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"Te voy a hacer una autocrítica"

SEGUNDA PARTE

[En mi envío POLÉMICA SOBRE LA GUERRILLA, MATERIAL DE ARCHIVO- ver posta anterior-puse el comienzo de una nota mía escrita en 2011 a propósito de una polémica pública entre Jorge Zabalza e Ignacio Martínez. Comienza por un homenaje de JZ a la acción de Pando en 1969. IM, que siempre fue afín al PVP, habla acá desde un órgano del PCU y con las ideas del PCU que "le hace una autocrítica" al MLN, y no al PVP. Me pareció oportuno hacerle yo "una autocrítica" al PCU también, sin dejar por eso de contribuir a que "le hagamos una autocrítica" al MLN, y de paso también al PVP. Esta es la segunda parte de esa nota, que terminaba con una referencia al documento "El Foco", de Raúl Cariboni, miembro de la OPR33, antecedente del PVP.

Se trata en mi opinión de un documento muy valioso sobre la experiencia armada de la época, pero mi opinión no cuenta porque como los lectores de Posta saben de buena letra, yo no leí ese documento. Por lo tanto suprimí acá esa última parte]

IM entra luego en caracterizar al movimiento guerrillero como un producto de "la clase media que se derrumba"".?

También un argumento repetido, aunque nosotros preferimos usar los conceptos del marxismo a los de la sociología burguesa meramente descriptiva, y hablamos de capas o sectores de la pequeño-burguesía radicalizados por la crisis del capitalismo, la concentración del capital y la expropiación imperialista.

El argumento no dice mucho. ¿Es o no el FA una expresión de la pequeño-burguesía?

Sin duda la pequeño-burguesía es base social de su política de sostenimiento del capitalismo, por las expectativas de estos sectores en posibles pequeños desarrollos sectoriales. También es la base del oportunismo permanente, las inconsecuencias, las rebajas programáticas, y los abundantes casos de corrupción.

?NADA de lo que hagamos en este país estaría exento de una fuerte presencia pequeño-burguesa, con la contaminación que esto significa.

Eso nos podría introducir en un terreno de debate más interesante, en vez de intercambiar facturas.

Porque con el diario del lunes en la mano - porque si el método vale para unos también valdría para los otros -  hoy también tenemos que decir que el proyecto de frenar el golpe militar por medios estrictamente legales y electorales (el planteo del PCU de entonces) TAMPOCO dio resultado. Es correcto, pues, juzgar la experiencia del MLN por sus resultados, pero lo mismo es correcto para todos los demás.

Y en esto, compañeros de Carta Popular, también podríamos repetir a IM en espejo. 

Estamos esperando todavía la autocrítica del apoyo a los comunicados 4 y 7 y el planteo de que "la lucha de clases no se detiene en la puerta de los cuarteles".

Estamos esperando la autocrítica de las esperanzas desmedidas en la acumulación estrictamente legal, en la negociación con los militares mientras se frenaba la profundización de la Huelga General. Estamos esperando la autocritica de la defensa ciega del "socialismo" soviético, y tantas otras cosas.

El aparato militar del MLN ya estaba desmantelado cuando la Huelga General, y tenemos derecho a considerar que sus acciones armadas extemporáneas, sin el apoyo suficientemente maduro y organizado de los sectores populares, fueron un elemento determinante en esa derrota. El "foquismo", la teoría de aquellos tiempos que sostenía que es posible saltear la tarea de la organización de un amplio movimiento de masas y la construcción de un partido revolucionario maduro, fue desmentido por los hechos.

No solo en el Uruguay, y mucho menos por el fracaso exclusivo del MLN. En toda nuestra América vivimos experiencias que es necesario revisar. Incluyendo la guerrilla boliviana del Che

En cambio, cuando la Huelga General, el PCU tenía una organización muy desarrollada, con una amplia base obrera. Tenía amplias alianzas políticas ya construidas, tenía medios de prensa y trabajo político entre las masas durante décadas. Y tenía un aparato armado clandestino muy a tener en cuenta. Cuando la Huelga General los tupas ya no estaban, pero los bolches sí

Los tupas ya no estaban en condiciones de salir a enfrentar el golpe militar con las armas, y eso ya no pasaba por su decisión. Los bolches, en cambio, si no salieron a enfrentar el golpe militar con las armas, si no hicieron nada por transformar la huelga obrera en insurrección obrera, fueron por su propia decisión.

También con el diario del lunes en la mano podemos juzgar por sus resultados esa decisión, tomada por el criterio de ?"EVITAR EL BAÑO DE SANGRE". Porque los hechos mostraron que ese baño de sangre se produjo igual, y el aparato armado del PCU también fue desmantelado, y sin disparar un tiro.

Si acaso el MLN fue extemporáneo por actuar antes de tiempo, el PCU lo fue en sentido inverso, por esperar hasta que ya fue demasiado tarde.

Al momento de la Huelga General, los tupas ya no estaban, pero no solo eso. Si una insurrección popular para enfrentar el golpe militar hubiese conducido a un ?baño de sangre, es porque NO HABÍA CONDICIONES para llevar adelante algo así. Pero ¿por qué no las había?

¡Porque no habían sido creadas!

Porque en los años previos, y pese al enorme esfuerzo de las corrientes combativas (POR EJEMPLO, LA OPR33) predominó en el movimiento obrero el planteo reformista. La gente no solo no tenía armas, llegó muy tarde a la idea de que las armas eran necesarias. 

Y señalemos en esto tres factores.

