“El hombre es un animal metafísico. El mito mueve al hombre en la historia. Sin mito, la historia de la humanidad es una historia sin sentido... es necesario dar a la vanguardia proletaria, junto con un sentido realista de la historia, una voluntad heroica para la creación y la realización práctica. El apetito de bienestar no es suficiente”
José Carlos Mariátegui
”...de los tropiezos y las caídas hay que aprender. Si, la marcha es larga y difícil. Por eso mismo sería imperdonable tropezar dos veces en la misma piedra”
Raúl Cariboni
Quiero sacar algo de estas discusiones. Pensando en si alguien se disgustó por lo que dije, tal vez sea por ?afectar la leyenda tupamara. El papel que ha cumplido y cumple hoy ?esa leyenda, y el papel del mito en la sociedad y en la historia, son cosas que no se pueden tratar al descuido. Soy "anti-mitoísta", pero no puedo negar el papel de los mitos, voy a guiarme por cómo trata este tema Mariátegui en "Defensa del marxismo"(1), y tratar de verlo en el caso concreto.
Primero, para despejar, resumo lo que he dicho hasta ahora. Con la crisis del "segundo batllismo" estalla el conflicto social. Que la izquierda tradicional no logra encauzar.
Es necesaria una renovación y aparecen propuestas, la guerrilla es una. Para recorrer la vía armada se necesitaban apoyos sociales a los que recurrir y organizar, posibilidades reales de reclutamiento de combatientes, condiciones de retaguardia y logística, etc. etc. Todos esos problemas fueron subvalorados por los proyectos guerrilleros.
El MLN supuso expresamente que podían resolverse por la misma dinámica de la lucha armada. Fue un error. Al error de sobrevalorar el grado de maduración política de la clase se agrega la elección equivocada de la herramienta. Aclaremos que no fue el único error que hubo, la corriente en que yo militaba en ese tiempo cometió otro, el llamado "partidismo", aunque no podamos desarrollarlo acá.
En la práctica concreta la teoría llevó a dos errores. Uno fue la PROPAGANDA ARMADA, metodología de suscitar adhesión y reclutar por la acción armada misma prescindiendo del trabajo ideológico, político y organizativo que la izquierda ha tenido siempre como necesario. Cariboni dice -y estoy de acuerdo- que el MLN trasplantó una metodología anticolonialista a la lucha socialista en un país políticamente independiente con otra complejidad. De cualquier manera la propaganda armada no podía quedarse eternamente así, en algún momento había que pasar a una fase ofensiva.
No creo que el error haya sido -como dice Amodio- intentar ese pasaje, eso era inevitable. El error fue tratar de llegar a eso POR MEDIO de la propaganda armada, porque la rebelión social latente o emergente permitía, sí, reclutar un grupo combatiente y poner en jaque a la izquierda reformista, pero no era suficiente como para pasar de allí, no había condiciones para que el grupo armado creciese para derrotar militarmente al enemigo porque no se había resuelto el problema previo de hacer madurar el contexto político de la lucha. Tampoco podría quebrarse así la hegemonía reformista en el movimiento obrero-popular, había que enfrentarla política y directamente, lo que no se hizo, porque esta acción armada prematura distrajo fuerzas imprescindibles para ese paso previo sin él no podía construirse la base popular orgánica de la lucha armada.
El otro modelo de guerrilla trasplantado, según Cariboni, es la antidictatorial, Aquí la cosa fue más grave, el MLN se propuso expresamente usar la acción armada para forzar un cambio político, exacerbar la represión para que se generalizase y cerrase las puertas al reformismo dejando como único camino la acción armada.
Además de ser INMORAL, fue también un error fáctico. La represión afectó a la acción armada más rápidamente que a la legal, o parte de ella. Precisamente, lo primero que cerró fue la acción política legal afín a la guerrilla. Fue un regalo gratuito al enemigo, cuando llegó la dictadura abierta el grupo armado ya no estaba.
Ahora veamos las condiciones SUBJETIVAS del bando combatiente, su moral, espíritu, mística, etc. El hecho es que en la vida social existen las fuerzas objetivas y también existen los mitos o como los llamemos. Son expresiones ideológicas “meta-racionales” que dan forma simbólica y sentido, en la socialización de la conciencia social, a esas fuerzas motrices objetivas que podemos explicar racionalmente, pero que necesitan esa forma de manifestación para ser fuerzas sociales Es así que podemos entender aquello de “la fe mueve montañas”.
