Estudio afirma que 20% de la población -la clase media “vulnerable”- está en riesgo de caer en la pobreza
Virginia Recagno
La Diaria, Montevideo, 24-6-2015
Numerosos estudios dan cuenta de una sensible reducción de la pobreza en la última década y, en contraposición, un aumento de la clase media. Sin embargo, muchos de esos actores, que parecen haberse “movido” de clase, sólo lo han hecho bajo la hipótesis de que el ingreso es lo que define su pertenencia a una u otra clase social. Un nuevo cuaderno del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) divide a la clase media entre la “consolidada” y la “vulnerable”, y cuestiona la delgada línea de pobreza como puerta de entrada a la clase media.
“¿Es correcto llamar ‘de clase media’ a cualquier hogar que atraviesa la línea de pobreza de ingresos?”, se preguntan las autoras del cuaderno, Helena Rovner -politóloga y consultora del PNUD- y Fedora Carbajal -economista e investigadora del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE)- al inicio del documento. La respuesta es negativa, y se justifica en que la propia definición de desarrollo humano implica el “aumento de la riqueza de la vida humana en lugar de la riqueza de la economía”, según el economista bengalí Amartya Sen, y tal riqueza es imposible de concebir sin un aumento constante e igualador de las capacidades educativas de todos.
Más que la línea de pobreza (el valor monetario de una canasta de bienes y servicios que satisfacen necesidades básicas), proponen como puerta de entrada a la clase media la “seguridad económica”, que hace referencia a “la estabilidad en términos de consumo y tenencia de activos”. Basándose en la metodología de Luis López-Calva y Eduardo Ortiz-Juárez (2014), establecen cuatro -y no tres- grupos sociales identificados a partir de una definición monetaria: hogares en situación de pobreza, de ingreso medio-vulnerables, de ingresos medio-consolidados y de altos ingresos.
Clases y percepciones
Hasta mediados de 2000, la clase media (vulnerable y consolidada) representaba más de 60% de los hogares; más de 20% de los hogares eran clasificados como pobres y entre 4% y 6% como de altos ingresos. 2012 (último año analizado por las autoras) muestra un corrimiento de los hogares hacia una mejor posición económica en términos del ingreso per cápita del hogar: alrededor de 80% se ubica en la clase media (19,9% corresponde a hogares vulnerables, 31,9% a la clase media propiamente dicha y 30,5% a la consolidada), y se han reducido sensiblemente los hogares en situación de pobreza, mientras que aumentaron los de altos ingresos.
Los ciudadanos, consultados sobre su pertenencia a una clase social, coinciden con los resultados de la clasificación monetaria. “Alrededor de 8 de cada 10 entrevistados se autoclasifican como pertenecientes a un hogar de clase media”.
La clase media vulnerable la constituyen personas a las que “el crecimiento económico sostenido, sumado a políticas sociales de transferencias condicionadas aplicadas en los últimos años, les ha permitido trascender las fronteras de la desprotección más extrema”; sin embargo, “es dudoso que su nueva adscripción social sea tan sólida y confiable como para resistir a shocks o ciclos económicos desfavorables”.
En Uruguay, un país que cada 20 años se sumerge en una profunda crisis, la clase media-vulnerable corre serios riesgos si las políticas públicas no las ponen en foco. Ya sea por carencias educativas, por falta de acceso a servicios de calidad o por una pertenencia frágil al mundo de la formalidad, resulta difícil estimar a priori “cuánto pueden resistir los vulnerables en esa zona de incertidumbre”, afirmó Rovner ayer en la presentación del informe.
Según los datos de 2012, 51,8% de la población se corresponde con hogares de clase media y media vulnerable, según la metodología adoptada. “El tema es que el Estado no puede apoyar a un porcentaje tan alto de la población”, observó Rovner, que de todas formas hizo hincapié en la necesidad de apoyar a los “realmente vulnerables”, que serían “40% de los 51,8%”, aproximadamente 20% de la población total.
