ROLANDO ASTARITA
El domingo 5 de julio se realizó el referéndum convocado por el gobierno de Syriza, para decidir si se aceptaban las condiciones impuestas por la troika (el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea) para renovar los préstamos. Como es conocido, se impuso el rechazo con el 62% de los votos.
El triunfo del “No” fue caracterizado por gobiernos latinoamericanos, movimientos y partidos nacionalistas, y la mayor parte de la izquierda, como un gran triunfo. “Los trabajadores y el pueblo griego derrotaron las presiones del imperialismo, de los banqueros y de la patronal griega y su campaña del miedo”. “La troika ha sido derrotada”. “El pueblo griego le dijo No a los buitres”. Palabras más, palabras menos, estas expresiones fueron generalizadas. Sin embargo, conocidos los resultados del referéndum, los líderes de la “troika” afirmaron que no retomarían las negociaciones si Tsipras no presentaba una oferta “realista”. Y el BCE dijo que no aumentaría la asistencia a los bancos griegos, a la vez que endureció las condiciones de los préstamos. Dada la presión sobre los depósitos, y la escasez de cash, los bancos griegos continuaron cerrados toda la semana. Paralelamente, las encuestas decían que la mayoría de los griegos desea permanecer en el euro
Finalmente ayer, 9 de julio, el gobierno de Tsipras presentó una nueva propuesta, que es muy similar a la que se rechazó en el referéndum. A fin de que se tengan los elementos de juicio: Objetivos fiscales: están alineados con la exigencia de la troika; el superávit primario (esto es, sin pago de los servicios de la deuda) pasaría del 1% del PBI en 2015 al 3,5% en 2018.
Impuestos: el gobierno griego acepta eliminar descuentos del 30% en el IVA gradualmente en las islas, hasta 2016 (la troika exigía que fuera inmediatamente); plantea mantener el IVA para hoteles en el 13%, en lugar del usual 23%. El gobierno acepta aumentar los anticipos de impuestos a los ingresos de las empresas para fines de 2017 (los acreedores pedían que fuera desde fines de 2016); eliminar el tratamiento impositivo preferencial a los granjeros desde 2017 (la troika también quería que fuera desde 2016. También se compromete a crear una agencia de recaudación autónoma, como exigían los acreedores.
Pensiones: acuerda con los acreedores en eliminar los beneficios de pensiones anticipadas; prevé ahorros en pensiones de 0,25% a 0,5% del PBI en 2015 y 1% en 2016, que era la propuesta previa. Acepta elevar la edad de jubilaciones a 67 años para 2022 si una persona tiene 40 años de aportes al sistema. Acepta implementar una cláusula de “déficit cero” para fondos suplementarios; la diferencia con la propuesta de la troika es que esta quería que se aplicara inmediatamente y el gobierno pide hacerlo desde octubre. Grecia también acepta suprimir una asignación suplementaria a pensiones bajas para fines de 2019 y empezar a disminuirlas desde marzo de 2016, en lugar de hacerlo desde ahora, como pedía la troika.
Gasto militar: el gobierno griego propone cortar el gasto militar en 100 millones de euros en 2015 y 200 millones en 2016. Los acreedores piden que sean 400 millones inmediatamente. Como compensación, el gobierno propone aumentar los impuestos a los yates de lujo.
Legislación laboral: el gobierno acepta la exigencia de la troika de no tocar los cambios que ya se hicieron en el mercado laboral. Y se compromete a revisar las regulaciones laborales, incluidos los convenios colectivos.
Privatizaciones: se pondrán en venta las acciones del Estado en Hellenic Telecommunication Organization y se acepta la venta de aeropuertos regionales.
Como puede verse, los cambios con relación a la propuesta anterior de la troika son apenas perceptibles. La mayor variante está en que Grecia pide un préstamo de 53.500 millones de euros por tres años.
Sin ilusiones en victorias de papel, ni en socialismos burgueses
La propuesta del gobierno griego está siendo discutida, al momento de escribir esta nota, en el Parlamento. El ala izquierda de Syriza –40 parlamentarios sobre 149- estaría rechazándola, y propone salir del euro. Pero Tsipras se acaba de dirigir al Parlamento diciendo: “Tenemos mandato del pueblo griego para traer un acuerdo mejor. No tenemos mandato para sacar al país de la eurozona” (tomado del sitio web del New York Times, 10/07/15). Esto es, las alternativas son salir del euro –una salida capitalista “a lo Argentina 2001”-, que parece perder terreno; o aceptar, con variantes menores, el esquema de la troika (que es aceptado también por buena parte del establishment griego). Como dice el dicho, “de la sartén al fuego”.
