Mirá Ricardo: nadie te va a dar bola con esa discusión sobre el leninismo porque toda la izquierda uruguaya, incluso la que no está vendida al capital, el imperio y el gobierno fraude amplista fue modelada por el “marxismo leninismo”. Saracho no puede responderte otra cosa porque fue parido políticamente por esa misma matriz autoritaria y estalinista de los socialistas y los bolches. Ninguno de ellos lee nada, ni profundiza nada, solo repite lo que le enseñaron que era el marxismo en la década de los sesenta y principios del 70
Todos los viejos tupas estén o no en el gobierno están en lo mismo. Antes no aceptaban la discusión en nombre del “hacer” y el “estilo tupa”; ahora mucho menos: el oportunismo acrítico sigue siendo su característica principal. Antes eran filobolches, ahora son bolches, tanto en el gobierno como en la oposición
No te olvides que se hicieron frenteamplistas detrás de los bolches, que también apoyaron a los milicos progresistas y los comunicados golpistas también siguiendo a sus aliados, los socialistas, los bolches, el fraude amplio es la alianza histórica de los bolches con el imperio yanqui. ¿O acaso en las manifestaciones y las luchas sociales de la década del 60 los Tupas no impedían la crítica de fondo de los bolches en nombre de la acción concreta y la “unidad”? A nosotros nos daban palo y entre ellos se arreglaban.
Le están dando demasiada importancia a los traidores tupamaros en el gobierno, cuando en realidad ya siguieron al estalinismo desde que entraron al frente y luego apoyaron a los militares peruanistas. No lo hicieron solo porque estaban presos y el Ñato se quebró: sino que nunca tuvieron una política opuesta al estalinismo por eso se prendían a cualquier milico progresista como los bolches. Por eso siguieron a Seregni y luego al Goyo Alvarez. Siempre detrás siempre detrás del autoritarismo militar, como sus socios los bolches, siempre de furgón de cola de LO AUTORITARIO, de lo MILICO. ¿Cómo podemos creer hoy que sea incoherente que Huidobro y Mujica defiendan a TODOS LOS MILICOS?
No dudo que hay cosas interesantes en toda la polémica sobre el leninismo y los llamados “socialismos” pero veo que nadie insiste suficiente en la cuestión del AUTORITARISMO, la cuestión del ESTADO, LA CUESTIÓN DEL MILITARISMO. Toda la concepción bolchevique era AUTORITARIA, se creían que podían utilizar el Estado para el socialismo, creían que se podía decretar el socialismo e imponerlo militarmente. ¡por eso empezaron militarizando los sindicatos, el trabajo, las fábricas!. Su concepción era, como denunciaba Proudhon y Bakunin jacobina.
Te dejo con algunos párrafos de Arthur Lehning (Marxismo y anarquismo) que expresa bien el carácter autoritario del leninismo:
“Como la verdadera actividad de la socialdemocracia ha estado exclusivamente dirigida a la conquista del poder político; como esa finalidad se ha ido logrando de manera cada vez más completa; como los funcionarios del partido han tomado en sus manos los cargos del Estado, ya nadie cree en la extinción del Estado, ni aun como cosa de lejanísimo futuro.
La supuesta concepción marxista del Estado que nace de la actividad reformista y revisionista abandona, pues, hasta en teoría, la utopía marxista de la sociedad sin clases.
