Los apóstatas no somos bien vistos en ninguna parte; y no lo somos porque la apostasía aparece siempre a ojos de los fieles como la peor e imperdonable traición, ya que la fe no debe abandonarse nunca”
Jorge Torres. Cuba y el Che. La ruta mágica.
He leído una nueva nota, la 11a., de la serie de Mario Rossi sobre el guevarismo, que empezó luego de una nota mía llamada “Carta a los compañeros guevaristas” en la que transcribí el primer capítulo del libro de Jorge Torres “Cuba y el Che. La ruta mágica”; la cita que pongo al comienzo de esta nota es del segundo capítulo.
Esa nota tuvo como finalidad, a partir del libro de Jorge Zabalza “La experiencia tupamara” (que comenté) INVITAR A LA DISCUSIÓN ABIERTA SOBRE LA EXPERIENCIA GUERRILLERA EN AMÉRICA LATINA EN LOS 60-70
En cada una de sus notas Mario comienza citando la presentación que hice de Jorge Torres como autor, luego sigue? contestándole a Torres.
Lo que encuentro paradójico en esta nueva nota de Mario es que, al querer refutar a Torres, en realidad lo CONFIRMA
Si esa serie me produjo una sensación frustrante, la 11a. me trae una pequeña satisfacción pero la sensación frustrante sigue. Y aquí quiero: 1) Exponer esos dos aspectos que veo en esta nota de Mario. 2) Resumir la objeción de Mario contra Torres. 3) Repasar las ideas de Torres (en su segundo capítulo) sobre algunas formas ideológicas en que se construye la interpretación histórica, a) en general, b) sobre la revolución cubana y la experiencia guerrillera de los 60-70 en el continente, c) y la guerrilla boliviana del Che. 4) A partir eso, mostrar la PARADOJA de que Mario CONFIRME el planteo de Torres. 5) Y sacar alguna conclusión que se impone.
Luces y sombras de la nota 11 Es satisfactorio ver que Mario leyó el libro completo de Jorge Torres “Cuba y el Che. La ruta mágica” y que recomiende leerlo a pesar del rechazo subjetivo que le produce. También lo son muchas cosas compartibles que tiene esta nota, al igual que las anteriores. Por ejemplo la recopilación de distintos planteos ideológicos sobre la revolución socialista en nuestro continente, muy similar a la que incluye Jorge Zabalza en su libro.
Pero sigo con la misma sensación negativa. Mario quiere refutar a Torres pero evade el terreno de los HECHOS. Recurre a dos caminos: citar TEXTOS a modo de doctrina, y el HOMENAJE a los revolucionarios, en especial el Che.
La crítica de Mario hacia Torres
“Pocas veces en mi vida política, he tratado de luchar intensamente con el subjetivismo, como al analizar el libro 'Cuba y el Che. La ruta mágica' de J.Torres y no sé si lo he logrado. Recomiendo que el libro sea leído y analizado”, dice Mario.
Luego cita una docena de expresiones de Torres que le producen rechazo. Luego se refiere la mitad del libro que habla de la guerrilla boliviana del Che. Al respecto cita otra docena de frases de Torres. Y después:
“Lo que me ha generado un profundo rechazo y hasta repudio ha sido la forma en que ha desarrollado sus conceptos, aunque los contenidos de por sí son de rechazo, todo esto, ha alimentado mi subjetivismo, he tratado de combatirlo, si me extralimité sepan disculparme. He intentado, evitar caer en el tenor de los escritos de J. Torres y basarme en la objetividad de los argumentos.... J. Torres ha desnaturalizado el mensaje del CHE, y se hace necesario valorar sus aportes en la ética, la ideología, la filosofía, la estrategia, la economía, el programa, la organización, la política de alianzas, el internacionalismo, la revolución, el poder, la lucha de clases, la transición al socialismo...”.
Siguen las tres cuartas partes de su nota, con la semblanza del Che, su persona, su trayectoria, sus ideas generales.
Y después anuncia su próxima nota sobre otro tema.
Torres, visión general sobre la interpretación histórica
Recorto el segundo capítulo de Torres, pero algo tengo que poner para que se conozca lo que piensa, porque ese es uno de los temas. El otro, que es el principal, es la lucha guerrillera en sí misma. Esto es sobre como VEMOS nosotros a la guerrilla.
“...La historia entonces es altamente sospechosa y, en más de una ocasión, cómplice de verdades a medias, o de mentiras pequeñas y grandes... se alimentan los mitos y se crean los mecanismos de retroalimentación que pocas veces tienen algo que ver con las realidades desde donde partieron en su génesis. Investigar, buscar, pensar, desconfiar y animarse luego a explicar y exponer lo que se ha descubierto es siempre una tarea ingrata... La lectura o la interpretación de los acontecimientos y de los comportamientos propios adquieren especial relevancia en las valoraciones que luego se realizan sobre los sucesos históricos... Lo subjetivo cobra entonces valor de instrumento capaz de medir o sopesar los acontecimientos en los que en individuo se ve involucrado... patrón de medida que va a marcar indefectiblemente apreciaciones y juicios, valoraciones y comportamientos... trasmuta la comprensión de la realidad [e]impulsa su incidencia en los procesos sociales... provocando a menudo el triunfo del DEBERÍA SER sobre lo que REALMENTE ES.
