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Maduro? ¿Tú no crees que ya está bueno?

Por: Antonio Daza | Domingo, 17/04/2016- Aporrea

No es posible que mis principios socialistas revolucionarios se puedan cambiar… pero es tal la angustia de vivir como lo estoy haciendo que creo que ha llegado el momento de que pienses en los demás; creo que en tres años has aprendido lo que es la política desde el poder, tu equipo no ha respondido a las expectativas de ser gobierno. Cuando Chávez te propuso quizá no pensó en decirte que deberías ser más selectivo, que no podías rodearte de jala bolas incapaces, y fariseos que te iban a hacer sombra y a dañar el proceso que debías continuar para bien de la Patria.

La oposición no logrará ninguno de los objetivos que se han planteado, ni podrán convocar referéndum y si lo hacen lo perderá, no conseguirán tu renuncia, ni la reforma de la Constitución, ni ningún otro mecanismo para sacarte el poder; pero; vamos a estar claros, hay resentimiento contra el gobierno y contra el proceso que el pueblo apoyó y aún una gran parte apoya, pero la clase de vida que estamos viviendo, en un País tan rico , con tan pocos habitantes, con tanta tierra ociosa, con un potencial humano inmenso y vamos cada día peor hacia un barranco de adonde nos será muy difícil salir en corto plazo, la gente está decepcionada, tal vez no lo manifiesta porque guarda la esperanza de que esto mejore es una realidad que no puedes ocultar, se que eres un gran ser humano, sensible y lleno de amor por tu pueblo, por eso me atrevo a escribir en estos términos, somos humanos y cometemos errores , pero en este pecado se ha arrastrado un pueblo noble que hizo de Chávez su ídolo, su padre, su vida y tu equipo te falló, Ministros y Directores, no solo no han sabido cumplir con el legado del Comandante para mantener la revolución, sino que se han encargado de hacerse ricos burlándose del pueblo que noblemente aún es Chavista. Por eso te pregunto; No has pensado en la posibilidad por el bien del País y para evitar que la derecha fascista se apropie del poder, primero en cambiar o sacar del Gobierno lo que no sirve y si sirven los que están, entonces renunciar y colocar en tu lugar a un por ejemplo Rodríguez Torres, gente fresca, hombre sensato, lleno de virtudes y con aceptación de una mayoría civil y militar? Una oportunidad de rescatar el valor de la revolución y de limpiar de fariseos el gobierno para que se enrumbe por mejores derroteros

Tenemos obligatoriamente como revolucionarios y Socialistas, que Pensar en el País, porque han pasado muchas lunas, días y meses y no se ve la salida, la guerra mediática no cesa, la guerra económica se está perdiendo, a pesar de todas las medidas tomadas con acierto o no

No se vislumbra salida a la crisis; la derecha fascista no cejara en su intento de salir del Gobierno Chavista a como dé lugar, a ellos no les interesa el pueblo, ni su sufrimiento, tampoco la producción arranca a pesar de los esfuerzos y las necesidades del pueblo aumentan y con ella la desesperanza.

Soy, he sido y seguiré siendo revolucionario, socialista y Chavista, pero a mis años ya no puedo hacer más colas para comprar un kilo de azúcar, o un paquete de harina para hacer arepas, no tengo como comprar ni cómo conseguir medicinas, no tengo la posibilidad de comprar al precio de 90.000 bs un caucho para movilizarme en mi carro, para ponerme de ejemplo,¿ QUÉ vamos a hacer si no podemos resolver?

A medida que pasan los días vemos como ya en las encuestas un nombre tan despreciable como Ramos Allup, va ganado terreno en el camino a ser nominado candidato de la derecha para ser Presidente, candidato de los fascistas ,y eso sería la más grande equivocación del pueblo, pero en su afán de buscar alivio a su angustia opta por este dinosaurio nefasto representante del oprobio adeco, aunque este pueblo se ha dignificado con el proceso revolucionario camino al socialismo votaría por él como lo hizo por la derecha en las elecciones para la Asamblea y no puede ser que seamos tan ciegos ,recordemos las palabras del Comandante " no hay peor ciego que el que no quiere ver" el que tenga ojos que vea y el que tenga oídos que oiga" Ve y oye el clamor de un pueblo que aún conserva la esperanza de ser un poco más feliz, piensa por el bien del pueblo de ser la solución ,apartarte sin rencor, con humildad para que algún otro chavista con mejor visión de País nos ayude a salir de este infierno, que no es tu culpa pero si tienes parte de la responsabilidad por mantener inútiles por compromiso a tu lado en el Gobierno.