La ideología que acompaña a los dirigentes del partido en la marcha hacia el poder ve a la postre, en el Estado democrático próspero, el signo anunciador del socialismo. E incluso el socialismo, a decir verdad, ya no es otra cosa que ese Estado “más ampliamente desarrollado”; es “la Organización y la Administración”, y esto último ni siquiera en el sentido de la economía –como pensaba el saintsimonismo– sino en el de la política; es la organización estatal de la república democrática
Los hechos han demostrado que ese Estado democrático –conquista de la revolución– no era “palanca” para llegar al socialismo (de Estado) ni, mucho menos, “terreno” favorable a la evolución hacia el socialismo; por el contrario, el tal “terreno” es mucho más propicio a la reacción y al fascismo…
La práctica revisionista y reformista de la socialdemocracia ha hecho que no se hable de la extinción del Estado ni siquiera en teoría, y que se excluya de la doctrina socialdemócrata, por vana utopía, la sociedad sin clases, es decir, la sociedad socialista según Marx. Pero, a su vez, la práctica del bolchevismo demuestra que el Estado proletario bolchevique está tan poco dispuesto a extinguirse como el Estado burgués democrático…
De acuerdo con la teoría bolchevique, la dictadura habría de ser un “fenómeno provisional” y, según Lenin, la extinción del Estado comenzaría “inmediatamente”. Para provocar tal evolución, se fortalecieron de manera inaudita los medios de poder estatal y se instituyó una policía que supera, con mucho, a la del viejo Estado zarista. ¡Método singular es éste de abolir el Estado fortaleciéndolo y destruyendo, simultáneamente, todo lo que contribuye a debilitarlo! En vez de transformarse en instrumento de opresión contra los antiguos explotadores, la tal dictadura del proletariado se ha convertido en el poder del Estado ejercido por un partido, poder que vuelve a oprimir políticamente y a explotar económicamente a las masas trabajadoras…
Y como para el partido bolchevique todos los medios son buenos para llegar al poder, todos los medios serán buenos, también, para conservarlo. La dictadura del partido bolchevique ha confirmado la exactitud de este juicio de Bakunin: el Estado es siempre patrimonio de una clase privilegiada, en último término, de la burocracia, y si después de la revolución surge un poder dictatorial, ese poder necesariamente creará un nuevo Estado, una nueva clase que explotará al pueblo..
De acuerdo con la doctrina que hemos examinado, el Estado nace de la dominación de una clase y tiene por función mantener los antagonismos de clase. Y sin embargo –siempre de acuerdo con esa doctrina–, es, precisamente... ¡el instrumento más adecuado para suprimir las clases e inutilizarse a sí mismo! La práctica ha demostrado cabalmente lo absurdo de tal teoría. El verdadero carácter del Estado no se ha modificado bajo la dominación de los bolcheviques y la supuesta dictadura del proletariado no carece de las consecuencias sociales y psicológicas que entraña inevitablemente toda dictadura. Las previsiones de Proudhon y Bakunin se han confirmado: si se intenta afirmar el socialismo por medio del Estado, sólo se engendrará la reacción. Pues, a estas alturas, ¿quién puede esperar seriamente que debilite el poder del Estado una dictadura caracterizada por un centralismo como no se había conocido nunca y por el reinado de la burocracia y el terror? Después de conocida la práctica del bolchevismo, sostener –como hacen los leninistas– que el Estado proletario se extinguirá inmediatamente y que, por su naturaleza, no puede sino extinguirse es, no sólo una abstracción teórica, carente de sentido, sino, sencillamente, una burda superchería
El fracaso del comunismo bolchevique es algo más que el fracaso de un sistema; es, en todas sus manifestaciones, la condena aplastante del principio político en la revolución y de los métodos del socialismo autoritario. Ese fracaso ha demostrado que la aplicación de ciertos métodos, bien definidos, es inseparable del carácter de esos métodos. Existe una dictadura de los métodos; por eso, para realizar la libertad –por ejemplo– el método a emplear no es la dictadura, y por eso el Estado no puede servir para dar nacimiento a una sociedad sin Estado…
La desenfrenada violencia y el terrorismo de los bolcheviques no son, pues, sino la consecuencia de su fe supersticiosa en la omnipotencia del poder político y la última ratio de su dictadura. En todo caso, si Marx pensaba que había que revolucionar las cabezas antes de hacer la revolución, hoy, en Rusia, los marxistas blanquistas piensan que después de la revolución ¡hay que cortar las cabezas a los revolucionarios! “Queréis organizar el trabajo” –escribía Proudhon, en 1848, contra los jacobinos socialistas de su época– “y no tenéis otro método que la violencia, ni otra autoridad que la dictadura, ni otro principio que elterror, ni otra teoría que la bayoneta…”
En síntesis me parece que lo que menos ha habido en los interesantísimos intercambios sobre el leninismo y sobre la naturaleza social de Rusia (y otros países que hayan seguido ese modelo) es este punto de vista realmente antiestatal y antiautoritario.