Para las autoras, identificar la fragilidad de los límites inferiores del segmento medio “marca una agenda para el futuro”, lo que incluye no solamente el desafío de eliminar la situación de pobreza, sino los “retos adicionales de garantizar que no vuelvan a caer en esa situación y que, una vez traspasado el umbral definitorio de ingresos, continúen aumentando sus activos en términos -como mínimo- de acceso a servicios educativos, de salud, de vivienda y de transporte de calidad”.
En este sentido, establecen que prescindir de este objetivo “permitiría al Uruguay congratularse antes de tiempo de la obtención de logros en probables arenas movedizas”.
Sólo fotos
Una de las limitaciones del informe fue la ausencia de datos de corte transversal a nivel nacional. Tanto las autoras del cuaderno de desarrollo humano como quienes lo comentaron -el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Rodrigo Arim, y el subsecretario de Educación, Fernando Filgueira- reclamaron al Instituto Nacional de Estadística la necesidad de empezar a gestionar “una base de datos panel que permita seguir y describir las trayectorias de los individuos y hogares a lo largo del tiempo”, sugirieron las autoras. Ante ausencia de microdatos de este tipo, el análisis del cuaderno se realizó asumiendo que los individuos encuestados tienen características similares entre sí. “Seguimos comparando fotos y Uruguay necesita ver la película”, agregó Arim.
fuente Correspondencia de Prensa - Ernesto Herrera
Una parte de la clase media es vulnerable a caer en la pobreza
"UNA CRISIS, UN SHOCK MENOR", PUEDE HACER PASAR A ESOS HOGARES A LA CLASE BAJA, ADVIRTIÓ UNA INVESTIGADORA
búsqueda Nº 1821 - MONTEVIDEO, 25 DE JUNIO
En la campaña con miras al último domingo de octubre de 2014, el Partido Independiente (PI) divulgó un aviso con las "desventuras de Juan Clasemedia". Allí, Juan, decía que lo aplastaban con los impuestos, hablaba de los problemas de seguridad o de las demoras para conseguir hora para ser atendido por un doctor. Por eso recomendaba "cambiar" y votar por el PI. De inmediato, surgió un video de una militante del Frente Amplio, "María Clasemedia", que defendía la gestión de José Mujica.
Este tipo de debate no era nuevo. A lo largo de los años la discusión política en torno a la clase media aparece en los discursos. Por ejemplo, la reforma tributaria del primer gobierno de Tabaré Vázquez trajo quejas desde los partidos de oposición porque, decían, se afectaba a la clase media.
Mientras, organismos internacionales y la academia local empezaron a prestar atención a ese sector de la población que fue expandiéndose en los últimos años en Uruguay y la región, cuando la economía creció con vigor. Una nueva investigación estimó que ocho de cada diez hogares uruguayos no son ni ricos ni pobres. ¿Pero eso significa que son de clase media? No exactamente. Solo el 30% de lo que podría considerarse en esa categoría está "consolidado", mientras que el 50% restante tiene una situación media o vulnerable
Ese grupo medio-vulnerable tiene problemas de rezago en educación o de precariedad laboral, por lo que está latente para muchos caer de vuelta en la pobreza. Si viene una crisis, algunos de estos hogares "no tendrán capacidad de resistir", afirmó Helena Rovner, quien junto a la economista Fedora Carbajal presentó el martes 23 el documento "Clases medias en Uruguay. Entre la consolidación y la vulnerabilidad", una investigación impulsada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
Las autoras explicaron que una parte de la "clase media", si bien no es pobre, tiene "muchos indicadores" que lo acercan a esa categoría.
Según el trabajo, 82,3% de la población uruguaya no es ni pobre ni rica, 9,6% es pobre y 8,1% es rica. Si se toman en cuenta los ingresos de cada hogar, pobre es aquel hogar que tiene ingresos por debajo de los U$S 8 per cápita y por día; el estrato "medio-vulnerable" va hasta los U$S 23 y el alto supera los U$S 50 diarios.
