- Documento memoricida –
por Gloria Gaitán
Como cuchillada en el corazón leí la llamada Declaración sobre el proceso de paz que invita a votar SÍ en el plebiscito, que firman numerosas organizaciones de derechos humanos del continente y el mundo (1)
La declaración es un ejemplo contundente del resultado de la sistemática campaña de MEMORICIDIO que, a partir del día mismo en que asesinaron a mi padre Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, viene adelantándose desde la Academia, el Estado y el País Político y que ha logrado su efecto devastador, dando como producto que se ignore y pretenda ocultar el hecho cierto de que "la crisis humanitaria y de derechos humanos", de que habla la Declaración, la padece el país desde 1946, cuando de manera premeditada, sistemática y generalizada el gobierno de entonces adelantó el genocidio al Movimiento Gaitanista.
Son setenta (70) añosde crisis humanitaria y no 50, como ha pretendido hacerlo creer esta declaración, ocultando que este doloroso viacrucis se inició en 1946 bajo el gobierno genocida llamado de Unión Nacional, encabezado por el presidente de ese entonces, Mariano Ospina Pérez, a quien mi padre señaló con el dedo de la ignominia en su famosa Oración por la Paz.
Horrorizada y adolorida he leído cómo señalan en la Declaración que el acuerdo firmado entre el gobierno y las FARC “…representa, además de la finalización del conflicto armado entre las partes, un paso importante en el proceso de Memoria, Verdad, Justicia y Reparación histórica y social en un país que ha vivido una crisis humanitaria y de derechos humanos durante los últimos 50 años” (sic)
¿Y qué de nosotros los que venimos padeciendo desde 1946 hasta hoy el proceso sistemático y reiterativo de DESMEMORIA, MENTIRAS, INJUSTICIA y EXCLUSIÓN HISTÓRICA? ¿No somos acaso colombianos? ¿No somos merecedores de que se respete nuestra dignidad y derechos humanos? ¡Cómo puede ser que se reconozca esta crisis humanitaria y de derechos humanos solo para quienes la han padecido durante estos "últimos 50 años"!
¿Acaso no fue Manuel Marulanda, comandante histórico de las FARC, quien en su biografía, escrita por Arturo Alape, dijo textualmente: “La familia de nosotros era gaitanista. Uno les oía comentar… que con el triunfo de Gaitán – al tío se le aguaba la saliva en la boca -, se desarrollaría en el país una política de colonización para los sin tierra y los sin trabajo, que les darían muchos créditos para el derrumbe de montañas. El árbol de la ilusión quedó cortado de raíz con el asesinato de Gaitán, las palabras cogieron rumbo tras la montaña”. ¿Pretenden, entonces, borrar de la historia el inicio de las guerrillas en Colombia y, concretamente, el comienzo de la lucha de Manuel Marulanda? ¿Qué buscan con eso?
Es posible que piensen que ya todos estamos muertos y que no hay nadie que reclame por las víctimas del período de 30 años que pretenden sepultar con el memoricidio.
¡¡¡Pues no!!! Seguimos vivos y no hemos perdido la memoria. Por eso mi tesis de grado sobre la maestría en defensa de los derechos humanos, que curso en la Universidad Santo Tomás, versa sobre el MEMORICIDIO
Simultáneamente estoy escribiendo un libro que he titulado: EL CRIMEN PERFECTO: GENOCIDIO, MAGNICIDIO, MEMORICIDIO". Porque no solo la rama judicial comete impunidad. También es culpable la opinión pública memoricida
Muchos como yo, víctimas del asesinato de nuestros seres queridos y blanco de la persecución, que en este proceso venimos siendo marginados nos abstendremos de votar en el plebiscito, ya que hemos sido expulsados de la vida nacional y de la historia de Colombia.