Toda fuerza histórico-social se expresa y motoriza en un mito, que puede tener un sentido progresivo, conservador o reaccionario, según el caso. El mercado es un mito, la democracia es un mito, la revolución socialista es un mito.
Y entonces, la lucha armada tuvo su mito. Sin eso no podría haber existido. Ese mito fue una fuerza progresiva. Que la guerrilla haya sido derrotada y que tuviese una orientación estratégica y una metodología equivocadas no tiene nada que ver, no por eso deja de ser progresiva. Que a la larga ese fracaso y esos errores hayan tenido un efecto parcialmente deprimente sobre la lucha social, tampoco. Es obvio que fue heroica e hirió el “mito sagrado” de la democracia, por más incompleto que haya sido eso. Cometió errores y también crímenes, como en todos los verdaderos dramas humanos. No merece una defensa ciega, porque nada lo merece.
En las condiciones en las que se daba esa lucha armada no podría haber existido sin un papel exacerbado del mito como potenciador de la acción, y al mismo tiempo distorsionador; eso es una enseñanza en los dos aspectos, lo bueno y lo malo. Pero ni en lo uno ni en lo otro se puede aprender desde una actitud pusilánime.
Para la comprensión de este fenómeno, sigo pensando que el material de Cariboni no ha sido superado aún. Por cierto es mucho mejor que todo lo que escribimos sobre el tema en el MUSP, de lo cual fui uno de sus redactores.
Pero el papel histórico de ese mito en su momento, no es el mismo que el que tiene hoy. El signo de un mito puede cambiar a lo largo de la historia y pasar de progresivo a reaccionario.
Por ejemplo, la reciente "Columnas quebradas" del documentalista Mario Handler es un rescate de la mística obrera. En sentido literal son las sufridas columnas vertebrales de los laburantes; en lo simbólico, es la mística obrera aplastada por esta ofensiva cultural burguesa. Pero con la mística obrera también puede venir alguna porquería parasitaria, como la escena de una asamblea de la UNMTRA donde... (vamos a no decir nombres) un dirigente prepotea y amenaza violentamente a un asambleísta que quiere denunciar la traición de los miembros del sindicato que se sumaron al gobierno. Después vemos al mismo dirigente recitando El Capital en el estrado de un gran acto obrero de masas.
Los mitos no juegan siempre el mismo lado, los años también pasan para ellos.
Cui bono? ¿Quién se beneficia? El desarrollo de este drama ha llevado a que lo heroico de la lucha armada fuese capitalizado por la izquierda reformista que se quiso cuestionar, le permitió apropiarse aunque sea parcialmente del reconocimiento moral que obtuvo del pueblo. Y peor aún, fue un grupo de oportunistas de la misma cúpula tupamara el que cobró el último bono.
¿Cómo y por qué? En primer lugar tenemos que preguntarnos qué pasó con el proyecto original. El fracaso de un proyecto facilita las defecciones. Pero lo que importa es por qué se hunde el barco y no las ratas. Para que exista una mística tiene que estar base material al menos en gestación. Pero la debilidad de las condiciones objetivas, a la larga afectará a la mística.
De la misma forma en que no tiene sentido discursear hoy sobre el socialismo sin haber saldado cuentas con los “socialismos” que se hundieron o se están hundiendo, tampoco tiene sentido levantar banderas de leyenda sin explicar lo ocurrido en los hechos. Y lo primero son las causas de fondo. Aquella lucha revolucionaria murió, y su mística agoniza. Pero no merece que su lecho de muerte sea un conventillo.
Si suponemos que algún día vivirá de otra forma, ¿cómo haremos para convocar a los nuevos luchadores?
Una vez en una organización política en la que estuve se produjo una fuerte disputa. Un sector quedó con el control de la dirección. Hubo una reunión de los otros, incluyendo dirigentes y militantes de base. Los que habían quedado en minoría en la dirección, reducidos a la impotencia, hablaban insistentemente de un “golpe de estado”, etc. Entonces una muchacha muy joven dijo más o menos esto:
- Yo no tengo hijos, pero me pregunto qué les voy a decir cuando los tenga. ¿Que teníamos todo listo para hacer la revolución pero vinieron cuatro monos, coparon todo y no se pudo? ¡No puedo decir eso porque es una fantasmada!
El papel progresivo, aun a pesar de los errores, que tuvo el mito guerrillero en el pasado, hoy ya no lo tiene. Es hora de aprender de esos errores.