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LAS INTERNAS DEL FA Y UN MALESTAR CRECIENTE

Marcelo Marchese

 UyPress -
Agencia Uruguaya de Noticias-28.07.2016

Las elecciones internas han demostrado una vez más que el FA ya no entusiasma. Para ser justos, digamos que tampoco entusiasman los partidos tradicionales. Nadie (casi nadie) vota con entusiasmo. Se vota al menos peor.

Ingresamos a una peligrosa era de decisiones por la negativa. Como no quiero que ganen los partidos tradicionales, voto al FA aunque no sea ninguna maravilla. Como no quiero que ganen los zurdos, voto a los partidos tradicionales aunque no me gusten demasiado. Como prueba accesoria de este descrédito de las "ofertas electorales", vemos el grupo de abstencionistas y votantes en blanco y anulado que no para de crecer allí donde existan elecciones de algún tipo.

Ahora bien, a la hora de analizar esta retirada de participación dentro del FA, habría que distinguir dos niveles, aunque hacemos esta división en un mero ejercicio de arbitrariedad, pues estos dos niveles interactúan y se potencian.

Por un lado vivimos una apatía creciente ante la cosa pública, un signo peligroso para cualquier comunidad, sea quien sea el sujeto que deba soportar como gobernante. Una República precisa del debate ciudadano y de la crítica constante. Sin debate no surgen proyectos políticos. No sólo hay ausencia de proyectos que entusiasmen; no hay proyectos de ningún tipo.

El caso de la nueva pastera es significativo. Tenemos un millón de hectáreas forestadas ¿Este gobierno, o los anteriores, pensó en algún proyecto con respecto a toda esa madera? ¿Algún plan para estimular algún tipo de industria que genere más trabajo calificado, que aliente un encadenamiento productivo mayor que el encadenamiento menguado que otorga la celulosa?

Nos responde un silencio cósmico ¿Qué hacemos entonces? Alentamos las plantas de celulosa, las exoneramos de impuestos y arreglamos las carreteras que ellas misma destrozan. "Invertiremos" mil millones para llevar a cabo su propósito ¿Alguien se ha preguntado qué otras cosas se podrían hacer para estimular la producción con esos mil millones? Nos responde otro silencio cósmico.

Por otro lado, esta ausencia de debate, este muermo de las neuronas ciudadanas que afecta al FA, en parte es generado por el FA. La cúpula ha establecido que los debates (no sé qué debates) deben ser resueltos a la interna, no sea cosa de darle argumentos "al enemigo". Dejando de lado el debate por los cargos, ese otro debate que no incluye proyectos alternativos al modelo de país que impone el capital trasnacional, se resuelve en las altas esferas, o más bien, el Zar de la economía dicta y el resto obedece. El FA no pretende como antaño (como se supone que pretendió antaño) generar una masa crítica, una ciudadanía activa dispuesta a llevar una idea adelante. El FA es ahora una estructura que no precisa de los ciudadanos sino de unos cuantos administradores obedientes. No presenta un proyecto ante la sociedad y lo defiende en la plaza pública. Aplica un plan, sea endeudarse para el mayor provecho de una pastera disolvente, sea una agenda de derechos importada y en grado sumo dudosa (1)

No debate ni a la interna ni a la externa, y si los medios de comunicación denuncian el timo de la licenciatura, resulta que esos medios de prensa erosionan la institucionalidad.

En este panorama ¿qué importancia puede tener el Presidente del FA? Las bases ya sabemos que no tienen importancia y que los comités de base agonizan ¿Pero el Presidente? ¿Será un articulador a la interna? ¿O un articulador entre el FA y el Presidente de la República? ¿En todo caso y ante la situación que fuere, el Presidente de la República dejará de hacer lo que le dé en gana porque un plenario o Mongocho dictaminen lo contrario?

Creo que sólo en dos casos Tabaré Vázquez debió dar marcha atrás: cuando se enfrentó a una mesa política indignada por la esencialidad en la enseñanza y cuando una carta de intelectuales alertó sobre los efectos del TISA. Esta situación, en la que el partido erige a un candidato que luego, al mando del gobierno, hace lo que le parece, erosiona al partido que lo erige, pues la idea de un partido de izquierda es gobernar y dar la batalla ideológica, no elevar una suerte de caudillo al lado de un Zar para que gobiernen a su exclusivo criterio.

