-... ¡Las van a aplastar a todas! ¡Van a la muerte! Oíganme: ¡desbandémonos!
Las fugitivas se detuvieron, irresolutas. A pesar de su pánico, algo les decía que el desbande era la única medida salvadora, y miraron alocadas a todas partes. Una sola voz de apoyo, una sola, y se decidían.
Pero la cobra real, humillada, vencida en su segundo esfuerzo de dominación, repleta de odio para un país que en adelante debía serle eminentemente hostil, prefirió hundirse del todo, arrastrando con ella a las demás especies.
Horacio Quiroga, Anaconda
La llegada de Héctor Amodio Pérez a Uruguay y su detención y procesamiento está motivando una serie de discusiones; esa persona además viene publicando notas y ha encontrado algunos interlocutores.
No le encuentro sentido a una discusión en que los temas importantes siguen en el tintero y son los temas minúsculos los que ocupan la atención.
Hace unos meses Federico Leicht y Leonardo Haberkorn plantearon que Amodio es un preso político, víctima de una especie de semi-dictadura político-judicial que rige hoy en el país. Los dictadores son un grupo de ex-dirigentes del MLN que están actualmente en el gobierno.
Y aunque parezca raro varios piensan algo similar. Ahora, un compañero con alto nivel político, Ricardo, nos dice: "un solo expediente funcionó de manera acelerada, el de Amodio Pérez y por primera vez se dijo que también habría torturado".
En abril, una nota de Marcelo Marchese se refiere a viejos dirigentes sindicales (algunos viejos traidores) que volvieron del exilio al final de la dictadura y desplazaron en los puestos de dirección a los jóvenes luchadores. Entonces Amodio se pregunta: si todos esos traidores fueron recibidos como héroes ¿por qué a él no, y en cambio lo metieron en cana? ¡Pero qué injusticia!
Hay un cierto consenso que dice más o menos esto:
1.- Hay una "versión oficial" de la cúpula tupamara sobre el fracaso de su acción guerrillera, sobre sus causas, y sobre la traición de Amodio.
2.- Esa versión oficial es falsa y Amodio un chivo expiatorio para ocultar la responsabilidad de esa cúpula.
3.- Lo positivo de la llegada de Amodio al país es que ha comenzado a hablar, eso a su vez explicaría que la tienen con él y por qué es un perseguido.
Nos ocuparemos de esto último, pero antes es necesario plantear las cosas en forma clara. Digamos a modo de hipótesis:
A: Amodio es un traidor.
B: Esa traición es la CAUSA del fracaso de la guerrilla del MLN-T.
En lo que dice Amodio y otros, eso aparece mezclado en una proposición única que llaman “lo oficial”, queriendo decir con esto “teoría oficial de la cúpula tupamara sobre su propio fracaso”.
Veamos esto según la lógica. Para que B sea verdadera, A debe serlo también. Pero la recíproca NO ES CIERTA, puedo sostener que el fracaso de la guerrilla se debe a otras causas DIFERENTES y no a la traición de Amodio, negar B, y al mismo tiempo puedo sostener, sin contradicción con lo anterior, que Amodio es un traidor, afirmar A.
ESO ES EXACTAMENTE LO QUE SOSTENGO. El fracaso de la guerrilla tupamara se debe a causas políticas y sociales profundas, y al mismo tiempo Amodio es un traidor. Negar que la traición de Amodio sea la CAUSA de la derrota no implica negar que esa traición haya existido. Así de simple.
Y sostener que no había en ese período histórico condiciones inmediatas para la acción armada tampoco es negar el camino revolucionario, ni la pertinencia de la lucha armada a su debido momento. Significa OTRA CONCEPCIÓN de la lucha revolucionaria.
La guerrilla tupamara fue derrotada porque en esas condiciones no podía triunfar, no habían madurado las CONDICIONES POLÍTICAS Y SOCIALES para ese triunfo, fue un intento PREMATURO de lucha armada. No soy nada original en esto ni tuve que quemarme los sesos para llegar a esa idea, hay una muy abundante producción política e histórica que la apoya. Pero igual voy a agregar otros elementos.
1.- La lucha armada en Uruguay no se limitó al MLN-T, hubo otros grupos. También fracasaron, y es obvio que la traición de Amodio no tuvo allí nada que ver. Parece claro que hay una causa común a esos diversos fracasos.
2.- Uruguay es solamente un caso en todo el continente, donde hubo diversas experiencias de lucha armada contemporáneas a la uruguaya, posteriores a la Revolución Cubana. Excepto dos casos, Nicaragua y Colombia, todas fracasaron, e incluso Colombia se trata de un caso ambiguo, porque aunque no resultó en derrota total, tampoco en triunfo. He tratado de discutir este tema en "Cartas a los compañeros guevaristas”, sin suerte. Pero la derrota general sugiere casas generales.
3.- Por último, vamos a argumentar esto desde otro lado. Eso que sostengo, que NO HABÍA CONDICIONES POLÍTICAS para el triunfo de la guerrilla, también lo sostuvieron en su tiempo quienes llevaron adelante la guerrilla. La "Teoría del Foco" se basó en lo siguiente: No hay condiciones políticas para un triunfo revolucionario, pero EL FOCO INSURRECCIONAL PUEDE CREARLAS. De modo que la propia "oficial" tupamara sostiene, de otra manera, lo mismo que nosotros. Claro está, ellos reconocían el problema pero proponían una supuesta solución. Debemos entonces complementar lo que hemos dicho. La derrota de la guerrilla se debió a que no existían condiciones políticas y sociales para su triunfo, y además a que LA SOLUCIÓN PROPUESTA ERA EQUIVOCADA.
