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Grecia al borde del default

Rolando Astarita

En los últimos días me han preguntado mi opinión por la situación de Grecia. Para el análisis de la cuestión de fondo, remito a la nota que escribí en 2011 (aquí). En esa nota decíamos: “La salida que intentó el gobierno griego, con el apoyo del FMI y los grandes poderes mundiales, es por vía deflacionaria y ajuste fiscal. La condición para otorgar el salvataje fue que el gobierno aplicara un fuerte programa de ‘austeridad’. Esto significa también bajar las prestaciones sociales, aumentar la edad de jubilación y disminuir los gastos sociales, además de los salarios. Los ingresos de los empleados públicos y los jubilados disminuyeron más del 20% en 2010, la desocupación está en el 13,5%, y se prevé que aumente hasta el 15% en 2011. En esencia, lo que está en cuestión es cómo aumentar la explotación de la fuerza de trabajo para hacer competitivo al capital griego”.

Desde entonces, la economía griega cayó en picada, hasta tocar fondo en 2013, tener una leve recuperación en 2014 y volver a estancarse en lo que va de 2015, con la perspectiva ahora de una nueva caída. Las cifras son por demás ilustrativas: en los cuatro años que van del 2010 al 2013 el PBI cayó un 25,6% acumulado; creció 2,7% en 2014 y en el primer trimestre de 2015 lo hizo solo el 0,2%. La inversión cayó en el período 2010-2013 a una tasa anual promedio del 19%; en 2014 creció solo el 2,7%. La tasa de desempleo pasó del 12,7% en 2010 a un pico del 27,5% en 2013, para ubicarse en 2014 en el 26,6%. El 19% de los desempleados lo son de largo plazo; el desempleo juvenil es del 49,7%. El ingreso por habitante se derrumbó desde US$25.474 en 2008 a US$20.809 en 2013, y apenas se ha recuperado desde entonces.

Además, a pesar de la caída del PBI y la inversión, el balance comercial de Grecia sigue en rojo: en los cinco años 2010-2014 el déficit comercial acumulado fue de 107.000 millones de euros. La cuenta corriente, en % del PBI fue: - 10% en 2010, - 9,9% en 2011, - 2,4% 2012; 0,6% en 2013; 0,9% en 2014. La deuda pública pasó del 146% del PBI en 2010 al 177% en 2014; esto a pesar de que el déficit fiscal primario tuvo una mejora acumulada de 10 puntos del PBI entre 2010 y 2013. Mejora obtenida a partir de reducción de pensiones y gasto en servicios públicos.

Las dos salidas capitalistas

Frente a este panorama, de padecimientos sin fin del pueblo, la receta del FMI, el Banco Central Europeo y la Unión Europea (la llamada troika) es profundizar el ajuste, vía aumento del IVA y más reducciones de impuestos. Como es conocido, la troika ha puesto como condición para renovar los créditos que el Gobierno de Syriza ponga en práctica sus nuevas exigencias. Pero la resistencia del pueblo griego a aceptar más ajustes ha llevado al gobierno de Syriza a rechazar las condiciones de la troika, aunque intentando llegar a un acuerdo. Al momento de escribir esta nota toda apunta a que se va hacia el default de la deuda, ya que en dos días Grecia tiene que abonar 1600 millones de euros. El Gobierno dispuso el cierre de la bolsa, un feriado bancario de seis días, hasta el referéndum del domingo y límites al retiro de depósitos. Esto último se hizo inevitable desde el momento en que el Banco Central Europeo congeló el respaldo a los bancos griegos.

Pero con el referéndum que se ha convocado el Gobierno pone al pueblo en la alternativa de elegir entre la permanencia en el euro, con el costo de la aceptación de las condiciones de la troika, o la vuelta al dracma. Todo hace pensar que se trata de un chantaje para que la gente vote la permanencia en el euro, y acepte más ajuste. En cualquier caso, las dos alternativas se mantienen en los marcos del capitalismo, y ninguna pondrá fin a los padecimientos. Cualquiera de ellas significa más explotación.