Sé que estas palabras sonaran a traición o abandono en la lucha o a contrarevolución, no; no es así, nada más lejos de la realidad es solo que no quiero que la muerte me alcance y no tenga ni para comprar mi ataúd, y la revolución no me lo dará como no me ha dado nada en 17 años de lucha pudiéndolo haber hecho y merecido por mi entrega, si no las migajas que se caen de la mesa de los afortunados vestidos de rojo, que por otras razones disfrutan de las mieles del poder sin merecerlas. …Ellos saben a quienes me refiero…

NO SE DEBE SER DÉBIL, SI SE QUIERE SER LIBRE

 

“Los errores del PSUV comprometen la

viabilidad del proceso revolucionario”

Mario Villegas semanario Quinto Día 17/4/16

Gustavo Márquez Marín, ex ministro y ex embajador de Chávez

“Se debe conformar un movimiento crítico con capacidad para regenerar al chavismo y relanzar sobre nuevas bases el proyecto bolivariano”

“Hay que revisar los conceptos de las misiones y de los motores y rectificar la política económica”

“Con un desequilibrio cambiario como el que tenemos, no va a florecer ninguno de los motores

“Las áreas protegidas del Escudo Guayanés tienen que mantenerse vírgenes, aunque abajo haya todo el oro del mundo”

Gustavo Márquez Marín viene desmarcándose progresivamente de la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela y de políticas y ejecutorias del Gobierno que, a su juicio, comprometen severamente la viabilidad del proyecto iniciado por Hugo Chávez.

Lejos está, sin embargo, de abandonar su firme convicción chavista y mucho menos de pasarse a las filas de la Oposición, a la que señala de pretender conducir al país por el camino neoliberal. Afirma que la Oposición quiere gobernar desde la Asamblea Nacional mediante leyes, en algunos casos inconstitucionales, como la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional, que a su juicio en nada ayuda a la reconciliación, como tampoco la intención del Gobierno de rechazar todo lo que provenga del Parlamento.

-¿Rompió con Nicolás Maduro y el PSUV?

-En realidad no he roto totalmente con el PSUV, donde sigo nominalmente inscrito. Dentro del partido hay un debate político y yo tengo una posición muy crítica frente a la cúpula que lo está conduciendo, frente a un liderazgo político y un liderazgo de gobierno que no ha sabido darle repuesta a la crisis y no ha asumido una autocrítica profunda para rectificar los errores que se han cometido, comprometiendo la viabilidad del proceso revolucionario.

-¿Por qué Venezuela cayó y no ha podido salir de la presente crisis?

-Esta crisis es una más de un ciclo recurrente de la crisis del modelo rentístico petrodependiente, que sabemos que cuando caen los precios del petróleo entramos en crisis económica porque todo depende de los ingresos petroleros. Esta crisis en particular tiene su propia especificidad y sin duda hay que reconocer que se profundizó el modelo rentístico y que es necesario, definitivamente, relanzar la economía sobre nuevas bases, sobre un desarrollo endógeno sustentable.

-¿Qué debe profundizar y qué debe rectificar el Gobierno?

