Cuando un dedo apunta a la luna, los imbéciles miran el dedo
Proverbio chino
Luego de leer el ditirámbico y arrogante comunicado de CRYSOL acerca de, lo que hasta tener acceso a su lectura, considere una la infeliz decisión de quienes fueron aquiescentes de asistir al memorial de los desaparecidos en un ómnibus del Ministerio del Interior, identificado de manera inequívoca como un transporte de personal de las fuerzas represivas, a saber por dicho comunicado, no resulto una confusión, sino una decisión política la solicitud del mismo por parte de sus directivos
Siento enorme respeto por CRYSOL, articulable con muchos sindicatos que han forjado parte de nuestras mejores tradiciones en la defensa de dignidad, verdad y justicia, por esas razones me parecieron destempladas, poco pertinentes, algunas inflexiones que claman por su disolución a partir de tan lamentable episodio.
CRYSOL es articulable en su despliegue, en sus demandas y en su presencia simbólica, con importantes gremios, organizados en sindicatos, que son parte de nuestra historia, con un carácter asociativo y participativo, donde se expresan las tensiones, los puntos de vista, y las acciones, u omisiones consecuentes con los mismos.
Sin embargo tiene sus especificidades, su existencia debe de dar cuentas a una masa asociativa a término, que lejos de crecer ira progresivamente decreciendo, y sus aciertos u errores tienen consecuencias sobre intangibles más irreparables que la pérdida del salario, por lo tanto es poco feliz salir al paso con analogías berretas que hagan rasero con otras actitudes de defensa corporativistas sobre sus errores.
Esto es particularmente claro, cuando se supone que los organismos que lo representan están constituido por viejos militantes políticos que “quieren hacer lo que hacen” y parecen simular cierta amnesia.
El comunicado de CRYSOL tiene en su impronta una soberbia ramplona que está emparentada con aquello de “huir hacia adelante” y por otro lado una estolidez conciliadora con sus propias miserias.
Sin dudas que no hubo errores ni manipulaciones con aquellos que hicieron caudal de la impunidad durante el último gobierno, como el Ministro del Interior y sus adláteres.
El Ministerio del Interior es una institución manchada con la sangre de nuestros compañeros presos, torturados o desaparecidos, y lo seguirá siendo hasta que la verdad y justicia se abra paso y rompa con la impunidad.
Reconocerlo como un lamentable error hubiera alcanzado para que el mismo hubiera procesado en su interna un debate sobre la independencia política de dicha institución, sobre sus fines y sus prácticas, pero, salir a cajas destempladas con un comunicado de estas características coloca a su directiva en otro umbral de consideración que debería plantear su inmediata renuncia y convocatoria a asamblea general de su masa de afiliados.