Pedir peras al olmo es un error, querer hacer con peras un pastel de manzana es otro. ¿Y las dos cosas a la vez?
Secundaria cambia plan 2016; ganó el sindicato, titula El País. Los portavoces reaccionarios ven una especie de pulseada entre el gobierno y los sindicatos "radicalizados", que el gobierno pierda es su gran preocupación. Y "cambiar el ADN de la Educación" ha sido la bandera de Tabaré.
Varios temas se cruzan en este nudo que condensa la coyuntura política del país. Intentaré desarrollar esta idea en una serie de notas, aquí va un breve esquema.
Al cumplirse el año de la segunda presidencia de Tabaré, los comentarios de los analistas y expertos en ciencias políticas señalan la notoria diferencia con el lugar que tuvo este personaje al terminar -hace una década- el primer año de su primera presidencia. Ahora, las encuestas le dan un margen de aprobación de un tercio de la opinión pública, hace una década había sido casi el doble. En aquel entonces era el jefe indiscutido del Frente Amplio, hoy no logra conducirlo y resulta impotente al tratar de contener los conflictos internos. Antes tenía mal que bien un proyecto, hoy ya no se sabe ni lo que quiere hacer.
Este problema de cacique sin indios puede ser visto de muchas maneras. Para empezar, para ser cacique lo trajeron; ¿qué pasó? Pero pedirle que cumpla ese rol hoy es pedirle peras al olmo. Y al mismo tiempo, pedir a los expertos analistas que nos expliquen por qué pasa lo que pasa, es también pedir peras al olmo. Lo único que encontramos en ellos es un eco con lenguaje académico, del malestar de la burocracia política -de todo el espectro- al faltar ese rol.
Como problema subyacente, ese malestar deviene de una premisa ideológica: que los problemas que vive hoy nuestro país se solucionarían a partir de un fuerte liderazgo autoritario, y que la falta de esto es lo que impide resolver los problemas. Eso, a su vez, es querer hacer con peras un pastel de manzana.
La realidad social es una cosa, las formas ideológicas en que se la ve, es otra. Pero al hacer ahora la crítica a estas formas ideológicas debo incluir también una autocrítica, que podría llamar "autocrítica del hipermétrope".
Antes de que se definiesen las candidaturas para las elecciones últimas di mi opinión de que Tabaré no sería candidato. Me basé precisamente en el cambio de situación del país, los cambios políticos y las consecuencias de la adaptación del Frente a su papel de partido de gobierno. Me basé en la idea de que esa realidad social y política determina el rol de los dirigentes políticos, y no a la inversa. También partí del supuesto de que nadie cambia bruscamente su forma de ser a los 75 años, menos aun si el estilo autoritario es, en este caso, una enfermedad. Notoriamente me equivoqué.
La cobardía política de la burocracia frentista, su miedo al riesgo electoral (y a perder la teta del Estado), hizo que no se animase a una renovación que ya es imposible de eludir. Se aferraron al "camino seguro", comportamiento típico de toda burocracia. Así, me adelanté demasiado al desarrollo de los hechos.
Pero al mismo tiempo, yo tenía razón. Lo único que hizo la burocracia frentista con su jugada es posponer unos meses el aflorar de las contradicciones, que siguen sin saber cómo resolverlas. De hecho, poner a Tabaré en la presidencia ha agravado ese problema pendiente.
Y por otra parte, los supuestos "cientistas sociales" no pueden entender lo que ocurre ante sus ojos. Sus "explicaciones" son dos: Tabaré "no es el mismo de antes", y los frenteamplistas "se pelean demasiado entre ellos". ¡Vaya ciencia!
Por eso, el aflorar de las contradicciones que no llegaron a ver, los toma desprevenidos. Admito que yo me dejé llevar por una visión hipermétrope, pero estos más miopes no pueden ser.
Los que intentamos entender los hechos sociales a la luz de la verdadera ciencia social estamos acostumbrados a pensar de otra manera. No son las grandes figuras políticas quienes crean la política, es la política la que crea sus personajes de acuerdo a las circunstancias. Y son las condiciones sociales e históricas las que determinan los procesos políticos. Si en esa visión macro subvaloramos los aspectos del acontecer político, es un error a corregir, sin por ello caer en la miopía. Desarrollaremos esta idea en una próxima nota.
Mencionando brevemente el otro tema, comienzo diciendo que yo no soy licenciado en genética Aunque pasé por la Facultad de Medicina yo tampoco terminé los estudios, pero allí realmente enseñan genética, y cuando oigo cosas como "el ADN de cualquier célula de un organismo vivo vegetal o animal sufre cambios y adaptaciones permanentes. ¡Permanentes!" (Declaraciones de Tabaré a Búsqueda en octubre, desde Francia) me asombra la ignorancia. Se parece a aquella versión pseudocientífica de la biología de Lysenko. ¡Un médico!
Solo podemos explicarnos esto tan absurdo, primero por un lapsus freudiano en que el error expresa el deseo de un proyecto imposible, y después por la soberbia enfermiza que le hace imposible a su vez decir simplemente: me equivoqué, me expresé mal, cualquiera sabe que el ADN de un ser viviente no se puede cambiar.
Pero lo que importa acá es por qué no se pudo cambiar, y no es por la perversidad de un sindicato "corporativista". En ningún lado del mundo pudo el Banco Mundial cambiar verticalmente ningún sistema educativo. Y eso ocurre porque -decía Lenin- "los hechos son muy testarudos".Es eso lo que termina frustrando los planes de las autoridades de Secundaria.
De eso también hablaré en una próxima nota, el médico brujo pudo menos que el cacique.
Solamente, y para terminar dentro de las 2 A4 en cuerpo 12 que me puse como límite para respetar las pautas de Posta, quiero defender eso, lo bueno si breve dos veces bueno, lo malo sin breve al menos soportable.
Esto, compañeros, no es ninguna censura, es un pedido de sensatez. Somos nosotros los que debemos entender que si terminamos pudriendo y repudriendo a los lectores, es a nosotros mismos que nos perjudicamos. ¿Nunca participaron en una asamblea en que se limitase el tiempo de las intervenciones? Es para respetar el derecho de todos participar.
De a poco y tratando de no aburrir, seguiré con este tema. Bienvenidas desde ya las críticas,
*) Cuarteto de Nos. Tabaré, that's right