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Polémica sobre la guerrilla. Material de archivo

Empecé a tratar el tema de las "condiciones objetivas" en respuesta a Ricardo, en mi nota "¿Objetivista yo?", y hay todavía muchos aspectos pendientes. Pero a veces uno tiene ventajas, como tener un archivo. Esta es una nota que escribí en 2011 a propósito de una polémica entre Jorge Zabalza e Ignacio Martínez (1)

Me ahorra trabajo, que ya bastante fastidioso es esto de ir a lo "elemental Watson", y encuadra perfectamente en esta cuestión, hay solamente un matiz de énfasis producto de quiénes eran los polemistas en ese caso, que viene muy bien, bienvenido el matiz, para no caer en un planteo unilateral. La pongo aquí tal cual, pero debo dividirla en tres partes porque lleva 4000 palabras, y además es preferible agregarle un apéndice como explicaremos. Luego seguiremos con el tema porque queda mucho por decir.


Te voy a hacer una autocrítica" (*)

PRIMERA PARTE

(*) Ironía habitual entre los militantes del Partido Comunista Español de la época estalinista, según cuenta Jorge Semprúm.

Una nota de Jorge Zabalza recordando la toma de Pando el 8/1/69 motiva una respuesta de Ignacio Martínez en Carta Popular, órgano del Partido Comunista Uruguayo. Luego viene una réplica posterior de Zabalza, luego una difusión más amplia y otras ?intervenciones varias,? incluyendo un comentario en la diaria titulado "Facturas pendientes". Y así, de pronto nos encontramos en viejos temas y viejas pullas. Pero si tan solo se tratase de facturas pendientes, no valdría la pena detenerse. Es una forma muy pobre de ocuparnos de lo importante que aparece en esta polémica, y que hemos descuidado durante tanto tiempo. 

Las críticas iniciales de IM a los planteos de JZ no son nuevas, son la crítica usual del PCU a la experiencia armada del Movimiento de Liberación Nacional. En su aspecto concreto, tampoco tuvo nunca nada de particular, toma buena parte de la crítica ya generalmente aceptada en toda la izquierda uruguaya a la acción del MLN de los años 60-70, que incluye algunas posturas autocríticas de militantes que son o fueron del propio MLN. Parte de eso está tomado también por JZ en estos mismos artículos. IM repite también lo que ha planteado el PCU durante estos años, que “está esperando” una autocrítica del MLN.

Todas estas ideas toman como punto de partida un hecho evidente, que ya es cosa de sentido común. La acción armada del MLN fue derrotada. Juzgando por los resultados, algo debe haber estado mal en ella.

Lo que queremos señalar, sin embargo, es que IM  (como suele hacer el PCU, y todas las corrientes reformistas) tira al niño junto con el agua del baño

Porque una cosa es criticar UNA FORMA, UNA EXPERIENCIA CONCRETA de la lucha armada. Y otra muy diferente es sostener que la lucha armada en sí misma es un método equivocado. Si se asumiera esta última posición quedaría implícito que los explotados y oprimidos solo podrían luchar por su liberación por métodos políticos estrictamente no violentos y dentro de la legalidad burguesa. Ésta es la prédica de siempre del reformismo, aunque no lo diga con toda las letras. Siempre se hace la reserva de admitir la lucha armada en abstracto, pero se pone el énfasis en rechazar las distintas experiencias concretas que se viven. 

Se toma el fracaso de una experiencia armada concreta para invalidar la lucha armada en sí misma, no porque se lo plantee así en forma explícita, sino porque se critica una experiencia armada por sus errores, pero no para proponer otra metodología armada superior y desprovista de esos errores, sino un camino pacífico, institucional y no violento.

Cuando así se razona se comienza pasando por alto que cuando esas alternativas armadas aparecen, tal vez pequeñas, con errores y carencias?, como todo, tal vez incluso aventureras, generalmente están dando cuenta de que comienza a evidenciarse el agotamiento de la vía pacífica e institucional.

En sí, la vía institucional no es necesariamente un error. Podemos descartar un camino de rebelión armada y proponer en su lugar un camino político no violento, en ciertas circunstancias, siempre y cuando podamos ver que ese camino es preferible por el momento porque conduce a algún avance necesario.

La experiencia histórica, que muestra la determinación con la que las clases poseedoras recurren siempre a la violencia para defender sus privilegios, es muy clara confirmado aquello de "la fuerza material solo puede derribarse por la fuerza material". EN ALGÚN MOMENTO habrá que recorrer el camino de la violencia revolucionaria. Eso no quiere decir que EN ALGÚN OTRO MOMENTO no tengamos que prescindir de ella y poner nuestras energías en otras formas de lucha, TAL COMO OCURRE AHORA.

Todo esto son cuestiones genéricas. La pregunta que debe hacerse sobre la coyuntura de lucha de aquellos años 60 y 70 en Uruguay es: ¿Era posible DERROTAR a las clases dominantes SIN TOMAR LAS ARMAS? 

