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La corrupción petrolera acorrala a Dilma Rousseff

Y se extiende a PDVSA

L.J. Hernández

Quinto día Edición 940 - 02/06/2015 Venezuela

“Las cañerías de la industria petrolera de Brasil se desbordaron y las aguas negras de la corrupción llegan a Venezuela”

Dilma Rousseff acorralada por el gran escándalo de Petrobras, forzó la destitución de la cúpula de la gran empresa de Brasil y una de las más importantes de América Latina

Pero no es Brasil sólo el país en la crisis de su gerencia petrolera. Los escándalos se extienden a otros países, incluido Venezuela, donde varios ejecutivos de la administración de Rafael Ramírez han sido removidos, presos o bajo investigación de la Inteligencia Militar

Un informe, que aparece en el centro del escándalo, culminó con la detención de los gerentes de combustibles de Caracas, y el gerente José Parada del estado Zulia.

“Este fue detenido cuando intentó salir del país con algunos familiares”.

En Caracas, la Dirección de Inteligencia Militar, llamó a declarar y hasta hoy se desconoce su suerte, a uno de los asistentes de confianza de la anterior administración.

Ramírez fue sacado sorpresivamente de Pdvsa, para sorpresa de su equipo. Fue enviado a Nueva York, aunque en principio se negaba a ocupar la Embajada en las Naciones Unidas.

Pero no había salida. Debía dejar la industria petrolera de la que fue el gran señor y jefe durante el gobierno del Presidente Chávez.

La salida fue polémica. Sus más cercanos lo consideraron como un pase de factura, y el empeño del Presidente Maduro en colocar hombres de confianza en la gran administración de esa empresa del Estado

Nombró a Del Pino, para salir de la “emergencia”. El nuevo presidente podría dejar el cargo en los próximos meses, dijo uno de los ejecutivos que está fuera de la Industria

“El grupo emergente quiere desplazar todo vestigio de aquella gerencia”.

-Creo, dijo a este periodista, que Ramírez terminará por dejar el cargo Por ahora, muchos de sus familiares también están fuera del país.

José Gómez Aular, que sigue de cerca el proceso petrolero, dijo que, “Hay una lucha de poder y Ramírez fue una de las piezas que saltaron en la batalla”

Pero en Brasil, que había una resistencia parecida a la que hubo para la salida de Ramírez por el apoyo de la Presidenta Rousseff, la crisis se agravó tras descubrirse el gran robo. Dilma debió ceder y reemplazar a los directivos, presionada por factores políticos y de opinión

El informe publicado por el Diario El País, de España, dice : La semana pasada se hizo público que el valor de lo robado por el sistema de corrupción, sumado a ciertos proyectos ineficaces, asciende a 88.000 millones de reales (casi 34.000 millones de dólares). Esto, según varios articulistas de la prensa brasileña, ha pesado definitivamente en la destitución de Foster, que llevaba tres años en el cargo y que hasta ahora ha actuado, además de como primera gestora de una gigantesca empresa vapuleada, como escudo político de la presidenta.

Bastó que este miércoles A Folha de São Paulo publicase la destitución en su edición digital para que las acciones de la petrolera se disparasen hasta un 10%. A finales del año pasado, en un desayuno con periodistas en Brasilia, Rousseff defendió a Foster, de quien se considera una amiga personal y afirmó que no pretendía sustituirla. “La conozco. Y me consta su seriedad y su corrección”, aseguró. Pero dos meses en la actual vorágine de malas noticias que acosan al Gobierno de Rousseff es mucho tiempo. La sangría de Petrobras es ingente: En 2010 valía 380.200 millones de reales (126.000 millones de euros). Cuatro años después, consecuencia, en su mayor parte, de inversiones mal calculadas y de las revelaciones de la corrupción que la carcome, su valor es 2,3 veces menor: 112.000 millones de reales (42.000 millones de dólares). Aún gana dinero, eso sí, aunque las ganancias del tercer trimestre de 2014 cayeron un 9,07% respecto al mismo período de 2013, según el informe de resultados publicado el miércoles, que no incluye lo robado

Mientras, los escándalos siguen sucediéndose. Este miércoles, Julio Camargo, uno de los acusados de sobornar a altos cargos de Petrobras que, bajo arresto, se han animado a denunciar el sistema de corruptelas, aseguraba que pagó 12 millones de reales (4.5 millones de dólares) para obtener concesiones de obras y añadió que el pago de sobornos en esta empresa por parte de las empresas concesionarias era “una realidad institucionalizada”

La sequía amenaza con racionar el agua cinco días a la semana en São Paulo, la ciudad más grande