Raquel
Tenés razón en muchas cosas de las que decís, me parece interesante la relación con la práctica actual de los tupas gubernamentales con la ideología estalinista/leninista y su adhesión a lo autoritario, a lo militar. Sin embargo creo que hay muchos compañeros que lucharon y siguen luchando, tupas y algunos que nunca lo fueron, que siempre se opusieron a esa visión: a los bolches se los enfrentaba en las todas las luchas y el seguidismo a los bolches y los militares siempre fue denunciando y enfrentado (¡hasta en la cárcel!) incluso contra los tupas
También te doy la razón en lo que concierne al Estado, claro que los bolcheviques que nunca habían sido un partido revolucionario, sino un partido socialdemócrata y por lo tanto reformista, tenían una concepción estatista, jacobina, politicista de la revolución. Para ellos la “revolución” se reducía a la toma del poder político y hacer las reformas económicas. Es decir siempre tuvieron una visión burguesa, reformista de la revolución. La dictadura del proletariado nunca fue concebida como en Marx como dictadura social contra la ley del valor, sino al contrario como dictadura política del partido socialdemócrata. Su horizonte era la “revolución” política, a lo que agregaban luego las reformas. Por eso llamaban revolución al reformismo y las oposiciones bolcheviques a los estalinistas siguieron haciendo lo mismo Nunca concibieron la revolución social destruyendo el capital y el Estado en el mismo proceso. Al contrario de destruirlo querían y realizaron lo contrario: fortificaron al Estado para desarrollar el capital
Nunca concibieron que destrucción del capital implica la destrucción misma de la mercancía, del trabajo asalariado y también de la empresa
Entonces SÍ, estoy de acuerdo en criticar, con los antiautoritarios, como vos o Arthur Lehning, el leninismo por su jacobinismo, por su fe religiosa en el Estado, en poner en evidencia la continuidad histórica entre la revolución burguesa exclusivamente política y la (contra) “revolución bolchevique” que se quedó en un cambio de poder político para continuar afirmando el capital. Fue el propio proletariado en el Imperio ruso que lucho y denunció la continuidad de los bolcheviques con el zarismo: no suprimieron el terrorismo de Estado zarismo, sino que lo generalizaron
Pero también hay que criticar esa visión que sólo ve el Estado en sí sin comprender que el Estado es el capital constituido en fuerza, que sigue prisionero de la ideología política, como si la cuestión central sea la cuestión de la dictadura política, sin darse cuenta que la dictadura en el capitalismo es antes que nada la dictadura del capital
Al no ver en la dictadura más que la cuestión política, los “libertarios” y muchos “anarquistas” (me refiero a los que se definen como tales) han sido también socialdemócratas al reclamar más democracia, en vez de poner el acento sobre la lucha social contra el capital. O dicho de otra manera la concepción anarcosindicalista y democrática tampoco cuestiona la esencia del capital y el Estado sino solo sus formas políticas; en vez de afirmar la dictadura social contra el capital y todas las fuerzas imperiales (¡como sí, hicieron las fuerzas Maknovistas! ) se quedaron en una vaga oposición democrática
Es decir se pierde de vista que quien ejerció la dictadura despótica en Rusia a través de Lenin fue el capital, que la dictadura bolchevique en lo político es fundamentalmente una dictadura del capital en lo social, que cuando Lenin o Stalin proclaman la “dictadura del proletariado” para llevar adelante la electrificación de la campaña en nombre del socialismo lo que hacen es imponer las necesidades dictatoriales del capital