema democrático, fuera de todo secretismo y de todo pasado siniestro. También es una buena oportunidad para crear de una vez por todas una Comisión de la Verdad verdaderamente independiente para investigar el atentado de la AMIA. Es una propuesta de comienzo. Porque la salida es siempre generando más democracia, nunca menos.

La autora es socióloga y escritora, miembro de Plataforma 2012

 

 

 

LOS RESULTADOS DEL JUEGO Y LA IMPROVISACIÓN

"Para Néstor Kirchner, Nisman era un hombre propio"

19 de enero de 2015

Jorge Rulli, histórico militante del peronismo y una de las figuras representativas del Grupo de Reflexión Rural (GRR), planteó todos los interrogantes que emergen de la política argentina que está en el punto más elevado y peligroso de la improvisación. El deceso de Nisman o el asesinato del fiscal especial que investigaba el atentado a la AMIA, genera reacciones espasmódicas, previsibles, superficiales. Rulli busca la profundidad para encontrar un basamento de estructura: "Me parece que estamos entrando en territorio sorprendente y desconcertante. A propósito del poder real y otro que atrae nuestra atención. Días pasados cuando supimos que el Canciller Timerman había viajado a París y participado como persona en la manifestación a favor de las caricaturas de la Revista Charlie y no como Canciller, es evidente que él responde a un poder real que está por arriba de Cristina. Esto sucede a diario, hay un poder real y otro fáctico que aparece

En el caso de Nisman creo que pasa lo mismo ¿A quién respondía Nisman? Yo estoy convencido que respondía a intereses internacionales muy oscuros

¿Por qué la Argentina, que respondía también como gobierno a esos intereses, puso distancia? No lo sé. A veces pienso que fue momento de oportunismo porque tenía que resolver problemas petroleros y de exportaciones con Irán ¿Por qué puso distancia con esos intereses a los que visitaba asiduamente, cada vez que nuestros gobernantes visitaban Estados Unidos las primeras reuniones eran con el Consejo Judío Mundial. ¿Por qué de pronto se relaciona con Irán, aparecen personajes como D`Elía y Esteche? ¿Por qué aparecen en primer plano?"

¿Te desconcierta completamente?

Si, no alcanzo a explicarme que está pasando. Por otra parte me parece que se debe resaltar esta circunstancia del sistema político argentino donde arribistas como D’Elía pueden tener tal capacidad de decisión, ni hablar de Esteche que es un producto de Anzorreguy, de los Servicios de la época de Menem. En realidad, D’ Elia también fue inventado, un poco por Duhalde y mucho Víctor De Gennaro que hoy es candidato a Presidente. Si no hubiera sido por De Gennaro, D’Elia no existiría, él lo coloca en un lugar de líder, él le dio la legitimidad de la CTA, él lo colocó al frente del Federación de Tierra y Vivienda (FTV), te lo digo porque yo estaba ahí y éramos 20 o 30 que componíamos el Frente por la Tierra y la Vivienda. Formó una inmobiliaria que le vendía casas de madera a los pobres. Los que no le pagaban la cuota mensual sufrían el incendio de esas viviendas.

¿D’Elía pasó de ser un referente social a integrar el aparato de inteligencia iraní?

En los últimos años D’Elía se ha responsabilizado de todos los envíos de trigo a Irán, es decir que ha ganado mucho dinero, es un exportador, es un encargado de exportaciones a Irán. Por supuesto que opina y decide en el plano internacional de la política Argentina, es increíble. Ha sido Subsecretario de la Vivienda y tuvo acceso a los primeros niveles, tanto de Néstor Kirchner como de Cristina Fernández.

¿Ese poder real necesita de esos arribistas?

Hay un nivel de la política en donde uno supone que se deciden las cosas, pero en realidad no se decide nada. Está lleno de estos personajes, es como un teatro, cumplen diferentes roles. A uno le parece raro ¿cómo puede ser este tipo? pero lo que sucede es que detrás de bambalinas se están decidiendo las cosas y parece que esos grandes empresarios necesitan a estos personajes caricaturescos, que están dispuestos a cualquier cosa, porque son inimputables e irresponsables, que están dispuestos a hacer cualquier negocio. ¿Por que triunfan en la política Argentina semejantes improvisados? Nos sorprendemos a veces la importancia que tenía en la monarquía rusa Rasputín, pero a veces pienso que Rasputín era un estadista al lado de estos. Estos son caricatura realmente.