El de Petrobras no es el único problema que acosa a la Presidenta, que tomó posesión el pasado uno de enero. De hecho, el año se cerró con la economía en plena fase de parálisis, con el PBI coqueteando muy poco por encima del 0. El FMI calcula que Brasil, uno de los países emergentes que hacía años asombraba al mundo con crecimientos por encima del 6%, sólo superará un anémico 0,3%. La exportación de materias primas se ha atascado y la industria se encoge; de hecho, la producción industrial reculó el año pasado un 3,2%, el peor registro desde 2009

Y todo será peor si no llueve. Y mucho. La mayor sequía desde hace 80 años amenaza con racionar el agua cinco días a la semana a los habitantes de la mayor ciudad del país, São Paulo, si las presas no se llenan antes del mes de abril. Muchos pobladores ya de barrios periféricos ven cómo el grifo languidece seco muchas horas al día, hay bares y restaurantes que ya contratan regularmente camiones cisterna y la demanda de bidones gigantes de plástico se ha disparado ante la amenaza, cada vez más cierta, de que toda esta mega urbe se quede seca. Las consecuencias no sólo serán sociales. También económicas. La sequía encarece los precios de los alimentos, perjudica a la ya herida industria y, de rebote, afectará al suministro (y al precio) de la energía eléctrica. Todo esto repercutirá automáticamente en el talón de Aquiles de la economía brasileña, la inflación, que ya se encuentra en el límite tolerado por el Gobierno, un 6,5%. Los expertos aventuran, además, que si no empieza a llover, sólo en la industria, la sequía significará un retroceso de 0,6% del PIB.

Por si esto no fuera poco, Rousseff cosechó el domingo una derrota política en la Cámara de Diputados, donde fue elegido presidente de la misma, Eduardo Cunha, un viejo adversario, que aventura para la Presidenta una difícil legislatura parlamentaria.

La joya de la corona jaquea a Dilma

Petrobras, la mayor empresa latinoamericana, generadora de empleo y responsable del desarrollo social y económico de la era Lula, es hoy el mayor enemigo del recién reelegido gobierno de Dilma Rousseff. El escándalo de corrupción muestra la fragilidad del sistema político brasileño y pone al PT en la mira.

Escándalo de Petrobras

Anese Marra, desde San Pablo

Brecha, Montevideo, 13-1-2015

“La investigación sobre la corrupción de Petrobras cambiará el país para siempre.” Dilma Rousseff no sabía lo que se le venía encima cuando pronunció estas palabras durante la última cumbre del G 20, en Australia. Le faltaban dos semanas para ganar sus segundas elecciones y con esta frase quiso demostrar que no le asustaban las acusaciones del candidato de la oposición, el socialdemócrata Aécio Neves

Petrobras fue el telón de fondo de una de las campañas electorales más agresivas y con resultados más ajustados de los últimos 40 años. En ese entonces el Partido de los Trabajadores todavía no estaba entre los principales implicados. El candidato Neves centraba sus ataques en Dilma, de quien decía que conocía el esquema de corrupción de la mayor empresa de América Latina, pero sus acusaciones se basaban en especulaciones. “Nosotros no conservamos la mugre en el cajón, la sacamos y la investigamos, también será así con Petrobras”, le respondía Rousseff en cada debate televisivo

La seguridad que tuvo durante la campaña no la ha mantenido después. Muchas de sus promesas electorales tampoco. Sin embargo, las investigaciones sí han seguido su curso y la presidenta no ha hecho nada para impedirlas. Todo lo contrario. De este modo, el 1 de enero, el día que asumió su nueva gestión, Rousseff estaba empantanada en el que ya se conoce como mayor escándalo de corrupción de la historia brasileña: la operación Lava Jato

Los orígenes

Las investigaciones comenzaron en el estado de Paraná mucho antes de las elecciones. En un principio la Policía Federal y el Ministerio Público buscaban pruebas de un esquema de lavado de dinero llevado a cabo por el cambista y blanqueador Alberto Yousseff, quien ya había estado preso por el mismo crimen. Rápidamente encontraron negocios entre Yousseff y Paulo Roberto Costa, ex director de Abastecimiento de Petrobras. El 17 de marzo de 2014 Yousseff era detenido y tres días después Costa seguía el mismo camino. A partir de ese momento ambos han narrado paso por paso en qué consistía el esquema de desvío de dinero público. Cada mes surgen nuevos implicados, que a su vez delatan a otros, desenmarañando una operación compleja y enraizada desde hace al menos 15 años.

