Los retrocesos democráticos de los que tanto preocupan a los progres no han sido ni serán jamás retrocesos ya que es una posibilidad de la democracia burguesa y del juego electoral. El populismo no ha hecho grandes cosas por los sectores que históricamente han sido olvidados.
Han creado en el imaginario popular la idea del poder popular, sin embargo lo que ha habido históricamente y hay, es un poder político con castas inamovibles de los parlamentos latinoamericanos. Uno puede preguntarse si una monarquía no es peor aún pero imaginar un poder popular proveniente de elecciones y de la democracia burguesa es profundamente contradictorio al poder popular. Más aún, no debería de existir tal poder para una sociedad donde se busque la libertad e igualdad.
Volviendo con los progres y su posición frente a algunos episodios han preocupado a sus bases es necesario apuntar que responsabilidad se merecen los gobiernos populistas de América Latina. Hoy nada nos asegura la imposibilidad de nuevas dictaduras militares, quién pueda hacer tal afirmación si una lectura clara sobre recientes acontecimientos en Brasil, Argentina, Venezuela y sobre las inclinaciones políticas como las del gobierno uruguayo.
Ahora bien, estamos frente a un retroceso aseguran los progres pero cuál ha sido el avance para que hoy las bases tomen la tesis del retroceso?
En cuanto a la llegada de Macri al poder en Argentina, sobre la crisis económica de Venezuela y sobre la destitución de Dilma en Brasil hay un mismo efecto y se llama causalidad. Evidentemente que Macri o Temer apunten a un neoliberalismo más cruel que los progres pero estos últimos no se apartaron jamás del neoliberalismo, llevaron en su boca un discurso popular y en su mano eligieron la batuta liberal para gobernar. Los progres, han sido lo suficientemente miserables y han repartido las migajas, que no es más que el reparto de la pobreza. Sus alianzas comerciales y sus proyectos económicos para sus Naciones han colocado como principal mercancía a sus ciudadanos bajo la lógica de la diversificación de la economía.
El extractivismo ha sido reestructurado en gran parte de América Latina, en Uruguay por ejemplo con la llegada de los progresistas se apuntó a los monocultivos y al desplazamiento de pequeños productores de las zonas rurales favoreciendo a multinacionales como BOTNIA (Papeleras) y a los sojeros.
En Chile proyectos mineros y forestales están atentando contra el pueblo mapuche y hay más de 40 presos políticos por negarse a estos macabros proyectos del Estado chileno gracias al respaldo de la Ley antiterrorista que criminaliza la protesta como en tiempos de Pinochet.
Dilma en Brasil también aprovechó y con el gobierno del PT se votó la Ley antiterrorista que sirvió para reprimir estudiantes y docentes como para los habitantes de las tribus del Amazonas al negarse a entregar sus tierras al agronegocio como a Monsanto. Si de retroceso hablamos habría que preguntarle a Dilma el motivo de tener entre sus ministros a la señora Abreu, fiel representante de Monsanto pero Dilma ha sido destituida, cosas de la democracia burguesa. Brasil bajo el PT continuó con el neoliberalismo y sus políticas jamás afectaron a las clases pudientes ni sus relaciones comerciales fueron tan en defensa del pueblo sino más bien siguieron las líneas del FMI y del capital financiero internacional.
Los K en Argentina también aprobaron la Ley antiterrorista y si bien intentaron una política en DDHH por otra parte hubo decenas de casos de gatillo fácil y criminalización de la protesta que junto a la extrema pobreza de provincias como el Chaco, Santa Fe, Córdoba, Salta y Jujuy dan muestra que el retroceso no es más que casualidad de los k.
Paraguay, estando Lugo también aprobó la Ley antiterrorista presionando por terratenientes vinculados al agronegocio y a Monsanto, luego Lugo fue sustituido por hechos orquestados.
Venezuela y sus proyectos propios del neoliberalismo como el Arco del Orinoco y otros tantos relacionados a la minería. Una crisis económica que si bien en parte hay responsabilidad de la derecha y de los empresarios, es incomprensible la escasez de productos que producen las empresas del Estado.
Bolivia y sus carreteras y proyectos de gran impacto ambiental para áreas protegidas y la represión a sus indígenas.
Uruguay, sus acuerdos con EEUU, sus relaciones comerciales y políticas, su reconocimiento al gobierno de Temer y su postura en la política internacional estando del lado de quiénes financian el terrorismo y llevando una dura represión a la protesta de estudiantes y docentes, incluso con decretos propios de verdugos históricos del pueblo uruguayo como lo fue la esencialidad de la educación. Mujica y su apertura del Uruguay para la forestación en gran escala, las papeleras, el intento de realizar megamineria y la contaminación de cursos de agua con agrotóxicos.
Ese ha sido el retroceso de América Latina, nada más que casualidad...
En Chile proyectos mineros y forestales están atentando contra el pueblo mapuche y hay más de 40 presos políticos por negarse a estos macabros del Estado chileno gracias al respaldo de la Ley antiterrorista que criminaliza la protesta como en tiempos de Pinochet. Dilma en Brasil también aprovechó y con el gobierno del PT se votó la Ley antiterrorista que sirvió para reprimir estudiantes y docentes como para los habitantes de las tribus del Amazonas al negarse a entregar sus tierras al agronegocio como a Monsanto.
Uruguay, sus acuerdos con EEUU, sus relaciones comerciales y políticas, su reconocimiento al gobierno de Temer y su postura en la política internacional estando del lado de quiénes financian el terrorismo y llevando una dura represión a la protesta de estudiantes y docentes, incluso con decretos propios de verdugos históricos del pueblo uruguayo como lo fue la esencialidad de la educación. Mujica y su apertura del Uruguay para la forestación en gran escala, las papeleras, el intento de realizar megamineria y la contaminación de cursos de agua con agrotóxicos. Ese ha sido el retroceso de América Latina, nada más que casualidad...
DIEGO VILLALBA