En este sentido, en la nota anterior, afirmaba: “…con el referéndum que se ha convocado el Gobierno pone al pueblo en la alternativa de elegir entre la permanencia en el euro, con el costo de la aceptación de las condiciones de la troika, o la vuelta al dracma. Todo hace pensar que se trata de un chantaje para que la gente vote la permanencia en el euro, y acepte más ajuste. En cualquier caso, las dos alternativas se mantienen en los marcos del capitalismo, y ninguna pondrá fin a los padecimientos. Cualquiera de ellas significa más explotación”.
Esta afirmación, junto a mi caracterización de la política de Syriza como un “remedo del ‘socialismo burgués’ que criticaban Marx y Engels”, ha suscitado un rechazo bastante virulento de alguna gente. Es que muchos izquierdistas creen firmemente en las “victorias antiimperialistas” de papel, y están dispuestos a abrirle crédito al primer oportunista que se cruce por su camino. Como siempre, el pretexto es el “apoyo crítico para acompañar la experiencia de las masas”. Lo cual queda muy elegante y es lo “políticamente correcto” por excelencia.
Pero los inversores no se impresionaron demasiado con la “victoria antiimperialista” del referéndum. El lunes y martes los mercados apenas estornudaron por el asunto griego (más impacto tuvo la caída de China), y hoy viernes están aplaudiendo con una suba de los precios la propuesta del gobierno de Syriza. Por supuesto, es prematuro predecir cuál va a ser el desenlace final (la propuesta tiene que ser aceptada por los 19 países del euro, Alemania en primer lugar). Sin embargo, es significativo que Donald Tusk (presidente del Consejo Europeo), el FMI y los gobiernos de Obama y Hollande, hayan planteado que es posible y necesario llegar a un acuerdo. En palabras de Tusk, “una propuesta realista de Atenas debe ser emparejada con una propuesta realista de los acreedores para la sustentabilidad de la deuda”.
Por eso todo indica que se estirarían los plazos de pago, y se negociaría algún más o menos en ítems particulares. Se trata entonces de una discusión acerca de qué tajada corresponde a cada uno, y hasta dónde se puede tirar de la cuerda. Y con algunas cuestiones en disputa que no atañen a los trabajadores; por ejemplo, los gastos militares o los impuestos a los yates de lujo, y similares (por eso es una abstracción hablar sin más del “pueblo griego”, por encima de las clases sociales).
Desde el punto de vista político –y también ideológico- reafirmo entonces que lo importante es no depositar ilusiones en las “habilidades” del reformismo burgués, aunque se disfrace de “socialista”. La maniobra de Tsipras con el llamado al referéndum para rechazar casi la misma propuesta que ahora presenta a la troika, encierra esa enseñanza: no hay que engancharse en los carros del triunfalismo pequeño burgués “progre” y fácil. O triunfalismo de papel, como lo llamé más arriba. Hay que entender que las relaciones sociales de producción y de cambio no se modifican con referéndums. Las relaciones sociales ejercen una coerción objetiva que, en situaciones de crisis capitalistas, solo se vencen con la fuerza. Para que lo entienda cualquier reformista “ad usum”: hoy no hay referéndum griego que obligue a un banquero alemán o francés a poner euros en un banco griego, si no está decidido a hacerlo. Y no hay forma de enfrentar una crisis del nivel de la griega con papeletas electorales
En alguna nota anterior planteé que la izquierda debería tomarse en serio una recomendación de Marx: aprender a luchar sin ilusiones. Entendiendo por “ilusión” una esperanza sin fundamento real de lograr lo que se anhela. Para esto, lo primero es presentar las cosas de forma realista. Es que no hay nada más desmoralizador que llevar a las masas a callejones sin salida. Y no hay nada más estúpido que convertirse en comparsa por izquierda de la desmoralización organizada. Es el primer paso, además, para avanzar hacia la independencia de clase
El pueblo griego puso al desnudo la verdadera naturaleza de la Unión Europea
Alberto Rabilotta - La República - 10 de julio de 2015
El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, lo dijo claramente: “estoy firmemente en contra de un “Grexit”, pero no podría impedirlo si el gobierno griego no hace lo que debe hacer. La Comisión está preparada para todo. Tenemos un escenario del “Grexit” preparado en detalle”
La expulsión de Grecia de la zona euro podría ser decidida a partir del domingo 12 de julio, a menos que el primer ministro griego Alexis Tsipras acepte continuar aplicando los planes de austeridad. Lo único que recibirá a cambio el gobierno y el pueblo griego es la vaga promesa de un “después veremos la cuestión de la sustentabilidad de la deuda” de la Canciller alemana Ángela Merkel, que viene acompañada de la siguiente clarificación: la cancelación de la deuda “es algo prohibido en los Tratados de Unión Monetaria” (1)
En el momento de escribir este artículo el Parlamento Europeo sesionaba a pedido de Tsipras para que esa instancia, la única con una representación democrática en el sistema de gobierno de la UE, esté al tanto, dé seguimiento y se pronuncie sobre una negociación que –explicó Tsipras- siempre tuvo lugar a puertas cerradas entre el gobierno griego y la Troika (la CE, el Banco Central Europeo y el FMI), tres organismos de los cuales dos –el BCE y el FMI- no están sujetos al escrutinio democrático. Jean-Claude Juncker, presente en la sesión, tuvo que reconocer la validez de esa queja
La intervención del primer ministro griego fue clara y precisa. Afirmó que esas negociaciones de los últimos cinco meses consumieron la mayor parte del tiempo y energías de su gobierno, pero que no por eso se dejó de tomar medidas para una reforma que implique el aumento de los ingresos y la reducción del gasto de Estado, desengavetando los expedientes de evasión fiscal, de corrupción, de contrabando que los gobiernos anteriores (que decían sí a todas las políticas de austeridad de la Troika) nunca investigaron y ejecutaron. Y enfatizó que se había comenzado a legislar para aplicar reformas necesarias
Tsipras exhortó a los diputados europeos a entender la necesidad de reestructurar las deudas impagables, que no solamente afectan a Grecia y cuya solución es imprescindible para un proyecto europeo que respete la democracia expresada por la voluntad popular.