GLORIA GAITÁN JARAMILLO
gaitanjaramillogloria@yahoo.es
Economista – Máster en Ingeniería Cultural
Alumna de la cohorte XX del Máster en defensa de los derechos humanos
Universidad Santo Tomás
Bogotá – Colombia
1/ El documento está firmado por: Abogadas y Abogados para la Justicia y los Derechos Humanos - México Abuelas de Plaza de Mayo - Argentina Acción Solidaria en VIH/sida - Venezuela Ágora Espacio Civil - Paraguay Asistencia Legal por los Derechos Humanos A.C. (ASILEGAL) - México Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) - Regional Asociación Otras Voces – Colombia Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) - Perú Aula Abierta - Venezuela Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello - Venezuela Centro de Derechos Reproductivo - Internacional Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.” (CSMM) - Ecuador Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) - Argentina Centro de Justicia y Paz (Cepaz) - Venezuela Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) - Regional Centro Regional de Derechos Humanos y Justicia de Género, Corporación Humanas - Chile CIVILIS Derechos Humanos - Venezuela Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” (CCAJAR) - Colombia Colectivo MECoPa (Migrantes y Exiliados Colombianos por la Paz) - Argentina Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF) - Argentina Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) - Colombia Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) - Ecuador Comision Mexicana de Defensa y Promocion de los Derechos Humanos - México Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (CODHEZ) - Venezuela Comité de Familiares de las Víctimas (COFAVIC) - Venezuela Conectas Direitos Humanos - Brasil Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) - Colombia Consultorio Jurídico Internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad Santo Tomás - Colombia Convite AC - Venezuela Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay ( Codehupy) - Paraguay Coordinadora Nacional de Derechos Humanos - Perú Defensa de Niñas y Niños - Internacional (DNI) - Costa Rica Dejusticia - Colombia Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR) - Egipto El Centro para la Paz y los DDHH de la Universidad Central de Venezuela (UCV) - Venezuela El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) - Venezuela Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús - Honduras Espacio Público - Venezuela Familiares de desaparecidos y detenidos por razones politicas - Argentina Fundación Memoria Histórica y Social - Argentina Fundación Myrna Mack - Guatemala Fundación para el Debido Proceso (DPLf) - Regional Grupo de Mujeres de San Cristobal Las Casa, A. C - México Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (IELSUR) - Uruguay Instituto Internacional de Derecho y Sociedad (IIDS) - Perú Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos - Internacional Ipas Centro America - Internacional Kenya Human Rights Commission - Kenya KontraS - Commission for “the Disappeared” and Victims of Violence - Indonésia Laboratorio de Paz (LabPaz) - Venezuela LRC Legal Resources Center - South Africa Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora - Argentina Mesa de Víctimas del Conflicto Interno Colombiano en Argentina - Argentina MNCI Via Campesina - Argentina Movimiento Autónomo de Mujeres - Nicaragua Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes - Venezuela Paz y Esperanza - Perú Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD) - Regional REDIM Red por los derechos de la infancia en México - México REDLAMYC Red latinoamericana y caribeña por los derechos de niñas niños y adolescentes - Regional Seguridad en Democracia (SEDEM) - Guatemala Sisma Mujer - Colombia StopVIH - Venezuela Terra Mater - Ecuador Transparencia Venezuela - Venezuela Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (UNITAS) - Bolivia West African Human Rights Defenders Network (ROADDH /WAHRDN) - Regional Washington Office on Latin America (WOLA) – Regional
Las FARC quieren hacer política en Colombia: ¿podrán?
Infolatam
Madrid, 25 septiembre 2016
Por CARLOS MALAMUD
En su X Conferencia, la primera no realizada en la clandestinidad, las FARC se han mostrado predispuestas a transformar su pesada y jerarquizada estructura militar en un moderno aparato político capaz de participar en la lucha electoral e institucional (“la democracia burguesa”). Más allá de su voluntad, la gran duda es si serán capaces de reconvertirse de soldados en políticos
Para ello tienen que vencer numerosos obstáculos, comenzando por el hecho de haber vivido durante largo tiempo al margen de la realidad. Esta situación ha condicionado toda su actividad y refuerza la omnipotencia actual de sus militantes. Estaba escrito a fuego en su catecismo que en el contexto de la guerra popular al poder se llegaba por la vía de las armas. La lógica imperante, a la que incluso se subordinaba la política, estaba recogida en el viejo adagio maoísta de que “el poder nace de la boca del fusil”
Paradójicamente los más encarnizados enemigos del actual proceso de paz, como Álvaro Uribe, Andrés Pastrana o Plinio Apuleyo Mendoza, siguen pegados a la misma lógica. Mendoza señalaba recientemente que “las FARC no van a dejar de lado el objetivo de llegar al poder”. Pero, al tratarse de un objetivo común a todos los que se dedican a la política, la cuestión de fondo es si el movimiento surgido de las FARC contará con el respaldo popular suficiente y actuará según el marco legal establecido. De todos modos, una vez desmovilizado y desarmado, el movimiento insurgente nunca volverá a ser lo que era.