Los sectores de izquierda de Syriza, y en general la izquierda reformista de todo tipo, pretenden que la vuelta al dracma no representaría mayores problemas si se acompaña del control de capitales y la nacionalización de la banca. Son “revolucionarios de la moneda”, como si todo se redujera a esto. Lo cierto es que la salida del euro provocará inevitablemente una devaluación de la moneda griega. Todos saben que es imposible que la eventual vuelta al dracma se realice a la paridad de uno a uno con el euro (y tampoco tendría sentido desde el punto de vista de los intereses del capital). Por eso, la consecuencia será una nueva caída de los salarios; aunque en lugar de que la caída sea por vía deflacionaria, se hará por medio de la devaluación. Además, la devaluación tampoco ahorrará el ajuste fiscal; ni revertirá el que ya se hizo. El caso de Argentina es ilustrativo: la salida de la crisis de 2001-2002 se operó por vía de una profunda caída de los salarios y “ajuste” fiscal. Fue la base para el posterior superávit en cuenta corriente y fiscal de los primeros años del Gobierno kirchnerista. Con el agregado de que la recuperación fue empujada, de manera decisiva, por el boom de los precios de la soja y el maíz. Por otra parte, la nacionalización de la banca no va a impedir la corrida sobre los depósitos en euros. Sí puede decirse que una economía atrasada tiende a un tipo de cambio real alto; pero esto no es argumento para hacer de la necesidad virtud (sobre el euro y el tipo de cambio, véase también aquí y aquí).

Socialismo burgués siglo XXI

La política de Syriza es un remedo siglo XXI del “socialismo burgués” que criticaban Marx y Engels en El Manifiesto Comunista. Los socialistas burgueses trataban de encontrar soluciones a los males del capitalismo haciendo reformas, y dejando intactos los fundamentos de esos males: “Los socialistas burgueses quieren las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los daños que de ella resultan fatalmente”. Marx y Engels incluían en esta categoría a “los economistas, los filántropos, los humanitarios, los mejoradores de la suerte de la clase obrera, los organizadores de la beneficencia, los protectores de los animales, los fundadores de sociedades de templanza, los reformadores de todo pelaje”.

Con las adaptaciones del caso, ¿es tan distinto lo que congregan los Syriza, o los Podemos de hoy? Esta gente hace los mayores esfuerzos por no hablar de programas que sean alternativos al modo de producción capitalista. Por eso engañan con promesas, con reformas superficiales o, de hecho, ponen a la gente ante “alternativas chantaje”, como sucede con el referéndum que ha convocado Syriza. Hay que decir las cosas como son, por más que no gusten: en el sistema capitalista las crisis se “resuelven” por vía de gigantescas devaluaciones de los valores, caída de los salarios y aumento de la explotación. Las condiciones que exigen los acreedores de la deuda griega son, de hecho, las que exige todo capitalista. Por este motivo la fuga de capitales, o la huelga de inversiones, no responde a una orden de la “troika”, sino a la lógica de la ganancia, que es la lógica de todo burgués. Por eso también, si el Gobierno griego quisiera endeudarse hoy en los mercados, encontraría las mismas condiciones en todos lados. En este mundo prima la regla de “la libra de carne”, no importa el color ni la nacionalidad del capital.

Por otra parte, es absurdo que los “socialistas verdaderos” versión siglo XXI pretendan mantenerse en el euro y que el FMI y el Banco Central Europeo los ayude a hacer políticas progresistas. Algunos militantes (por ejemplo, de las alas izquierda de Syriza o Podemos) incluso nos hablan de dar pasos hacia una alternativa socialista por este camino. Pero el FMI o el BCE jamás van a instrumentar políticas monetarias en beneficio de los trabajadores. Como tampoco va a hacerlo el capitalismo griego, ni su Estado. Hay que ser consciente de esto.

Por último, cuando los marxistas planteamos estas cuestiones, con frecuencia se nos objeta que no presentamos soluciones “concretas”, dentro del sistema capitalista. El argumento viene a ser: “la salida del programa socialista sería ideal, pero dado que el pueblo griego hoy no quiere el socialismo, ¿qué solución, dentro del sistema capitalista, propone usted a la crisis?”. Sin embargo, lo que tenemos que hacer los marxistas no es buscar remiendos al sistema, sino presentar nuestra alternativa global a la crisis del capitalismo. Hay que luchar por arrancar toda mejora, por más parcial que sea, pero al mismo tiempo explicar por qué solo una economía organizada por los productores, y en su beneficio, puede dar una salida de fondo. Explicar por qué esto no será posible en tanto el Estado sea capitalista, y subsistan las relaciones de explotación. Es sorprendente e irónico que los socialistas no hablen del socialismo precisamente cuando estallan de forma abierta las crisis del capitalismo. ¿Tan presionados se encuentran por “la opinión pública bien pensante progre-izquierdista” que siempre tienen razonar como “razonables estadistas”?

