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Sobre "golpes" y corrupciones

Mucho se está hablando últimamente de supuestos golpes en América Latina. En Argentina conocemos bien del tema, ya que el gobierno K agitó por 12 años el fantasma de un supuesto golpe que nunca sucedió, como justificación para sus políticas de saqueo. Dicho golpe era de dudosa practicidad, con unas FFAA totalmente desprestigiadas y una sociedad que apoyó ampliamente el NUNCA MÁS. Y además, intereses económicos de grandes multinacionales que hicieron negocios millonarios, al igual que los bancos, los más ganadores en la "dékada ganada". No existían (ni existen) razones ni contexto para desarrollar dicho golpe.

Estas amenazas de "golpes" son una falta de respeto a los pueblos del cono sur que sufrieron verdaderos golpes de Estado contra los derechos humanos. Es increíble que desde sectores de izquierda se sigan agitando estos fantasmas, que solo les sirven a los gobiernos para mantenerse en el poder y mantener el status quo dominante. Esta "izquierda progre" que va corriendo detrás de los gobiernos (y se olvida de los pueblos), no ve y minimiza la corrupción, que SI es importante.

Preguntémosle a los familiares de las víctimas de la masacre de Once qué es la corrupción, al pueblo de San Juan, qué les dejo la corrupción entre las mineras y el gobernador Gioja, la corrupción que no se ve, como una ruta destruida que provoca muertes y su arreglo su fue en "comisiones" y así se maneja todo. Claro, muchos dirán que esto es inherente al sistema capitalista, pues combatamos al sistema, pero no justifiquemos ni miremos para otro lado cuando suceden estas cosas.

América Latina necesita un cambio urgente, la máscara de una década progresista, bolivariana, etc. ya se está cayendo, y fracasó rotundamente. Es momento para que los sectores de izquierda creen un espacio alternativo para canalizar el descontento popular que está creciendo. Las luchas de los pueblos originarios, contra las multinacionales del saqueo y la contaminación, por los derechos humanos, deben ser la base de la lucha para avanzar en conciencia popular. La movilización popular en Brasil debe ser una oportunidad para la izquierda, no una caza de brujas contra los participantes y una lavada de cara para el lulismo.

Después de la década de los 90 se desperdició una gran oportunidad, muchos se ilusionaron con los espejitos de colores que vendían los nuevos gobiernos de la región. Hoy, ante el terrible ocaso de estos, existe una nueva oportunidad, esperemos sepamos aprovecharla

Saludos