La mencionada omnipotencia de los dirigentes y militantes guerrilleros, junto con su larga experiencia al margen de la realidad, se han vuelto a manifestar durante la X Conferencia al intentar bautizar al nuevo movimiento político como Frente Amplio para la Reconciliación de Colombia-Esperanza y Paz (FARC-EP), lo que implicaría mantener las siglas de la organización. Otros nombres barajados son: Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia y Partido Comunista Colombiano, aunque puede que se termine imponiendo Partido Popular.
Curiosamente no eran los viejos dirigentes quienes intentaban evitar la desaparición del mítico nombre fundacional sino algunos representantes de las nuevas generaciones. Como dijo un grupo de jóvenes guerrilleras: “Si cambia el significado de las palabras no tiene por qué haber problema”. Para evitarlos, se ha decidido posponer la decisión final a una conferencia fundacional del nuevo partido a celebrar tras la desmovilización y el desarme de la guerrilla, probablemente en mayo del año próximo.
Es verdad, como sostienen diversos testimonios de los negociadores oficiales, que los dirigentes guerrilleros cambiaron su discurso durante los más de cuatro años de conversaciones en La Habana. Algo similar manifestó Ingrid Betancourt al referirse a dichas transformaciones. Según ella, de las declaraciones iniciales de los comandantes, “muy doctrinarias, cerradas, llenas de orgullo y casi prepotencia”, o las de líderes como Timochenko “que no se arrepentían de nada”, se pasó a las más recientes manifestaciones, en las que el propioTimochenko “se arrepiente del secuestro y asegura que fue el gran error de la organización”
El cambio en el discurso no llegó a todos los jefes guerrilleros. Henry Castellanos Garzón, “Romaña”, en una entrevista concedida a La Silla Vacía mostró la soberbia de la que hablaba Betancourt y la sensación de que eran ellos los que habían ganado la guerra. Tras llamar en varias ocasiones “mamita” a la periodista, clara señal de machismo, afirmó tajante: “En las FARC, nosotros estamos resueltos a no pagar ni un solo día de cárcel, no solamente para nosotros sino para el resto de la gente que estuvo dentro del contexto de la guerra y estuvo desarrollando una lucha”. El creador de las “pescas milagrosas” llegó a justificar los secuestros, producidos en el marco de la “rebelión” para “conseguir las finanzas con el fin de sostener una lucha de que no teníamos” y consideró que ese tipo de crímenes está al margen de los delitos contemplados por el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, los Acuerdos señalan que ese tipo de delitos cometidos “de forma sistemática o como parte de un plan o política” no serán amnistiados de ninguna manera
El machismo de Romaña no es una seña de identidad personal sino de toda la organización. Es proverbial la falta de mujeres entre sus cuadros superiores y si quieren avanzar en una estructura paritaria deberán hacer un gran esfuerzo. Lo mismo a la hora de dar cabida a las nuevas generaciones. Los rígidos mecanismos de ascenso del pasado, unidos a estructuras verticalistas de mando y a una desconfianza atávica por la violación de las reglas de la clandestinidad dificultarán el funcionamiento cotidiano del nuevo partido.
Toda indica que este nuevo partido echará a andar rápidamente, pero los obstáculos para su consolidación serán enormes. Y si bien sus principales dirigentes son conscientes de algunos de estos problemas, quedan algunas dudas: ¿Mantendrán, en su nueva vida pública, los nombres de guerra por los que eran conocidos o recuperarán sus viejas señas civiles?, ¿qué pasará con las nuevas incorporaciones, con aquellas personas que no habían estado vinculadas a la lucha armada pero creen en el proyecto de las FARC? Otro tema de interés será el del liderato. ¿Los viejos jefes militares conservarán su poder dentro de la organización o darán entrada a caras nuevas, no contaminadas por el conflicto ni por el estigma de los crímenes cometidos en su transcurso?
