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LIDERAZGOS YUTOS

En distintas publicaciones, incluida Postaportenia, se pretende reivindicar la figura de Raúl Sendic, dejando de lado sus grandes errores. Dentro de ellos, cabe destacar la instauración del segundo frente en el interior del país, mediante el famoso plan Tatú. En otro momento me referiré a la forma en que Sendic y su entonces socio Fernández Huidobro maniobraron fuera de los cauces organizativos para imponer sus maravillosos planes, al decir de Rosencof.

Como a mis palabras la mayoría de las veces se pretende desvalorizarlas adjudicándoles intenciones malintencionadas, voy a tomar prestadas las palabras de otros, que aunque digan lo mismo que pueda decir yo, seguramente gozarán de mayor respaldo y consideración.

En esta primera entrega voy a usar lo declarado por Aníbal de Lucía a Clara Aldrighi, para el libro Memorias de insurgencia, bajo el seudónimo de Domingo.

“El aeropuerto de Paysandú lo tomé yo. Había un milico, su mujer y su nenita, solos en el medio del campo. El otro milico de la guardia se había ido al estadio porque esa noche jugaban Salto y Paysandú. El pueblo estaba vacío. Esa fue la gran toma del aeropuerto de Paysandú. ¡Ahí declaramos la guerra!"

¿En 1972, por lo tanto, participó en el plan Tatú?

“Sí. Me acuerdo que cierta vez, en Paysandú, tomamos un campamento, a
fines de abril de 1972. Fue la vergüenza nacional. Era de milicos, supuestamente.
Habíamos cruzado el Queguay y habíamos subido a un cerro para ver cómo
estaba la cosa. Cuando bajamos, uno de los muchachos que estaba con nosotros -aquello era como una guardería- había desaparecido. Los otros muchachos, que eran de Paysandú, dijeron: Pasaron tres cazadores y uno, Martínez, es milico, de Comunicaciones. Se llevaron a éste que desapareció y nos van a hacer bolsa, dije yo”.

“Arrancamos todos para donde habíamos visto un camión verde. Rodeamos el campamento y entramos. ¡Todos al piso, documentos, pin, pum, pam! Lo tomamos, yo creía que era un campamento de milicos”.

“Les pedí documentos para ver quiénes eran. ¿Acá hay un Martínez? pregunté. Sí, mire, justamente ahí viene. Venían cuatro tipos de cazar. Yo andaba con una metra. ¡Martínez, levantá las manos!, grité. El compañero que estaba al lado mío levantó las manos. ¡Ahí me enteré que también era Martínez!”

“Era la barra de un boliche que había ido a cazar carpinchos. Mirá lo que era la guerrilla rural. Coincidía que el 1° de mayo era lunes. Si nos íbamos, nos mandaban presos. Les dijimos: Nos vamos a quedar aquí con ustedes. Hagan lo que quieran. Jugamos al truco, yo hice pareja con el milico, hablamos de política. Estuvimos tres días. Les prestamos el fusil M.l para que cazaran carpinchos. Les dijimos que éramos tupas. Un tipo se me acerca juntando unas ramitas y me dice: Flaco, yo vivo en tal lado, cualquier cosa a las órdenes". Por suerte no lo fuimos a ver; sino, caía preso. Cuando ellos se fueron apretamos una estancia y nos llevamos la camioneta”.

“Éramos ocho o diez. Yo y el Tito [Ventura] Grégory.Los otros compañeros eran una guardería que nos habían dado para ir al monte. Que se les caían las armas por el piso y teníamos que volverlas a buscar. Estudiantes todos, un desastre”.

¿Qué hicieron los cazadores sanduceros al ser liberados?

“Nunca más me enteré. Yo les dije: "Vayan y hagan la denuncia, porque si no
marchan todos presos". Les regalamos la radio que teníamos, les sacamos fotos. Eran gente del Wilson. Le dije al Tito: "Tito, andá a buscar una estancia cerca, que nos vamos, la tomamos y nos pelamos de acá. En eso que estoy esperando que venga el Tito, los ayudamos a cargar la canoa. Pasamos bárbaro. ¡El Bebe [Sendic] me mandó una carta felicitándome porque había asaltado un campamento por el Día de los Trabajadores! Nada que ver.”

En este y en otros libros, como en Historias tupamaras, de Leonardo Haberkorn, De Lucía ha mostrado, con palabras claras y sencillas, la verdadera cara del plan Tatú. Los párrafos que anteceden son solo una muestra del tremendo disparate que significó su puesta en marcha. Un sainete que acabó en tragedia.

Creo que nadie ha expresado nunca con tanta claridad, el caos organizativo de la columna del Interior, conducida por el “masomenismo” de Sendic, al que califica de “más profundo que el de Mujica”, que ya es decir…

Continuará...