En definitiva, no entiendo por qué los socialistas tenemos que aconsejar políticas capitalistas para solucionar la crisis capitalista cuando nuestra crítica al capitalismo es precisamente que condena a los pueblos a padecer, de forma recurrente, estas crisis

 

Tsipras descarta una salida de Grecia del euro “por su enorme coste”

El primer ministro pide el no en el referéndum para

fortalecer su postura en la negociación

María Antonia Sánchez-Vallejo, desde Atenas

El País, Madrid, 29-6-2015

En el trayecto hacia la televisión pública (ERT), que su Gobierno reabrió hace unas semanas tras dos años de cierre, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, tuvo tiempo de tuitear que la multitudinaria manifestación que en esos momentos congregaba a unas 17.000 personas en el centro de Atenas, daba “mucha fuerza” a él y a su Gobierno. El no en el referéndum del próximo domingo, que Syriza defiende y que coreaban los manifestantes ante el Parlamento, será la mejor baza negociadora para retomar las negociaciones con los socios, dijo. “Cuanto más grande sea la participación y la opción del no, más fuerte será nuestra posición en la negociación. Un apoyo del 60-70% tendría un gran impacto”, dijo en la entrevista, la primera tras la convocatoria del referéndum sobre la propuesta de los socios.

“Nuestro objetivo es que el referéndum, una opción política, nos ayude a proseguir las negociaciones”. Sin embargo, si ganara el sí en la consulta –una decisión que también respetaría-, el líder de Syriza dejó entrever que podría presentar su dimisión. “No voy a ser primer ministro toda la vida, ocuparé este puesto mientras la gente quiera”. Una hipotética dimisión implicaría la formación de un gobierno de concentración nacional o la convocatoria de nuevas elecciones.

Alexis Tsipras descarta una salida de Grecia del euro —“No creo que nos quieran echar de la eurozona, el coste de la salida de un país europeo sería enorme”— pero no un impago al FMI, al que Atenas debe devolver este martes 1.600 millones de euros. "Pagaremos si para entonces [medianoche del martes] logramos un acuerdo sostenible". Sobre el corralito impuesto este domingo, señaló que al Gobierno no le quedó otra opción, “tras la negativa de los socios a extender el programa de rescate”.

Tsipras contó en la entrevista, de una hora de duración, cómo fue el proceso de desacuerdo con los socios cuando todo parecía indicar que el pacto estaba a punto de cerrarse. “Las instituciones presentaron al Gobierno griego una propuesta de todo o nada, y un plazo de 48 horas para aceptarla. Ese ultimátum no coincide con los valores de la UE”, dijo Tsipras. “Nosotros hicimos lo posible para que hubiera acuerdo, pero el objetivo de las instituciones no era superar las diferencias”.

El jefe de Gobierno tuvo palabras amables para el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, “uno de los que más ayudaron”, pero subrayó que la propuesta de la CE fue muy similar a la del Fondo Monetario Internacional (FMI)”. “En la reunión privada que mantuve con Angela Merkel y François Hollande, les dije que no iba a apoyar la propuesta de los socios, y me contestaron: son ellos, nosotros no. Les informé de que debía informar al Consejo de Ministros y cuando tomé la decisión del referéndum, les avisé”

fuente Ernesto Herrera -Correspondencia de Prensa

 

James K. Galbraith - Sobre Grecia y la UE  

Por qué las exigencias de los acreedores no harán

otra cosa que prolongar la crisis de Grecia

Fuente: Revista Sin Permiso

[James K. Galbraith es un economista orgánico del sistema, con gran experiencia en negociaciones. Profesor de la Escuela Lyndon B. Johnson y la Universidad de Texas. Presidente de la Association for Evolutionary Economics, su último libro es "Inequality and Instability", investigación empírica y teórica sobre el capitalismo de nuestros días. Hijo de John K. Galbraith, el reconocido referente de la  corriente keynesiana reformista] 

Volviendo el pasado martes de Berlín, el ministro griego de Economía, Yanis Varoufakis, me hizo notar que el uso actual de la palabra "reforma" tiene sus orígenes en el periodo intermedio de la Unión Soviética, sobre todo con Jruschov, cuando los especialistas académicos trataban de introducir elementos de descentralización y procesos de mercado en un sistema de planificación esclerótico. En aquellos años, cuando la lucha norteamericana se centraba en los derechos y algunos jóvenes europeos todavía soñaban con la revolución, "reforma" no se utilizaba mucho en Occidente. Hoy, en un curioso giro de convergencia, se ha convertido en consigna de la clase dominante

La palabra, reforma, se ha convertido en algo central en el tira y afloja entre Grecia y sus acreedores. Acaso fuera posible una nueva reducción de la deuda, pero sólo si los griegos se avienen a "reformas". Pero ¿qué reformas y con qué fin? La prensa ha zarandeado en general el término, reforma, en el contexto griego, como si hubiera amplio acuerdo sobre su significado.