-Hay que profundizar los programas sociales, la inclusión social. Es necesario revisar el concepto mismo de las misiones como misiones asistencialistas para ir a una política social más activa que promueva la salida de la pobreza, pero a partir de la autogestión. Dicho de otra manera, que no se fundamenten sólo en el subsidio sino también en la generación de capacidades productivas de la sociedad. Creo que hay muchos vicios en esas misiones y creo necesario optimizar la aplicación de los recursos, pues alrededor de las misiones se han tejido también mecanismos de corrupción, por lo que es necesario relanzarlas, no para disminuirlas sino para hacerlas más efectivas. Hay que rectificar definitivamente la política económica. Es necesario buscar una estabilización de la economía, corregir los desequilibrios macroeconómicos y definitivamente reorientar al país hacia un modelo de desarrollo endógeno, que quiere decir que promueve realmente la soberanía y la seguridad alimentaria, pero que a la vez impulse una diversificación de la economía y del desarrollo del aparato productivo.

-¿Qué hace falta para que arranquen los catorce motores productivos anunciados por el Gobierno?

-Para empezar creo que el concepto de los motores habría que revisarlo. Tenemos que hablar más bien de una política socio-productiva que tiene distintos aspectos. Por ejemplo, lo primero que hay que considerar es el aspecto macroeconómico, porque mientras tengamos un desequilibrio cambiario como el que tenemos hoy, no va a florecer ninguno de los motores. En segundo lugar, es necesario desarrollar políticas sectoriales en los distintos sectores de la economía. Y eso debe traducirse en financiamiento, estímulos a la producción, una política tributaria y el desarrollo de la ciencia y la tecnología que tiene que atarse a ese proceso. Definir estrategias en determinadas áreas o sectores me parece bien, pero creo que la gran locomotora del desarrollo industrial venezolano tiene que ser PDVSA, pero PDVSA sigue siendo una empresa de enclave heredada de la IV República que no ha cambiado en lo sustancial. Es fundamentalmente una empresa importadora de tecnología, de insumos, cuando realmente desde PDVSA podría generarse toda una dinámica para estructurar cadenas productivas de proveedores nacionales, pequeñas y medianas empresas, en distintas áreas, en la metalurgia, en la informática, porque PDVSA es un gran consumidor de todos estos bienes, tanto aguas arriba como aguas abajo.

-¿Cuáles son sus objeciones al denominado Arco Minero?

-Ahí lo que está detrás es la entrega de concesiones en un territorio de 111 mil kilómetros cuadrados, el escudo guayanés que está conformado por un ecosistema muy frágil que es la fuente generadora de agua y de vida del país. Es además la que nutre al Orinoco y al Caroní, al eje Orinoco-Apure, y realmente la minería expansiva, la megaminería, que es lo que allí se plantea, es profundamente depredadora. No existe megaminería amigable ni sustentable. Esa es una falacia.

-¿Deben mantenerse virgen esos yacimientos?

-Las áreas protegidas tienen que mantenerse vírgenes, aunque haya todo el oro del mundo abajo, porque sencillamente la megaminería lo que va a generar es la destrucción de ese ecosistema que es el gran patrimonio natural, no sólo de nosotros sino de las futuras generaciones. Lo que debe hacerse es congelar absolutamente ese proyecto y abrir un debate nacional porque la decisión debe estar en manos del soberano. Al pueblo hay que consultarle si está o no de acuerdo con que se destruya el Escudo Guayanés, las fuentes de agua, que es lo que está en juego en el caso de la megaminería de 150 empresas extranjeras que además van a tomar posesión del territorio vulnerando nuestra soberanía, porque van a ser también empresas de enclave con sus ejércitos privados en un territorio que el Estado nunca ha podido controlar.

-¿Estamos amenazados de un estallido social? ¿Qué hacer para evitarlo?

-Están dadas las condiciones para que en algún momento se produzca, porque aquí se combina una mezcla explosiva, que es la caída abrupta del ingreso producto de la inflación galopante en la vía hacia la hiperinflación, la escasez el desabastecimiento, la inseguridad, el desempleo, que va siendo sustituido por la economía informal, y todo eso en un escenario de corrupción muy importante que no ha sido enfrentada con propiedad. Ahí hay un coctel explosivo que sin duda la única manera de evitarlo es con un programa realmente creíble para abordar la crisis y la búsqueda de un acuerdo nacional de los distintos factores para desarrollar una agenda de unidad nacional para atacar estos problemas.

-¿Qué debe hacer el chavismo no madurista para provocar un cambio de rumbo?