¿Capitulación o expulsión de la zona euro?
La cúpula de la UE, en lugar de aceptar la clara derrota que su obsesiva política de austeridad sufrió en el referendo del 5 de julio en Grecia, mostrándose dispuesta a una dosis de realismo con cambios en su política, como reclaman economistas bien conocidos, entre ellos Paul Krugman, lo primero que hizo el 6 de junio fue presentar un ultimátum a Tsipras: habrá negociaciones siempre y cuando el economista Yannis Varoufakis deje de ser el ministro de Hacienda (2)
¿Por qué Varoufakis debía salir y cuáles propuestas del plan griego no eran aceptables? Daniel Munevar, asesor del ex ministro Varoufakis, dijo a RT (3) que el plan presentado por Grecia acepta un aumento de las tarifas del IVA a cambio de mantener las excepciones de que gozan las islas en Grecia, y que la reestructuración de la deuda es uno de los puntos clave en las negociaciones con los acreedores internacionales: “Si el FMI pide reestructuración y la parte europea dice que no está dispuesta, es muy difícil que el programa de ajuste tenga lógica económica cuando se está decidiendo sobre criterios básicamente políticos”
Munevar añadió que la propuesta de Varoufakis incluía “una petición de reestructuración de la deuda” que sería financiada “por medio del Mecanismo Europeo de Estabilidad teniendo en cuenta el daño provocado por las medidas del BCE al negarse a extender liquidez a los bancos griegos a pesar de que esa sea su misión”. Y agregó que “parece que trágicamente el cálculo que se está haciendo en muchas capitales europeas es que es más fácil justificar la expulsión de Grecia de la zona euro -a pesar de que eso sea abiertamente ilegal de acuerdo con los tratados de la UE-, que la restructuración de la deuda del país”
Las declaraciones a partir del referendo del 5 de julio, hechas por quienes controlan el proceso de toma de decisiones en la UE, indican que se han tomado las previsiones para la expulsión de Grecia de la zona euro, el “Grexit”, a menos que Tsipras capitule y se pliegue a las condiciones de la Troika. Esto será decidido, según quienes siguen de cerca las negociaciones, en los próximos días
Esta grave crisis de legitimidad política de la UE era previsible porque, según Steve Richard (The Independent, 6 de julio 2015), “la unión política no puede ser resultado de una unión monetaria”, aunque lo contrario quizás hubiera sido posible.
