Envíopostaporteñ@ 1651

Un par de aclaraciones necesarias

En Posta Porteña Nro.1648, Ricardo publica una notaContra el Mito de las condiciones materiales", me dirige una serie de insultos, descalificaciones e incoherencias, con el “jeito” además de hacerlo con citas de colaboradores anónimos. Semejantes cosas no se contestan por insustanciales, y argumentos no hay; no queda nada para contestar y me parece que eso es punto final con Ricardo. Apenas queda alguna aclaración.

Un admirador anónimo termina:

Nadie antes [de Ricardo] había explicado como por su ideología reformista los Tupamaros pasaron enteritos para el otro lado de la barricada... de esa manera y sobretodo basándose en que los oficialistas y los oficiales tenían el mismo programa”.

Exactamente antes de la nota de Ricardo se publica en ese número un fragmento de un artículo mío escrito hace quince años, “La falacia de la liberación nacional en la transición al socialismo”, donde se explica ese viraje del MLN partiendo de la concepción programática nacionalista burguesa de al menos un sector de él, que coincidía en eso con el PCU y otras corrientes. Pero no se recurrió a una teoría de la conspiración En la primer parte de ese artículo que puede consultarse en la revista Alfaguara, se analizaba la falsedad de esa concepción a partir de las condiciones de nuestra formación social, su desarrollo histórico, y las influencias internacionales.

La nota de Ricardo, como dije, no da para nada. Pero de pronto llego a este párrafo:

... frente a la burguesía y el Estado reprimiendo, la necesidad de responder por la fuerza y por la violencia proletaria fue cada vez más general y una parte cada vez mayor de los conflictos proletarios usaron formas de armamento (piedras, miguelitos, hondas, molotovs. chumberas, garrotes, viejos fierros de todo tipo) y la masa del proletariado en lucha, expresaba de mil maneras la necesidad de responder por las armas. A la consigna populista y parlamentarista “el pueblo unido jamás será vencido” el proletariado radical respondía con “golpe por golpe, medida por medida…”

Más o menos hace quince años también mi hija menor Valentina entraba en la adolescencia. Una vez me levanté de madrugada y al pasar frente a su cuarto algo me llamó la atención. Entré, y me había hecho el truquito del muñeco. Esperé, y algo más tarde entró Valentina. Se asustó un poco, pero yo nunca fui la clase de padre que castiga, destrata o sermonea a un hijo, aunque como estaban las cosas no pude dejar de decirle: ¡Pero Valentina! ¿Me vas a hacer el truquito del muñeco a mí?

Retrocederé no quince sino cincuenta años. La consigna “golpe por golpe” fue decidida en una reunión del MUSP (Movimiento de Unificación Socialista Proletaria) en otoño de 1966. Las condicionesde la lucha de clases eran las que describe Ricardo. El Documento Fundacional del MUSP aprobado seis meses antes hablaba de la “tiranía” que se avecinaba, llamándola así y no “dictadura” pues eso era ya la dictadura burguesa que vivíamos. El término tiranía solamente fue usado en esa época por el MUSP. Digamos golpe de estado que se avecinaba y nos entendemos. La consigna completa era:

Golpe por golpe / medida por medida /el pueblo se prepara / contra la tiranía

En nuestra idea, se llegaría en su momento al enfrentamiento armado (y la guerrilla urbana tendría un rol fundamental) pero las condicionesde ese momento eran prematuras para una acción armada inmediata, se necesitaba una fase preparatoria de acción organizada de “la masa del proletariado en lucha “

La insurrección proletaria no podía ser un acto espontáneo, debería ser preparada, y no exclusivamente por medios legales, había que recurrir a “formas de armamento (piedras, miguelitos, hondas, molotovs, chumberas, garrotes, viejos fierros de todo tipo)” que estuviesen al alcance de esa masa y de ser generalizadas y asimiladas en esas condiciones. Esas formas no las inventamos nosotros y no fuimos los únicos en usarlas, pero buscamos sistematizarlas, y además esa consigna era nuestra firma.

