El estalinismo como cuerpo ideológico doctrinal
El estalinismo, el marxismo leninismo es un complicado y completo cuerpo doctrinario que se fue elaborando durante todo el período estalinista no sólo en Rusia, sino que luego se fue imponiendo al mundo, Con los años se fue adaptando a occidente en base a un conjunto de “intelectuales comprometidos”, así se fue elaborando una versión más occidental y más aceptable universitariamente, que los famosos intelectuales marxistas leninistas de todo el mundo se dedicaron, desde entonces, a considerar como la quintaesencia de ” la consciencia socialista que hay que introducir en los proletarios” (según la vieja expresión de la escuela de Kautsky/Lenin).
Althuser, Harnecker y muchos otros ideólogos universitarios estructuraron el estalinismo y la burda defensa del capital y de la supeditación del proletariado a los partidos burgueses “para enfrentar al feudalismo” hasta en continentes adonde esa formación social nunca había existido, fue trasmutada en una coherente ideología “estructuralista”.
Redefiniendo al capital como modo de producción (inmediato y por lo tanto como) coexistente en cada país con muchos otros, se justificarán las necesidades de los frentes unidos y frentes populares en base a diferentes políticas de alianzas en nombre del progreso. El capital mismo se redefine sólo como “dominante” de los otros “modos de producción” [1], como si se tratara de algo similar o del mismo nivel, que no se deja de defender en nombre de lo progresista, de la necesidad de las “tareas democrático burguesas”.
Pero sobretodo, al no “entender” en absoluto al capital como sociedad universal y reducirlo a simple modo de producción entre otros, se lo desconoce cómo Estado y se llega a oponer el capital al Estado como si el Estado fuese en sí una institución neutra, frente al capital. Ese es el fundamento ideológico del marxismo leninismo (muy particularmente incluida su variante trotskista) defendiendo al Estado frente a los capitalistas o al Estado frente al mercado, como si el Estado fuese otra cosa que el capital mismo concentrado y constituido en fuerza.
No es que esto haya constituido una revolución en el viejo pensamiento socialdemócrata y la concepción de Lenin de defensa del capitalismo progresista contra el “atraso de Rusia” (en realidad es MAS DE LO MISMO, PERO MEJOR argumentado) sino que la vieja ideología fue estructurada, redefinida y transformada en ciencia mucho más positiva y aceptada académicamente.
Si el primer objetivo del “marxismo leninismo” (recordemos del Estado ruso dirigido por Stalin) había sido redefinir el socialismo y constituir la teoría del “socialismo en un solo país”, con el tiempo y gracias a la estrecha colaboración de estalinistas de todos los países, se fue constituyendo una reescritura total de todos los conceptos “marxistas”. Absolutamente todo el cuerpo doctrinario fue escrito de nuevo y se fue constituyendo una “cultura marxista leninista” que comparten todo tipo de estalinistas declarados o encubiertos como los trotskistas. ¡Hasta el concepto mismo de capital en Marx fue enterrado al reducir al capital a un simple modo inmediato de producción de cosas! Así para el estalinismo con careta althuseriana lo central en el capital deja de ser la producción de mercancía, el inmenso arsenal de valores de uso y valores y la sociedad mercantil generalizada para pasar a ser un modo de producción en el sentido inmediato e idealista de la palabra. Hegel queda hecho un poroto al lado del marxismo leninismo althuseriano que nos explica que tal o cual “formación social” (que el althuserianismo limita a un país o conjunto de países) está constituida por varios modos de producción que son “objetos teóricos ideales”.
Pero igual con ese lenguaje difícil, esotérico y para intelectuales se cumple el objetivo de explicar lo inexplicable: de esta forma el “socialismo” visión marxista leninista altuseriana se siente mucho menos molesto en cuanto a la persistencia de la producción mercantil generalizada que Marx había definido como sinónimo de capital, de sociedad burguesa.