-Lo que corresponde es generar un protagonismo desde la calle, los movimiento sociales, las organizaciones de masas y políticas, la base del poder popular, para conformar un movimiento crítico que pueda tener la capacidad de regenerar al chavismo, reconociendo los errores del chavismo y del propio Chávez para que históricamente sea posible relanzar este proyecto bolivariano revolucionario sobre nuevas bases y, aprendiendo de los errores, plantearse de cara al futuro la continuidad del proceso.

Quién es quién

Gustavo Márquez Marín nació en Valencia el 20 de enero de 1947.Se graduó de ingeniero en la Universidad de Carabobo en 1972.

A la vida política se inició en el Grupo de Acción Revolucionaria (GAR), partido formado por cuadros provenientes de la izquierda cristiana que luego se fusionó con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y este a su vez con el Movimiento al Socialismo. En la actualidad, es miembro del Partido Socialista Unido de Venezuela. Salió jubilado del Parlamento tras cuatro períodos como Diputado al antiguo Congreso de la República.

De la mano del presidente Hugo Chávez fue Ministro de Industria y Comercio, Ministro de Integración y Comercio Exterior, Embajador en Austria y los organismos de la ONU con sede en Viena y, finalmente, Embajador en Colombia.

envió Chino

 

¿Cuál socialismo, presidente Maduro?

Por: Nelson Suárez | Viernes, 15/04/2016 -Aporrea

Sucede como en otros ámbitos de la vida, ni las palabras se salvan de los trucos humanos para torcerlas a su favor. El socialismo –como sociedad alternativa a la civilización suicida actual-- corrió con esa "suerte". En nombre del socialismo se han cobijados muchas atrocidades, crímenes espantosos, fraudes históricos en aras de la igualdad y la usurpación de privilegios de nuevo tipo. La burocracia socialista defraudó un sueño humano milenario. El "socialismo real" que nació y murió durante el siglo XX es el mejor ejemplo. Pero el asunto no se quedó allí.

A finales de las décadas de los años 80, a partir de la caída del Muro de Berlín, el socialismo vivió una especie de "canto de cisne". Algunos profetas del neoliberalismo naciente anunciaron el "fin de la historia" y la realización absoluta de la democracia burguesa y el mercado libre como el futuro de los próximos "mil años". Estos vaticinios ni fueron proféticos ni tardaron mucho tiempo en ser sustituidos por la realidad histórica: el neoliberalismo no hizo desaparecer la injusticia social, ni el esclavismo de las "sociedades atrasadas" (neocolonialismo) y mucho menos la destrucción del medio ambiente. Es más, perfeccionó los métodos para que lo que ahora llamamos el 1% más rico siga acrecentando sus arcas y poderío. La ahora oligarquía global neoliberal intentó hegemonizar al mundo, primero con ideas, luego con inversiones y, finalmente, con la guerra que no cesa nunca.

Pero en eso llegó América Latina y mandó a parar, de manera especial el caracazo significó eso: señaló con "el dedo de la historia" la estafa neoliberal. Venezuela, en la década perdida de los años 90, sufrió las consecuencias de las mentiras neoliberales. Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera (en sus segundos mandatos) representaron la tragedia social de un modelo social y económico que acrecentó pobreza y exclusión social a nombre del mercado y la democracia representativa.

En esa época, Venezuela, como consecuencia de las medidas neoliberales, entró en una espiral de violencia, de incremento de la pobreza y disolución del bloque histórico dominante que hasta ese momento controlaba políticamente al país. El ex Presidente Chávez lo dijo muchas veces, la sublevación militar del 4 de febrero de 1992 fue hija del caracazo anti neoliberal de unos años antes. Así de sencillo, no entenderlo es meter la cabeza en la nada.

Pero diecisiete años después, ¿estamos viviendo una situación política, social y económica similar? ¿Este momento en la historia de Venezuela no se conoce como el socialismo del siglo XXI? ¿Puede generar el socialismo una crisis tan profunda como la que vivimos hoy? Las respuestas van a depender del tipo de sociedad que se esté construyendo, del trecho que separa lo que se plantea como ideal político, económico y social y su realización concreta.

