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LA MENTIRA DE LA TRANSICIÓN EN EL MARXISMO LENINISMO (1)

Comienzo aquí una serie de notas de crítica al marxismo leninismo como religión de Estado y especialmente a toda la concepción de la transición al socialismo de dicha doctrina. Se trata de seguir el combate contra el mito de los países “socialistas” empezando por Cuba, Rusia, China …contraponiéndole explícitamente la denuncia de los mismos como vulgares regímenes de explotación del capital. Pero además quiero denunciar la concepción misma de la transición marxista leninista como una gran mentira de la clase dominante. En particular me concentraré en denunciar y explicar: la mentira del socialismo gracias al Estado, del socialismo gracias a la estatización, del socialismo gracias al trabajo, del socialismo con mercancía y dinero…En fin quiero insistir en que en ninguno de los supuestos socialismos se ha abolido la propiedad privada de los medios de producción, que los proletarios continúan privados de propiedad y sometidos al salario, al trabajo, a la explotación capitalista y a la opresión estatal.

Ricardo

Una aclaración previa: sobre Marx y el marxismo

“Yo no soy marxista” Carlos Marx

Varios compañeros han escrito mails (algunos a mí y otros no) y hecho críticas, muy enojados contra la tendencia a transformar las polémicas sobre la revolución y la contrarrevolución real e histórica, en una polémica puramente ideológica “entre marxistas” o “entre marxólogos”, en donde todo se reduce a si Marx tuvo o no razón, o a la interpretación ideológica de Marx, o peor todavía, a considerar que para discutir a ese nivel, habría que ser marxista o marxólogo.

Como yo nunca me dije marxista (¡y menos marxólogo!), no me sentí aludido por todo eso, pero comparto integralmente dicha crítica compañera. Es una descalificación de los objetivos mismos de lo que se discute llevar la misma a una cuestión de ideas, cuando de lo que se trata es de la contradicción histórica más importante de la historia del capital, la contradicción de la muerte del capital mismo, la contradicción entre revolución social y contrarrevolución Estatal.

No es ningún merito decirse o llamarse marxista o marxólogo y me parece insoportablemente sectario y pedante el discutir entre quienes adhieren a tal o cual ideología. Además la etiqueta de “marxista” no es garantía de absolutamente nada, sino al contrario, es casi siempre una muestra de adhesión dogmática a una mitología socialdemócrata y estatista, a una ideología construida para liquidar todo lo que podía haber escrito Marx de revolucionario. ¡Por eso, por la traición  de sus propias posiciones, hasta el propio Marx tuvo que aclarar, contra lo que ya hacía la socialdemocracia, que él no era marxista!

Ya muerto Marx los marxistas y marxólogos fueron mucho peor. Ocultaron y destruyeron la obra escrita de Marx y de Engels: Kautsky le reconoció  a Riazanov que había destruido manuscritos que “no coincidían con el marxismo”, o dicho de otra forma de lo que el Papa de la socialdemocracia había definido como “marxista”.

Desde entonces los marxistas escondieron los materiales de Marx contra el Estado, contra el trabajo, contra la economía y construyeron una versión marxista mucho más aceptable, para la socialdemocracia y la burguesía en general, en la que Marx:

a) que había luchado toda su vida contra el capital y el Estado, habría preconizado llegar al socialismo gracias al  Estado,

b) llegar al socialismo, no combatiendo el trabajo sino haciéndolo obligatorio,

c) llegar al socialismo no combatiendo al capital sino desarrollándolo,

d) llegar al socialismo no combatiendo y criticando la economía política sino haciendo una “economía marxista”,

e) llegar al socialismo no combatiendo la democracia sino haciendo de la democracia algo social como quería la socialdemocracia.

¡Y me quedo corto! ¡Esta enumeración no es exhaustiva!. Pero creo que por el momento es suficiente para comprender que esta base marxista que desarrolló la socialdemocracia fue el fundamento del que luego partirán otros y que terminarán coronando Lenin, Stalin, Trotsky para conformar la religión de Estado que desde hace ya un siglo se denomina “marxismo leninismo”.

En nuestro medio la tentativa de hacer de las polémicas sobre el leninismo, el marxismo leninismo y el análisis y discusión sobre la naturaleza social de Rusia, Cuba, etc.… una actividad propia de “marxistas” o “marxólogos” solo puede servir para descalificar la polémica misma y situarla a nivel de las nubes (de las ideas) y para que los compañeros más interesantes sientan un desprecio hacia la misma como cosa de intelectualoides. Además la contrarrevolución misma utiliza ese desprecio sentido abajo para descalificar lo que la misma pueda aportar de crítica hacia sus propias prácticas o mejor dicho para esconder la potencia práctica de la crítica revolucionaria. [1]

 Evidentemente que Marx tuvo buenas y malas posiciones, revolucionarias y hasta contrarrevolucionarias (explícitamente a favor del desarrollo del capital, como sobre México) o totalmente inconsecuentes y oscilantes (¡sobre la Comuna de Paris cambió tres veces de posición!), pero eso no es para nada lo importante hoy, y es totalmente ideológico el medir la validez de una práctica social a partir de lo que dijo una persona sobre algo en un momento de la historia. Rechazo totalmente esa tendencia ideológica a discutir sobre el militante en particular y en derivar de ese militante una característica positiva, haciendo de sus posiciones una nueva ideología

Esta aclaración previa nos permitirá explicar mucho mejor las grandes falsificaciones históricas hechas por el marxismo leninismo, en nombre de Marx, sobre la transición al socialismo, sobre el trabajo, sobre el Estado, sobre el capital.

 [1]  Cuando iba a publicar esta nota veo lo que acaba de escribir el “pibe Daniel” (PP 1378)ver nota “Che Pibe Ricardo como sabés, che Pibe! “ en http://postaportenia.blogspot.com.ar/2015/04/1378-las-pequeneces-no-son-lo-eterno-y.htmlreduciendo la polémica a una cuestión de sapiencia (es decir también de ideas), sacando la vieja pechera pesada y activista de que esa discusión “favorece a la derecha”, agregando que en vez de eso debiera aportar “alguna estrategia política”.  Pibe Daniel, te respondo cortita y al pie, no es una cuestión de sapiencia sino de balance histórico de la mayor derrota de la revolución social internacional hecho por miles de revolucionarios  (que yo no hago más que resumir y publicar)  y no creo en ninguna “estrategia política” que se pueda construir sin partir de aquel balance: no hay ninguna perspectiva posible. Sin conocer las razones de la derrota todo lo que se edifique va a la ruina. En cambio el proponer que se reprima en Posta esa polémica  porque le “hace el juego a la derecha” es el viejo método estalinista. ¿Te das cuenta Pibe Daniel que es el argumento que los estalinistas utilizaron en España para torturar y desaparecer a los revolucionarios?

Toda descalificación del balance histórico del siglo 20, como si se tratara de una simple polémica pajera de ideas, forma parte de la represión estatal para mantener oculta la historia de quienes luchan contra esta sociedad de opresión. ¡Y eso si que sirve al capital y al Estado, tanto de izquierda como de derecha!