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EL PROYECTO

Que hay detrás del proyecto del “Nuevo Hospital de Clínicas”?

El cuestionario para los gremios elaborado por el grupo técnico designado por la comisión de líneas estratégicas, plantea como propósito promover la participación en el relevamiento de necesidades, problemas y propuestas, a los efectos de construir colectivamente el proyecto de lo que desde ahora pasan a llamar nuevo hospital.
Una nueva metodología de participación para un nuevo hospital se impone, metodología que toma como marco teórico de referencia los modelos impulsados desde la unión europea. Se pregonan nuevas formas de gobierno (governament) en red (governance) utilizando esquemas limitados de participación con el objetivo de lograr entornos institucionales y/o locales mas gobernables (gobernability), amortiguando así la conflictividad social, y forzando consensos que permitan sortear los obstáculos que la participación organizada pueda representar. 
De acuerdo a lo que pudimos relevar y observar, en la práctica se materializan formas de gobierno, con control político y técnico de los procesos participativos. La experiencia europea y latino americana nos dice que mediante este simulacro de participación se intentan construir consensos virtuales de arriba hacia abajo. 
Mediante estas nuevas formas de concebir la participación, las instituciones públicas son cooptadas por representantes de asociaciones corporativas, con el objetivo de incidir en la formulación de las políticas públicas, bajo el control del interés privado. 
Lejos de abonar en el sentido de políticas incluyentes, que estimulen la participación organizada de los gremios, esta política de consulta-consenso se propone desmovilizar las organizaciones de clase, a los efectos de reducir su poder de incidencia y control en la gestión pública. 
El cuestionamiento a la legitimidad representativa de los sindicatos, el debilitamiento de los organismos de cogobierno, el fortalecimiento de las funciones ejecutivas, con modelos verticales de dirección, el doble voto al presidente de la comisión directiva, dan cuenta de un modelo que desconfía de la participación de órdenes y gremios en el gobierno y gestión institucional. Esta se concibe como simple consulta o apoyo complementario para legitimar las propuestas que en última instancia serán definidas por los técnicos; y presentadas, ante la opinión pública, como resultado de un proceso consensuado de participación. 
Como ya han señalado algunos autores, el recelo a los procedimientos participativos por parte de los técnicos se da porque la elaboración de diagnósticos y propuestas es considerada tarea exclusiva de expertos. La manipulación de la participación no vinculante, la falta de debate organizado, acarrea impotencia y frustración entre los principales involucrados del proceso de cambios propuestos: los trabajadores, los estudiantes y los usuarios.
Este modo tecnocrático de gobierno, idealiza el equilibrio, y ve en el conflicto una patología social. Estimula el corporativismo funcional de las profesiones, jerárquicamente ordenadas, controladas, y centradas a la luz de un modelo médico hegemónico, biologicista, que se resiste y busca perpetuarse. 
La libertad sindical, reconocida desde el punto de vista declarativo, en la práctica es considerada un obstáculo a los intereses productivistas que el eficientismo médico empresarial, a través de las teorías del incentivo y la competitividad, busca imponer en el campo de la salud. 
Hoy se nos impone la categoría de nuevo hospital como sinónimo del futuro hospital. Como sabemos, los conceptos nunca son neutros, encierran en sí contenidos históricos y marcan rumbos en sus definiciones. 
Las modificaciones que se presentan refieren a viejas concepciones, que con cierta dosis de pragmatismo han sido adaptadas a nuevas coyunturas sociales y políticas. Lo que se nos plantea como nuevo y moderno, es tan viejo como el ordenamiento jerárquico vertical que el pensamiento tecnocrático liberal ha impuesto. 
Lo realmente nuevo para el paradigma humanista de desarrollo humano, el que impulsamos los trabajadores, es aquel que impulsa la profundización democrática de nuestra sociedad, el diálogo interdisciplinario de los integrantes del equipo de salud, el fortalecimiento del cogobierno universitario, el fomento a la cultura de participación organizada de los gremios, y no el que nos pretende retrotraer al viejo modelo profesionalista napoleónico, que quiere hacer de la UDELAR una fábrica de tecnócratas competitivos para el mercado. 
Quienes plantean desarrollar la formación de los integrantes del equipo docente asistencial en el espíritu individualista y competitivo, con sus ideales de productividad empresarial, de forma elegante nos convidan a alejarnos de los organismos democráticos de nuestra UdelaR, cuestionando la participación organizada de los ordenes en el cogobierno; por considerar que la misma dificulta y obstaculiza la eficacia y toma de decisiones en la gestión. 
No creemos que sea conveniente, para los fines universitarios, encerrar a docentes, funcionarios y estudiantes dentro del recinto hospitalario de la facultad, y desconectarlos de la agitada agenda institucional, política y social que el entorno nacional y mundial nos determina. No alcanza con transmitir información y saberes científicos generados en otras latitudes si no somos capaces de aplicarlos y adaptarlos de manera crítica y creativa a nuestras reales necesidades. 
Romper la dependencia implica generar políticas de Estado comprometidas con la investigación, aprovechar al máximo nuestros recursos humanos, construyendo equipos multi e interdisciplinarios que adhieran al intercambio de saberes, pero que además asuman con ética y compromiso universitario las tareas de investigación, docencia y extensión que la praxis social del momento histórico nos exige. 
Nuestra universidad, a través del art. 2 de su ley orgánica, nos compromete con el desarrollo, el bienestar social, cultural y la defensa de la democracia. La autonomía, el cogobierno, el entrelazamiento de las labores integradas dentro del equipo de salud, dan carácter y fundamento sólido al que hacer universitario. Una actitud universitaria que no solo debe transmitir información para acrecentar el saber, que no solo capacite para saber aplicar los conocimientos, sino que además, forme a la luz de los valores democráticos, la participación, el pensamiento crítico, y el compromiso con la sociedad; aprovechando las vetas educativas que mediante el diálogo participativo se nos abren, elaborando soluciones colectivas a las dificultades, conflictos, y problemas que cotidianamente se nos presentan.

UNIÓN DE TRABAJADORES DEL HOSPITAL DE CLÍNICAS

PIT-CNT