Políticos, funcionarios públicos, las principales constructoras del país y diversos cambistas formarían la organización criminal Lava Jato, sospechosa de lavar alrededor de 10 billones de reales. Las nueve empresas de construcción implicadas (Camargo Corrêa, Oas, Utc-Constram, Odebrecht, Mendes Júnior, Engevix, Queiroz Galvão, Iesa Óleo & Gás y Galvão Engenharia), conocidas como “El club”, se distribuían entre ellas los contratos con diversas empresas públicas, especialmente con Petrobras, mediante el pago de jugosas “propinas”, es decir, desvío de dinero público que era pasado a diversos partidos políticos. Según la Policía Federal, Alberto Yousseff era el operador financiero del esquema (quien recogía el dinero) y Paulo Roberto Costa el operador político que repartía los fondos entre los funcionarios públicos y los partidos. El dinero salía de las constructoras y pasaba por unas “consultoras” que lo lavaban y lo derivaban a los políticos.

Hasta el momento se sabe que los principales partidos beneficiados han sido el Partido de los Trabajadores (PT), el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, principal aliado del gobierno) y el Partido Progresista (PP). A su vez el Partido Socialista Brasileño (PSB) y su ex presidente, el fallecido Eduardo Campos, habría recibido alrededor de 20 millones de reales para su campaña de reelección de 2010 en Pernambuco. El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal opositor del gobierno, se habría llevado ­–en manos del también fallecido Sergio Guerra– alrededor de 10 millones de reales a cambio de no investigar las primeras denuncias sobre la corrupción de Petrobras. Todos ellos niegan su participación en esta gigantesca trama

Amenazas de impeachment

Lava Jato se ha convertido en la principal piedra de un camino que ya acumulaba varios obstáculos para la recién electa presidenta. El día que tomó posesión de su cargo por segunda vez aseguró que iba “a defender a la empresa estatal de los predadores internos y de los enemigos externos”. Para entonces ya sabía que su mano derecha, la ex ministra de la Casa Civil Gleisi Hoffmann, había sido acusada de recibir dinero para su campaña en el Senado, y que el ex ministro Antonio Palocci también era mencionado como receptor de 2 millones de reales para la campaña de la propia Rousseff

En enero Petrobras ya había cancelado sus negocios con más de 23 empresas privadas, y se sumaban 39 personas presas, entre funcionarios y ejecutivos de las constructoras. Otros cinco directores de diversas áreas de la petrolera también habían sido acusados

De una lista de 2 mil funcionarios públicos a investigar, 150 ya han sido llamados a declarar.

Si enero fue un mes negro para Dilma, febrero ha empezado todavía peor. El día 4 la presidenta de la estatal petrolera, Graça Foster, presionada por los resultados de las investigaciones, dimite de su cargo. Al día siguiente el tesorero del PT, João Vaccari, acusado de acumular más de 200 millones de reales para su partido y otro pico para su cuenta personal, es llevado a declarar por la Policía Federal. El viernes 6 Rousseff anuncia la designación del nuevo presidente de Petrobras: Aldemir Bendine, ex presidente del Banco de Brasil, poseedor de un perfil más político y menos de mercado, provocando las críticas del mercado financiero internacional y una nueva caída de las acciones de la petrolera estatal.

A medida que se descubren nuevas implicaciones del PT en la organización Lava Jato, las amenazas de impeachment contra la presidenta en el parlamento aumentan. En realidad desde que Rousseff ganó las elecciones por una ajustada victoria, este término jurídico se ha repetido hasta la saciedad. En el mes de noviembre unos 10 mil manifestantes marcharon en San Pablo, apoyados por el candidato perdedor Aécio Neves, pidiendo este “golpe” a la presidenta.

Pero lo que parecía una jugada más vinculada con la ignorancia y con el fervor generado tras unos comicios muy agresivos, hoy parece cobrar fuerza. El propio ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) reclamó a su abogado que contactara con el jurista Yves Gandra Martins para fundamentar un eventual proceso de impeachment con base no en los crímenes de la presidenta, porque no existen esas pruebas, sino en su supuesta responsabilidad en los crímenes de otros. El periodista Ricardo Kotscho advierte de una “versión brasileña del golpe paraguayo” que derrocó a Fernando Lugo en 2012, y recuerda que Gandra es un abogado vinculado al Comando Caza Comunistas que apoyó el golpe brasileño de 1964 contra João Goulart.

