Envíopostaporteñ@ 1655

Independencia y anexión oriental a las Provincias Argentinas: la hipótesis de Berra

Por Andrés Núñez Leites

25.08.2016

La discusión pública, que involucra a historiadores y otros intelectuales en torno al valor de la "Declaratoria de la Independencia" parece no salir del debate entre una posición argentinista o unionista, según la cual no hubo allí otra cosa que una ley de anexión a las Provincias Unidas, en la medida que la segunda ley (Ley de Unión) anularía la primera (Ley de Independencia), y una posición uruguayista o nacionalista, según la cual primaba la primera ley, en la medida que la unión con las demás provincias sólo podía resultar de una aceptación soberana de los orientales respecto a las condiciones de dicha unión.

Para la posición uruguayista, una vez que dichas condiciones no pudieron concretarse, la independencia total de la Provincia Oriental, ahora en forma de Estado Oriental, parecería una consecuencia lógica.

Luego viene una serie de construcciones ahistóricas que pretenden encontrar un "destino independentista" ya en la rivalidad de puertos Montevideo/Buenos Aires (como si no hubiese otras rivalidades provinciales), en la gesta Artiguista (a pesar de la explícita intención federal de Artigas) y hasta en la Cruzada Libertadora de 1825, a pesar de la Ley de Unión (que sería un ardid de Lavalleja y sus revolucionarios para concretar una independencia total)

La fuerza de la hipótesis uruguayista, además de contar al Estado uruguayo como sponsor, está en ser parcialmente coherente con el devenir posterior de los hechos (la consagración en 1828 de la independencia oriental), siempre que se evite mencionar esta parte:

la clara intención del Inglaterra por generar un Estado tapón en el Plata, la voluntad de Pedro I, emperador de Brasil, de no ceder territorio a la Argentina y mantener aquí su influencia, y la elocuente ausencia de delegados orientales en la Convención Preliminar de Paz, convención ésta que marca simbólicamente el estatuto de "provincia" a la Provincia Oriental, que aparecía pretendidamente "representada" por los Estados que sobre su soberanía litigaban: Argentina y Brasil

En general, lo que los relatos y documentos de la época parecen consignar es que la población oriental en todo caso se dividía entre quienes pretendían continuar dentro del Brasil y quienes pretendían retornar a la soberanía Argentina. No habría una mayor pulsión autonomista que la que inflamaba a las otras provincias argentinas o incluso brasileñas, sin llegar en ningún caso a una voluntad política de generar un estatuto de independencia total

Pero, si la voluntad era de unión con las Provincias Unidas: ¿por qué se proclama en la primera ley del 25 de agosto de 1825 la "Independencia" de la Provincia Oriental?

La hipótesis de Francisco Berra parece ser la más adecuada para explicar esta aparente contradicción. Según dicho historiador, los diplomáticos argentinos reclamaron entre 1820 y 1825 ante las cortes portuguesa y brasileña de Río, la ilegitimidad de la anexión de la Provincia Oriental y su conversión en la Provincia Cisplatina

Dicho reclamo se basaba en un argumento jurídico: si bien en 1821, 1822 y 1823 los cabildos orientales habían votado soberanamente la anexión al Portugal primero y al Brasil después, dichos actos jurídicos tenían un vicio que los hacía nulos: no habían sido precedidos por una declaración de independencia de la Provincia Oriental respecto a las Provincias Argentinas o Provincias Unidas, de las cuales formaron parte hasta 1820 en que Artigas huye al Paraguay

Es decir: el pueblo oriental no había proclamado explícitamente su voluntad de independizarse de las Provincias Unidas y por lo tanto no podía considerarse válida su anexión por Portugal o Brasil. El débil argumento portugués primero y brasileño después, era que los orientales se habían independizado de Buenos Aires cuando se pusieron bajo el gobierno de Artigas -la debilidad residía en que Artigas en ningún momento proclamó la independencia de la Provincia Oriental y sí su federación con otras del Plata, aunque por momentos ello no incluyera a Buenos Aires

Visto lo anterior, la Declaratoria de la Independencia y la posterior Ley de Unión, no son contradictorias sino coherentes, y producto de una necesidad jurídica: evitar que luego Brasil argumentara que Argentina había anexado a la Provincia Cisplatina u Oriental sin que sus legítimos representantes proclamaran explícitamente su independencia del Imperio. Primero era necesario que los representantes de la población oriental proclamaran explícitamente su voluntad política de independizarse del Brasil (y del Portugal) y luego, como bien dice la segunda ley de la Florida, "haciendo uso de su soberanía", proclamar la anexión a la Argentina

Comparto con ustedes esta idea extraída del libro "Bosquejo Histórico de la República Oriental del Uruguay", de Francisco Berra, según la cuarta edición, de 1895, libro censurado por sostener una posición crítica respecto a Artigas, el Héroe Nacional uruguayo

 Es una pena que las sociedades a veces se nieguen a ver sus contradicciones y opten por negarlas, ocultarlas y aún combatirlas

Más allá de la valoración concreta que pueda merecer la obra del autor mencionado, sería bueno que nos uniera el deseo de sostener colectivamente la libertad de expresión

Es notorio que, cuando las ideas no son censuradas (por molestas e irritantes que nos puedan parecer), se enriquece nuestro pensamiento y somos más libres