¿Extraña a alguien el último intercambio entre Sendic y Maduro? No, ni siquiera un poco. Se trata de unamanifestación clara del viraje de la cancillería uruguaya, comandada por Nin Novoa y apuntalada por los sectores más derechistas del FA (sectores a los cuales el actual canciller estuvo desde siempre integrado como parte fundante), hacia posiciones más cercanas al Imperio Norteamericano, principalmente en lo que respecta a las relaciones comerciales. Menos aún debería sorprender que estos mismos intercambios se multipliquen, y se vuelvan aún más arteros, en los próximos meses.
¿Recuerdan los frentistas aquel embelesado día del primero de marzo del 2005? ¿Recuerdan como entronaron a Chávez en el paraninfo de la UdelaR para que diera su discurso (uno de los tantos)? ¿Recuerdan el eco de las acotaciones exultantes, que proclamaban la intervención de Uruguay y Venezuela si Estados Unidos planteara una nueva invasión a Cuba? Chávez puso el tema sobre la mesa, al tiempo agregó “¡Venezuela responderá!”; una voz anónima entre el público agregó “¡Y Uruguay!” lo cual provocó el aplauso general y sendos coros celebratorios. ¡Tan lejos en el tiempo y tan cerca! Si será cierto aquello de que las palabras se las lleva el viento
En diez años las coyunturas cambiaron su rumbo; ya no caen las mieles de la bonanza rebasando el vaso, se viene una crisis al galope y el gobierno lo sabe. Siendo que el abanico de socio comerciales presenta, en todas sus tablillas, agujeros en la tela y varas quebradas (Venezuela, Brasil,Argentina, China, etc.), hay que salir, desesperadamente, a buscar el beneplácito del Congreso norteamericano. Volvemos al viejo planteo del ALCA, en detrimento del ALBA, la UNASUR e incluso del propio MERCOSUR. De más está decir que cualquier planteo de relaciones vinculantes con los Estados Unidos será desigual y usurario (es por ese motivo que los imperialistas siempre prefieren negociar con naciones aisladas y no con bloques monolíticos; cualquier intento de acumulación de fuerzas será tomado con indiferencia, siempre y cuando el mismo claudique antel os intereses del imperialismo de turno), máxime si las diferencias coyunturales son insalvables (no es lo mismo Estados Unidos negociando con China o Rusia, que con Uruguay o Paraguay, en el primer caso habrá una correlación de fuerzas infinitamente más equilibrada que en el segundo)
Este análisis no pretende reivindicar las causas de los nacionalismos “emancipatorios” en lasnaciones del llamado “tercer mundo” (causas típicamente abordadas por camarillas militares,vanguardias guerrilleras o bien por los sectores de las burguesías nacionales, despojadas de susbeneficios a manos de la globalización capitalista), un breve repaso de la mayoría de estasiniciativas concluiría en el cajoneo posterior de los intereses de la clase trabajadora ante las nuevas oligarquías emergentes. El caso de Venezuela es representativo: se trata de un proceso que logró canalizar el descontento histórico de las clases populares, respecto a los gobiernos de los partidos tradicionales de la derecha (Acción Democrática y COPEI), dichos gobiernos tuvieron su síntesis más característica en la administración del impresentable Carlos Andrés Pérez (procesado luego por casos de corrupción). A finales de febrero de 1989 se da el llamado “Caracazo”, en el cual amplios sectores de la población capitalina salen a manifestarse a las calles, debido a la corrupción galopante y las políticas de ajuste cada vez más severas en lo económico. En un escenario de plena ebullición social, crisis económica y con Venezuela sumida al borde de una guerra civil, surge la figura de Hugo Chávez Frías, militar de segunda, que tres años más tarde se subleva apoyado en su camarilla de segundones
Hugo Chávez (como bien señala el compañero Jorge Altamira), enquistó en la conciencia del pueblo la idea de que las fuerzas armadas podría (y eventualmente lo haría) salir en su defensa cuando éste lo solicitase. Por vez primera, había un brazo armado, institucional y profesional, con la fuerza y el peso del Estado mismo, dispuesto a levantar la bandera de los postergados. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué hoy Venezuela mantiene un amplio portafolio de negocios con los Estados Unidos (basta ver las incontables estaciones de servicio en varias ciudades norteamericanas y las cantidades industriales de petróleo vendidas a este país)? Más que preguntarse qué pasó, habría que cuestionarse lo contrario, qué no pasó; no pasó el partido, no pasó una vanguardia ideológica que organizara en cuadros políticos a los noveles revolucionarios, no pasó una identificación internacionalista con la causa obrera. Todo discurso internacionalista fue trastocado oportunamentecon vuelcos de apoyo hacia otros nacionalismos y grupos guerrilleros espontaneístas, todos ellos contrarrevolucionarios y nocivos para los intereses de la clase obrera mundial.