Las reformas concretas hoy exigidas por los acreedores de Grecia son una medida peculiar. Y tienen como objeto reducir el Estado; en este sentido van "orientadas al mercado". Pero son lo más alejado que hay de promover la descentralización y la diversidad. Por el contrario, trabajan para destruir instituciones locales e imponer un modelo de política único en toda Europa, en el que Grecia no andaría a la cola sino que estaría a la vanguardia. En este otro sentido, las propuestas son totalitarias y, aunque el padre filosófico sea Friedrich von Hayek, el antecesor político es, por decirlo toscamente, Stalin

La versión de la moderna Europa del estalinismo de mercado, en la medida en que afecta a Grecia, tiene tres puntas principales. La primera se refiere a las pensiones, la segunda, a los mercados laborales, y la tercera, las privatizaciones. Y luego hay una cuestión dominante, la de los impuestos, la austeridad y la sostenibilidad de la deuda, a la que podemos volver luego

Con respecto a las pensiones, los acreedores exigen que se recorte este año cerca de un 1% del PIB en pensiones, en un país en el que la mitad de las pensiones está en cantidades por debajo de la línea de pobreza. Esa petición específica supondría recortar cerca de 120 euros de pensiones que se encuentran en una escala de 350 euros o menos al mes. El gobierno responde que, si bien el sistema de pensiones precisa de reformas – la pronta  edad de jubilación actual resulta insostenible –, esas reformas sólo pueden hacerse gradualmente y acompañadas de la introducción de un programa eficaz de seguridad en el empleo

En el mercado de trabajo, los acreedores ya han impuesto la casi completa eliminación de la negociación colectiva y la reducción del salario mínimo. El gobierno señala que sus efectos consisten en hacer informal el mercado laboral, de modo que el trabajo no deje constancia y no hayan de pagarse pensiones contributivas, lo que a su vez socava el sistema de pensiones. La propuesta griega consiste en diseñar un nuevo sistema de negociación colectiva que cumpla las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Respecto a la privatización, los acreedores han exigido la venta de aeropuertos, puertos de mar y servicios públicos eléctricos, entre otros activos, y que todo esto se haga rápidamente. En esto las objeciones griegas no se refieren a la gestión privada o extranjera de ciertos activos sino que se oponen a malbaratarlas o deshacerse de ellas sin condiciones o sin conservar participaciones. Así, por ejemplo, en la privatización en marcha del Puerto del Pireo para la empresa china Cosco, el gobierno ha insistido en un plan de inversiones y en los derechos laborales (para completar el giro lingüístico postmoderno, aquí un gobierno de izquierdas de un país capitalista impone derechos sindicales a una empresa multinacional de un país comunista)

Pasando a los impuestos, los acreedores han exigido un gravoso incremento en el impuesto del valor añadido (IVA), que tiene ya una tarifa máxima del 23 %. Entre otras cosas, el gravamen recaería en las medicinas (y por tanto en los ancianos) y en las tarifas especiales de las que se benefician las islas griegas (cerca del 10% de la población del país), en las que se concentra el turismo y donde los costes son en cualquier caso más elevados. El gobierno señala que los incrementos fiscales sobre el turismo dañan su competitividad y que el resultado conjunto del aumento del gravamen fiscal consistirá en reducir la actividad y empeorar el problema de la deuda. Lo que se necesita, por el contrario, es ejecutar la recaudación de impuestos; reducir la evasión del IVA podría permitir, bastante fácilmente, rebajar las tasas del mismo

Lo que se echa a faltar en las exigencias de los acreedores es, bueno, la reforma. Los recortes en las pensiones e incrementos del IVA no son reformas; no añaden nada a la actividad económica o a la competitividad. La privatización a precios de saldo puede llevar a depredadores monopolios privados, como sabe cualquier que viva en América Latina o en Tejas. La desregulación del mercado laboral tiene la categoría de experimento poco ético, la imposición del sufrimiento como terapia, algo que confirman los registros internos del FMI por lo menos desde 2010.  Nadie puede sugerir que los recortes salariales van a poner a Grecia en disposición de competir eficazmente por los puestos de trabajos en bienes comercializables con Alemania o Asia. En cambio, lo que sucederá es que se marchará cualquiera que tenga habilidades competitivas

La reforma de verdad en cualquier sentido es un proceso que exige tiempo, paciencia, planificación y dinero. Reformas son la reforma de las pensiones y la seguridad social, derechos laborales modernos, privatizaciones sensatas y una eficaz recaudación de impuestos. Otro tanto sucede con las medidas relativas a la administración pública, al sistema judicial, la aplicación de impuestos, la integridad estadística y otras cuestiones, sobre las que hay acuerdo en principio y que los griegos pondrían de inmediato en práctica si los acreedores se lo permitieran; salvo que por razones derivadas de la negociación, no lo hacen. Lo mismo pasaría con un programa de inversiones que pusiera de relieve los servicios avanzados que Grecia bien puede proporcionar de manera adecuada, entre ellos la atención a los ancianos, la educación superior, la investigación y las artes. Esto exige reconocer que Grecia no puede tener éxito si es igual que los demás países; tiene que ser diferente: un país de tiendecitas, hoteles pequeños y playas abiertas. Una reestructuración de la deuda devolvería a Grecia a los mercados (y sí, sería factible, y los griegos tienen una propuesta para llevarla a cabo), supondría, para cualquier estimación razonable, una reforma