Montamos un pequeño taller, con compañeros trabajadores que conocían las técnicas. La preparación de las acciones se hacía en reuniones amplias, no abiertas. Participaban compañeros que se acercaban, pero presentados por los referentes de sus frentes de masas. Bienvenidos, sus ideas también.

?Un ejemplo, los garrotes. Usamos ramas gruesas aportadas por un compañero municipal a quien llamábamos “El Guarida Rojo” (que no era yo). Cortadas en medidas apropiadas, clavábamos un cartón usando unos cuantos clavos gruesos de más, y era el asta de una pancarta en la que poníamos “golpe por golpe”, entre otras consignas, pero en ese tipo de pancarta esa quedaba bien.

Lo mismo grandes miguelitos de caño, tablas con clavos, bombas de alquitrán importantes, para dejar marcado el objetivo de la acción, etc. Armas de fuegono, no había condiciones para que las acciones de masas llegasen a ese nivel, todavía.

Las armas no deciden la guerra. Era necesario organizar a la gente. NADIE IBA SUELTO ni tampoco nadie que no conociésemos, todos en “grupos de tres a su vez agrupados en sectores, cada uno con su responsable. Terminada la acción, que tenía la forma de “manifestación relámpago con objetivos”, los grupos se dispersaban pero manteniéndose de a tres, para que nadie resultase herido ni detenido. No reglar militantes, no mártires. Volanteábamos y pintamos ómnibus a ambos lados, que luego seguían con las consignas “golpe por golpe” y otras. Cada acción tenía una dirección central que era rotativa. Me tocó dirigir algunas.

Llamamos a eso “gimnasia revolucionaria. Lo considerábamos un auto-aprendizaje de masas. Iba íntimamente ligado a la lucha en cada frente del movimiento popular organizado para desplazar la corriente reformista, impulsando alianzas de corrientes combativas. Esa lucha también implicaba un cambio organizativo hacia formas de democracia obrera. De cómo y por qué fracasó esto, que duró unos años, podemos hablar en otro momento. También, en algunos aspectos, usaba estilo y métodos que resultaron inapropiados para las condiciones objetivas de la época por otras razones, pero lo inapropiado no era la violencia de masas.

En una acción de repudio a la presencia en Uruguay del vicepresidente norteamericano Hubert Humphrey (de Lyndon Johnson)  casi fui detenido, pero escapé enfrentando a un policía, la foto salió en tapa de El Popular y luego en tapa de Granma. El Gordo Molins me mostraba Granma diciendo: ¿Ves? Quieren mostrar un acto de lucha y no tienen más remedio que mostrar a la gente nuestra, ellos no hicieron nada. No guardé esa Granma porque no tengo costumbre.

?Pero un “recuerdo” me quedó hasta ahora, una cicatriz sobre la sutura sagital de los dos parietales de mi cráneo, del enfrentamiento que tuvimos con las fuerzas de choque del PCU en el acto del 1º de mayo de 1967. Pude ver por experiencia propia que nuestras armas eran inferiores ante una nutrida pedrea de gruesos cascotes, y ellos sí llevaron armas de fuego, hubo dos heridos nuestros que conocía de años.

En abril de 1968 Lucha Proletaria sacó un número especial que era un extenso folleto de análisis y propuestas de acción llamado “El inicio de la tiranía”, eso que empezó con la llegada de Jorge Pacheco Areco a ?la presidencia en diciembre de 1967: Ilegalización del PS y el MRO, clausura de Época y El Sol, etc. Yo lo escribí.

Nunca ando sacando credenciales, lo que considero insufrible. De muchas de estas cosas es la primera vez que hablo. Pero disculpen gente, esa nota de Ricardo fue demasiado. Que te hagan un cuento de lo que pasó y te salgan con lo que vos mismo hiciste...

Agradezco a Ricardo que más allá de su intención me haya dado la oportunidad de estas aclaraciones. Y a Posta, por supuesto, su generoso espacio, del que no habría que abusar pasándose de la raya.