Junto a los problemas organizativos hay otro muy importante, como el ganarse la confianza de los colombianos y hacer que su mensaje llegue a la sociedad. Hay que recordar sus bajos índices de confianza entre la opinión pública (su aprobación no supera el 3%) y la dificultad que eso implica en la lucha partidaria. Por eso, no les bastará una mayor implantación en las zonas rurales. Si quieren hacer política en serio deberán desembarcar en las ciudades, con estructuras ágiles, cuadros renovados y un mensaje claro. Éste es su mayor desafío. Su futuro éxito dependerá de que sean capaces de hacer frente a los retos planteados. El camino de las FARC a la paz pasa por la política, pero no será un tránsito sencillo
Colombia ¿Cuál paz?
Carlos Carcione
Aporrea, 24-9-2016
En el momento en que se escribe este texto un vocero del Secretariado de las FARC-EP, [1] informaba a la prensa presente en la X Conferencia de esa organización, que los delegados convocados para el evento aprobaron los Acuerdos de La Habana por unanimidad.
Así se da un nuevo paso hacia la finalización del conflicto armado más antiguo del continente. Lo que sigue es la firma protocolar que se realizará el 26 de este mes en Cartagena y que contará con la presencia, entre muchos otros testigos, del Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolín, enviado especial del Papa Francisco. Y luego, el 2 de octubre, se realizará el plebiscito que, de aprobarse, dará comienzo formalmente a la hoja de ruta que convertirá a esa guerrilla colombiana en un movimiento electoral legal.
Las expectativas que despierta este hecho, son muchas. Cincuenta y cuatro años de conflicto armado, millones de despojados y desplazados, decenas de miles de desaparecidos y centenares de miles de asesinados, es el altísimo costo pagado hasta ahora por el pueblo colombiano por el conflicto y sobre todo por la utilización del conflicto por parte de las oligarquías.
Por esas expectativas es que la mayoría de los movimientos sociales y de la izquierda llaman a votar SI en el plebiscito aunque de manera muy crítica. Porque también son muchas las incertidumbres y las dudas.
Y muchas las preguntas que merecen respuesta. ¿Mejoran los acuerdos las condiciones de la lucha social? ¿Se ve en los acuerdos rastros de que cambiará para mejor la vida de la gente? ¿Se detendrá realmente la violencia contra los luchadores? ¿Se abre la posibilidad de un cambio del sistema político que facilite la participación de los excluidos o solo se asegura la participación política de las FARC-EP? ¿Se abren espacios para debatir el modelo económico? ¿De triunfar el plebiscito, se desmovilizará efectivamente él para militarismo? Y ¿Uribe, su jefe político, aceptará el resultado? ¿Por qué tiene tanto peso el NO en las encuestas previas al plebiscito?
Cuando se conoció el acuerdo del cese fuego definitivo, decía William Ospina, escritor colombiano honrado en Venezuela con el premio Rómulo Gallegos por su novela El país de la Canela:
"¿Pero por qué la gente está tan escéptica? ¿Por qué no hemos visto el júbilo que debería acompañar a un proceso tan vital para nuestro futuro? Porque nadie siente que este proceso esté cambiando las condiciones que nos llevaron a la guerra y que la hicieron posible durante 50 años. Algo en el corazón de la sociedad presiente que una paz sin grandes cambios históricos, una paz que no siembre esperanzas, es un espejismo, hecho para satisfacer la vanidad de unos políticos y la hegemonía de unos poderes, pero no para abrirle el horizonte a una humanidad acorralada por la necesidad y por el sufrimiento..." [2]
Veamos qué hay de cierto en esta afirmación.
Plebiscito, Congreso y cambios políticos
Entre los negociadores, el debate sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente que incorporara los acuerdos, y pudiera debatir reformas a un sistema político moldeado para la guerra y la represión indiscriminada para adaptarlo a tiempos de "paz", murió antes de nacer. Una vez que fue aceptada por las FARC la imposición del presidente Santos de que la participación popular se redujera a un plebiscito.