Por parte del PCU y otros sectores reformistas, su prédica permanente era que NO SE DEBÍA TOMAR LAS ARMAS, hacerlo era un grave error. No se debía tampoco radicalizar los enfrentamientos. En la polémica de aquellos años, el argumento central de Mario Acosta (PCU) contra Héctor Rodríguez era precisamente: radicalizar la lucha por el programa de transformaciones y llegar a la huelga general solo dejaría como paso siguiente LA INSURRECCIÓN. Tanto la prédica como la práctica sistemática del PCU en aquellos años era: prevenir que la insurrección no ocurriese.

El segundo factor a tener en cuenta es que las corrientes combativas en el movimiento obrero de aquellos años no tenían la fuerza suficiente ni la claridad necesaria como para revertir esa situación. Y eso es una muy importante cuenta pendiente.

El tercer factor es como incidió en esto la política del MLN.

Para desarrollar estos problemas prefiero tomar como referencia una experiencia parecida pero mucho más amplia y rica: el Chile de Allende.

Esa experiencia fue un caso único en el mundo hasta ahora, el intento de transitar al socialismo por la vía pacífica. Había un frente político amplio de casi toda la izquierda, Unidad Popular, que ganó las elecciones y llevó a Allende a la presidencia, con una fuerte bancada en el parlamento. Allende gobernaba con un amplio respaldo popular. Había sindicatos organizados, trabajo político de masas realizado por décadas, partidos de izquierda con ideología definida, auto-organización de las masas populares, cordones industriales, empresas autogestionadas por los trabajadores que habían sido abandonadas por los empresarios, movimientos  campesinos y de pobladores. 

Y también estaban allí las armas. No solamente por la existencia de organizaciones armadas que ofrecían una alternativa política diferente a la de Unidad Popular. Gradualmente, también las fábricas y los cordones se fueron armando, a medida que la lucha se polarizaba y el golpe fascista se veía venir.

Y fue entonces que Allende se puso a DESARMAR a la gente a cambio de que las FFAA sostuviesen su gobierno contra el embate de la derecha. En resto de la historia ya la conocemos. Y tampoco en este caso se evitó así el baño de sangre.
 
Por eso la experiencia histórica -como muchas otras- nos dice que el trabajo de masas, el trabajo político entre la gente, su organización efectiva, es imprescindible. Pero es una gran falacia contraponer ese trabajo político al uso de las armas.

Bienvenidas las amplias alianzas políticas, pero con nosotros enteros. Si para hacer una "alianza" fuese necesario renunciar a nuestra disposición a la lucha por todos los medios posibles ESO NO ES UNA ALIANZA.

Sin embargo, la línea que predominó en el Frente Amplio es la lectura inversa de la experiencia chilena. Según esta interpretación el error fue "ahuyentar a la burguesía". La solución estaría entonces en CORRER EL PROGRAMA Y LA POLÍTICA DEL FA HACIA LA DERECHA, y dar más y más garantías al capital, para poder acceder así al gobierno sin suscitar inquietudes. Entre otras cosas, implica preservar celosamente el lugar de las FFAA, lo que es como levantar las manos ante el asaltante. Decirle a la burguesía: estamos desarmados así que no te preocupes.

La vieja teoría de Arismendi (1955) de alianza con un sector de la burguesía nacional progresista y antiimperialista, tenía implícitos estos problemas, y otros más. Había que aceptar concesiones políticas, programáticas, y prácticas, buscando aprovechar la oportunidad de promover en estos países del patio trasero del imperialismo, un desarrollo capitalista de base nacional en un mundo polarizado por la guerra fría.

Pero ocurrieron algunas cosas que se apartaron de la teoría?. “Detalles”:

1. Para llegar al gobierno en alianza "policlasista", se necesitaron 50 años.

2. Para entonces ya no había más Unión Soviética, y peor aún el "socialismo" aquel quedó demostrado que no tenía nada de socialismo.

3. Tampoco había ni hubo nunca una burguesía nacional antiimperialista. La adecuación del FA al programa burgués, significó entonces adecuarlo al programa burgués pro-imperialista. Sostener el capitalismo significa hoy sostener el capitalismo dependiente.

Como hemos dicho, ROE-OPR33-PVP fue una experiencia armada diferente a la del MLN. Desde sus filas se produjo un material crítico hacia el MLN, muy temprano, en 1972, que critica la METODOLOGÍA del MLN pero no su decisión de tomar las armas, que esa otra corriente política compartía. Por el contrario, critica la metodología armada del MLN desde el seno del problema de la lucha armada en sí misma. Y parte además de una muy fuerte crítica al reformismo en general, y a los planteos del PCU en particular. Es una lástima que IM, que viene de esa vertiente, no la tome en cuenta. (?2)

La principal virtud de esta crítica está precisamente en que aporta una visión de clase a la interpretación de la política armada del MLN, y la ve como un corolario de su concepción programática general.

[CONTINUARÁ. 

En vez de la breve referencia al trabajo de Raúl Cariboni "El Foco" que había en mi nota original "Te voy a hacer una autocrítica", prefiero enviar en una entrega aparte una más completa que pertenece a un artículo mío bastante más extenso publicado en Alfaguara en 2001, llamado "La falacia de la liberación nacional en la transición al socialismo". Va la tercera.

Pero hay un punto que quedaría fuera, y no queremos que así sea. La larga derivación al proceso chileno queda sin rematar, y tiene que ver con "El tercer factor es como incidió en esto la política del MLN", en que las condiciones para una insurrección popular no hubiesen sido CREADAS, porque en Chile al menos se trabajó para crearlas. Prefiero tratarlo LUEGO, ya que es la parte que queda pendiente en mi respuesta a Ricardo.]