El propósito a la vista del programa de acreedores no es por tanto la reforma. Se trata de redoblar la recaudación de la deuda frente al desastre. Los recortes de pensiones, los recortes salariales y el aumento de impuestos y las ventas a precio de ganga se ofrecen con el pensamiento mágico de que la economía se recuperará pese al gravamen de impuestos más altos, un poder adquisitivo más reducido y la repatriación al exterior de los beneficios de la privatización. La magia lleva ensayándose ya cinco años, sin éxito alguno en el caso griego. Esa es la razón por la que, en vez de recuperarse según lo predicho tras el rescate de 2010, Grecia ha sufrido una pérdida del 25% de su renta sin que haya un final en perspectiva. Y por esa razón es por lo que el gravamen de la deuda ha pasado de cerca del 100% al 180%, estimado en términos de valor nominal. Pero reconocer este fracaso, en el caso de Grecia, supondría socavar el conjunto del proyecto político europeo y la autoridad de quienes los dirigen

Así es que las conversaciones griegas siguen en un callejón sin salida. En realidad, no es exactamente un callejón sin salida, puesto que los griegos se encuentran bajo una presión extrema. O bien ceden a la postura de los acreedores o pueden encontrarse con los bancos cerrados y obligados a salir del euro, lo que tendría consecuencias enormemente perturbadoras, al menos a corto plazo. Esto lo saben los acreedores. De modo que siguen poniendo a los griegos contra la pared, sin cambiar jamás de postura, al tiempo que se quejan de que el campo griego no trabaja con bastante rigor.. Y a medida que los griegos van cediendo terreno, palmo a palmo, los acreedores simplemente presionan más y más

Es la fea dinámica de la negociación bajo coacción, entre una parte fuerte y otra débil, complicada en este caso por el hecho de que el lado de los acreedores no dispone de un liderazgo unificado, y por tanto nadie – a menos que Angela Merkel dé finalmente un paso adelante para encarnar ese papel – puede hacer concesiones razonables y obligar del todo a un acuerdo aceptable. De manera que se van cerrando las opciones. O bien  acabará concediendo demasiado el gobierno griego, perderá sus apoyos y se derrumbará, en cuyo caso, si el resultado final consiste en otra quiebra o en Alba Dorada, la democracia estará muerta en Europa. O bien, al final, los griegos se verán obligados a tomar el destino en sus manos – con un enorme riesgo y coste – y a esperar ayuda de donde quiera que pueda llegar

Social Europe Journal, 15 de junio de 2015

Mala fe

Los lectores de la prensa financiera pueden ser perdonados si piensan que las negociaciones entre Grecia y Europa tienen en una de las partes a un irresponsable –el nuevo gobierno de Grecia- y otra parte responsable -un frente común de gobiernos e instituciones acreedoras- con un objetivo de altas miras en políticas racionales y en el interés común de Europa.

La visión desde Atenas es diferente. El 11 de junio, asistí a la audición de la comisión del parlamento investigadora de la deuda griega. Phillipe Legrain, antiguo asesor del entonces presidente de la UE José Manuel Barroso, testificó. Legrain es un tecnócrata, un economista, muy reservado. Habló en tono comedido.

El crimen original en los asuntos griegos, dijo Legrain, fue cometido en mayo de 2010, cuando fue evidente que el país era insolvente. En ese momento, el personal del FMI estaba convencido que la deuda griega debía ser reestructurada y que una quita de deuda no era solo necesaria sino también justa, dada que la temeridad de los prestamistas siempre acaba igualando la temeridad de los prestamistas, y que los prestamistas son compensados, en parte, por el riesgo.

No hubo reestructuración. En lugar de eso, un trío de franceses –en el FMI, el Banco Central Europeo y el Elysée, y apoyados por Angela Merkel- decidieron pretender que el problema de Grecia era meramente temporal, que había una mayor crisis financiera de la que protegerse, y que el mayor rescate de la historia debía dirigirse no a salvar a Grecia, sino en aliviar la exposición de la banca francesa y alemana ante todos los estados de Europa, con los contribuyentes alemanas aportando la mayor parte.

¿Por qué el FMI entró en escena, concediendo su mayor préstamos de la historia (32 veces el de Grecia) ante las reservas de su personal y las objeciones de muchos de sus miembros no europeos? Porque el director del fondo en aquel entonces, Dominique Strauss-Kahn, quería convertirse en presidente de Francia.

Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo bajo el mandato de Jean-Claude Trichet compró 27 billones de euros en bonos griegos, subiendo así su precio. ¿Por qué hizo esto Trichet? Para apoyar a los prestamistas originales, una vez más, los bancos franceses en su mayor parte.

De este modo, los poderes europeos fueron capaces de evitar imponer pérdidas a los grandes bancos. Y mediante su acción, Trichet bloqueó al BCE en una negativa a aceptar pérdidas de los bonos griegos mientras estiraba, si no rompía, el mandato legal del BCE.

Como principio básico de las finanzas: no puedes conceder nuevos préstamos a alguien quebrado. Lo que debes hacer, cuando te enfrentas a la insolvencia, es una reestructuración de la deuda. El personal y los miembros de la junta del FMI que entendieron esto al momento fueron revocados. En cambio, los líderes de Europa se aunaron entorno a una enorme mentira: la pretensión de que la deuda griega puede ser mantenida. En 2010, los representantes del FMI, Francia, Alemania y Holanda prometieron (en tal pretensión) que sus bancos mantendrían la deuda griega. En realidad, vendieron todo lo que pudieron.

De vuelta en 2010, el gobierno griego pudo haber reestructurado su propia deuda, bajo la ley griega, pero falló en su intento. Cuando sí hubo reestructuración en 2012, fue en los términos de los acreedores, que fue por lo que los fondos de las pensiones griegas perdieron un 60% de su valor. Y esto, por supuesto, es un motivo de peso por el cual las pensiones griegas están en un terrible problema hoy en día.

En 2010 Grecia tuvo que tragarse un programa de austeridad que era –como Paul Thomson de la ejecutiva del FMI- "dura, difícil y dolorosa". Aunque el programa instaba a un "ajuste fiscal" sin precedentes del 16% del PIB, también predijo que Grecia sufriría una caída del PIB del orden de tan solo el 5%, siendo seguido de una recuperación que comenzaría en 2013. Mientras el ratio entre la deuda y el PIB crecería hasta el 150% en 2013 y disminuiría después. La realidad fue que la caída del PIB griego fue cinco veces mayor y el ratio entre la deuda y el PIB está hoy por encima del 180%. Y no ha habido recuperación de ningún modo.

Más adelante en la audiencia, Legrain fue preguntado sobre su visión sobre los economistas detrás de estas predicciones y los responsables que las expresaron. En este punto, su testimonio vaciló. ¿Fue incompetente? ¿Entró en pánico? ¿Ideología? Los testigos no estaban seguros. Quizás, acertó, algunos de ellos, "en su estupidez", pensaron que iba a funcionar. En cualquier evento, tal y como él testificó, "nadie ha sufrido por sus errores".

No. el Señor Thomson continua insistiendo en hacer caso al FMI –aunque ahora acepta la necesidad de una quita de deuda- y continua demandando el mismo paquete de recortes deflacionarios que en lenguaje oficial se suaviza como "reformas". Entre estas hay severas reducciones de las pensiones más bajas que paga Grecia, que recortaría un tercio de los pagos que son ya de solo 12 euros al día.

Mientras, de acuerdo con una información en el Frankfurter Allgemeine Zeitung del 14 de Junio, la Comisión Europea estaba dispuesta a ceder en el recorte de las pensiones a cambio de recortes en el presupuesto militar griego. ¿Quién torpedeó esto? De acuerdo con la misma fuente fue el FMI. Si esa institución cree que será fácil presionar al gobierno griego matando de hambre a sus pobres ancianos, realmente no han estado prestando atención. O, más probablemente, dada la ahora clara división y desorden entre los acreedores, el FMI ha decidido que no quiere ningún acuerdo- y por tanto más negociaciones serán estériles.

Y como insiste el FMI que Grecia debe cumplir cada una de las condiciones, las cosas son bastante diferentes justo un poco más hacia el norte y el este. Para Ucrania, de acuerdo con una declaración de Lagarde el 12 de Junio, como informó Zero Hedge, el FMI "puede prestar a Ucrania incluso si Ucrania determina que no puede pagar su deuda". Hasta aquí por la sostenibilidad de la deuda –por el principio fundamental de que tú no puedes conceder nuevos préstamos a alguien quebrado.

Los comprensivos lectores americanos se han acostumbrado a ver a Alemania, a los alemanes, su canciller Angela Merkel y su ministro de finanzas Wolfgang Schäuble como los villanos de este drama. Han subestimado el papel medio escondido de los Rasputins de Paris. Y también del Svengali de Frankfurt, Mario Draghi, quien como he escrito redobla las amenazas al sistema bancario griego. Estas son las amenazas que pueden, en los próximos días, dar rienda suelta a la avalancha que Draghi una vez prometió que haría lo que fuera necesario para prevenir.