Las repercusiones políticas de esta situación, sea una capitulación de Syriza o la expulsión de Grecia de la zona euro, van más allá de la UE: una capitulación bajo la amenaza de expulsión agravará aún más las contradicciones internas y dañará irremediablemente la legitimidad de la UE, en Europa y a nivel mundial. La expulsión de Grecia de la zona euro no dejará indiferente a Estados Unidos (EEUU), que ya comunicó su posición a Alemania y –según fuentes bien informadas- Washington tiene ya su plan para impedir la eventual salida de Grecia de la OTAN y un acercamiento al grupo de los BRICS, a Rusia y China en particular. O sea que la expulsión de Grecia de la zona euro puede ser al mismo tiempo su entrada en la lista de países que serán desestabilizados para lograr “un cambio de régimen” (4)
Toda esta percepción de las crisis de la UE ha dejado de ser un “asunto” de izquierdistas radicales. Basta escuchar lo que en una entrevista declaró el ex canciller francés Dominique de Villepin, quien habló de la necesidad de “tener imaginación” para arreglar la crisis financiera europea (5): Con Alexis Tsipras tenemos la suerte de tener un primer ministro griego joven e independiente (…) una de las soluciones debe comenzar por la restructuración de la deuda, incluso un retorno de la deuda. Y asimismo inventar un nuevo mecanismo: hagamos de manera que los reembolsos griegos vayan en prioridad a la inversión griega
Villepin se dijo afligido “por la ceguera europea” y criticó que se asuma “el riesgo de retornar a Grecia a la inestabilidad de los Balcanes, al polvorín del Oriente Medio y a la fragilidad del Magreb. Europa tiene necesidad de estabilizar sus fronteras. Somos incapaces de inventar un gran proyecto. No somos verdaderas democracias, entonces paremos de dar lecciones a los demás; nos hemos convertido en democracias mediáticas. Hoy día nuestros dirigentes hablan para los micrófonos y las cámaras, pero se olvidan de los pueblos”
El periodista y escritor británico George Monbiot subraya en un artículo del The Guardian (6) que “Grecia quizás esté financieramente en quiebra, pero la Troika está políticamente en bancarrota”, y va al fondo de la cuestión cuando escribe que la UE practica una versión extrema del “fundamentalismo de mercado”, a lo que uno podría agregar que la UE y el euro son parte del imperialismo neoliberal que ha convertido en un dogma absoluto e intocable las dos definiciones que plasmó Margaret Thatcher: “no hay alternativa” y “la sociedad no existe”
La rigidez de este modelo basado en un dogma absoluto, como prueban las políticas de austeridad, la negativa a la restructuración de las deudas públicas impagables, las amenazas de expulsión de la “moneda común”, el estrangulamiento de la democracia en asuntos que implican el bienestar o el sufrimiento de los pueblos, lo condena al colapso.
El sacudón del referendo griego puso al desnudo las contradicciones sociales y políticas de este rígido sistema, como se está viendo en las declaraciones de los políticos y burócratas de la UE. Recordemos que el 6 de julio, después de una reunión en Paris con Ángela Merkel, el Presidente François Hollande dijo que la UE “no es únicamente una construcción monetaria y financiera”, dando a entender que deberían ser tomadas en cuenta las cuestiones sociales y políticas. Al día siguiente y después de otra reunión con Merkel, declaró que ante todo buscaba mantener a Grecia en la zona euro, pero que “había otra opción: una salida con un programa de acompañamiento (…) Francia está en la obligación de encarar esta opción”.
El vicepresidente de la CE, Valdis Dombrovsky, cuestionó la legitimidad del referendo y dijo que “un alivio de la deuda no es negociable”, que el resultado del referendo había “dramáticamente debilitado” la capacidad de negociación del gobierno griego y “complicado aún más las cosas (al punto que) es muy posible que con este resultado ha dejado de haber posibilidades de que alguien salga ganando”. Y, para ser más claro, enfatizó que no habrá fondos para los bancos griegos sin que antes dejen activos en prenda.
El primer ministro holandés Mark Rutte dio a entender la posibilidad de una expulsión de la zona euro cuando dijo que “todo se termina” si Grecia no acepta las reformas exigidas por los acreedores: “¿Piensan realmente los griegos que después de votar NO le daremos la bienvenida y le preguntaremos ¿Qué más quieren?”. Rutte enfatizó que su gobierno no pondría ningún financiamiento más para Grecia
Y no faltó el menosprecio de una adepta de las más ortodoxas políticas neoliberales, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, para quien con “el gobierno griego siempre es ‘mañana’ (…) cada día siempre puede ser ‘mañana” (The Guardián, 8 de julio 2015)
Un despacho de la agencia Bloomberg (7) resume las opiniones de seis dirigentes de países de la UE con la conclusión de que “después de cinco meses de drama, falsos amaneceres y desagradables sorpresas, los líderes europeos se aprestan finalmente a mostrarle a Alexis Tsipras la puerta de salida”.