¿Qué elementos son resultado de esta improvisación?

En las conversaciones entre viejos militantes que tratamos de entender que le está pasando a la Argentina, muchas veces nos hemos detenido frente a un Macri que se sentía amigo de los Comisarios que los liberaron cuando fue secuestrado, que les dio importantes responsabilidades y se convenció que era tropa propia. Los comisarios de la Federal no son tropa de nadie, siguen siendo de la Federal. Es como si el Gallego Álvarez que dirigió un encuadramiento peronista que se llamaba Guardia de Hierro, alguna vez pensó que Bergoglio le pertenecía. Bergoglio era jesuita, Bergoglio no le pertenecía. A mí me parece que Néstor Kirchner también pensó que Nisman era un hombre propio y durante muchos años por lo menos aparentó serlo, pero Nisman pertenece a poderes internacionales, supongo que sionistas muy fuertes y en determinada situación hizo su juego, que no es el juego de Cristina evidentementeLo que él hizo fue un mazazo, y de haberse presentado hoy con las pruebas que decía que tenía era un mazazo. No lo dejaron llegar. Pero creo que también con estos políticos argentinos improvisados, donde abundan los D’Elía, los Esteche y los Larroque, donde está esa sobreestimación y creen que pueden manejar un Nisman, un comisario de la Federal o un jesuita. Esta improvisación de la política Argentina da miedo y es la causa de que no tengamos conducción, de que estemos en manos de irresponsables que se sirven de otros más irresponsables que ellos. Para Néstor Kirchner, para los que recordamos, Nisman era un hombre propio.

¿Cuál es la construcción del kirchnerismo que toma el pasado y lo reconfigura?

Esta etapa de progresismo kirchnerista a logrado ensamblar lo que era la política internacional de la Argentina con los servicios de información. No sé si es uno de sus éxitos, muy perverso por supuesto, pero creo que es algo que les pertenece, que es propio. Es una política donde todo se mezcla con los servicios y por eso pueden ocurrir estas cosas. Es decir, que no sepas quién impidió que Nisman llegará al Congreso. Esto surge de una improvisación, porque Néstor Kirchner era un gran improvisador y evidentemente tenía un talento para muchas cosas, yo creo que para el mal, pero bueno lo tenía. Hay un hecho, creo que fue Das Neves, el primer responsable de la SIDE que lo llama y le dice "Néstor tenemos que hablar" y le cuenta que el director de la SIDE ha llegado con un montón de carpetas y le mostró las carpetas de toda la clase política argentina. Néstor le pregunto cuál era el problema y Das Neves le explicó que el problema es que también estaban las carpetas de ellos, de Néstor y Cristina. Néstor le dijo, no te preocupes, mandámelo que yo lo arreglo. Bueno salió del despacho de Néstor con un altísimo cargo. O sea, Néstor aprendió que la política se hacía con esas carpetas y desde entonces las políticas Argentinas se hacen con esas carpetas.

Jorge Rulli entrega un concepto final que abre más análisis de la construcción política pos moderna: "El kirchnerismo tiene sus lastres de otras décadas y tiene mal elaboradas las memorias de la violencia revolucionaria, por sentimiento de culpa, por haberse vendido mucho a los servicios, por haberse quebrado otros, por haberse arrepentido y no saber qué hacer con la historia de la cárcel y la represión. Tienen una mezcla tan extraña. 

Trabajar para Monsanto o para los acuerdos con China y tener una memoria de compañeros de la orga o de la cárcel no es fácil. Y en la medida que no han elaborado bien esas historias, son retorcidos y terminan siendo perversos. Estoy convencido de eso, este progresismo es perverso

A veces creo que había que entender más a los que en las internas del poder se han atrevido a hablar cosas claras como en el caso de Bonnaso o Gelman. Me parece que esas disidencias, que en alguna medida fueron morales, aún dentro del universo ideológico de la violencia, me parece que a veces nos pueden ayudar a entender con quien estamos tratando. Estamos tratando con gente que se le extravió la brújula. Pero que pueden hacer cualquier cosa, desde gastarse miles de dólares en un vino para celebrar cualquier cosa o tratar de liquidar al otro de cualquier manera, al que le molesta