EL PAÍS DE LA MENTIRA DESCONCERTANTE
– de ANTE CILIGA
La escuela de las prisiones soviéticas
Imponente testimonio, impresionante lucidez en la denuncia de la contrarrevolución y la reivindicación de la importancia MUNDIAL de la revolución y la contrarrevolución en Rusia ¡Aunque Ciliga le siga siendo difícil explicar como“ la más audaz y la más profunda de todas las revoluciones haya degenerado en la más completa esclavitud”, proclama con exactitud que el sistema de mentira social generalizado está llegando a“la explotación y opresión más perfecta”
Ricardo
EXTRACTOS:
Me detuvieron diez días después de volver a Leningrado. Me privaron de libertad desde el 21 de mayo de 1930 hasta el 3 de diciembre de 1935, día en que crucé la frontera polaca. Pasé más de tres años en las prisiones soviéticas, en Leningrado, Cheliábinsk [1] y Verkhne Uralsk [2], luego de nuevo en Cheliábinsk, y por fin en Irkutsk [3] y en Krasnoyarsk[4]. Los dos últimos años los pasé en el exilio de Siberia, en Krasnoyarsk y en Yeniseisk [5].Después de haber vivido y viajado por Rusia durante cuatro años como alguien que pertenece a la minoría privilegiada, sufrí durante cinco años y medio el inmenso tormento soviético, no ya como observador, sino como un habitante más de este reino de la arbitrariedad. En el verano de 1935, poco antes de regresar a Europa, cuando ya había perdido la esperanza y pensaba que me pudriría en Siberia, escribí abiertamente a un amigo de Europa, pues ya ni siquiera temía a la censura: “Es más fácil salir del infierno de Dante que de la Rusia soviética”.
Fueron unos años duros, sobre todo los dos últimos. Debido a mi insistencia en que me dejaran irme al extranjero, corría constantemente un peligro mortal...
Nunca he lamentado haber ido a Rusia. Mi sed de conocer hasta el fondo la nueva Rusia para mí compensaba todos los riesgos.
Quienes no han estado en las prisiones, los campos de concentración y el exilio soviético, donde están encerrados millones de galeotes, quienes no han visto los mayores baños que la historia ha conocido, donde los hombres mueren como moscas, donde son abatidos como perros y donde se les hace trabajar como esclavos, no pueden hacerse una idea de lo que es la Rusia soviética y la “sociedad sin clases” de Stalin.
Si no hubiera estado allí, si no lo hubiera visto con mis propios ojos, jamás habría pensado que estas cosas fueran posibles en nuestra época, en el país de la Revolución de Octubre.
Cuando vi todo esto, me planteé una cuestión que nunca me habría atormentado tanto estando en libertad. ¿Cómo es posible que la más audaz y la más profunda de todas las revoluciones haya degenerado en la más completa esclavitud? ¿Por qué la revolución rusa en su primera etapa ha representado el más moderno progreso social para terminar en la siguiente etapa en la mentira social, la explotación y la opresión más perfecta? ¿Alguien puede explicar tan enorme contradicción?
La cuestión es más difícil de resolver en la medida en que ninguna guerra civil, ninguna revolución destacada separa estas dos etapas. Están unidas por una evolución invisible y sencilla a simple vista. ¡La Revolución en ningún momento ha perdido su “victoria”, no ha dejado de ser ella misma! Los hombres y las organizaciones que estaban al frente de la revolución en su primera fase, la fase liberadora, son en gran parte los mismos que en la segunda etapa defienden y difunden el régimen de esclavitud y opresión. Vistas desde fuera, las formas no han cambiado; pero la realidad de la vida demuestra que el vuelco ha sido absoluto, que las relaciones sociales se desarrollan en un sentido diametralmente opuesto al proclamado por la Revolución de Octubre. Y en ninguna parte se ve esto tan claramente como en las prisiones soviéticas.
Las respuestas simplistas que afirman que nada ha cambiado, que las grandes tendencias liberadoras de Octubre continúan desarrollándose en Rusia, o que la propia Revolución de Octubre nunca fue distinta a la realidad soviética actual, este tipo de respuestas, sólo pueden contentar a los ciegos o a quienes tienen ya ideas preconcebidas.
No se responde, ni se hace una “síntesis dialéctica”, afirmando que el carácter explotador del régimen soviético no está demostrado, puesto que supuestamente reviste ciertas formas socialistas legadas por la Revolución de Octubre. No se responde limitándose a constatar que las capas inferiores de la sociedad (igual que sucede en cualquier sociedad) aspiran a emanciparse.
El enigma de la revolución rusa, que debe resolver la humanidad, el movimiento obrero internacional, es el siguiente: ¿cómo se ha podido abolir de hecho todo lo que constituye la Revolución de Octubre, conservando sus formas exteriores; cómo ha resucitado la explotación de los obreros y los campesinos sin que los capitalistas privados y los terratenientes hayan vuelto; cómo es posible que se empezara una revolución para abolir la explotación del hombre por el hombre y se haya acaba- do instaurando un nuevo tipo de explotación?
Pero si la estancia en las prisiones soviéticas plantea este problema de manera particularmente acuciante, también hay que decir que aporta elementos para responder.
En las prisiones están representadas todas las capas sociales de Rusia. Allí uno puede conocer lo que realmente sucede en el país y lo que piensa la gente. Es muy sencillo: la prisión es el único sitio de la Rusia soviética donde la gente se expresa de manera más o menos sincera y abierta. En cuanto al riesgo de que los testimonios sean subjetivos, se supera gracias a la propia cantidad y diversidad social de los prisioneros.
La actitud de las masas laboriosas y de toda la población, a fin de cuentas, se refleja en las opiniones de los grupos políticos. En Rusia son todos ilegales; por eso están todos en prisión, excepto el grupo que representa las opiniones de la élite burocrática reinante. Así, no hay ningún sitio mejor que las prisiones para conocer como se evoluciona la opinión pública rusa desde octubre de 1917 y de saber cuáles son las lecciones que saca la propia población de la experiencia de la revolución rusa. Ahora bien, ¿qué es lo más importante de estas lecciones de cara a la teoría y la acción social de nuestra época?
¿Cómo separar las conquistas positivas de la revolución de sus fenómenos más amenazantes?, ¿cómo preservar a las revoluciones sociales del peligro de la degeneración?, estos son los problemas que se plantea apasionadamente la opinión pública rusa, opinión ilegal, ahogada en las prisiones.
Y esto cada día adquiere más importancia para el movimiento obrero internacional. Ninguna nación puede resolver ella sola el problema de la emancipación social, y por eso la importancia mundial de la experiencia rusa sigue vigente, a pesar de que al final fracasara.
Por eso siempre he pensado que las enseñanzas de la prisión soviética merecían todos los sacrificios.
A. Ciliga
[1] Capital de la provincia rusa homónima, situada en la vertiente oriental de los Urales y lindante con Kazajistán.?
[2] Pequeña ciudad localizada al suroeste de Cheliábinsk, en la misma provincia.
[3] Capital de la provincia rusa homónima, situada al norte de Mongolia, junto al lago Baikal.
[4] Capital de la provincia rusa homónima, que ocupa el 13% de la superficie del país y linda al este con la provincia de Irkutsk. La ciudad está situada a orillas del Yeniséi.
[5] Ciudad de la provincia de Krasnoyarsk situada a orillas del Yeniséi.