Grecia puede ser expulsada, pero el problema se queda
Esta confrontación tan asimétrica y de tantas consecuencias políticas, sociales y económicas, tanto para Grecia como para el rígido sistema de la UE, difícilmente lleve a una negociación que solucione de manera justa lo que realmente está en juego, como la restructuración de la deuda griega (y en el futuro las de España, Portugal, Italia y eventualmente Francia) con una quita importante
Pero, y esto es algo que se logró gracias a Syriza, de ahora en adelante la restructuración de la deuda pública no podrá ser descartada tan fácilmente de la agenda en las negociaciones de los países endeudados con la Troika o a nivel político. La cuestión de la renegociación de la deuda se queda aunque Grecia sea expulsada
Y esta no es la única crisis política que amenaza el presente y el futuro de la UE, ya que con su sumisa actitud al dictado de Washington y la OTAN jugó un papel central en el golpe de Estado en Ucrania (que EEUU financió con cinco mil millones de dólares, nada menos) para cercar y hostigar a Rusia, un país clave para cualquier desarrollo económico en la UE. Seguidamente, por el referendo de Crimea y su unión a Rusia, la UE aplicó a Moscú extensas sanciones comerciales, políticas y de diverso tipo, que han afectado a las economías de los países miembros de la UE. Las empresas de EEUU, curiosamente, siguen aumentando su comercio e inversiones con Rusia
En el tema de los refugiados que llegan a través del mar Mediterráneo, por las intervenciones militares y acciones subversivas de EEUU y ciertos países de la UE que han destruido varias sociedades y economías en el Oriente Medio y África, la respuesta de la UE es de tipo militar (echar a pique los barcos de los pasadores de inmigrantes ilegales), policial (impedir que los inmigrantes ilegales que llegan a un país puedan desplazarse a otro de la UE) y autoritaria (cada país de la UE está obligado a aceptar una cuota de ilegales)
No hablemos del Tratado con EEUU para la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, que enfrenta una gran oposición en muchos niveles de las sociedades de los países de la UE, pero que muy probablemente será firmado por la cúpula de la UE, confirmando aquello de que el “gigante económico europeo” no tiene una política independiente para defender sus intereses legítimos, construir la paz e impedir el retorno a la militarización y la guerra en Europa
Y es de esta manera que está siendo expuesta a la luz del día y del debate político en las naciones que componen la UE la verdadera razón de ser de este sistema, que la experiencia nos dice es una construcción monetaria y financiera al servicio del Gran capital, y no de las sociedades de las naciones que la componen.
Por todo esto es importante y hasta necesario estudiar el proceso griego, la muy rica e instructiva experiencia de la formación de Syriza, la diversidad política e ideológica de sus componentes, la práctica que le permitió alcanzar su gran madurez política, y en particular la estrecha y fluida relación que mantiene con el pueblo y que se manifestó en el resultado del referendo.
El gobierno de Syriza actuó de manera transparente y a partir de que su deber principal es proteger a la sociedad, no a los intereses de bancos extranjeros o nacionales, y defender lo que queda de soberanía nacional y popular. Lo que suceda en los próximos días deberá ser interpretado como parte de un proceso en esta asimétrica lucha que libra el pueblo griego.
Hay que recordar que en su gestión gubernamental Syriza mantuvo informado al pueblo sobre las negociaciones con la Troika y la intransigencia de ésta última en no querer discutir sobre una restructuración de la deuda y de exigir más severas las políticas de austeridad, a pesar incluso del documento del FMI –fechado el 26 de junio- que demuestra con cifras que la deuda griega es insustentable y agravará las consecuencias económicas del programa de austeridad (8)
Notas:
1.- Les Echos: http://www.lesechos.fr/monde/europe/021194038840-les-europeens-mettent-tsipras-au-pied-du-mur-un-accord-ou-le-grexit-dimanche-1135552.php?dAqSTHparYMrtvE4.99
2.- Declaración de Yanis Varoufakis: El ministro de hacienda de Grecia escribió, en su blog, lo siguiente: Como todas las luchas por los derechos democráticos, también este histórico rechazo del ultimátum del Eurogrupo del 25 de junio viene acompañado un alto precio. Es, entonces, esencial que el gran capital conferido a nuestro gobierno por el esplendido voto del NO sea invertido inmediatamente en una SI apropiada resolución –hacia un acuerdo que incluya la restructuración de la deuda, menos austeridad, redistribución a favor de los más necesitados, y reformas reales. Poco después del anuncio del resultado del referendo, se me hizo saber de ciertas preferencias de algunos participantes europeos y de otros “socios” para que me “ausente” de las reuniones; una idea que el primer ministro juzgó le ayudaría para alcanzar un acuerdo. Por esta razón a partir de hoy dejo el Ministerio de hacienda. Yo considero que es mi deber ayudar a que Alexis Tsipras explote, como lo vea necesario, el capital que el pueblo griego nos ha otorgado por vía del referendo de ayer. Y yo portaré el aborrecimiento de los acreedores con orgullo. Nosotros, los de izquierda, sabemos cómo actuar colectivamente y sin cuidado hacia los privilegios de un puesto. Yo debo apoyar totalmente al primer ministro Tsipras, al nuevo ministro de Hacienda, y a nuestro gobierno. El esfuerzo sobrehumano que honora al bravo pueblo de Grecia, y el famoso OXI (NO) que él concedió a los demócratas de todo el mundo, es sólo el comienzo. Traducción libre del blog:
