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La propuesta final de Grecia para poner fin a la crisis:

Mi intervención en la reunión del Eurogrupo del viernes



Yanis Varoufakis :

“En esta hora penúltima de las negociaciones, inmediatamente antes de que ganen la mano sucesos incontrolables, todos nosotros tenemos una deuda moral, y no digamos una deuda política y económica, que es superar este impasse. No es hora de recriminaciones ni de acusaciones. Los ciudadanos europeos nos harán colectivamente responsables a todos nosotros por haber fracasado en la búsqueda de una solución viable. Aunque algunos, desorientados por los rumores de que una salida de Grecia no sería tan terrible y aun resultaría beneficiosa para el resto de la Eurozona, están resignados a ello, lo cierto es que una salida de Grecia desencadenaría fuerzas destructivas que nadie podría dominar. Los ciudadanos de toda Europa no apuntarán a las instituciones, sino a sus ministros de finanzas electos, a sus primeros ministros electos y a sus presidentes electos. Después de todo, nos han elegido a todos nosotros para promover la prosperidad compartida de Europa y para evitar escollos que puedan abrir vías de agua en Europa.”

El único antídoto a la propaganda y a las “filtraciones” maliciosas es la transparencia. Tras tanta desinformación respecto de mi presentación ante el Eurogrupo de la posición del gobierno griego, la única respuesta es publicar en su tenor literal las palabras que allí pronuncié. Leedlas y juzgad por vosotros mismos si las propuestas del gobierno griego constituyen una buena base de acuerdo:

“Colegas:   Hace cinco meses, en mi primera intervención ante el Eurogrupo, les manifesté que el nuevo gobierno griego se enfrentaba a una tarea dual:

Teníamos que conseguir ganarnos una divisa preciosa sin malbaratar un importante bien de capital.

Esa divisa preciosa que tendríamos que ganarnos era la confianza, aquí, entre nuestros socios europeos, y en el marco de las instituciones. Para acuñar esa divisa preciosa necesitaríamos un paquete de reformas significativas y un plan de consolidación fiscal creíble.

El importante bien de capital que no podríamos permitirnos malbaratar era la confianza del pueblo griego, que tendría que arrostrar las consecuencias de cualquier programa de reformas acordado para poner fin a la crisis griega. El requisito básico para no malbaratar ese capital era, y sigue siendo, uno. A saber: la esperanza tangible de que el acuerdo que traigamos con nosotros a Atenas:

- sea el que menos tengamos que lamentar en las presentes condiciones de crisis;

- incluya un paquete de reformas que ponga fin a esta ininterrumpida recesión de seis años;

- no golpee salvajemente a los pobres como hicieron las anteriores reformas;

- haga sostenible nuestra deuda creando genuinas perspectivas del regreso de Grecia a los mercados monetarios y poniendo fin a la indigna dependencia de nuestros socios en punto a devolver los préstamos de ellos recibidos

Han pasado 5 meses, el fin del camino está a ya a la vista, pero nada de eso ha logrado materializarse. Es verdad: hemos acercado posiciones en el Grupo de Bruselas. ¿Hasta qué punto? En materia fiscal las posiciones están muy cerca, especialmente en lo atinente a 2015. Para 2016 las diferencias subsistentes montan un 0,5% del PIB. Nosotros hemos propuesto medidas paramétricas del 2% frente al 2,5% en el que insisten las instituciones. Déjenme decirles que sería un error mayúsculo permitir que una ínfima diferencia de este tipo llegara a causar daños gigantescos a la integridad de la Eurozona. También se ha logrado converger en un amplio abanico de asuntos.

Sin embargo, tengo que reconocer que nuestras propuestas no han logrado inspirar en ustedes la confianza necesaria. Y al propio tiempo, las propuestas de las instituciones que el Sr. Juncker trasladó al primer ministro Tsipras no pueden generar la esperanza que nuestros ciudadanos necesitan. Así pues, hemos llegado a un impasse.