“Las sociedades no siempre se expresan racionalmente o de modos que podríamos considerar lógicos... en momentos específicos... las sociedades adoptan comportamientos en donde lo subjetivo o emocional pasan a ocupar roles protagónicos que, a su vez, acaban transformándose en motores de concepciones, de movimientos políticos, en guerras... Pareciera ser que el irracionalismo ha resultado en un compañero inseparable del desarrollo de la sociedad humana. Un irracionalismo de naturaleza muy peculiar. Ya que... se viste de un ropaje pseudo racionalista”.
Hasta aquí ninguna novedad. Torres se refiere a distintas formas en que la mitología (que no es una deformación mental de pueblos primitivos sino que vive en el presente entre nosotros) tiene a veces más fuerza que la interpretación científica de la historia, lo subjetivo se impone sobre lo objetivo. Para explicar los mitos como irracionalismo social en este caso Torres apunta al involucramiento subjetivo y emocional de los combatientes en la lucha, algo completamente comprensible sin lo cual no habría lucha; efecto que se prolonga, y sin lo cual no habría identidad colectiva ni forma de superar las derrotas.
Pero todas las cosas tienen su momento. Así como la epistemología habla de obstáculo epistemológico, conocimiento previo que obstaculiza la comprensión de lo nuevo, la psicología social habla de “obstáculo epistemofílico”, dificultades de índole motivacional (“episteme”, conocimiento científico, y “fílico” deriva de amor, afinidad afectiva). No querer ver lo que pone en cuestión nuestra identidad afectiva. Por cierto, la identidad afectiva es un componente básico de nuestra salud mental, el que no la tiene es el psicópata. La identidad afectiva de compañeros que han vivido la cárcel, la tortura, el exilio, la persecución, la muerte de seres cercanos, es enaltecedor. Todos ellos nos merecen el mayor respeto. Pero todas las cosas tienen su momento.
Y llega el momento del apóstata. Apóstata, apostasía, del griego colocarse fuera, el que abandona la religión, fe, creencia en la que ha sido educado, según la RAE y María Moliner.
“Cada época ha traído sus doctrinas y dogmas, sus cleros, sus creyentes o fieles, y una tremenda fuerza que le permite colocar a cualquier disidente en el terreno de los enemigos despreciables..., de antemano están descalificados... Así es el peso de los dogmas, hasta que arriba un tiempo en que se derrumban sin remedio, porque ni siquiera los dioses son eternos, la historia lo ha demostrado hasta la saciedad. Y es así porque el cambio constituye el núcleo central de cosas tan conocidas como las sociedades humanas, proceso inevitable por más que se demore. Por eso ni siquiera vale la pena presentar ejemplos que certifiquen la inevitabilidad del derrumbe de historias, mitos, caudillos... “. La corto, porque a veces a Torres se le va la moto.
La voz del apóstata es muy desagradable para el creyente. Y creyentes somos todos, el algo creemos, o no haríamos nada. Y como también dijimos, estos conceptos de Torres no son originales de él ni novedosos.
Ahora, la valoración de las experiencias armadas en América Latina
“Así, entonces, juzgar la revolución cubana, analizarla al margen de sus dogmas y sus mitos fundacionales y de exportación, es lanzar un terrible desafío a millones de individuos pertenecientes a varias generaciones sucesivas que creen a pie juntillas... El que presentamos... es un análisis que intentará abarcar no solamente a la revolución cubana, sino también a los catorce intentos guerrilleros que se llevaron a cabo... Y para ello adoptaron lo que llegó a convertirse en una teoría que aseguraba, en plazos relativamente cortos, el triunfo de las revoluciones...
“Ese carácter expansivo y mágico de la prédica cubana se nutría, y se nutre aún hoy... [de] una versión intencionalmente recortada y falsa del propio proceso que condujo a la victoria [podemos saltear el desarrollo de esto, Mario dice algo parecido. Y]...la elaboración de una teoría de la cual fueron responsables tanto Castro como Debray y Guevara, y que resumo en lo que se ha denominado TEORÍA DEL FOCO”.
Mario también rechaza esa teoría. A diferencia de Torres la atribuye exclusivamente a Debray, y señala textos del Che que apuntan en una dirección diferente. Fuera de eso las críticas de Torres y las de Mario son similares, aunque queda otro aspecto a considerar.
“Porque si es verdad que LA PRÁCTICA ES EL CRITERIO DE LA VERDAD, la derrota militar completa de todos aquellos intentos, así como la pérdida de las conducciones más lúcidas y políticamente más comprometidas con las tareas de revertir los procesos dictatoriales que cubrían el continente, conduce inevitablemente a la conclusión de que la TEORÍA CUBANA no solo fue errónea sino que, además, tuvo un alto costo en vidas humanas de miles y miles de combatientes, al tiempo que hipotecó decisivamente los posibles intentos de transitar otros caminos”.