http://yanisvaroufakis.eu/2015/07/06/minister-no-more/#more-8433
3.-RT en español:
http://actualidad.rt.com/actualidad/179512-munevar-varufakis-claves-nueva-propuesta
4.- John Hellmer, NUDELMAN’S NEW WAR, NULAND’S NEMESIS – WILL GREECE, OR WON’T GREECE BE DESTROYED TO SAVE HER FROM RUSSIA, LIKE UKRAINE? http://johnhelmer.net/?p=13712
5.- Dominique de Villepin, http://www.bfmtv.com/politique/villepin-avec-tsipras-on-a-la-chance-d-avoir-un-jeune-premier-ministre-independant-900285.html
6.- George Monbiot : http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jul/07/greece-financial-elite-democracy-liassez-faire-neoliberalism
7.- http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-07-08/eu-tells-tsipras-the-party-s-over-as-euro-exit-door-swings-open
8.- FMI, 26 de junio 2015, GREECE, PRELIMINARY DRAFT DEBT SUSTAINABILITY ANALYSIS https://www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2015/cr15165.pdf y The Guardian, 30 de junio 2015 http://www.theguardian.com/business/2015/jun/30/greek-debt-troika-analysis-says-significant-concessions-still-needed
envió F:MOYANO
Grexit, Novorossía y el futuro de Europa
Borís Kagarlitsky
Fuente: rabkor.ru
[Este artículo de Boris Kagarlitsky es de hace tres meses, anterior a los últimos acontecimientos en Grecia. Sin embargo, y precisamente por eso, resulta de utilidad para ver la ventaja, a la hora de comprender la realidad, del pensamiento sistémico sobre el abordaje meramente coyuntural de los sucesos, que es lo que predomina en "la troika ideológica" actual de medios de comunicación - academia - ambiente político, respondiendo a esa decadencia intelectual que es uno de los tópicos de BK en este texto. FM]
El 8 de abril de 2015 en Grecia debería terminarse el dinero. Bueno, no totalmente, por supuesto, pero el gobierno formado por el partido de izquierda Siriza se encuentra ante una elección: o dejar de pagar a los acreedores, o dejar de pagar el salario a los funcionarios. Paralelamente, las fuente oficiales griegas organizan “filtraciones” en la prensa occidental advirtiendo de que están preparadas para declarar un default sobre la deuda e incluso salir de la eurozona, volviendo a la moneda nacional, el dracma.
En el momento en que escribo este artículo todavía no se sabe cómo terminará todo esto, tanto más cuanto la publicidad sobre la determinación del gobierno griego y sus planes son, sobre todo, parte del juego diplomático de Atenas, buscando otro retraso por parte de los acreedores. Sin embargo, a fin de cuentas, lo más importante no es cómo actúan los políticos izquierdistas que han llegado al poder en Grecia, y ni siquiera cómo reaccionarán ante sus amenazas las entidades bancarias y los líderes de la Unión Europea. Esta crisis local se puede resolver con otro compromiso que posponga el colapso final. Lo más importante es otra cosa: la lógica general de la crisis hace este colapso inevitable. Y no importa cuánto se retrase, tarde o temprano se producirá.
Mientras tanto, cualquiera que haya observado el drama griego durante un tiempo se plantea la pregunta: ¿Por qué la Unión Europea rechaza tozudamente condonar la deuda y aliviar la situación?
En la etapa inicial de la crisis la “el precio” del rescate de Grecia era aproximadamente de unos 15-20 mil millones de euros, suma, por supuesto, considerable, pero en relación al tamaño de la Unión Europea, no crítica. En este momento se trata ya de aproximadamente 320 mil millones, y no se avizora el final de la crisis. En otras palabras, como resultado de la política anticrisis de la Unión Europea, la austeridad económica y las medidas para evitar el default, ¡la deuda de Grecia se ha multiplicado casi por 20!
Una situación así difícilmente se puede explicar simplemente por los errores de los políticos y los banqueros que toman las decisiones, tanto más cuanto ellos (al menos aparentemente) no deberían ser idiotas. Aunque, para ser justos, hay que decir que la “calidad” de las clases dirigentes contemporáneas en los últimos 20 años ha disminuido incesantemente, su nivel intelectual y cultural ha caído catastróficamente, y las medidas neoliberales de reducción de fondos para ciencias humanas y de reducción de programas educativos ha llevado a una degradación crítica de la calidad de los análisis disponibles por parte de los gobiernos. En este sentido Rusia, con todas sus limitaciones, se encuentra por completo dentro de la tendencia general.
Y sin embargo esa insistencia de Berlín y Bruselas en relación a Grecia no se puede explicar simplemente por tozudez y estupidez.
Se trata más bien de que quienes toman las decisiones se encuentran atrapados en trampas institucionales de las que no se puede salir sin cometer un suicidio político.
Los griegos -no solo los políticos sino también los ciudadanos comunes- temen la salida del país del euro no ya menos sino quizá más que los banqueros alemanes. Y el daño que sufriría la eurozona por estos acontecimientos no será tan grande como los problemas para la misma Grecia. Pero el problema es que la salida de Grecia de la eurozona, el Grexit, pueda ser un precedente para otros países en situación análoga, desequilibrando el sistema y mostrando lo que más teme Bruselas: que las políticas y las decisiones de gestión tomadas por la Eurozona no son incuestionables.
Si la crisis afectase solo a Grecia o solo al sur de Europa, no sería tan terrible para la Unión Europea. Pero estamos hablando de contradicciones sistémicas que han llegado a su cenit. Por un lado, el modelo económico y social neoliberal aplicado en todos los países de Europa (incluyendo, naturalmente, Rusia), ha socavado el mercado interno, ha destruido los estímulos al desarrollo de la producción, la ciencia, la educación. De hecho, todos los sectores de la economía excepto el bancario. Por otro lado, cambiar cualquier cosa resulta prácticamente imposible porque a partir del tratado de Maastricht, los principios del sistema neoliberal se convirtieron en los fundamentos constitucionales de la integración europea y abandonarlos es imposible sin que colapse toda la estructura que se ha construido en los últimos 20 años.
Todos los sectores y grupos sociales, incluyendo incluso a una parte significativa de la burguesía, se ven obligados a pagar un tributo al capital financiero, y las dimensiones de este tributo deben crecer progresivamente para mantener la rentabilidad de las operaciones bancarias, desconectadas de la economía real. Como resultado de una presión cada vez más creciente sobre la producción simplemente se vuelve no rentable hacer productos de calidad para los que hacen falta trabajadores especializados y bien pagados, invertir en complejos y caros equipamientos, comprometerse en proyectos a largo plazo lo que es imposible sin el apoyo del estado. La rentabilidad se mantiene por la sobreexplotación de trabajadores no especializados, razón por la cual las empresas se están desplazando a países periféricos, y la otra cara es no solo la desindustrialización de Europa sino también una continua disminución del ingreso de sus habitantes, y por tanto de la demanda. La caída de la demanda se compensa por la concesión de créditos, que cada día resultan más difíciles de devolver. Alemania sigue siendo, hasta ahora, la única feliz excepción, porque ante un panorama de caída general de la demanda de los productos de calidad y alta tecnología, utilizando sus ventajas competitivas, desplaza a los productores más débiles y aumenta su cuota de mercado. Además los principales bancos, que exprimen el jugo de todo el continente, son precisamente alemanes. A menudo están orgánicamente conectados con los consorcios industriales y la industria en Alemania recibe créditos mucho más baratos que en los países competidores. Pero, ¡ay!, hemos llegado aquí a los límites del crecimiento. El sistema empieza a colapsar y por tanto se plantea la cuestión de cómo mantenerlo sin cambiar nada en lo substancial.
Hay solo dos caminos que si no impedirían podrían al menos retrasar la catástrofe: mantener la demanda efectiva en condiciones de caída del mercado gracias a un crecimiento continuo de la burbuja del crédito, o que el sistema económico ingiera nuevos recursos expandiéndose por conquistas coloniales, como hizo Europa occidental a finales del siglo XIX durante la “depresión victoriana tardía”. Ambos escenarios se están llevando a cabo: uno en Grecia, España y Portugal, y el otro en Ucrania.
En última instancia la bancarrota del modelo económico se convierte en una crisis social, política y militar.
De forma paralela, el desarrollo de los acontecimientos en Grecia y Novorossía son en realidad parte de un único proceso.
Está en juego no tanto el destino del modelo económico neoliberal sino incluso el de la democracia europea como tal. Todo el sistema institucional de la Unión Europea alineado gradualmente en las dos últimas décadas debía servir (como en las repúblicas oligárquicas de la Antigüedad y la Edad Media) para defender al capital financiero de los ataques democráticos de la “plebes”. En condiciones en las que la economía y el consumo podían de alguna manera crecer, esta política podía, aunque no sin problemas, combinarse con el mantenimiento de prácticas democráticas, al menos en un nivel formal. Pero en la situación de crisis abierta eso resulta una tarea irrealizable. La voluntad de la mayoría se ignora de forma cada vez más abierta y con ostentación. Se destruye las soberanías democráticas populares a nivel nacional. El establishment político corrupto forma un frente único contra todos aquellos que atenten contra el status quo. Además ya no hay ninguna diferencia entre las alas de “izquierda” y “derecha” del establishment, están unidas en su determinación de no permitir cambios que amenacen el hecho mismo de su existencia institucional.