Dentro de la clase media, solo 30% se lo considera consolidado en esa categoría. Del resto, 32% se encuentra en situación media y 20% es vulnerable.
En el trabajo se presenta la evolución de los principales grupos sociales desde 1992 a 2012. Los pobres pasaron del 21,7% al inicio del período a 29,8% en 2006, y luego bajaron a 9,6% en 2012.
Carbajal indicó que a lo largo de esos 20 años la composición de grupos fue "bastante estable" y que recién se modificó en el último año, cuando se registra una caída en el nivel de pobreza y un aumento en los estratos medios y altos.
La salida de gente de la pobreza genera "un nuevo foco" para las políticas públicas, dijo Rovner. La politóloga señaló que "no está la tarea cumplida", porque hay un grupo que está en situación vulnerable: "ante una crisis, un shock menor, se caen".
¿Por qué la clase media?
Las investigadoras afirmaron que generalmente los estudios se centran en la pobreza, pero ahora es momento de explorar la situación de los estratos medios. "¿Por qué focalizar en la clase media? Existen varias teorías que señalan que la consolidación de la clase media termina beneficiando al resto de la sociedad", sostuvo Rovner. Son los de la clase media los que "reclaman por sus derechos", agregó.
En la investigación se analizó la trayectoria de los hogares según la educación, la vivienda y el trabajo.
Las autoras concluyen que se "advierten ciertas diferencias que persisten en términos de educación". Y explican que la brecha entre el grupo de altos ingresos y el que está en situación de pobreza "no parece haberse reducido y se ubica en alrededor de siete años" de estudios.
En cuanto a la vivienda, la precariedad es algo que padecen casi exclusivamente los hogares pobres, mientras que la propiedad se ha reducido con el tiempo para todos los grupos sociales y hubo relativa estabilidad en la brecha de acceso a la tenencia.
Respecto al trabajo, los hogares pobres y de clase media vulnerable "parece ser más sensible a los shocks" ya que para estos las tasas de ocupación y desocupación muestran mayores variaciones que en el resto de los grupos sociales.
En la investigación también se analizó cómo se perciben las personas cuando se les pregunta a qué clase pertenecen a partir del informe de Latinobarómetro (una investigación que se realiza en toda América Latina) de entre 2000 y 2010, y una encuesta de Equipos de ese último año. Alrededor de ocho de cada 10 entrevistados se autoclasifican como pertenecientes a un hogar de clase o estrato medio. Según los datos de opinión pública, la mayor disparidad entre la autopercepción y la ubicación "real" en la distribución se observa en el grupo de vulnerables, en el que de cada 10 entrevistados aproximadamente cuatro se consideran del estrato bajo y cinco del estrato medio (mientras que solo 1% se considera de clase alta).
En 2004, siete de cada diez se identificaba en la clase media. En tanto, entre 2004 y 2010, los mayores saltos en cuanto a cantidad de personas que se auto-identifican como clase media se dio en Bolivia, Brasil, Perú y Venezuela, es decir "países con importantes movimientos en materia de redistribución de ingresos y desarrollo humano" en el período.
En base al trabajo de Equipos, se analizó la visión sobre la redistribución y la justicia social. El grupo clasificado como de estrato medio-vulnerable es el "más crítico sobre la estructura de oportunidades para la movilidad social".
El 48% de quienes se encuentran en la categoría medio-vulnerable está de acuerdo con la frase "las personas pobres son pobres porque no tienen oportunidades". El 75% de ese grupo entiende que es "responsabilidad del gobierno reducir las diferencias de ingreso y un 68% dice que las personas con altos ingresos deben pagar proporcionalmente más impuestos. El 69% del sector alto comparte esa visión.
Llamativamente, más de un tercio de los de ingresos superiores y bajos (39% y 42%, respectivamente) se muestran de acuerdo con la frase "los impuestos en Uruguay para aquellos con altos ingresos ya son altos".