En esta hora penúltima de las negociaciones, inmediatamente antes de que ganen la mano sucesos incontrolables, todos nosotros tenemos una deuda moral, y no digamos una deuda política y económica, que es superar este impasse. No es hora de recriminaciones ni de acusaciones. Los ciudadanos europeos nos harán colectivamente responsables a todos nosotros por haber fracasado en la búsqueda de una solución viable.

Aunque algunos, desorientados por los rumores de que una salida de Grecia no sería tan terrible y aun resultaría beneficiosa para el resto de la Eurozona, están resignados a ello, lo cierto es que una salida de Grecia desencadenaría fuerzas destructivas que nadie podría dominar. Los ciudadanos de toda Europa no apuntarán a las instituciones, sino a sus ministros de finanzas electos, a sus primeros ministros electos y a sus presidentes electos. Después de todo, nos han elegido a todos nosotros para promover la prosperidad compartida de Europa y para evitar escollos que puedan abrir vías de agua en Europa.

Nuestro mandato político es el de encontrar un compromiso honorable y factible. ¿Tan difícil es eso? Nosotros creemos que no. Hace unos días, Oliver Blanchard, el economista jefe del FMI, publicó un artículo titulado “Grecia: un acuerdo creíble requerirá decisiones difíciles por parte de todos”. Lleva razón. Las cuatro palabras operativas son: “por parte de todos”. El Dr. Blanchard observa que: “En el núcleo de las negociaciones se halla una simple cuestión. ¿Cuánto ajuste debe realizar Grecia, cuánto ajuste deben realizar sus acreedores oficiales?”

Que Grecia necesita ajuste, está fuera de duda. La cuestión, sin embargo, no es cuánto ajuste necesita hacer Grecia. Es más bien qué tipo de ajuste. Si por “ajuste” entendemos consolidación fiscal, recortes de  salarios y pensiones e incrementos de tipos impositivos, es claro que hemos hecho más que ningún otro país en tiempos de paz.

El déficit fiscal estructural –o cíclicamente ajustado— del sector público trocó en superávit a lomos de un ajuste del 20% que “batió todos los récords mundiales”.

Los salarios cayeron un 37%. Las pensiones experimentaron una reducción del 48%.

El empleo público disminuyó un 30%. El gasto de consumo se recortó un 33%.

Incluso el crónico déficit griego por cuenta corriente cayó un 16%.

Nadie puede decir que Grecia no se ajustado a sus nuevas circunstancias luego de 2008. Pero lo que sí podemos decir es que ese ajuste gigantesco, necesario o no, ha producido más problemas que los que ha resuelto:

El PIB real agregado cayó un 27%, mientras que el PIB nominal siguió cayendo trimestre tras trimestre durante 18 trimestres seguidos, y sigue cayendo.

El desempleo se disparó hasta el 27%. El empleo sumergido llegó al 34%.

Los bancos están trabajando con créditos no rentables y la morosidad ronda el 40%.  

La deuda pública rebasa el 180% del PIB.

Los jóvenes laboralmente calificados están abandonado Grecia en tropel.

La pobreza, el hambre y la privación energética han registrado incrementos normalmente ligados a situaciones de guerra.

La inversión en capacidad productiva se ha evaporado.

Así pues, la primera parte de la cuestión planteada por el Dr. Blanchard –“¿cuánto ajuste necesita hacer Grecia?”— ha de contestarse así: Grecia necesita mucho ajuste; pero no el mismo tipo de ajuste que hemos tenido en el pasado. Necesitamos más reformas, no más recortes. Por ejemplo:

Necesitamos ajustarnos a una nueva cultura de pago de impuestos, no a unos tipos más altos de IVA, que lo único que consiguen es robustecer los incentivos al fraude y acarrear mayor pobreza a los ciudadanos que observan la ley.

