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La persistente crisis del imperialismo

“De motor del desarrollo capitalista, el militarismo se ha vuelto una enfermedad capitalista” [1]

El capitalismo nace con violencia, fue esta la partera que dio a luz los primeros pasos de acumulación capitalista, con la expropiación de los campesinos y el saqueo de las colonias.

 En su fase imperialista, la violencia y en particular la guerra, pasó a cumplir un nuevo rol en el reparto de los mercados entre las potencias, la destrucción de fuerzas productivas y el desarrollo de la industria armamentista como palanca para superar los períodos de crisis, “Lo que mejor revela el carácter específico del militarismo contemporáneo es el hecho de que se desarrolla en todos los países como resultado, digamos, de su propia fuerza motriz  mecánica interna, fenómeno totalmente desconocido hace algunas décadas [2]

Pero el desarrollo de lo que se denominó complejo militar industrial, no estuvo, ni puede estar, exento de las leyes que rigen la reproducción del capital, de los procesos de expansión y contracción, de las crisis de sobre producción.

El CMI [3] pasó a constituirse en las últimas décadas, en la fracción de mayor peso de la burguesía, en los países imperialistas principalmente, impulsó el gasto Estatal, ya que estas empresas están fuertemente entrelazadas, es decir, que son monopolios mixtos de capitales particulares y capitales Estatales. Esta es una de las raíces de la hegemonía de esta fracción de la burguesía, además de su volumen

Una parte de la crisis que se puso de manifiesto en el 2008, es la incapacidad de estos capitales de seguir impulsando las fuerzas productivas, recordemos que la mayor parte de los avances tecnológicos provienen de esta rama de la industria, en los últimos años los gastos militares de los Estados, principalmente de EEUU, superan ampliamente las ganancias de la industria, es decir no llegan a realizar la plusvalía generada, estamos ante una crisis de sobre producción,“conceptos tales como keynesianismo militar o economía de la guerra permanente, constituyen buenos disparadores para entender el largo ciclo de prosperidad imperial de los Estados Unidos, su despegue hace algo más de siete décadas, su auge y el reciente ingreso a su etapa de agotamiento abriendo un proceso militarista-decadente actualmente en curso” [4]

Estados Unidos en 2014 dedicó al sector militar 610.000 millones de dólares (equivalentes a 575.000 millones de euros actuales). A los gastos del Pentágono hay que agregarles elevadísimos gastos militares que no aparecen en el presupuesto del Departamento de Defensa.

Por ejemplo, los gastos correspondientes al armamento nuclear de Estados Unidos (12 000 millones de dólares al año) salen del presupuesto del Departamento de Energía; las ayudas militares y económicas a aliados estratégicos(47 000 millones anuales) salen de los presupuestos del Departamento de Estado y de la USAID (Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, siglas en inglés) [5]

Estados Unidos dedica al sector militar alrededor de 900.000 millones de dólares al año, cerca de la mitad del gasto militar mundial, a esto se debe sumar el presupuesto destinado al aparato paramilitar, ISIS, oposición en Siria, Plan Colombia, etc. Y el despliegue territorial por fuera de EEUU, en un documento público del 2008 el pentágono reconocía 865 bases militares distribuidas en 46 países, estas cifras no reconocen las bases instaladas en Irak y Afganistán y estudios independientes afirmaban que para ese año la el despliegue territorial yanqui llegaba a 100 países y comprendía 1250 bases militares [6]

Este enorme  gasto en materia militar, se genera en un contexto recesivo y de fuerte endeudamiento público, y si bien pareciera que la debacle mundial del capitalismo, pasó a ser un simple período de crecimiento más bajo, ningún análisis serio puede afirmar que no vaya a ocurrir un nuevo “crack”. Un elemento a tener en cuenta es el endeudamiento público mundial, con casi u$s 200 billones, el mundo acumula más deuda que en tiempos previos al estallido de 2007 [7] y su aceleración podría limitar el crecimiento en los países desarrollados.

En el caso de China se cuadruplicó desde 2007 y su coeficiente en relación al tamaño de la economía ya supera los niveles de EE.UU.

La persistencia de la crisis y con ella la agudización de las contradicciones inter-imperialistas, que entraron en una etapa de guerra por ahora tercerizada en el plano militar (Siria, Ucrania) pero abierta en el plano político y económico, como lo demuestran las recientes sanciones económicas a Rusia [8] y los pasos dados por China en el comercio bilateral con monedas locales en Asia y Nuestramérica,  que entre otros factores, incrementan cada día la necesidad de una mayor destrucción de fuerzas productivas, como única salida en el marco capitalista

Las bases de la crisis están en la estructura misma del capital, en su etapa imperialista y no puede solucionarse con acuerdos entre Estados o la conformación de nuevos organismos supra nacionales, como el ALBA o la CELAC, que pretendan constituir polos alternativos a  la hegemonía del capital monopolista, o sostener que existe una conducción mala del imperialismo (EEUU-Unión Europea) y otra buena (Rusia-China)[9]

La única salida para la humanidad es la revolución social bajo la dirección del proletariado, en todo el mundo.


[1] Rosa Luxemburgo; Reforma o Revolución

[2] Rosa Luxemburgo, obra citada.

[3] Complejo militar-industrial

[4] Jorge Beinstein; La ilusión del metacontrol imperial del caos.

[5 ]Red Voltaire

[6] Rebelión.org

[7] Financial Times; 09/02/2015

[8] U.S Department of Defense; Priorities for 21st Century defense.

[9 ]Revista Nuestramérica; Sobre la CELAC y otras yerbas, malas…

FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA