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Un poco de respeto por la tierra de Aristóteles

En un artículo anterior sobre Grecia, escrito antes del referéndum, usé la frase antedicha para referirme a posiciones de algunos sectores de izquierda, que considero carentes de lógica, sosteniendo por mi parte: “Respaldamos al gobierno de Syriza y estamos en contra de la Troika.  Ni se nos ocurre estar en contra por igual de las dos cosas”.

Esa nota puede verse en http://postaportenia.blogspot.com.ar/2015/07/1427-este-es-mi-puerto-en-un-rincon-del.html y en http://www.surda.se/ArticulosEnPortada/Grecia%20OXI%20kai%20OXI.htm

Hoy, ya con el resultado de 62% por NO, vamos a profundizar esto.

Poner en un mismo plano la posición del gobierno y la UE es lo que hace el KKE (Partido Comunista de Grecia), ver aquí: http://es.kke.gr/es/articles/El-referendum-del-5-de-julio-y-la-postura-del-KKE/

Su postura es:

  • No a la propuesta de la UE, el FMI, el BCE.
  • No a la propuesta del gobierno.
  • Retirada de la UE, con el pueblo en el poder.

Y el domingo votaron una papeleta con esa propuesta, que sería anulad. Son votos restados al NO más allá de como se lo presente.

Algo diferente es la posición de la revista argentina Socialismo o Barbarie, que puede verse aquí: ¿Grexit? http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=5377

Tomo un tramo de su parte final:

“Grecia no puede permanecer un minuto más en el euro. No tener moneda propia para un país de “segunda” o “tercera” de la UE, le quita un atributo fundamental para manejar su economía: un criterio elemental de proteccionismo burgués o incluso socialista; plantea que un Estado, para ser viable, debe poder manejar su propia moneda; más aún si ese Estado es dependiente como Grecia (¡y ni hablar si fuera un estado obrero!).
“Sin embargo, tampoco estamos proponiendo un programa burgués (o nacionalista) de salida del euro pero pagando la crisis los trabajadores. Ese es un programa capitalista donde la devaluación de la moneda se carga a la cuenta de los trabajadores: reducción de los salarios reales, alza de precios por cuenta de una moneda más débil, desempleo.
“Ese no es el programa de los revolucionarios: la salida del euro que defendemos es una salida acompañada por medidas anticapitalistas para que sean los patrones los que paguen la crisis: no pago de la deuda externa, nacionalización de la banca y el comercio exterior, aumento de los salarios reales, estatización bajo control obrero de toda empresa que suspenda, despida o cierre sus puertas.
“Está claro que no será un gobierno como el de Syriza el que irá a tomar medidas así: para ello hace falta impulsar la movilización independiente de los trabajadores y el pueblo en la perspectiva de un gobierno obrero y popular en el país helénico y de la unidad socialista de toda Europa”.


Vamos por partes.

Coincido con caracterizar al gobierno de Syryza como pro-capitalista y socialdemócrata, que busca una solución negociada con la Troika, y que ha propuesto concesiones inaceptables dejando de lado incluso algunos aspectos del programa con el que ganó las elecciones en enero. Una política revolucionaria anticapitalista debe rechazar esa capitulación. La pregunta es cómo

Más allá de las intenciones de Alexis Tsiripas, especulaciones tácticas y vacilaciones, ya no tiene sentido seguir con eso. El 61% del NO ha creado un escenario diferente. Una capitulación del gobierno griego ante la Troika es hoy mucho más difícil, y el golpe de gracia que la Troika preparaba, también. Si la derecha griega estaba esperando una victoria del SI para iniciar sus “guarimbas” al modo que hoy vemos en muchas partes, ya no puede hacerlo al menos por el momento. De modo que toda la discusión sobre la táctica revolucionaria también  está hoy en otro plano.

Hoy es INNEGABLE que fue correcto apoyar el voto por el NO. LOS HECHOS demuestran que la táctica revolucionaria era votar NO y apoyarse en ese voto para oponerse a cualquier capitulación ante la Troika, una cosa no excluye la otra precisamente porque hoy ese rechazo cuenta con un respaldo abrumador del pueblo griego

Quedó demostrado que una política supuestamente radical que no pasase por el voto al NO es inconsistente, y además ahora totalmente desautorizada ente las masas.

Por lo tanto, la actitud de los revolucionarios anticapitalistas debe ser:

1. Apoyar en forma crítica al gobierno de Syriza,
2. Oponerse a la capitulación en la que el mismo pueda caer por su naturaleza socialdemócrata capitalista. Y para eso, apoyarse en el respaldo popular al rechazo a las imposiciones de la Troika.   
3. En algún momento, cuando las condiciones hayan madurado, será necesario dar un paso más que implique una confrontación con ese gobierno. Pero eso no debe adelantarse entorpeciendo y obstaculizando el movimiento inmediato y sembrando confusión

 No se camina adelantando ambas piernas a la vez

Vayamos ahora al tema monetario.¿Salir del euro?

Primero, este no es un problema monetario sino estructural, y no se resolverá por medidas monetarias. Es necesario dar un salto anticapitalista, tal como plantean los compañeros de SoB. Pero mientras no estemos en condiciones de saltar, hay que caminar. Ya hace mucho tiempo que sabemos que la superación del capitalismo por la emancipación de los trabajadores explotados en el capitalismo será obra de los trabajadores mismos, que la conciencia de clase de los trabajadores será resultado de su propia experiencia, y que esa experiencia surge a partir de la lucha desencadenada por las contradicciones del capitalismo.

Veamos entonces lo de que “el Estado debe manejar su propia moneda”, planteado así, como una máxima. Nuestros países del Tercer Mundo tienen cada uno su propia moneda. ¿La manejan? Que el gobierno fije el tipo de cambio nominal ¿es determinante?

Veámoslo desde el otro lado. Evo Morales propuso en 2007 una moneda única para UNASUR, “Pacha”. ¿Sería eso inaceptable para cada uno de los Estados de nuestro continente por separado?

Esos son aspectos generales y planteados así puede decirse que no tienen que ver con nuestro tema concreto. Vayamos entonces al tema concreto de Grecia, pero realmente concreto.   

Lo que está hoy realmente a la orden del día es la posibilidad de que Grecia salga o no del euro, pero en ambos casos como país capitalista. Lo otro es una posibilidad lejana aunque pueda ser planteado como estrategia.

La moneda común europea fue adoptada en 1995 y hoy abarca 28 estados, como un paso adelante en la unificación económica buscando consolidar Europa como potencia capitalista. Ese proyecto fracasó. Las principales burguesías europeas impulsan ahora “unión en dos pisos” para, ante la recesión en ciernes, asegurar primero la rentabilidad de los bancos y los grandes inversores.

Esto significa liquidar totalmente los restos de “Estado de Bienestar” en toda Europa, y las consecuencias son más agudas en los países económicamente más vulnerables como Grecia. Pero es un problema común a todas las clases trabajadoras europeas, aunque se desarrolle en ritmos diferentes

La ruptura con el capitalismo es válida en Grecia, y también en toda Europa. La conciencia anticapitalista está creciendo, aunque no tiene alcance masivo aún en Europa. Tampoco en Grecia.

Pero ¿tiene sentido plantear una ruptura anticapitalista por separado para Grecia, para ir a un socialismo en un solo país?

No fue eso lo que se planteó la revolución rusa de 1917, sino ser una avanzada de la revolución europea. El fracaso de ésta la llevó a un callejón sin salida y a la degeneración del proyecto revolucionario. Hoy, en un país pequeño y vulnerable como Grecia, y ya conocidos los resultados de las experiencias anteriores, una propuesta de ruptura anticapitalista en solitario no tiene ningún sentido. 

Y, sueño contra sueño, mejor soñar con una Europa anticapitalista.

¿Y por qué ocuparnos de estos temas? Porque, lamentablemente, hoy el retroceso es tal que en la izquierda anticapitalista hay sectores que se pierden en este “nudo gordiano”, para seguir con las metáforas griegas.

Estas cuestiones, sin embargo, no son complicadas. Más bien entran en lo "elemental".

Y Grecia es también la tierra de Euclides

FERNANDO MOYANO

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Vestiré con orgullo el odio de los acreedores



Varis Varoufakis, ex ministro de Finanzas de Grecia

[Comparto como elemento informativo este documento, cuyas posibles entrelíneas cada uno puede interpretar a su manera. Para mayor confianza, como no soy traductor profesional, incluyo el título al original el inglés: http://links.org.au/node/4497. FM]


06 de julio 2015 - Publicado en LINKS, Revista Internacional de Renovación Socialista -

El referéndum del 5 de julio de 2015 quedará en la historia como un instante único, en que una pequeña nación europea se levantó contra la esclavitud por deudas .

Como todas las luchas por los derechos democráticos, como también lo fue el  rechazo histórico del 25 de junio al ultimátum del Eurogrupo que venía con una gran etiqueta adherida con el precio. Es, por tanto, esencial que el gran capital otorgado a nuestro gobierno por el espléndido voto por NO se invierta inmediatamente en un SI para la debida solución - un acuerdo que implique la reestructuración de la deuda, menor austeridad, redistribución a favor de los más necesitados, y reformas reales.

Poco después del anuncio de los resultados del referéndum, me advirtieron de una cierta preferencia de algunos participantes del Eurogrupo, y "socios" de diferentes tipos, por mi ... "ausencia" de las reuniones con ellos; una idea de que el [primer ministro Alexis Tsipras] juzgó que le sería potencialmente útil para  llegar a un acuerdo. Por esta razón me voy al Ministerio de Hacienda en este momento.

Considero que es mi deber ayudar a Alexis Tsipras a explotar, como a él le parezca, el capital que el pueblo griego nos otorgó mediante el referéndum de ayer.

Y yo vestiré odio de los acreedores con orgullo

Nosotros, los de izquierda, sabemos cómo actuar colectivamente sin prestar atención a los privilegios burocráticos. Voy a apoyar plenamente el primer ministro Tsipras, el nuevo ministro de finanzas, y a nuestro gobierno.

El esfuerzo sobrehumano para honrar al valiente pueblo de Grecia, y el famoso OXI (NO) que se aporta a los demócratas de todo el mundo, apenas comienza

ENVIADO x FMoyano

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La geopolítica de Grecia

Nazanín Armanian

 en Punto y seguido de publico.es

Ubicada en el Mediterráneo Oriental y mirando a tres continentes, Grecia, el eslabón débil de la Unión Europea y la OTAN, tiene relaciones singulares con Rusia, China, Irán, Israel y Egipto. A la vez hace de Estado “tapón” en materia migratoria, y contribuye a la seguridad energética de la UE, acogiendo el oleoducto Trans Adriático desde el Mar Caspio. Cuando se llegue a comercializar el gas de la costa mediterránea de Chipre e Israel —que también es de Gaza, Líbano y Siria— consolidará aún más dicho estatus, ya que todos los gaseoductos de este espacio con destino a Europa deben cruzar Grecia. Pero a Berlín parece preocuparle más el euro que el valor geopolítico del país heleno. Cualquiera preguntaría: “Si por dinero linchan de este modo a un socio “europeo, cristiano y blanco”, ¿qué no habrán hecho en otras partes del planeta?”.  

 Mientras la Comisión Europea, con los aplausos de Amanecer Dorado, aplica a Grecia una suerte de “pedagogía del terror”, Syriza mueve fichas.

¿Jugar a la ruleta rusa?

Fue Alexis Tsipras quien viajó a Moscú y no Vladimir Putin a Atenas, tal y como se ocupó de matizar el líder ruso, negando querer aprovechar la tragedia griega para aumentar su influencia en Europa. El hecho de que Tsipras tampoco le haya pedido ayuda financiera puede ser por varios motivos:

a) Es consciente del poder de los enemigos, la UE y EEUU. Incluso cuando pudo vetar las sanciones contra Rusia, votó a favor.

b) No está confundiendo los BRICS con el Comecon de la era soviética. Aquí no hay una ideología común, y un buen trato con Moscú no significa una alianza política.

c) Su preocupación es “la deuda” y no cambiar de alianzas estratégicas. Por lo que  la ”alianza ortodoxa cristiana” es tan inexistente como la “alianza de los musulmanes contra Occidente”. Por otro lado, Putin tampoco rescataría “financieramente” a Grecia porque:

a) Europa es su socio económico más importante, y prefiere que Grecia resuelva sus dificultades dentro de la UE.

b) Intenta alcanzar un acuerdo de paz con la UE sobre Ucrania, y no convertir a Grecia en un nuevo espacio de conflictos.

c) El problema de Grecia se debe al sistema financiero del BCE y el FMI, y una inyección de rublos no lograría taponar la sangría que sufre el pueblo griego.

d) La política internacional del Kremlin es ambigua. Por ejemplo, su posición respecto al actual conflicto turco-sirio,  o la “cuestión nuclear iraní”. Quizás porque el Kremlin sigue construyendo su identidad.

Aun así, Moscú ayudará a Grecia pagando parte de sus préstamos mediante inversiones. Habrá un “gaseoducto griego” que recibiría gas desde Turquía. Así es como conseguirá rebajas en los precios del gas, crear empleo, y aumentar su peso dentro de la UE como suministrador de energía. Ahora la pregunta es: ¿Lo permitirá EEUU, a pesar de que el proyecto beneficia a la UE?

La UE, sin querer, propició una sólida alianza entre dos de sus  países repudiados, Turquía y Rusia, y en este proceso de autodestrucción agonizante, también repudia a uno de sus “hijos”.

China sigue su Ruta de la Seda

Pekín no va a soltar ni una migaja de sus ingentes reservas de divisas para dárselos a los helenos. Porque:

1. Considera la deuda griega un asunto interno de Europa.

2. La economía griega padece problemas estructurales.

3. La crisis es de la zona euro, y no solo de Grecia.

4. La UE es el mayor socio comercial de China. No le interesa perjudicar esta relación por un país con el que tampoco guarda lazos culturales, ideológicos o de otra índole.

Pekín también le ha ofrecido a Tsipras ayuda indirecta: integrarla en el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda, invirtiendo en sus infraestructuras como en la renovación de los ferrocarriles griegos. China apuesta por los activos duros, como arrendar el puerto de El Pireo, otro enlace del llamado Collar de perlas china, por 5 mil millones de dólares y para 35 años.

Lo que preocupa a Washington

El Mediterráneo Oriental es uno de los patios traseros de EE.UU. En Grecia cuenta con cuatro bases militares en las que hasta 2001 guardaban incluso parte de su arsenal atómico. La gran base naval de Creta fue utilizada para bombardear Libia, Estado que junto con Siria han sido los dos únicos fuera de la OTAN. Además de “otanizar” el Mediterráneo Oriental, Washington ha apadrinado una alianza militar-económica entre Israel, Chipre y Grecia, con el fin de explotar el gas del mar, impidiendo que las empresas rusas participen en las labores de exploración. EEUU realiza anualmente las maniobras navales “Noble Dina” con Israel y Grecia, exhibiendo poderío. La del año pasado incluía una simulación del “escenario iraní”.

A Barak Obama le preocupa una mayor presencia económica china y otra militar rusa en este espacio y que  Grecia, el flanco sur de la OTAN, salga de su órbita. La exigencia de Obama a Berlín —que subestima las consecuencias geopolíticas de la “Greexit”—, a que ofrezca una solución a Sipras no es más que tensiones inter-imperialistas, como que

Turquía puede lanzar una acción militar contra Chipre por el gas del Mediterráneo, y poner a EEUU y la UE en un buen aprieto.

Grecia no quiere arriesgarlo todo. Se trata de una durísima lucha de clases entre la élite y los trabajadores, más que de un juego en el que todos los actores ganan. La realpolitik  acecha

ENVIADO x pelusa

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La Europa sonámbula y el"nada después de la muerte" de Grecia

 

Judy Dempsey, The Moscow Times, 6 de julio 2015

La decisión de los griegos a votar NO en el referéndum del domingo a nuevas medidas de austeridad a cambio del rescate del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, sin duda puede gustar a los europeos que quieren ver la espalda de una Grecia que se va.

Ellos, incluyendo la opinión pública alemana, creen que sería mucho mejor para los otros 18 miembros de la zona euro que ocurriese un Grexit - Grecia renunciando al euro y volviendo a su antigua moneda dracma.

Pero, ¿en qué mundo viven? ¿Realmente creen, los gobiernos europeos y las instituciones de la Unión Europea,  que podrían capear una tormenta como el Grexit, se engañan a sí mismos creyendo que esta crisis de la zona euro terminaría simplemente con que Grecia se vaya?

Si realmente creen esto, entonces Europa es el un sonámbulo que va hacia su propio "nada después de la muerte".

Y no sólo eso. Un Grexit tendría inmensas repercusiones de la crisis en Ucrania. Las crisis de Grecia y Ucrania están conectadas. Ambos son acerca de la capacidad de la UE y sus 28 estados  de hacer frente a las crisis que ponen a prueba su legitimidad y su capacidad  de pensar y actuar en forma estratégica.

Ambas crisis son sobre las ambiciones de política exterior de Europa, si es que tiene alguna. Ambas son también sobre la UE como un bloque unido y fuerte, dispuesto a hacer un esfuerzo en el apoyo a Ucrania y a Grecia, que  necesitan reformas largamente esperadas.

Estos reformas implican liberar a ambos países de la corrupción endémica y deshacerse, o al menos debilitar en la medida de lo posible, el parasitismo nefasto que ejercen los oligarcas sobre los sistemas políticos de ambos países.

Se trata de establecer reglas de gobierno, transparencia y cuentas claras. Si la UE no retiene a Grecia, miembro de la UE y de la OTAN, entonces ¿cómo diablos se va a hacer para integrar a Ucrania?

Ni que decir cabe que Rusia ve complacida como la UE se empantana en ambas crisis, e intentará aprovechar en su propio beneficio la falta de unidad de ese bloque.

Putin ha expresado su simpatía por la posición griega, y hablado por teléfono con Tsipras el lunes. Pero esta simpatía no se ha traducido en una oferta rusa de ayuda financiera. Rusia tiene sus propios problemas económicos.

Lo último que Rusia quiere es una UE fuerte, política y económicamente integrada.

Si no se evita que Grecia salga de la zona euro, la UE puede despedirse de cualquier integración política y económica de aquí en más.

Después de todo, se supone que la idea y la lógica ineluctable de la unión monetaria es que conduzca a una mayor integración política y económica.

Así las cosas, la crisis griega ha puesto de manifiesto cómo los gobiernos y las preocupaciones nacionales han tomado una prioridad cada vez mayor sobre la idea visionaria de comunidad europea.

Durante esta larga crisis, ni el primer ministro radical de izquierda Alexis Tsipras de Grecia ni los líderes de la Unión Europea, en especial la canciller alemana Angela Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, han discutido alguna vez sobre un Grexit que pondría un freno a la integración europea, para no hablar de los daños causados ??a la reputación internacional de la UE.

La posición de Merkel es comprensible pero no justificable.

Ha tenido que sopesar por un lado la credibilidad de la UE, y por el otro la opinión pública alemana que es cada vez más anti-griega y menos dispuesta a prestar más dinero a Grecia, a menos Tsipras se trague el sapo e introduzca reformas estructurales largamente postergadas.

Merkel, en realidad, no es una gran fan de la integración europea.

De hecho y en todo caso desde que se convirtió en canciller alemana en 2005, se ha distanciado de la firme defensa de una mayor integración en Europa,  articulando los intereses de los gobiernos nacionales.

La postura de Schauble es más desconcertante. Si tomamos en serio sus discursos durante todos estos años, estaría profundamente comprometido con la integración política y económica europea.

Pero de alguna manera su fe en el futuro de Europa como un bloque fuerte, unido e integrado, ha pasado a un segundo lugar para forzar a Grecia a adoptar duras medidas de austeridad con el fin de garantizar la credibilidad del euro.

Es extremadamente difícil ver cómo podría Schauble, tan demonizado por la prensa griega como si sólo él fuese en cierto modo responsable de los problemas en ascenso de Grecia, encontrar alguna manera de mantener a Grecia en el euro.

Si Grecia sigue formando parte de la zona euro con la promesa de emprender reformas serias, entonces podría ser momento de Schauble para presionar por un cambio de política en la Europa de Merkel.

Tal vez esta larga y amarga crisis griega pueda tener su lado positivo. Y es esta: que Alemania y los demás países de la zona euro utilicen la crisis griega para revivir y demostrar la necesidad de una mayor integración económica, política e incluso fiscal.

La crisis griega muestra que el momento de hacerlo es ahora, en lugar de perder la iniciativa frente a los casos crecientes de partidos euroescépticos y populistas que están surgiendo en toda Europa, salvo Alemania.

Eso exigirá inmenso liderazgo de Berlín. No puede afirmarse que en este momento Merkel esté a la altura de este desafío.

Fuente: http://www.themoscowtimes.com/opinion/article/europe-sleepwalking-into-oblivion-with-greece/525152.html?utm_source=email_tmt-editorial&utm_medium=email&utm_campaign=20150707_daily&utm_content=title_9

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