Tienen lugar intentos de ruptura democrática y, ¡ay!, no solo en el flanco izquierdo. Si en España y Grecia han llegado al primer plano partidos izquierdistas de fuera de ese núcleo del sistema -Siriza y Podemos-, en Francia este mismo nicho lo ocupa el Frente Nacional. Este es el vergonzoso resultado de la política de los izquierdistas franceses, incluyendo una parte significativa de los “radicales anticapitalistas”, quienes con todas sus fuerzas intentaron adaptarse a la estructura del nuevo orden europeo.
En realidad, ni Siriza, a pesar de su sonoro nombre que en griego significa “Coalición de izquierdas radicales”, ni Podemos a pesar de una clara retórica antisistema, son partidos revolucionarios. Son simplemente socialdemócratas moderados que se ven forzados a luchar por aquello que los viejos partidos socialdemócratas sencilla y abiertamente han traicionado. Sin embargo la principal diferencia de estas organizaciones, como la del FN en Francia, se encuentra en su “no inclusión” en el sistema de acuerdos e instituciones de las élites políticas. Pero el sistema simplemente no tiene tiempo y recursos para, en condiciones de crisis, dedicarse a “domesticar" la nueva ola de movimientos de oposición como lo hizo durante el periodo 1990-2000 con políticos socialdemócratas y comunistas y “respetables” intelectuales trostquistas. Por eso la política de la élite en relación a estas fuerzas políticas será extremadamente dura, condenándolos a la radicalización incluso contra su propia voluntad. De forma similar, la presión ejercida por los círculos dirigentes franceses sobre el Frente Nacional de Marine Le Pen, ha llevado al paradójico resultado de forzarlo a buscar una nueva base social, insensible a la propaganda de la prensa oficial y los sermones de los intelectuales. Esta base ha resultado ser los descendientes de emigrantes árabes y africanos, que votaron masivamente por el partido de Marine Le Pen en las últimas elecciones regionales. La insurrección de outsiders políticos y sociales en Europa es la reacción lógica e inevitable al colapso de la política. Y cuanto más aguda sea la crisis, cuanta más gente se vea expulsada del sistema o pierda su posición en él, mayor será la explosión. Ante este panorama la guerra en Novorossía, muy probablemente, es el detonante que trabaja para que tarde o temprano vuele todo el sistema en el continente, teniendo en cuenta todo el “material explosivo” que se ha venido acumulando. Y no sorprende que los círculos dirigentes de la Unión europea apoyen al gobierno de Kiev con la misma tenacidad con la que continúan estrangulando a Grecia. Precisamente por eso, por cierto, se unieron con tanta decisión del lado del Maidán los intelectuales “izquierdistas” de élite y los políticos de Occidente junto a los funcionarios de Bruselas y los militares de la OTAN
Defienden sus privilegios frente a “la invasión de los bárbaros”. Y estos bárbaros se encuentran, no en Donetsk y Járkov, sino en las afueras de París y en las ciudades deprimidas europeas una vez orgullosas de sus logros industriales. Millones de “vatniks” europeo-occidentales esperan su hora [vatnik - campera forrada o "gamulán", voz slang ruso-ucraniana para referirse a los marginales, alcohólicos, vagabundos, "planchas", que en Ucrania es usada como forma despectiva hacia los ruso-ucranianos].
La democracia deberá volver a su sentido inicial: el poder de la mayoría
La política de ampliación de la Unión Europea y la OTAN hacia Oriente ha llevado a un resultado paradójico (o más bien, dialéctico) cuando millones de personas que vivían fuera de la “Europa unida” se encontraron de hecho incluidas en la órbita de su política, y entonces es de ellos, de su resistencia, sus luchas y sus decisiones, que empieza a depender el destino del continente en su conjunto. La guerra en Ucrania es un episodio decisivo para el futuro de la Unión Europea.
Precisamente la lucha contra el régimen neoliberal de la Unión Europea puede y debe, en última instancia, unir a los pueblos de Europa y crear para nosotros un auténtico continente unido (no solo en el sentido político sino también social). Para construir una nueva Europa unida es necesario destruir el edificio construido por la oligarquía financiera. Hasta los cimientos.
Y solo después, sobre sus ruinas se puede construir un nuevo edificio de integración democrática, basado en el respeto al derecho de los pueblos y los ciudadanos.
No hay otro camino. No porque nos apasione la destrucción sino porque es históricamente inevitable y necesario. El orden existente está condenado en cualquier caso. La cuestión es solo qué y quién vendrá tras él. Si este edificio del orden neoliberal en Europa y en Rusia no es desmontado, simplemente se derrumbará sobre nuestras cabezas.
Fuente original: http://rabkor.ru/columns/editorial-columns/2015/04/04/grexit/
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