Los casos de traición, que existieron, son una ramificación de ese tronco. En ciertas condiciones la derrota abona las traiciones, aunque no alcance con eso. La derrota es un terreno propicio sobre el que florecen las aberraciones, cuando algunos (no todos) tienen predisposición a ello. Luego de una derrota aparece espontáneamente la posibilidad del desbande. Las diferencias asoman, pueden ser fisuras y transformarse en fracturas. Algunos pueden entregar a sus compañeros para salvar su pellejo, otros en cambio pueden promover la capitulación colectiva por la misma motivación y disfrazarla de “estrategia”.
El problema con esta discusión es que se confunde LA CAUSA CON EL EFECTO. La traición no fue la causa de la derrota, la derrota alentó la traición entre los estructuralmente predispuestos a ella. Aquellos a los que la derrota no les dejaba conformes y necesitaban hundirlo todo y arrastrar a los demás, como la cobra del cuento, un bicho venenoso.
Culparse mutuamente es muy común. Y puede llegar a ser muy patético. En "La última carga", una versión ácida y sesentista de la carga de la brigada ligera, Tony Richardson se refiere a ese polémico ataque de la caballería inglesa en la batalla de Balaclava, Guerra de Crimea, 1854, que terminó en un desastre. Murió la mitad de los jinetes ingleses. La película termina con las voces en off de los oficiales ingleses echándose la culpa unos a otros, la imagen de un caballo muerto, y el zumbido de las moscas. Porque además murió más de la mitad de los caballos.
Poco puede importar si la culpa de ese desastroso y demencial ataque que no logró nada la tuvo aquel tipo que inventó el “Cárdigan”, el que le dio la orden, el que la trasmitió, el que la interpretó mal, o todos. Esa “primera guerra moderna” fue toda un acto demencial, un millón de muertos, las tres cuartas partes fueron civiles, el 80% del total debido al tifus y el cólera. Que los jefes se enchastren entre ellos es apenas una vergüenza más.
Entonces, en esta discusión, todo esto de enchastrarse unos a otros a nadie le importan. Lo que importa son las verdaderas raíces de lo ocurrido.
Veamos ahora eso de Amodio "víctima" del régimen de impunidad y terrorismo de estado vigente. ¿En serio?
Amodio, desde su llegada, ha dado rienda suelta a las palabras. Pero en toda esa canilla libre ¿han visto una gota, acaso una, UNA, que salpique a sus viejos camaradas de armas, los verdaderos que tenía y tiene? Enchastra a la vieja cúpula, y la vieja cúpula lo enchastró a él. Si se trata de presos, no es una situación extraña.
No ha dicho una palabra que incrimine a los militares o apunte a esclarecer alguno de sus crímenes impunes de terrorismo de estado.
Que no sepa nada de eso es más difícil de creer que su historia de "ordenar papeles" que, de ser cierta, nos diría lo giles que fueron el resto de los presos que no acertaron a encontrar una forma tan sencilla de engrupir a los milicos y zafar, con identidad falsa y salida del país incluidas, y algún mango en el bolsillo para el viaje además, es de suponer. Si aclarase al menos de qué papeles se trataba, algo de la actividad militar que los produjo se sabría. Pero ni palabra. Él fue parte de ese terrorismo de estado, y sigue siendo parte de la OMERTÀ.
Hay otros tan crápulas como él o más, que andan sueltos. ¿Es motivo para soltarlo? Está procesado, acusado por delitos que él dice que no cometió, pero el juez encontró méritos para el procesamiento, y dispuso la PRISIÓN DOMICILIARIA. ¿Y dónde está la injusticia?
Que algunos se regodeen por el enchastre de Amodio, es otro despropósito. Resulta que el tema no era Amodio sino que el plan Hipopótamo o el plan Tatú estaban equivocados. ¿Y dónde están o estuvieron el plan Rinoceronte o Comadreja o Renacuajo que llevaría la guerrilla a la victoria? Si Amodio no los tenía, ni nadie los tenia, de nada vale esa cháchara. Y si nadie los tenía ¿por qué no surgieron, por qué no se pudieron elaborar?
Lo que ocurrió es que la guerrilla quedó prisionera de su propia concepción. Los planes desesperados o "locos" no fueron la causa de la derrota, eran el resultado del callejón sin salida al que se había entrado. Por eso no tiene sentido esta discusión de cosas minúsculas.
Además de estos aspectos totalmente menores, y los mayores que hemos visto, quiero detenerme en un punto que podríamos tildar de "mediano".
Una entrada en Facebook firmada por Héctor Alvariza confirma, aparentemente, lo que yo al menos tenía hasta el momento como un rumor: "Anatema es firmar la carta enviada a Cuba, en la que se le pedía tratamiento psiquiátrico al Bebe; con un certificado de ´rayado´".
Hace tiempo que venimos escuchando esa historia de que trataron a Sendic de loco, y un terrible escándalo con eso. Pero parece que había algo más, hasta ahora al menos para mí sólo un rumor.
Los comunes mortales no entendemos; en Uruguay es común tratar de loco a más de uno, a más de uno lo traté y más de uno me trató de eso, no es para hacer drama. Y algunos comunes mortales no entendemos tampoco que haya alguno con coronita, al que sea un crimen tratarlo de loco. Si la cosa fuese simplemente eso, semejante lío porque hayan tratado a Sendic de loco es una verdadera tontería.
Pero si es cierto lo que cuenta Alvariza que hasta ahora era un rumor, ese rasgarse las vestiduras por “decir” que Sendic estaba loco sería la forma histriónica de ocultar una verdad vergonzosa, eso de “decir” es un decir.
También pensaba decir algo por mi parte, pero la dejo por acá. La derrota de la guerrilla tupamara se debió a la falta de condiciones políticas y sociales, a una concepción equivocada de los que la llevaron adelante, y algo más.