 FM

Krugman y Stiglitz votarían 'no' en el referéndum griego

Los premio Nobel de Economía estadounidenses Paul Krugman y Joseph Stiglitz se expresaron hoy a favor del voto del "no" en el referéndum que Grecia celebrará el próximo 5 de julio para decidir si Atenas acepta la propuesta de los acreedores internacionales.

"Votaría no", indicó Krugman, muy crítico con las recetas de ajuste fiscal aplicadas en Europa para salir de la crisis, en un artículo publicado hoy en el diario The New York Times.

"En primer lugar, sabemos que una austeridad aún más dura es un callejón sin salida, después de cinco años Grecia está peor que nunca. Segundo, mucho y quizá lo peor del temido caos por la salida de Grecia del euro ya ha ocurrido. Con los bancos cerrados y la imposición de los controles de capital, no hay mucho más daño que hacer", indicó Krugman, de 62 años.

El Gobierno del primer ministro, Alexis Tsipras, anunció ayer que los bancos cerrarían durante seis días y se impondrían controles a la retirada de efectivo ante las dificultades financieras del país.

El Nobel de Economía de 2008 y profesor retirado de la Universidad de Princeton señaló que la propuesta de los acreedores internacionales, anteriormente conocidos como "troika" (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) busca "continuar de manera indefinida las políticas de los últimos cinco años".

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"Quizá, solo quizá, la voluntad de dejar el euro inspirará a repensar, aunque probablemente no. Pero incluso así, la devaluación (...) podría sentar las bases de una recuperación final", sostuvo Krugman.

En el mismo sentido, aunque con algo más de cautela, se expresó Stiglitz, execonomista jefe del Banco Mundial (BM), profesor en la Universidad de Columbia de Nueva York y Nobel de Economía en 2001.

"Un voto del sí significaría una depresión casi sin fin (...). Un voto del no abriría al menos la posibilidad de que Grecia, con su fuerte tradición democrática, pueda asir su destino en sus propias manos", apuntó el Nobel de Economía de 2001 en un artículo publicado en varios medios de comunicación.

De esta manera, agregó Stiglitz, de 72 años, "los griegos podrían lograr la oportunidad de modelar un futuro que, aunque quizá no tan próspero como el pasado, es mucho más esperanzador que la inconsciente tortura del presente".

En la consulta que se celebrará el próximo domingo, los ciudadanos tienen que optar entre el respaldo al proyecto que presentaron las instituciones el pasado jueves, o su rechazo.

El Gobierno griego mantiene su planificación del referéndum del domingo sobre la propuesta de acuerdo de los acreedores y su recomendación del "no" a pesar de las presiones de la oposición y de las asociaciones empresariales, que creen que rechazar el compromiso llevará a Grecia fuera del euro

FM

Ante el chantaje de la UE y su intento de

obstaculizar los procesos democráticos


Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia, 28 de junio 2015

Fuente: Links - Revista Internacional de Renovación Socialista -

La decisión del Eurogrupo ayer al no aprobar la solicitud del Gobierno griego para la extensión por unos pocos días el programa - para dar al pueblo griego la oportunidad de decidir por referéndum el ultimátum de las instituciones - constituye un desafío sin precedentes a las tradiciones europeas, una acción que pretende prohibir el derecho de un pueblo soberano a ejercer su prerrogativa democrática. Un supremo y sagrado derecho: la expresión de opiniones.

La decisión del Eurogrupo promueve que el Banco Central Europeo (BCE) no aumente la liquidez de los bancos griegos, y ha obligado al Banco Central de Grecia a recomendar que los bancos permanecen cerrados, e imponer medidas restrictivas a los retiros.

Está claro que el objetivo del Eurogrupo y las decisiones del BCE es un intento  de chantajear a la voluntad del pueblo griego, y de obstaculizar los procesos democráticos, a saber, la celebración del referéndum.

No tendrán éxito.

Esas decisiones sólo servirán para lograr el resultado opuesto. Se fortalecerá aún más la voluntad del pueblo griego de rechazar la inaceptable propuesta y los ultimátum de estas instituciones.

Una cosa es cierta: la negativa de una extensión de unos pocos días, y el intento de cancelar un proceso estrictamente democrático es un insulto y una vergüenza para las tradiciones democráticas de Europa.

Por esta razón, he enviado hoy de nuevo la solicitud de corta extensión, esta vez al presidente del Consejo Europeo y a los 18 jefes de Estado de la zona euro, así como a los líderes del BCE, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo.
Estoy esperando una respuesta inmediata a esta solicitud fundamentalmente democrática. Ellos son los únicos que pueden, inmediatamente, incluso esta noche, revertir la decisión del Eurogrupo y el BCE, permitiendo restaurar la liquidez a los bancos.