Pero que según una decisión del Tribunal Supremo de Justicia este plebiscito solo es vinculante si la propuesta de Paz pierde. Pero de darse el triunfo del Sí a los Acuerdos, la ruta, los ritmos y la aplicación efectiva de lo que no está específicamente pautado, queda en manos del Congreso. Así se puede empezar a comprender que los cambios de ese sistema político elitista, corrupto y perverso se limitan a la incorporación inmediata al Congreso, en el actual periodo parlamentario, de 3 voceros de las FARC que no tendrán voto. Y se le garantiza a esa organización 10 lugares en el parlamento en los dos próximos periodos, aunque los votos que obtengan no sean suficientes para ello.
Por otra parte, lo referente a justicia transitoria, declara la impunidad para el paramilitarismo. Una vez que acepten haber cometido hechos aberrantes no podrán ser juzgados. Pero además no está establecido ningún mecanismo para restablecer la verdad histórica. Por lo que quedarían sin castigo y sin esclarecimiento los más de 5.000 casos de "falsos positivos" de los que es responsable político Uribe Vélez.
Tierra y modelo económico
Desde el punto de vista de la declaración, habría una devolución de tierras a sus antiguos dueños. Sin embargo al estar planteado en términos generales, sin un plan, sin límites claros en el tiempo que tendría que ocurrir, ni estar claramente establecida una comisión de seguimiento, en fin al quedar en manos del Congreso, su concreción se vuelve incierta. Pero lo novedoso es que en los acuerdos es que la FARC acepta la participación del capital transnacional como actor agrario, abriendo espacio a la desnacionalización de la tierra y la extensión del latifundio.
Lo anterior completa el modelo de entrega de soberanía insataurado con el Tratado de Libre Comercio que filmó Colombia con Estados Unidos, que a lo largo de más de una década acentuó la desindustrialización del país, la entrega de las empresas pública al capital financiero internacional y lo convirtió en un exportador recursos naturales mineros.
Lucha Social y Violencia Estatal
De la misma manera que no se modifica un sistema político que funcionó durante la guerra, quedó explícitamente claro que el tema de las fuerzas militares del Estado al igual que el modelo económico amarrado al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, quedaban por fuera de las negociaciones.
Así no sólo no se reduce sino que se fortalece un ejército de más de medio millón de soldados, el más grande del continente sin tomar en cuenta a Brasil. Una fuerza armada que recibió inversiones por más de 130.000 millones de dólares en algo más de diez años. Un ejército asociado a la OTAN, con una doctrina que considera enemigo interno a los disidentes políticos.
Por otra parte para la lucha social no ha habido tregua: desde el inicio del cese del fuego definitivo hasta el 14 de septiembre más de dos docenas de líderes y lideresas sociales y de derechos humanos fueron asesinados. Mientras que simultáneamente, el Congreso, el mismo que va a administrar los Acuerdos de La Habana votaba en julio de este año un nuevo Código de Policía que entre otras cosas obliga a anunciar con anticipación la realización de las protestas sociales y autoriza a disolverlas en el momento que las autoridades lo consideren. Igual que habilita a allanar los domicilios sin orden judicial previa.
¿Una oportunidad a la Paz?
Doscientos cincuenta y seis intelectuales de varios países y de diferentes ubicaciones en el espectro político le hicieron llegar al presidente Santos un pronunciamiento para apoyar el SI en el plebiscito que titularon: Demos una oportunidad a la Paz. Pero eso es imposible, porque como señalaba Ospina, sin cambios históricos esa paz es un espejismo.
El sentido del voto critico por la opción SI en el plebiscito no debe ser, en todo caso, darle la oportunidad a ese espejismo de paz construido para cubrir la vanidad de las cúpulas políticas. Por el contrario, puede ayudar a reagrupar y fortalecer al movimiento social y la izquierda detrás de una acción política unitaria. Que de manera independiente y autónoma, decida sacudirse la sombra de una guerra que ya hace mucho tiempo no es suya, para enfrentar sin el lastre de esa sombra las luchas que vienen.
[1] http://www.telesurtv.net/news/X-Conferencia-de-las-FARC-EP-aprueba-acuerdo-de-paz-20160919-0052.html
[2] http://prodavinci.com/2016/06/28/actualidad/la-paz-son-los-cambios-por-william-ospina/