La continuidad de las relaciones sociales capitalistas en Cuba
Desde 1959 cambiaron muchas cosas políticas en Cuba, pero las relaciones sociales capitalistas no fueron nunca puestas en cuestión y no cambiaron en absoluto /1
Esta afirmación es un poco un ABC, ante cualquier análisis real y objetivo de las relaciones sociales de producción existentes en Cuba, la sociedad sigue correspondiendo a la definición clásica de sociedad mercantil generalizada:
1) La sociedad en Cuba sigue presentándose como un enorme arsenal de mercancías.
2) Cada una de esas mercancías sigue siendo la unidad de un valor de uso o utilidad y un valor
3) Hasta la fuerza de trabajo sigue siendo una mercancía que la clase dominante compra a su valor
4) Ello se deriva, como en todas partes, del hecho de que los productores (proletarios) siguen privados de propiedad y que para vivir están obligados a vender su fuerza de trabajo.
5) El dinero sigue siendo la comunidad efectiva de seres humanos y si usted no dispone del mismo no es admitido en esa comunidad
6) La comunidad del dinero es la única comunidad existente en Cuba como en cualquier otra parte de la sociedad mercantil generalizad mundial, del capital como sociedad universal.
La sociedad cubana nunca tuvo ni un ápice de una sociedad de “productores libres asociados” que clásicamente se opone a la sociedad mercantil generalizada, que define al capital.
Entonces: ¿de dónde viene el mito de que en Cuba hay menos capitalismo que en otra parte?. O si no hay ninguna relación social importante que haya sido revolucionada ¿de qué estructura social puede venir el “socialismo” del que se habla a propósito de Cuba?
Evidentemente de una construcción ideológica que define a la sociedad mercantil como “socialismo” por razones totalmente diferentes a la supresión de la mercancía y el valor. Esa construcción es el marxismo leninismo, es decir el invento del Estado Estalinista ruso de los años 20/30.
Sostengo que nunca hubo nada de socialismo en Cuba, que el socialismo cubano es un mito inferior y derivado del estalinismo y del supuesto socialismo ruso. Es decir que lo que se llama socialismo en Cuba es puro y vulgar capitalismo y que las consideraciones al respecto tienen más bien un carácter religioso: el “marxismo leninismo” como religión de Estado. El mito del socialismo cubano es una creación ideológica del estalinismo
El derrocamiento de Batista, las expropiaciones, las nacionalizaciones, las estatizaciones si bien atacan a algunos sectores de la burguesía (y del capital yanqui o a sus aliados), no cuestionan en absoluto el funcionamiento esencial del capital, ni en general de la mercancía. Las medidas de expropiación fueron medidas político económicas contra una fracción del capital pero no fueron en absoluto medidas sociales contra el capital mismo. La estatización del capital siempre implica invariablemente un cambio en la gestión del capital para su desarrollo y nunca un cuestionamiento del mismo
Desde el punto de vista del socialismo revolucionario, la estatización nunca fue, ni puede ser considerada, como un paso hacia el socialismo. Sólo el socialismo burgués (históricamente el único antecedente que veo en ese sentido es la socialdemocracia alemana), que Marx y Engels siempre criticaron, puede considerar que si el Estado estatiza se está yendo hacia el socialismo. Para el socialismo revolucionario ese tipo de manipulación estatal no tiene y no puede tener nada de revolucionario: es absurdo pensar que una sociedad cambia porque el Estado intenta ser más fuerte y controlar más la economía, para lo cual declara como propiedad estatal lo que antes era de burgueses particulares. Más bien sería lo contrario, se iría hacia el Estado despótico del capital, hacia la concentración del poder del capital y el Estado y nunca hacia el socialismo que es justamente lo contrario: la desaparición del capital y del Estado.
Históricamente la denominación de país socialista y de socialismo en Cuba es un derivado de la adhesión histórica de Fidel Castro al “marxismo leninismo” como religión estatal rusa (“soy marxista leninista /2 y lo seré hasta el último día de mi vida”) y al bloque imperialista ruso, lo que se justificó desde el principio como la “única forma de defenderse del imperialismo yanqui”. Ningún fenómeno ideológico de ese tipo puede implicar un cambio en el capital mismo como relación de producción, y sujeto despótico de toda la sociedad. Aunque en base a ese giro ideológico, se está produciendo un importante cambio político militar, consistente en la posibilidad de continuar estatizando empresas y capitales y afirmando alianzas contra el “imperialismo yanqui” esa medida no afecta en absoluto los fundamentos sociales de la sociedad cubana
Incluso si a este fenómeno se le llama “revolución” para movilizar a las masas detrás de esas medidas, no puede caber dudas de que la misma es exclusivamente política, no tiene nada que ver con una revolución social, no afecta en absoluto la vida de los seres humanos en la medida en que siguen siendo productores de mercancías y viviendo sometidos al dinero. Lo mismo puede decirse de las “reformas”, ninguna reforma puede cambiar lo esencial del capital /3
En esta serie de notas trataré de hacer más claras todas estas críticas. En la próxima nota comenzamos poniendo en evidencia lo que fue históricamente el “marxismo leninismo” como religión, luego veremos explícitamente cuestiones como el concepto mismo de transición del estalinismo y en particular la cuestión del Estado y en notas sucesivas la cuestión de la propiedad privada de los medios de producción y paralelamente responderemos a las posiciones de William, Rolando, Moyano…sobre la supuesta “transición”. En síntesis se trata de desmontar las construcciones ideológicas estatales sobre el “socialismo” para mostrar que en Cuba como en Rusia (o cualquier otro “país socialista”) nunca se abolió la mercancía, ni la propiedad privada de los medios de producción y que el Estado que estatiza es el Estado del capital.
En fin que toda esa construcción ideológica del capital y el Estado llamada marxismo leninismo tiene por objetivo el mantener al ser humano sometido a la explotación y opresión vendiéndonos como “socialista” el viejo y putrefacto sistema de explotación capitalista. El “socialismo” marxista leninista es el más puro capitalismo disfrazado de socialismo.
Ricardo
(1) Esto no implica de ninguna manera desconocer la lucha histórica del proletariado en Cuba, en cuanto lucha de mujeres y hombres en ese país contra el capital. Tampoco pretende desmerecer la importancia que tuvo, en algunas fases el “antiimperialismo” del Estado cubano (en realidad antiyanquismo, porque sin atacarse al capital no se ataca la esencia del imperialismo), o mejor dicho, las contradicciones históricas entre ese Estado y el Estado de Estados Unidos. Simplemente, lo que afirmo es que eso por lo cual tantos militantes sienten enorme simpatía, en la medida que contradice el “imperialismo yanqui”, se sitúa a otro nivel que no implica en absoluto un cambio en las relaciones reales de producción y reproducción del capital, ni en la estructura esencialmente imperial del capital mundial.
(2) Obsérvese bien que esa famosa frase “soy marxista leninista” no incluye ningún contenido social real sino que se pronuncia como un credo religioso como quien dice “soy cristiano” o “soy islámico” y que las consecuencias son las mismas: la fe es sinónimo de dogma indiscutible y de sumisión a tal o cual Estado.
(3) Explícitamente hacemos abstracción aquí de la discusión sobre si ello mejoró o no la vida de los seres humanos, y si en realidad la tasa de explotación del capital en Cuba es más alta o más baja que la de otros países. No negamos tampoco la importancia de la cosa, pero considero que la continua mezcla de los niveles entre reforma y revolución oscurece lo esencial de la cosa: el reformismo siempre funciona como cortina para ocultar la falta de revolución social