La presidenta no responde ante las amenazas, tampoco da explicaciones, y le quedan pocos apoyos. A pesar de haber intentado contentar a la derecha con un equipo económico proclive a los deseos del mercado y de anunciar políticas de recorte del gasto público calcadas de las que predicara la oposición, Rousseff no ha podido conquistarlos. A la vez su giro a la derecha ha enfadado mucho a los sectores que confiaron en sus promesas “de izquierda”. La elección de ministros como Katia Abreu en Agricultura (conocida como la “reina del agronegocio”) o de Gilberto Kassab en la cartera de Ciudades (uno de los ex alcaldes de San Pablo más desprestigiados y corruptos) ha enfurecido también a los propios afiliados y compañeros del PT.

El clima de tensión dentro del propio partido se sintió el pasado fin de semana cuando la formación oficialista celebraba sus 35 años de fundación, y el presidente uruguayo José Mujica aparecía como estrella invitada. El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió las decisiones económicas de Dilma con una frase que se pretendía terminante: “No hay otro camino posible”. Pero los sindicatos no aceptaron esta justificación y pidieron un nuevo diálogo entre Rousseff y los movimientos sociales, otra promesa que todavía no se ha cumplido. Lula rechazó todas las acusaciones relacionadas con el escándalo de Lava Jato y cerró el acto anunciando su candidatura para 2018 en un intento de hacer borrón y cuenta nueva con el pasado y con un futuro inmediato que pinta muy oscuro para el partido.

El valor de Petrobras

Si Lava Jato ha vuelto a colocar al PT en el punto de mira en materia de corrupción, la prensa “grande”, siempre alineada con la derecha más conservadora, también colabora en el hundimiento del partido. La semana pasada el periodista Luis Nassiff denunciaba el envío de un mail de la directora de la Central de Globo de Periodismo, Silvia Faria, en el que advertía a sus redactores que eliminaran las partes en las que aparecía el nombre de Fernando Henrique Cardoso vinculado a la operación Lava Jato.

El diputado del izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL) Jean Wyllys hacía la misma advertencia: “Está claro que hay que investigar la corrupción en Petrobras durante los gobiernos petistas, pero también durante la etapa tucana. Los medios seleccionan la información relativa a la corrupción del PT y obvian la de los otros partidos”. Wyllys también destacaba cómo este escándalo debía servir para reflexionar sobre la financiación privada de las campañas electorales: “El desvío de dinero iba directo a los cofres para financiar campañas. Lava Jato es el símbolo de la corrupción en Brasil entre el sistema privado y el público, es urgente pensar en una reforma de la financiación de los partidos políticos”, apuntaba el dirigente izquierdista,

La otra gran víctima de la prensa está siendo la propia compañía, que es presentada como una empresa arruinada. La Federación Única de Petroleros (FUP) fue la primera en quejarse del maltrato mediático: “Estamos viendo cómo intentan desprestigiar a Petrobras, esconder sus éxitos para disminuirla ante los inversores privados”, dicen los sindicalistas en una carta publicada en el portal Carta Maior.

Desde la FUP recuerdan que en los últimos 12 años las inversiones que hizo condujeron a que la empresa se volviera autosuficiente y cosechara éxitos tecnológicos como el descubrimiento de los yacimientos petroleros del pre-sal. En 2002 su valor en el mercado era de 15 billones de dólares y ahora alcanza los 110 billones, nueve veces más. A finales del año pasado la producción de Petrobras fue superior a la de la estadounidense Exxon Mobil, con una cifra de 150 mil barriles por día, convirtiéndose en la mayor productora de petróleo del mundo entre las empresas de capital abierto.

La prensa, sin embargo, insiste en la caída de las acciones de Petrobras en las bolsas extranjeras y evita hablar de la crisis internacional de la OPEP y de la nueva guerra de precios del petróleo marcada por Arabia Saudita, que ha dejado a países como Irán, Rusia y Venezuela en serios problemas (véase nota de Andrés Alsina, Brecha 29-I-15).

El papel geopolítico de Brasil en el sector petrolero es difícil de poner en duda. Pero Petrobras es todavía más importante a nivel nacional, al generar el 13 por ciento del producto bruto interno del país y el 20 por ciento de las inversiones realizadas en Brasil. Las 23 empresas que están marcadas por Lava Jato suman el 14 por ciento de los empleos formales totales en el gigante latinoamericano. Si estas constructoras se mantienen imposibilitadas de ofrecer productos a Petrobras y de participar en obras públicas, el desempleo será una de las primeras consecuencias.

La izquierda reivindica el papel social y simbólico de esta gran empresa: “Petrobras es y será, con todos sus problemas, un instrumento fundamental para el desarrollo del país, su valor es inconmensurable”, subraya por ejemplo el periodista Mauro Santayana. Dilma Rousseff tiene por delante la difícil tarea de castigar a los corruptos sin dañar a la empresa, y salvar a su partido de una oposición sedienta de poder y con mayoría en el Congreso