Necesitamos hacer sostenible el sistema de pensiones erradicando el trabajo sin paga, minimizando las jubilaciones anticipadas, eliminando el fraude de los fondos de pensiones, favoreciendo el empleo, no –como piden las instituciones— erradicando  el tramo de solidaridad de los más humildes entre los que perciben pensiones bajas, lo que no haría sino hundir aún más en la pobreza a los más pobres entre los pobres despertando la hostilidad popular masiva contra otros conjuntos de medidas de las llamadas reformas.

En nuestras propuestas a las instituciones, hemos ofrecido: 

Una amplia (pero optimizada) agenda de privatización que abarca el período 2015-2025.

La creación de una Autoridad Fiscal y Aduanera plenamente independiente (bajo la égida y el control del Parlamento). 

Un Consejo Fiscal que supervise el presupuesto público.

Un programa a corto plazo para limitar las ejecuciones hipotecarias y gestionar el crédito moroso.

Reformas judiciales y del código procesal civil.

La liberalización de muchos mercados de productos y servicios (con protecciones para los valores de las clases medias y los profesionales que son parte constituyente de la urdimbre de la vida social). 

La eliminación de muchas tasas perjudiciales.

Reformas de la administración pública (introducción de sistemas de evaluación del personal, reducción de costes no salariales, modernización y unificación de las remuneraciones en el sector público). 

Además de esas reformas, las autoridades griegas han solicitado asesoramiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para ayudar a diseñar, llevar a cabo y controlar una segunda serie de reformas. Ayer mismo, me reuní con el Secretario General de la OCDE, el señor Ángel Gurría, y su equipo para anunciar ese programa conjunto de reforma completado con un itinerario específico:

Un gran Mecanismo Anticorrupción e instituciones efectivas para sostenerlo (especialmente en el ámbito de las contrataciones).

Liberalización del sector de la construcción, incluido el mercado y las regulaciones de los materiales de construcción.

Liberalización del comercio mayorista.

Códigos de prácticas para los medios de comunicación (electrónicos e impresos) 

Centros de ventanilla única que erradiquen los estorbos burocráticos para hacer negocios en Grecia.

Reforma del sistema de pensiones, con el énfasis puesto en un estudio actuarial propiamente dicho y a largo plazo, en la reducción progresiva de las jubilaciones

Discurso de Tsipras llamando a referéndum en Grecia sobre las condiciones “inaceptables” de Bruselas

Alexis Tsipras se enfrentó anoche a la Historia. Al filo de la media noche, en una intervención televisada a todo el país, el primer ministro griego anunció un referéndum para decidir si se firma un acuerdo con la Troika.

El resultado de esta votación decidirá el futuro económico de Grecia durante las próximas décadas. Quizás también el de la Unión Europea.

Aquí están algunos fragmentos de su discurso:

Compatriotas míos,

Durante los últimos seis meses este gobierno ha estado luchando en condiciones de asfixia económica sin precedentes para cumplir lo prometido. Nuestra promesa consistía en negociar con nuestros socios europeos el fin de la austeridad y el retorno de la justicia social a nuestro país.

El mandato que nos disteis tenía como fin lograr un acuerdo que respetase la democracia, los valores europeos y que acabase definitivamente con esta crisis económica.

Durante este periodo de negociaciones nos pidieron adoptar medidas de gobiernos anteriores, gobiernos que habían sido condenados en las elecciones.

Nunca, ni por un momento, contemplamos rendirnos. Eso hubiese sido traicionar vuestra confianza.

Tras cinco meses de negociaciones, nuestros socios europeos nos presentaron un ultimátum. Un ultimátum que contraviene los principios y valores de Europa.

Las medidas de las instituciones contemplaban medidas como la desregulación del mercado laboral, recortes en las pensiones, recortes en salarios públicos, incremento del IVA en alimentos.

Estas propuestas violan las reglas europeas y los derechos fundamentales del trabajo, la igualdad y la dignidad. El objetivo de algunos de nuestros socios no era más que la humillación de todo el pueblo griego.  […]

Compatriotas,

Tenemos una responsabilidad histórica para dignificar la democracia y nuestra soberanía.