La historia CONFIRMÓ la regla general. Las clases dominantes recurrieron al GOLPE MILITAR, y no se lo pudo derrotar por medios no violentos. 

Por eso, si nos limitamos a prestar atención a los ERRORES METODOLÓGICOS O DE OPORTUNIDAD de una determinada experiencia de lucha armada de aquellos años, estamos esquivando el problema.

Si consideramos TODA la experiencia histórica vivida en Uruguay en esa coyuntura, vemos también el fracaso concreto de la experiencia reformista que IM defiende, la apuesta electoral al Frente Amplio en la víspera del golpe. Y ese fracaso pone en cuestión la concepción política reformista, y ese juicio de los hechos es más severo aun que el de las concepciones equivocadas de la lucha armada.

De la invalidez -demostrada por los hechos- de una forma concreta de llevar adelante la lucha armada, no puede deducirse la validez de la renuncia a la lucha armada, limitándose a la acción no violenta. Esa renuncia también ha sido juzgada por los hechos.

El camino legal y electoral se ofreció en aquel momento como ALTERNATIVA a la lucha armada. Se contraponía el fracaso esperable de la lucha armada a un éxito supuesto de la lucha pacífica institucional. Ese fue  precisamente el planteo del PCU y otras corrientes reformistas de entonces. 

Llama la atención que sea IM, un compañero que viene del Partido por la Victoria del Pueblo, quien encare las cosas de esta manera. 

Un error que comete JZ en su primer nota y que corrige en parte en la segunda, es tomar al MLN como ÚNICA expresión de la luchar armada en Uruguay. Cierto es que fue con mucho la más numerosa y la que tuvo el desarrollo mayor, pero hubo muchas otras. Negar esa variedad sería negar toda la riqueza de esas experiencias.

La Resistencia Obrero Estudiantil - Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales, luego PVP, fue más pequeña en sus acciones armadas, pero su peso en el movimiento obrero tuvo una gran importancia. Si debemos respetar la sangre derramada en todos los casos, si hubo caídos en todas las organizaciones de la izquierda uruguaya, el caso del PVP es singular, porque tiene, con mucho, la mayor cantidad de compañeros caídos en relación al tamaño de su organización

Es una lástima que IM se limite a criticar la acción armada del MLN y a desempolvar las teorías del PCU de entonces. Sería mucho más enriquecedor para el debate que él mismo nos propone, que contribuyese con un aporte autocrítico de la experiencia armada del PVP y sus antecedentes.

Al menos parte de la crítica que se hace de la experiencia armada del MLN y que IM acompaña podría ser hecha a todos o casi todos los grupos armados de la época. Las primeras acciones "violentas" del MLN, salvo situaciones imprevistas, eran un juguete al lado de volar completamente el centro de cómputos del Banco Comercial, como hizo la OPR33 en 1969. (2)

Vayamos entonces a la crítica medular de IM al MLN: el actuar a espaldas de la gente, sustituir la voluntad del pueblo oprimido y explotado por la voluntad de un grupo armado. Eso es lo que se llama, en general, MESIANISMO.

Todas las organizaciones que intentaron, en mayor o menor medida, la lucha armada en aquellas condiciones, podrían ser caracterizadas de mesiánicas, y les cabría la misma crítica. En algún aspecto incluso, con más razón que al MLN. 

Dentro de todo, y a su manera y con las falencias que el tiempo se encargaría de mostrar, el MLN consiguió un apoyo de la población mucho más reconocible. Los otros grupos tuvieron un desarrollo muy menor, y no llegaron a recoger esa simpatía de la gente. En cierta forma fueron MÁS SUSTITUCIONISTAS AUN que el propio MLN.

Aquella bomba contra el centro de cómputos del Banco Comercial no fue decidida en una asamblea de bancarios, y no podemos pretender que lo fuese. Pero también es cierto que esa medida despertó simpatías en algunos sectores de trabajadores.

JZ señala que las acciones armadas del MLN despertaron esa simpatía, y el MLN creció rápidamente con ello. Eso es cierto, y es cierto también que ese fenómeno manifestaba la conciencia naciente de los explotados en la NECESIDAD de recurrir a la violencia revolucionaria. 

Pero el gran error del MLN fue, en mi opinión, precisamente el inverso. Dejarse llevar por el EXITISMO ante esa primer respuesta positiva, pero meramente PASIVA, del pueblo uruguayo. Darla por buena, y apostar todo a la acción inmediata.

1)   Toda esa polémica se puede ver aquí:

??http://ladiaria.com.uy/articulo/2011/11/facturas-pendientes/?m=humor

2)  870 mil dólares sería a valores de la época un IBM360 más toda su maquinaria de periferia. Ni idea los daños edilicios.

[Continuara]