Lo que se necesita en los próximos días es compostura y la paciencia. Los depósitos bancarios en los bancos griegos están seguros. Esto es válido también para el pago de salarios y pensiones. Nos ocuparemos de las dificultades con calma y determinación.

Cuanto más calma tengamos al enfrentar las dificultades, más pronto vamos a superarlas y menores serán las consecuencias. Hoy tenemos la oportunidad de demostrarnos a nosotros mismos - y de hecho, al mundo - que la justicia puede prevalecer.

Una vez más, tenemos una oportunidad histórica de enviar un mensaje de esperanza y dignidad a Europa y el mundo. En estas horas críticas, cuando nos enfrentamos a la historia juntos, debemos recordar que la única cosa a temer es al miedo mismo.

No vamos a permitir que nos venza. Tendremos éxito. La dignidad del pueblo griego enfrentado al chantaje y la injusticia enviará un mensaje de esperanza y orgullo a toda Europa.

 FM

DOBLE VARA DE MEDIDA. GRECIA MANO DURA,

UCRANIA TOLERANCIA


Ucrania podrá suspender el pago de la deuda si los

acreedores no aceptan un corte 



Los negociadores de la deuda de Ucrania no temen que los acreedores embarguen activos 'porque no hay ninguno'.

FRANKFURT - Ucrania podría suspender sus pagos de la deuda casi de inmediato si la reunión con los acreedores el martes termina en punto muerto, dijo el jefe de la delegación de Ucrania, Vitaly Lisovenko.

Devastado por el conflicto y el apoyo a la vida del Fondo Monetario Internacional, Ucrania está pidiendo a sus tenedores de bonos extranjeros a aceptar un 40 por ciento de escritura hacia abajo o "corte de pelo" en el $ 23 mil millones de la deuda que poseen, pero hasta ahora no se han puesto de acuerdo.

En una entrevista con Reuters, Lisovenko dijo que las conversaciones en Washington, que incluyen al FMI y al grupo de acreedores, necesarias para poner fin a los tres meses de estancamiento y abrir la puerta a las negociaciones de reestructuración de deuda. "Mi opinión personal y sincera es que todas las partes involucradas tienen la información necesaria para tomar una decisión rápida".

Sin embargo, si no se avanza Ucrania podría declarar un cese temporal de los pagos, dijo. "No hay más excusas para no iniciar conversaciones para la reestructuración".

La suspensión de pagos podría empujar a Ucrania al default en toda regla. También permitiría a los tenedores de bonos exigir el pago inmediato de la totalidad del valor de los mismos.

Pero Lisovenko, quien estará en las negociaciones por Ucrania en la reunión del martes, dijo que esos riesgos ya importan poco teniendo en cuenta la precaria situación del país. Preguntado si los acreedores podían llegar a embargar los bienes del país, respondió: "No existen activos, por desgracia."

Hasta ahora, la mayoría de los analistas han estado esperando que Kiev siguiese pagando sus bonos durante el verano. Los pagos de cupones son relativamente manejables hasta septiembre, cuando sumen 500 millones de dólares.

Ucrania está tratando de tapar un déficit financiero de U$S 15,3 mil millones que se ha disparado tras la anexión rusa de Crimea y los combates posteriores  entre las fuerzas gubernamentales y los separatistas en el este del país. Una cuestión clave en las negociaciones es si Ucrania pagará un bono de $ 3000 millones adeudados a Rusia en diciembre. El no hacerlo podría tensar las relaciones con el FMI, pese a que ya ha dicho que seguirá apoyando Ucrania.

Al mismo tiempo, los acreedores como temen que quede menos dinero para ellos si se paga a Rusia

"Yo no creo que vaya a ser un tema relevante", dijo Lisovenko, "porque hemos dejado claro desde el principio que todos los acreedores externos serán tratados por igual."

Esta semana el banco central del país pronosticó que la economía se desplomaría un 9,5 por ciento este año. Las esperanzas de una recuperación el próximo año se están extinguiendo por los temores de un nuevo conflicto en el este de Ucrania, a pesar del alto al fuego provisional con los rebeldes.

El FMI hizo una nueva revisión de las perspectivas de Ucrania a finales de mayo. Todavía no se han hecho públicos, pero será uno de los temas de la agenda el martes, junto con temas como la situación política y los probables mecanismos de cualquier reestructuración.

Pero se acordó que las negociaciones de reestructuración podrían comenzar después de la reunión del martes, los acreedores tendrían que comprometerse a no comerciar los bonos de deuda que poseen.

La cuestión clave es cuánto tiempo podría tomar el proceso con valores en alza. "Nosotros queremos cerrar el trato y si en el otro lado no