Lo digo por la calle del medio: en lo personal creo que el "socialismo bolivariano" que es gobierno en Venezuela es la continuación del fraude histórico de una burocracia privilegiada que se enriquece sin tapujos con un discurso "revolucionario y anti imperialista". Es pura ideología, en el sentido que le da Ludovico Silva a esta categoría, es decir, un discurso político que enmascara una bribonería que sólo produce privilegios a los que están en el poder. Es doloroso admitirlo y decirlo, pero simplemente es así, una engañifa para "encantar a incautos" que lucha por una sociedad alternativa al capitalismo. No es fácil asimilarlo y publicarlo, pero el silencio se vuelve cómplice en un momento como el que vivimos. No es hora de callar.

No voy a describir la concreción histórica del socialismo bolivariano, pero es imposible dejar de señalar tres grandes espacios en donde se evidencia el palabrerío encubridor de la burocracia chavista. Adicionalmente debemos agregar una realidad: el capitalismo en Venezuela sigue vivito y coleando, ahora mutado en boliburguesía (en el gobierno) y en una oligarquía tradicional opositora que aspira recuperar sus espacios.

Primero, la corrupción del chavismo gobernante dejó pálido a la de la cuarta república, se perfeccionaron métodos "rojo, rojitos": se inventaron miles de modos de robar "dólares preferenciales", llegando a la bicoca del robo masivo de 250.000 millones (vean la investigación de Marea Socialista en Aporrea al respecto)

Segundo, se multiplicó el rentismo petrolero a un nivel que dejó atrás el diseño de AD/Copei. La gestión gubernamental de casi dos décadas hizo desaparecer la capacidad industrial instalada en el país. Nuestros capitalistas, al cobijo de una burocracia bolivariana corrupta, devinieron en "cazadores de renta en dólares" (léase a Víctor Álvarez) y dejaron perecer el parque industrial. El resultado es la crisis actual: no se produce nada –lo burgueses andan en búsqueda dólares-- y como no hay no se produce nada. El rentismo petrolero se perfeccionó y se hizo popular con el bachaquerismo, una suerte de "lumpenaje rentista" que será recordado por años en el país.

Tercero, el carácter depredador (ambiental) del capitalismo se acrecentó en el país con políticas públicas que dieron continuidad al deterioro de la naturaleza. El modelo energético (combustibles fósiles) se estímulo mediante subsidios irracionales y anti ecológicos (gasolina y electricidad) ratificando al país como el más consumidor de estos recursos en la región. Se mantuvieron la extracción criminal del carbón en el Zulia, sacrificando el agua para una región sedienta y, ahora en el 2016, se olvidaron de las prohibiciones de Chávez y se reimpulsa el ecocidio de la región de Guayana mediante el relanzamiento del convenio con la trasnacional canadiense Gold Reserve.

No vamos a seguir presentado casos concretos en donde se evidencia que a nombre del socialismo se ha construido una inmensa red de pillos políticos y empresariales que ha logrado acrecentar sus riquezas en dólares en cuentas en el exterior. Tal vez los Papeles de Panamá arrojen nuevas luces al respecto.

¿Y el pueblo venezolano cómo queda en todo eso? Dejemos que hablen las cifras de la CEPAL (2015): Venezuela tiene la más alta inflación de la región latinoamericana (68,5%), fue el país en donde creció más la pobreza (6.95) y junto a México y Honduras conformamos las únicas naciones de la región en donde se sumaron densos sectores sociales a la pobreza. Hay que vivir en el país para entender que estas cifras no revelan las proezas que realizamos a diario para el logro de adquirir los productos básicos de alimentación, medicamentos y repuestos para accesorios del hogar y vehículos. Vivir se ha convertido en un reto a la sobrevivencia, con un añadido nuevo que ha crecido como coletazo de la ineficiencia gubernamental: la consolidación de megabandas de criminales en todo el país,

Entonces, me pregunto, ¿de qué socialismo estamos hablando, Señor Presidente?

envió Joaquín