Sumado a esto se encuentra el secretismo que se ha convertido en práctica habitual del gobierno. Si informes internos de OSE dicen que el agua potable no es potable, se esconden. Si Montes del Plata quiere privilegios para su planta, se hace un funesto acuerdo secreto. Si participamos en la añagaza de los tratados del TISA, se realiza a la sordina y como prueba reciente de una práctica suicida, si podemos mentirle abiertamente a la población con eslóganes inconcebibles, lo hacemos, tal el caso de la mayoría de las declaraciones entusiastas con respecto a esta última votación.

Aquí se engañan y engañan dirigentes y militantes de base ¿Qué sentido tiene? ¿No es más razonable, si queremos cambiar la realidad, asumir la verdad? ¿Si uno quisiera llevar a cabo un proyecto con la participación activa de la ciudadanía, no debería empezar por sincerarse con la gente? ¿A qué callejón sin salida llevan el secretismo y la mentira descarada, que por otra parte te deslegitiman?

En realidad es complicado esperar un análisis profundo desde filas del FA sobre esta última derrota, pues ese análisis implicaría reconocer que algo se está haciendo mal, amén de que el crítico se expondría al ostracismo, "se pasaría a la oposición". Sin embargo recomiendo la entrevista a Gerardo Caetano (2), que fue, dentro de las voces internas del FA, la más desenvuelta y sincera, por más que uno tenga ciertos matices.

Que surja una voz a la interna del FA como la que uno oye en esa entrevista, significa que algo no se está aceptando, que crece un run run entre alguna gente, dentro o fuera del FA, que no está dispuesta a dejar de lado sus convicciones en aras de no se sabe qué plan dudoso, que en realidad significa que no hay plan ninguno, sino dejar erosionar nuestra República al tiempo que se arrasa con nuestra soberanía, se profundiza nuestro rol de economía agraria y exportadora, se permite la concentración y extranjerización de la tierra, se le hace el campo orégano a la banca privada, se impone una agenda de derechos atomizadora y se acentúa el empobrecimiento de la enseñanza con una educación para ricos (pobre) y una educación para pobres (ruinosa).

Luego de la crisis del 2002 el FA llegó al gobierno aupado a una ola de esperanza. Once años más tarde mantiene gran parte de su caudal electoral, pero ese voto es introducido en la urna por una mano indecisa, y en todo caso, nada feliz ¿Once años de gestión necesariamente te desgastan? Absolutamente no, pues si se hacen las cosas bien, demostrando con hechos que aquellas promesas no eran palabras vanas, uno saldría fortalecido.

Es esta realidad evidente la que llevó a Alejandro Sánchez a decir "quiero que no haya un Podemos fuera del FA en Uruguay". Es una frase muy fuerte, por no decir, "una confesión elocuente". El votante del FA no está dispuesto a votar a los partidos tradicionales. Por ese lado seguirá cautivo, aunque como ya dijimos, arroje el voto a la urna como quien se desprende de un problema. Ahora bien, apenas surja una alternativa que lo entusiasme, como teme Alejandro Sánchez, la cosa puede variar. No pienso, claro está, en una alternativa como Asamblea Popular, que en rigor, más que una alternativa es reeditar la mentalidad de una izquierda dinosaurio. Pienso en una alternativa ciudadana de verdad.

Si la situación que describo no asusta al militante del FA, le propongo un ejercicio de imaginación. Primero imagine cómo ha variado la coalición desde el 84 hasta el 2005 y desde el 2005 al presente. Imagine los comités de base, imagine el debate que generaba la fuerza política y de alguna manera haga una gráfica de participación ciudadana y otra gráfica de burocratización partidaria. Ahora, y en función de esas gráficas, imagine el FA actual y proyéctelo al 2046 ¿El resultado del ejercicio no es una pesadilla?

(1) Una ley dice que cuanto más cedemos en las cuestiones capitales, más nos aferramos a cuestiones secundarias. Para este caso habría que decir que cuanto más cede el FA en su deseo de transformar la realidad, más se aferra a esta agenda de derechos peligrosa.

(2) http://rebelion.org/noticia.php?id=214885