Es una responsabilidad con el futuro de nuestro país. Y esta responsabilidad nos lleva a responder al ultimátum según la voluntad del pueblo griego.

Hace unos instantes he convocado a mi gobierno y he propuesto que el pueblo griego elija en ejercicio de su soberanía. Mi propuesta ha sido aceptada unánimemente.

Mañana una sesión plenaria del Parlamento Griego aprobará la propuesta del gobierno para celebrar un referéndum el próximo domingo, 5 de julio, donde se preguntará si aceptamos o rechazamos las medidas propuestas por Europa. […]

Compatriotas,

Ante esta austeridad descarnada y autocrática debemos responder con democracia, compostura y decisión.

Grecia, la cuna de la democracia, debe enviar un mensaje fuerte y democrático a Europa y a la comunidad internacional.

Me comprometo a respetar el resultado democrático de este referéndum, sea cual sea el resultado.

Estoy seguro que vuestra elección honrará la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad al mundo entero.

En estas horas cruciales, debemos recordar que Europa es la casa común de sus gentes. En Europa no hay dueños ni esclavos.

Grecia es una parte indispensable de Europa y Europa una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia es una Europa sin dignidad ni dirección.

Os llamo a tomar una decisión a la altura de nuestra digna de nosotros.

Por nosotros, por las generaciones futuras, por la historia de Grecia.

Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo

enviado por Fernando Moyano

 

Grecia :La batalla del referéndum

Redacción de A l’encontre

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

El 27 de junio, publicamos el discurso de Alexis Tsipras anunciando en nombre del gobierno griego, por decisión unánime, de convocar un referéndum sobre la aceptación o rechazo de las propuestas de las “instituciones” -Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional-, para el próximo domingo 5 de julio.

La votación en el Parlamento, que tuvo lugar el domingo 28 de junio, a las tres de la mañana (hora griega) dio el siguiente resultado: de 298 diputados presentes, 178 votaron a favor de la moción para la celebración de un referéndum el 5 de julio. Syriza, Anel (Griegos Independientes, miembros de la coalición de gobierno) votaron  a favor del referéndum. El partido neonazi Amanecer Dorado también dio sus votos a favor el referéndum. Se necesitaban 151 votos para que la moción presentada por el gobierno pudiera ser adoptada.

Por el contrario, los diputados del PASOK (socialdemocracia) y Nueva Democracia (derecha) votaron en contra. El KKE (Partido Comunista) propuso su propia versión de un referéndum: sí o no a las propuestas del gobierno Tsipras; sí o no a las de “instituciones”; sí o no a la UE; sí o no al euro. De esa manera, el KKE sigue con una orientación maximalista en su discurso; en la práctica, se ubica fuera del campo político o dentro de las relaciones de fuerza forjadas por los representantes políticos de la burguesía griega y el capital financiero representado por las ”instituciones”. Esta actitud de su dirección pone en una mala situación a una parte creciente de base su militante

El Ministro del Interior, Nikos Voutsis, presentó la moción del referéndum con argumentos similares a los desarrollados por Alexis Tsipras en su discurso

El portavoz parlamentario del PASOK, Evangelos Venizelos -ex líder del PASOK y ex viceprimer ministro del gobierno derechista de Antonis Samaras- atacó al referéndum diciendo que no cumple con las normas constitucionales. Él había presentado previamente con el Presidente del Parlamento, Zoe Konstantopoulou un texto argumentando la inconstitucionalidad del referéndum. Antonis Samaras también atacó en este terreno. Los incidentes parlamentarios se multiplicaron sin ningún pretexto. Así, Zoe Konstantopoulou después de haber intervenido en el debate, reanudó su carga contra el presidente por varios minutos, aunque el plazo establecido de 10 minutos para las intervenciones había finalizado. Invocó a los diputados de Nueva Democracia para que se retiraran. Una expresión de angustia y agresividad frente a la propuesta de referéndum.