El desbarranque del Chavismo no es una fatalidad, sino una consecuencia; no hubo allí tareas que serealizaran mal o insatisfactoriamente, o bien que se auto-boicotearan; no, más podríamos afirmarque salió todo a la perfección dada la naturaleza de ese proceso histórico y lo que prometía. Habría que postular entonces que el “desbarranque” del Chavismo no es tal, sino todo lo contrario; resulta en la afirmación de que sin un partido de base, clasista y obrero, es prácticamente imposible canalizar un empuje proto-revoluccionario, caracterizado por el descontento general ante lasopciones del capitalismo. Ante la ausencia de un partido obrero organizado y pujante (los mamarrachos socialdemócratas, con Pétkov a la cabeza, jamás lograron seducir a las masas disconformes), el campo quedó allanado ante un particularismo nacionalista, como lo es el chavismo
Volviendo a estas latitudes, el vazquismo supo sacar provecho de toda esta coyuntura particular en América Latina; se cantaban loas a Chávez, Lula, Néstor Kirchner, Morales, Correa e incluso a Lagos (ex-presidente de Chile), conformando un caleidoscopio de pseudo izquierdas extremadamente diluido. No obstante, el izquierdismo aparente sólo operaba a modo de velo, detrás estaban los intereses económicos de una nueva burguesía ya en progreso: los agentes políticos del frentismo. Aprovechando la bonanza económica regional y planteando la diversificación de las relaciones económicas del país, Vázquez encontró un nuevo y generoso socio en Chávez.Cambiando petróleo por vacas (un esquema similar al “cheque” soviético dado a Cuba), el gobierno incrementó sus arcas, o bien, mejorsería decir, engrosó las cuentas bancarias de terratenientes e importadores, desaprovechandola oportunidad de cambiar las relaciones de clase, la inversión en la educación o la salud, e inclusola mejora en infraestructura
Hoy la situación es otra: Venezuela se encuentra sumida en una grave crisis social y económica. Los cuestionamientos a Maduro son cada vez más frecuentes y el recrudecimiento de la represión aumenta gradualmente. Ante este escenario, la opción de Vázquez (que nada puede llegar a interesarle la situación de agresión de parte del gobierno venezolano a su propia ciudadanía), es clara y no admitirá dobleces: romper con Venezuela y cuadrarse a la diestra de Estados Unidos,como socio comercial principal. Por tal motivo, cualquier dicho, proveniente del gobiernovenezolano (y de cualquier otro que no represente un nicho de mercado), que choque con lasposturas del imperialismo, será igualmente rechazado
Que esto sea tomado como una advertencia para la clase obrera: un tratado de libre comercio con Estados Unidos no será firmado sin el acatamiento previo, por parte del gobierno, de las “recomendaciones” de rigor que los órganos de crédito internacional hacen a las economías subdesarrolladas: ajuste progresivo de las tarifas de los servicios públicos (y, principalmente, la privatización de los mismos), suba del mínimo de la edad de retiro, puesta de los salarios en relación a la productividad, carestía de productos de primera necesidad, etc. Debe entenderse,ante todo, que esto no se encuadra en el contexto de las relaciones entre los estados del mundo, sinoentre las clases sociales que lo componen y que son transversales a todos ellos.
DANIELA