El "giro a la izquierda" que reclamó el presidente a ministros es visto como una finta a la interna para amortiguar embate sindical
búsqueda Nº 1821 - MONTEVIDEO, 25 DE JUNIO
El ex presidente argentino Juan Domingo Perón cargó con la chanza de haber puesto el señalero para la izquierda y doblado a la derecha. Sin llegar a ese extremo, algo parecido podría estar pasando con el segundo gobierno de Tabaré Vázquez.
Una gestualidad política hacia las propias filas en medio de la preparación artillera de la batalla por el Presupuesto Quinquenal que marcará las grandes líneas de su gobierno. Así calificaron fuentes políticas y diplomáticas consultadas a la sorpresiva afirmación del presidente Tabaré Vázquez a sus ministros acerca de la necesidad de más "izquierda".
Durante la campaña electoral, Vázquez negó que durante el tercer gobierno del Frente Amplio se fuera a producir un "giro a la izquierda".
"El gobierno del Frente Amplio es un gobierno de un partido de centro-izquierda. Esa es la realidad. Yo no veo la posibilidad de un giro a la izquierda. Sí veo la posibilidad de ir avanzando en algunos temas en forma gradual, seria y responsable para no afectar equilibrios importantes como la economía", dijo el entonces candidato en abril de 2014 en el programa "Código País" de Canal 12.
La propia presencia de Vázquez como candidato, con el respaldo del equipo económico encabezado por Danilo Astori, fue un mensaje de moderación.
A tres meses de haber comenzado el gobierno, la introducción del debate entre sus ministros reafirmando que el gobierno es "de izquierda" es leída por los especialistas con suspicacia y no como un cambio estratégico, sino apenas como una jugada táctica para mitigar los efectos de un desgaste prematuro de la imagen del Poder Ejecutivo en un año en el cual se juega mucho.
Vázquez, luego de una introducción de estilo irónico en la que dijo que pensó en buscar la palabra "revolución" en Google, citó ante sus ministros el miércoles 17 un discurso del líder cubano Fidel Castro, quien en 2000, cuando su país comenzó a salir de la gran crisis que provocó la caída de la Unión Soviética, dijo que "revolución es sentido del momento histórico".
El momento histórico para Vázquez, explicaron fuentes políticas, está marcado por una desaceleración de la economía y una crisis dentro del propio partido de gobierno, que durante años postergó un debate para mantener los delicados equilibrios internos y volver a ganar las elecciones.
Con esos dos fuertes hándicaps pero con un buen panorama fiscal al menos por dos años, Vázquez se propone avanzar en educación, llegando al 6% del Producto Bruto Interno (PBI) al final del mandato, mejorar la infraestructura del país, en especial para disminuir el costo de los fletes de las exportaciones, con una mejor inserción internacional e instalar el sistema de cuidados que permita comenzar con una democratización del acceso a los derechos.
El mensaje de "izquierda" del presidente debería leerse como un "no se preocupen, a pesar de que tenemos que gastar menos por el cambio de viento de la economía, las metas de redistribución se mantendrán. Eso sí, será más difícil dado que los números dejarán de ser tan favorables", explicó un integrante del gobierno.
Desde Bobbio
Al provocar a sus ministros, Vázquez se introdujo en una discusión pendiente.
La palabra clave es igualdad. El politólogo Adolfo Garcé dijo esta semana que para medir cuándo una política es de izquierda la categoría igualdad es una herramienta útil.
Garcé citó a su colega italiano Norberto Bobbio, quien en la década de 1990 reivindicó la vigencia de la izquierda-derecha, la primera con énfasis en la búsqueda de la igualdad y la segunda privilegiando la libertad.
En 1995, poco después de que implosionó el mundo socialista, Bobbio publicó "Destra e siniestra" (Derecha e izquierda), un libro en el cual analiza lo que llama "razones y significados de una distinción política".
En esa obra, que para Garcé mantiene vigencia dos décadas después, Bobbio desarrolla la idea de que lejos de desaparecer, las categorías izquierda y derecha continuaban vigentes, pero con la particularidad de que no se puede hablar de una derecha y una izquierda sino de izquierdas y derechas
El efecto trompo
Eduardo Vaz, uno de los animadores de Redes Frenteamplistas, realizó su propio análisis sobre el "giro a la izquierda".