Mario y Torres discrepan sobre la AUTORÍA de la teoría del foco, Mario la atribuye solamente a Debray. Discrepan sobre el significado de las miles de muertes de militantes, y sus consecuencias, aunque eso yo no pueda entenderlo. Pero estoy seguro que Mario está de acuerdo en que LA PRÁCTICA ES EL CRITERIO DE LA VERDAD
Bolivia. Nos queda poco de ese capítulo.
“El paradigma, o mejor ejemplo demostrativo de este doloroso e irracional proceso, lo constituye el estrepitoso fracaso de Ernesto Guevara en Bolivia. Una derrota y una frustración que han quedado documentadas en toda su magnitud en el llamado Diario del Che, en donde paso a paso y día tras día vemos como se va desmoronando la teoría que debería ser la guía para el triunfo... Y contrariamente a lo que podía haberse esperado luego del paso de tantos años, el Diario del Che no ha sido objeto de análisis severos que expongan los errores cometidos y, paradójicamente, ha adquirido un valor especial.
“Porque la figura de Guevara, su muerte o su suicidio político-militar, ha empañado cualquier tipo de valoración crítica al haber sido bloqueada, encubierta y desestimada, en la medida en que se construyó, y triunfó el mito sobre la realidad”
Aquí termina Torres.
Y aquí vemos esta curiosa paradoja.Mario viene a refutar a Torres y lo confirma!
Porque su forma de abordar el tema es un ejemplo del triunfo del mito sobre la realidad, del subjetivismo sobre la objetividad (y en cierta forma, hasta él mismo lo dice).
No trata para nada los HECHOS de la guerrilla boliviana a los que Torres se refiere, en el acierto o en el error. Porque evidentemente la guerrilla boliviana del Che resultó derrotada, y ese debería ser el hecho central del análisis que hagamos de ella.
Quiere refutar a Torres, pero no va al terreno de los hechos, ni siquiera entra en ese tema. Nos presenta una serie de expresiones de Torres que muestran su falta de respeto por el Che. Y entonces lo descarta.
Torres resume su planteo sobre la guerrilla boliviana en su capítulo XV, en más de 15 ítems que considera errores cometidos: Inadecuación al país, elección del lugar de emplazamiento, falta de preparación, grupo excesivamente reducido, y otros varios. Me gustaría conocer la opinión al respecto de compañeros que hicieron entrenamiento en Cuba.
En algunos puntos, como el de las relaciones con el PC de Bolivia, tengo un juicio crítico de la orientación que siguió el grupo guerrillero, pero en sentido CONTRARIO a la crítica de Torres. Quedaría para otra oportunidad.
Torres apenas menciona otro punto que es crucial, el proyecto boliviano del Che descartó de plano toda la experiencia insurreccional previa del pueblo boliviano y todo vínculo hacia ella. También, en otra oportunidad.
Y Torres ni siquiera menciona lo que para cualquiera sería elemental. Supongamos que viniese a Uruguay, ya que han cobrado notoriedad hoy, un guerrillero o guerrillera kurdo o kurda con un puñado de combatientes a desarrollar un proyecto de guerrilla. Podría haber algunas objeciones por acá a semejante paracaidismo, y supongamos entonces que alguien dijese:
¡Pero si son grandes revolucionarios, han hecho enormes sacrificios, han sufrido bajas heroicas, y en Kurdistán la rompieron, y además tienen textos en los que hablan del confederalismo democrático, respetar a la gente y el medio ambiente!
También se podría decir que el origen de los guerrilleros no debe motivarnos a un rechazo nacionalista, porque se trata de un proyecto internacionalista que abarca los cinco continentes.
Podría haber toda una discusión, en ese caso. Pero si además resulta queesa guerrilla es derrotada y muere el 90% de sus combatientes ¿tomaríamos eso en cuenta, buscaríamos si esa derrota pudo estar motivada (además de la acción del imperialismo) por errores conceptuales en el proyecto y en su realización?
A modo de conclusión
Lo que Mario rechaza en Torres, es lo que Torres llama respecto de sí mismo ser un apóstata. Seguramente, muchas de las expresiones de Torres pueden resultar chocantes, pueden rechazarse. No nos vamos a quedar en el lugar del apóstata, que en todo caso sería un lugar por el que hay que pasar, o alguien tiene que pasar. Pero no tiene sentido que salgamos de ese lugar yendo hacia atrás, hacia la epopeya como forma de relato histórico.
La síntesis, la comprensión de la historia, nos obliga a tener una distancia crítica, a romper los mitos, romper las doctrinas tomando lo que dicen los hechos. Y nuestra valoración de los hechos no puede ser en función de adhesiones afectivas.
Porque por ese camino no vamos a llegar a ninguna parte.