Con esa base se redefinió toda la crítica a la economía política de Marx, haciendo del “marxismo” una nueva economía política, una ciencia positiva más. Fue la época en que el marxismo leninismo elaboraba sus monstruosos manuales de vulgarización y falsificación en nombre de la economía política marxista y como fieles obedientes los trotskistas del mundo admiraban a Ernest Mandel y su “Tratado de economía marxista” (sic). Se pretendía hasta hacer olvidar el profundo desprecio de Marx por la economía (“esta mierda de economía” decía seguido) y su impresionante “crítica de toda la economía política” para consolidar la “economía marxista como ciencia” junto a todas las otras del orden del capital.
Volvamos ahora a la cuestión de la transición. El mito de base del estalinismo es el socialismo en un solo país que a la vez descansa en el absurdo mito de que el Estado podría ser “proletario” en un solo país (que la variante trotskista considera burocrático, deformado o degenerado). Como consecuencia se tuvo que admitir que ese “socialismo” o “Estado obrero” tiene las siguientes características centrales del capital: mercancía, valor de cambio, salario etc.
Mentira abierta y descarada ese “socialismo” sigue teniendo como protagonista al capital, produciendo mercancías y asegurando la esclavitud asalariada
Pero la teoría de la “transición del marxismo leninismo” se ha creado para justificar y explicarnos todo eso. Nos dirán que estamos en transición y que por eso hay todavía mercancías y se necesita trabajar más. Se justifican así los campos de concentración y los “excesos” o “errores” del sistema y se llama a la autocrítica que se concretan en las luchas por el poder las masacres entre ellos y las purgas. Pero en todo lo que se explica y se reconoce se exculpa al Estado como tal. El carácter supuestamente socialista, proletario u obrero degenerado del mismo hace que ese Estado siga representando como si fuera ALGO SAGRADO y fuera de la miseria del mundo material al Estado.
La contraposición entre Estado y capital es una gigantesca mentira y es la clave de la transición marxista leninista. El Estado incluso el peor y más deformado y burocratizado de los Estados socialistas como el cubano según Rolando Astarita …..seguiría representando algo diferente y opuesto al mercado y la peor de las desviaciones y del abandono de la revolución sería el “giro al mercado”, como si acaso un giro opuesto, “giro al Estado” fuera menos capitalista.
En realidad el Estado y el mercado son esencialmente capital y por lo tanto ninguno es más “socialismo” frente al otro como pretende el estalinismo. Es ahí donde está la trampa: el capital es tanto el enorme arsenal de mercancías como el Estado que asegura el funcionamiento de esa mercancía.
Toda la falsificación de la transición en el marxismo leninismo juega con esa ambigüedad y esa confusión de hacer creer que el Estado sería menos capitalista y/o que el Estado se opondría al mercado, cuando en realidad el Estado es el capital concentrado y constituido en fuerza. Todas las teorías de la transición marxista leninista atribuyen esa fuerza mágica al Estado de conducir a la supuesta “sociedad socialista” y se ha falsificado totalmente a Marx haciéndolo partidario de esa absurda idea. ¡Cuando Marx pasó la vida denunciando a la socialdemocracia (el partido de Lasalle) que pretendía llegar al socialismo gracias al Estado!
Esta cuestión del Estado como agente del cambio y del socialismo se encuentra en todas las referencias de la “transición según el marxismo leninismo” y sobretodo en el texto que el estalinismo interpretó en función de sus intereses y lo transformó en dogma sagrado sobre la cuestión: La “crítica al programa de Gotha” de Marx.
Veremos en las notas siguientes el conjunto de falsificaciones, censuras e interpretaciones que se hizo a la obra de Marx para consolidar ese esquema dogmático y reaccionario sobre la transición.
[1] Con la descalificación del “Marx joven” que se oponía al trabajo y al Estado (todo eso fue considerado un “error debido a su juventud”), el althuserianismo definió todas estas palabrejas, como “modo de producción” como si fuesen estructuras formales ideales y con “estatuto teórico” idéntico al “modo de producción feudal, asiático, etc.”