"No hace falta ser Euclides para darse cuenta de que dos giros consecutivos a la izquierda nos dejan mirando exactamente en sentido contrario al que arrancamos
Si lo llevamos a la situación límite, es decir, uno vive girando a la izquierda, entonces se genera el efecto ‘trompo’: uno gira sobre sí mismo hasta que el rozamiento lo detiene y cae (y, muy probablemente, mareado)", opinó.
Para Vaz, "cuanto más se repite y machaca con el izquierdismo (…) más hay que desconfiar. No de la gente que lo proclama, que es buena y bien intencionada, sino de las consecuencias que tanto giro y revolución provocan"
Este dirigente frenteamplista sin partido, cuyo movimiento reclamó a Vázquez la remoción del ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, opina que "nuestro país necesita consolidar los cambios que empezó a procesar en 2005, manteniendo la brújula y zigzagueando todo lo necesario para no chocar contra los icebergs que abundan y hunden cualquier Titanic, si quiere llegar al puerto del desarrollo con equidad".
"No sobrevive el más inteligente ni el más fuerte sino el que mejor se adapta a los cambios y el mundo que lo circunda. Puede no sonar épico ni heroico, pero la gente quiere cosas tan tontas como comer todos los días, no pasar frío, educarse y trabajar dignamente, tener una familia a quien amar, vivir en libertad y democracia, en fin, esas pequeñeces que de tanto girar y revolucionar terminan por olvidarse", señaló.
Para el dirigente del Movimiento de Participación Popular (MPP) Daniel Caggiani "la principal seña de identidad del tercer gobierno del Frente Amplio, además de los avances en materia educativa y sistema nacional de cuidados, radica en que, en contextos de crisis internacional y situaciones de alerta a nivel regional, la principal variable de ajuste no va a ser los salarios de los trabajadores ni la reducción del gasto público social".
Este dirigente del MPP defiende el papel jugado por el ex presidente José Mujica para situar "como nunca" a Uruguay en el mundo.
Caggiani dijo que no comparte la política exterior que lleva adelante el canciller Rodolfo Nin Novoa. En su opinión, "debería contemplar a la oposición y también al Frente Amplio".
Sin embargo, reivindica como "una seña de identidad de un gobierno que prioriza, en la medida de las posibilidades, el gasto público social y el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores como uno de los elementos primordiales de la política de distribución del ingreso en los últimos años".
Dos días antes de citar a Castro, al promover la discusión presupuestal entre sus ministros, Vázquez había hecho señales en el mismo sentido durante el acto de inauguración del congreso del Pit-Cnt.
"Yo sé de dónde vengo. Supe vender diarios en los ómnibus, trabajar en una carpintería en La Teja, hacer changas en la construcción, trabajar en un almacén por mayor, estudiar y trabajar. Trabajé como practicante, como médico. Vendí diarios, entre otras actividades y me siento como presidente de la República un trabajador más perteneciente a la clase trabajadora. Sé de dónde vengo, y no me olvido" expresó.
Para el politólogo Garcé, las señales que manda el presidente Vázquez tienen como objetivo principal amortiguar la embestida sindical
"Cuando enfatiza que hay que hacer un presupuesto ‘de izquierda y progresista’, cuando anuncia que el 6% para la educación no incluye el Sistema de Cuidados, como había dicho el director nacional de Educación, está claramente intentando calmar a los sindicatos, en general, y a los de la enseñanza, en particular. ¿Por qué está tan preocupado por intentar bajar los niveles de desconfianza de la coalición compuesta por las fracciones frenteamplistas más de izquierda y los sindicatos de la enseñanza? (…) Es probable que se esté anticipando a un enfrentamiento fuerte en torno a la reforma educativa que anunció largamente durante la campaña electoral y de cuyo proceso de elaboración todavía no se tienen noticias", escribió Garcé en su columna del miércoles 24 en "El Observador".