Una actitud similar se encuentra en la respuesta del Eurogrupo, el 27 de junio, tras el anuncio del referéndum. A tal punto fue el ridículo, que el "socialista" Pierre Moscovici, Comisario Europeo de Asuntos Económicos, dijo: "Si los Ministros de Finanzas no han determinado la extensión del plan de ayuda del Eurogrupo, se debe a que el gobierno griego ha convocado un referéndum llamando a votar no”. El gobierno griego solicitó una prórroga de la "ayuda financiera" más allá del 30 de junio. El Eurogrupo se negó. Los Ministros de Finanzas se reunieron el 27 de junio, sin la presencia de Yanis Varoufakis, para considerar "la posibilidad de una moratoria griega, con todas sus consecuencias para la zona del euro". Los diversos escenarios de "técnicos" abordados por la prensa el fin de semana,  demuestran, esencialmente, la naturaleza política de chantaje de las propuestas formuladas durante meses por las “instituciones”. Dejaremos a los economistas –de izquierda y derecha- la frase "escenarios" posibles, para poner atención en las fuerzas que, en Syriza, combaten desde febrero de manera responsable y unitaria, no sólo contra las "instituciones" y sus socios griegos, sino también contra los peligros de las "propuestas aceptables" realizadas por el gobierno Tsipras.

Construir un Frente Unido del NO

En su declaración del 27 de junio, por la tarde, la Red Roja (bloque de izquierda anticapitalista en Syriza) se centra en los siguientes puntos:

• la decisión de apelar a la voluntad popular y de negarse a firmar un nuevo memorando cambia el marco político griego;

• esto refleja que las movilizaciones sociales que encontraron una expresión política en la votación del 25 de enero 2015, tienen raíces mucho más profundas que las previstas por los partidarios de la política de austeridad neoliberal a nivel nacional e internacional;

• un rechazo a las propuestas de las “instituciones” el 5 de julio, hará salir a  Syriza de la ciénaga de las negociaciones con los acreedores y de aquellos impasses que produjo el acuerdo de 20 de febrero. Las esperanzas populares serán revitalizadas;

• como hemos dicho durante meses las voces "críticas" en Syriza: es difícil transformar a Syriza en un partido pro-austeridad;

• una vez que el referéndum ha sido anunciado, los acreedores harán todo lo posible para estrangular económicamente a las fuerzas gubernamentales y populares de izquierda en Grecia;

• una gran batalla se producirá en los próximos días, los trabajadores y las trabajadoras y las fuerzas populares tienen todos los motivos para luchar por una clara mayoría y por una victoria que afirme: no a los memorandos; no la austeridad; no a la deuda; no al chantaje de los acreedores;

• una victoria revivirá las dinámicas populares y a la izquierda, mostrando que las relaciones de fuerzas en Grecia han cambiado; se indicará la necesidad urgente de aplicar unilateralmente las promesas hechas en Salónica (setiembre de 2014): terminar con el pago de la deuda; medidas para mejorar la vida de los asalariados y las clases populares; poner fin a las privatizaciones y gravar a los que evaden impuestos, etc. Esto se debe hacer usando todos los instrumentos necesarios del orden social, político, monetario, diplomático;

• dos mundos competirán en los próximos días: por un lado, los ganadores de los memorandos, conjuntamente los patrones y sus socios internacionales;  por el otro, el mundo del trabajo, las capas populares y empobrecidas; la victoria de uno será la derrota del otro;

• de ahí la urgencia de establecer un Frente Unido del NO (NO a las propuestas de las “instituciones”);

• más allá de los errores políticos cometidos, nadie debería subestimar las dificultades de la situación. Este no tiempo de participar en debates académicos. Una victoria masiva puede cambiar significativamente la situación en Grecia y más allá.

Es con este espíritu que las fuerzas de izquierda participan en la batalla del referéndum. Las reuniones a celebrarse este domingo 28 de junio, tienen como objetivo planificar la movilización del Frente para la votación del 5 de julio. Porque de su resultado, surge una nueva cuestión: ¿qué hacer ahora para enfrentar a enemigos decididos?